Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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martes, 12 de mayo de 2015

NOVELA METAFÍSICA (Capítulo VI-Alpha-Omega)


La Conciencia es la última -o la penúltima- 
forma surgida de la resaca de la Gran Marea, 
de la Madre de todas las Mareas, aquella iniciada por el Big Bang.

La penúltima, si nos referimos a las conciencias de los seres pensantes.
La última, si nos referimos a La Conciencia entendida como un todo, lo que muchos han traducido por "Dios".

*
Para Spinoza, es este "Dios", o Conciencia Universal, el único "ser" que existe por sí mismo. Pues los demás no somos más que facetas suyas, o sueños en su mente..
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"Yo soy el que seré" -traducción más estricta de aquello que le dijo Yahvé a Moises en el Sinaí- es un pretexto que han usado algunos para afirmar que "Debemos pensar a Dios en tiempo futuro".. y que, de esta suerte, se nos revela, más claramente imposible, que serán nuestras conciencias unidas por obra y gracia de la revolución tecnológica las que conformarán, una vez alcanzada la cúspide del dominio sobre la materia, esa Conciencia Universal que, también por obra y gracia de la Técnica, estará ya en posesión de todos los saberes, se ubicará en todas partes al mismo tiempo, y no habrá hecho en el Universo sobre el que no pueda influir, ni naturaleza surgida de éste que no pueda transformar. Esto es, será ya omnisciente, omnipresente, y omnipotente.

Lo que complica esta última tesis, hasta límites insospechados, es que..
 en el Eterno Retorno, "Yo soy el que seré" es 
exactamente lo mismo que "Yo soy el que fuí".
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¡Sé positivamente que en estas sentencias se hallan pistas de crucial importancia para encaminarme, ya, hacia las primeras respuestas!
Las tengo golpeando en mi cabeza, y también las bifurcaciones de cada una de las posibilidades, y además, todas las vinculaciones existentes entre las distintas revelaciones.. ¡Todo a un mismo tiempo! ... Esta vez sí he arañado el diamante.. Mi modesto túnel de prospección metafísico parece por fin haber merecido todo lo sacrificado en su construcción. Ahora me he acercado al Oro Alquímico, y la primera de las pruebas es digerirlo, ya que su fuerza es avasalladora..

¡Sé que gran parte de las claves están aquí! Por supuesto, sería imposible explicarlo, pero lo sé.


No obstante, no te precipites, templa, respira... asimila como un cuentagotas cada una de las visiones de conjunto, por difícil que sea, y después obsérvalas un tiempo con sangre fría y mirada distante, para evitar en la medida de lo posible que el torrente te seduzca, y así, contagie el desbordamiento a tu mente. 
Porque entonces estarás perdido. Quiero decir, estará perdida la descarga súbita de.... información metafísica, gnoseologia primordial.. o lo que diantres sea.

Una cosa sí es cierta, tengo una ventaja respecto a anteriores momentos de revelación, donde lo que me perdió fue creer ingenuamente que lo que se me revelaba me conducía ya, directo, hacia las últimas respuestas.
Ahora sé que esto nunca ocurre así. En el verdadero Camino del Conocimiento, las trampas son muchas, y los pasos en falso se pagan muy caro, puesto que suelen implicar dar dos de ellos hacia atrás cuando acabábamos de experimentar, triunfantes, la emoción de avanzar. Y esto suele suceder precisamente por eso, por la emoción, por confiarnos, por la arrogancia del principiante cuya impetuosa inercia le impide pararse en la meta que le tocaba. Y en ese cabalgar de potro desbocado es como se malogra nuestro acariciado triunfo, el que vemos ahora fuera del alcance de esas manos que creyeron tenerlo ya consigo. 
¡Y todo por creernos demasiado listos! Cuantas metas se habrán malogrado, en éste y en otros ámbitos, por la arrogancia juvenil del Hombre (y es que la tesis expuesta, entre muchas otras, han extendido la idea de que la nuestra es una especie todavía muy joven.)

Pero no nos detengamos en eso ahora. Ahora debemos concentrarnos (y hablo en plural porque me dirijo a todos mis yoes. Ya es absurdo mantener por más tiempo la ficción del individuo, pues sólo resulta indivisible en el Reino de la Apariencia.) ¡He ahí, ese es el hilo del que tirar! .. ¡Los individuos! ¡La conciencia! -única o fragmentada-  Por esa vía inquisitiva es por donde debo dirigir mis pasos a continuación. No es seguro que encuentre respuestas, pero es el único lugar, no cabe duda, donde las puedo encontrar.

Recuerdo lo que decía Nietzsche: "Es preciso guardarse de suponer que muchos hombres son personas. Hay también quienes tienen varias personas en ellos, pero la mayoría no tienen nada." Y también lo que dijo, siendo más generoso, Herman Hesse: "En realidad ningún yo, ni siquiera el más ingenuo, es una unidad, sino un mundo altamente multiforme, un pequeño cielo de estrellas, un caos de formas, de gradaciones y de estados, de herencias y de posibilidades."

Los haya carentes de personalidad o no, lo cierto es que muchos individuos comparten un mismo yo, un mismo arquetipo, y que en un individuo encarnan varios yoes, varios arquetipos. Por lo tanto, hay miles, y hasta millones de aparentes individuos (para nuestros tramposos sentidos, aquí en La Caverna) que serían, fuera de La Caverna, meras repeticiones de un único ente.. como clones fantasmales de una sóla personalidad real. Y habría también varios aparentes individuos que, en realidad, estarían constituidos por varios arquetipos, personalidades, en desigual armonia, y en desiguales circunstancias, de tal modo que las pugnas o acuerdos entre ellos se producirán en razón de su inter-compatibilidad, aunque será igual de determinante la compatibilidad con sus contextos particulares.

En mí habitan varios yoes, eso ya es una certeza. Más allá de que éste sea el caso de los demás, es seguro que es el mio. Por tanto debo volver a enfrentarme a este rompecabezas desde otro ángulo, con la esperanza de tener más éxito que en los anteriores y de recabar más respuestas, pues lo contrario sería descorazonador, habiendo sido tan escasas y tan volátiles las obtenidas hasta ahora.

Si hay una única Conciencia, y ésta puede fragmentarse en el Principio Masculino y Femenino, los cuales se subdividen, y subdividen, hasta dar lugar a todos los arquetipos existentes.. Si estos realmente conforman la primera unidad en la complementaridad de todas las formas en que se expresa (a pesar de resultar tan difícil de percibir cuando están disgregados), ¡entonces la cosa empieza a estar clara! ..Y más lo estaría si es cierto que sólo regresan todos a LA UNIDAD en el Inicio del Universo y en su Colapso. Porque en ese caso, se nos mostraría un fastuoso Río del Tiempo en el que veríamos a LA CONCIENCIA dividirse progresivamente como una célula (quizá sea también una célula), dando lugar a un océano de minúsculas células de muy variadas características que, tras cumplir su ciclo y COMPRENDER al Todo desde cada parte, vuelven a confluir, de un modo mágico y que aún se me escapa, porque si algo sé de todo el proceso, es que no finaliza de modo simétrico a como comenzó, esto es, que no se vuelven a unir los arquetipos del mismo modo que se separaron, pero a la inversa.. ¡Lo que entraña el eterno misterio que frena la comprensión total del proceso! Pero es, al mismo tiempo, lo más fascinante de todo, pues nos podemos hacer pocas preguntas más bellas que las que apuntan a la conciliación y posterior fusión entre arquetipos que, mediante este cósmico, metafísico proceso, van escalando en complejidad a la par que su número se va reduciéndo..

"El huevo representa la materia generadora, encierra toda potencialidad,(...) el tritón, frecuente representación de la ola, expresa la potencia fecundadora fálico‑telurica,(...) la corriente de las aguas del Nilo es la imagen de la fuerza fecundadora del macho primordial regando a Isis, símbolo de la tierra de Egipto." (Evola)

¡El huevo.. el tritón.. el falo.. la tierra... el agua... la fecundación!
¡El Cosmos.. La Vida y La Muerte contenidos en un sólo aliento, que se bifurca en el Tiempo y en el Espacio a una vez.. Eros y Thánatos retorciéndose de mil formas, unas desbordantemente hermosas, otras inimaginablemente grotescas.. Apolo y Dionisio, por toda la eternidad guerreando sin cuartel, aunque formaron y volverán a formar parte de un mismo ser en que todo cumple su complementariedad con todo!
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Respira, templa.. y asimila poco a poco el caudal, frenándolo pero sin detenerlo. 
Sabes que esta es la Prueba de Fuego donde se distingue claramente a los auténticos guerreros de los falsos. Debes mantenerte impasible ante la inmensidad, cosa harto difícil, pero no imposible.

Aunque esto es, con todo, sólo una tentativa..
..Pero una hermosa, platónica tentativa, en cualquier caso.

Un ejercicio gnoseológico que, sin duda, hubiera llevado hasta el mismo éxtasis al Sabio Ateniense.
... Pero él me lo confirmará cuando al fin me encuentre ante su presencia... Porque esta audaz tentativa, estoy seguro de ello, me vinculará sincronísticamente a él.. nuestros tonos primordiales empezarán a vibrar parejos, y quizá podrán ser uno por un instante. 
¡Ese instante es suficiente! ...La Eternidad bien puede ser contenida en un instante.

Iré a tu encuentro, Gran Platón, aunque la vida me cueste..
Y tú, seguro, podrás guiarme hacia el emplazamiento de otros sabios primordiales..

¡Y descuida, que mi compromiso es firme como el del más noble ateniense!, pues ya no hay miedo en mí. Y cuando esté apunto de ser vencido por el cisne negro o el nubarrón del tedio, recordaré las palabras de otro sabio más terrenal que tú. Ellas son mi tabla de salvación y la garantía de que ya no habrá excusas.


"Sufrimos: el mundo exterior comienza a existir... ; sufrimos demasiado: desaparece. 
El dolor lo suscita únicamente para desenmascarar su irrealidad." 

(Emile Ciorán)




martes, 5 de mayo de 2015

NOVELA METAFÍSICA (Cap V - Prosigue la búsqueda del Yo Primordial)


Tras el primer fracaso en la tentativa de encontrar algunas respuestas, tras la estrepitosa derrota que supone descubrirte persiguiendo tu propio rabo -el rabo del ego tramposo que te hizo creer que ibas detrás del Yo Superior, cuando no hacías más que perseguir máscaras, que un instante después, se diluían como el humo que eran- Tras agotar todos los círculos viciosos, era hora de buscar, con la esperanza de haber aprendido la lección, círculos más virtuosos. Y esta vez, no caer en las burdas trampas del ego y sus yoes impostores.

Todos ellos, bufones, trolls, histriones y otra clase de fuerzas psiquicas menores, se habían mofado suficientemente de mí, mandándome por caminos que no conducían al final más que de retorno al lugar de partida. No debía ya fiarme de las pistas, de las falsas orientaciones que obtenía de impostores que, ahora sí, veía claramente que no podían -ya no por maldad, sino por incapacidad- hacerme avanzar, escalar niveles de conciencia. Porque, como ahora al fin me percataba, ellos son más bien bidimensionales, y hasta empezaba a convencerme de que, más que malientencionados, eran limitados como entidades. Por eso que sólo podían indicarme senderillos, atajos y puentes.. horizontales; pero estaba más allá de su "naturaleza otorgada" señalar con el dedo hacia alturas, o profundidades -en cualquier caso, verticalidades-, cuya existencia no podrían llegar nunca a concebir. 

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De la ontología a la biología. Del círculo vicioso al círculo virtuoso.

En realidad, si hubo una vivencia que recuerde como acercamiento a un yo más puro (que no al yo primordial en sí) fue la fugaz experiencia de la paternidad. Paternidad de sustitución, para ser concretos. Las enseñanzas que recabé entonces son las que ahora debo rescatar para iluminarme en esta ardua búsqueda. 

Las trampas del ego en las que acababa de caer cual principiante me señalaban "grandes destinos truncados", la posibilidad de haber vivido como una de tantas "luminarias de la historia", como uno de aquellos "santos laicos" cuyas palabras llegan al corazón del Pueblo , y de cuyas advertencias se hacen eco grandes sectores, que los tienen por "voz autorizada".

Pero no, ya sé ahora que ese no es el camino que busco, pues es EL-CAMINO-DEL-EGO.

Si me he enfrascado en la persecución de mi Yo Superior, por lo pronto, ya tengo un tibio punto de partida en forma de primera criba: Sé, al menos, cual es una vía muerta y cual es la que me lleva, cuando menos, un escalón por encima de donde hace ya tiempo estoy estancado como en un pozo de brea.
Mi empeño, por tanto, se centra ahora en retornar a aquellos días en que me vi súbitamente lanzado a cumplir parcialmente un rol paterno. Fueron días que, ciertamente,  se manifestaron con todos los atributos de las Pruebas de Vida, de las Caminos Iniciáticos. A saber: Un duro reto inicial con la función de alejar a falsos Teséos, de desanimar a todo aquel que no está firmemente comprometido. Un periodo de examen, en donde uno puede recoger los primeros dulces frutos del éxito, pero sorteando constantemente pequeños retos a imagen y semejanza del inicial, que no es que sean más sencillos, como una miniatura a escala de aquel, sino que nos resultan ya más salvables por ser meras repeticiones, analogías, del primer reto ya superado. ...Y finalmente, "La Iluminación".

Lo que comprobé en todo ese proceso fue que, al sentirme más armonizado conmigo mismo y con el mundo -es decir, al acercarme a cierta realización personal- en lo que me convertí no fue en un santo, un genio, o un líder de masas, como fantaseaba mi infantil ego -el ego siempre es un infante- sino en algo mucho más simple: en un ser humano -e incluso diría, en  un mamífero- más acabado. De hecho, no me "convertí", en rigor, en nada, sino que creí, más bien, acercarme a la mejor versión de quién ya era. 
No se trataría entonces, en este primer nivel, más que de soltar los lastres que llevamos largo tiempo a cuestas, y que nos condenaban a existir como una triste sombra de lo que seríamos en caso de desarrollar al límite nuestro potencial; pero sin necesidad de conocer los arquetipos y avataras que conformarían nuestro espíritu -ni siquiera los yoes impostores o menos impostores adheridos al ánima- sino TU SER PLENAMENTE DESARROLLADO COMO MAMÍFERO SUPERIOR, ANCLADO -Y ARMONIZADO- A UNA REALIDAD GEOLÓGICA Y BIOLÓGICA. (También geográfica y cultural, pero en su dimensión más arcaica, casi pre-humana.)

Parecería, pues, que el primer paso es encontrarte con tu "ser de naturaleza", que es un ser terrenal, biológico, fisiológico, pero desnudado de todos los añadidos del ego social asociados a funciones menores y propias de un bajo nivel de conciencia, en el que uno todavía confunde lo que realmente es con la imagen de sí mismo que proyecta al exterior -el autómata que ha fabricado para obedecer a las exigencias de la normalidad (mejor debiéramos decir: de la mediocridad)-.
Y este autómata es siempre un individuo mutilado, semi-paralizado, malogrado. Lo que ha quedado del "ser en bruto" después de que nuestro inconsciente haya ido localizando, discriminando, seccionando, pedazos de nosotros mismos -en cuanto personalidades totales que en algún momento fuimos- para luego enterrarlas bien profundo y, de ese modo, sacando capas como el escultor hace con el bloque de mármol, reducir nuestro YO TOTAL a una versión miniaturizada, estrictamente fiel a los requerimientos de nuestro entorno concreto, de nuestra CIRCUNSTANCIA. (Igual que es fiel el escultor al encargo que le hizo su cliente.)

No todos, es evidente, necesitan recuperar el "yo animal", el "yo terrenal", antes de encaminarse hacia yoes más metafísicos. Muchos ya son, al alcanzar la madurez, todo lo que tenían potencial para ser a nivel biológico, mamífero, sapiens. En esos casos, la desarmonización entre la naturaleza primordial y la naturaleza otorgada por el proceso socializador no existe, o es tan leve que no merece atención.

Pero retornando a mi caso particular, donde logré entrever, aunque fuese por un breve lapso, la manera en que se produce esta armonización, es difícil transmitir hasta que punto proporciona una inefable "paz de espíritu", aún no habiendo alcanzado todavía, ni mucho menos, al verdadero Espíritu. Sin embargo, no tratándose en realidad más que de la paz del ánima, la paz del individuo integrado en su contexto material, biológico, telúrico, son momentos en que El Círculo verdaderamente se cierra. 
Y es aquí donde al fin podemos hablar de un círculo virtuoso, aquel al que popularmente llamamos "Círculo de La Vida". Y no es una expresión cualquiera. De hecho, es auténticamente profunda, pues se trata de la forma en que nuestra infancia adquiere renovado sentido al verla reflejada en otra infancia que ahora descubrimos desde la posición de espectador. Y al acercarnos a ella con una complicidad creciente, que primero es sólo emocional, vemos luego como se va sumando a la anterior una complicidad más personal, es decir, una identificación entre el niño que hace poco nos abrió las puertas de su cosmos y el niño que nosotros mismos fuimos.
¡Se cierra el círculo! ¡No hay manera más idónea de describir el proceso que se inicia en nuestra psique, en nuestra ánima -y no descarto que alcance a nuestro espíritu- tras producirse ese click, y desatarse el torrente que, en un fogonazo, nos hace CONTEMPLAR LA VIDA COMO UN TODO.

..Y parece entonces que hasta la existencia, en sí misma, adquiere sentido en este redescubrimiento del yo a través de la analogía entre el niño interior -siempre vivo, y siempre presente en nosotros- y el niño que vemos desarrollarse como tal frente a nosotros, y con el que hemos ya establecido un contacto emocional, y después una identificación en el plano personal.

Por supuesto que el "parece" está colocado con toda intención. Hablar de "un sentido de la existencia" sería ciertamente exagerado. No hemos alcanzado aún esas alturas metafísicas. De lo que estamos hablando es tan sólo de un sentido vital -que no por ello desdeñable-; o por así expresarlo, de acabar de darle forma definida a nuestro devenir como seres sociales y emocionales; y de esa manera, comprendernos más integralmente en estas dos dimensiones.
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No he encontrado, pues, aún, al "yo espiritual" -y para eso resta un largo y tortuoso recorrido que les relataré más adelante- pero sí tenía identificado al "yo terrenal" con el que tomé fugaz contacto alguna que otra vez en el pasado reciente. Ahora debía encaminarme de nuevo hacia los Arquetipos Primordiales, estos ya menos anclados a la tierra, de los que ya había recabado alguna que otra pista, que me llevó a descubrir señales, las cuales me condujeron a posibles respuestas que.... 
FINALMENTE SE MOSTRARON EQUÍVOCAS, Y EN EL MEJOR DE LOS CASOS, PARCIALES Y MUY RELATIVIZABLES.

¡FRACASO!
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... Sepan ya que no hay opción más sacrificada, ni aventura más peligrosa, que el Camino del Conocimiento.. 
Y si no me creen, ustedes verán, ¡Pero luego no digan que no se lo advertí!


viernes, 1 de mayo de 2015

NOVELA METAFÍSICA (Capítulo IV: En busca del Yo Primordial.)

En las cimas de la desesperación..


Busco incansablemente el reconocimiento por un principal motivo: Para convencerme durante un rato de que no soy la basura que, durante el resto del tiempo, estoy plenamente convencido de ser.
Me conformo tan sólo con verme como una basura algo menos pestilente de lo que suelo juzgarla con frecuencia; con saber que "algo se salva" dentro de todo el cúmulo de derrotas cotidianas, de frustraciones empecinadamente insalvables, de sinsabores que erosionan lenta pero constantemente el mismo armazón de la vida.

Vivir sólo para rellenar huecos, para compensar abismos, que por propia definición son incompensables -a no ser con La Totalidad-. Vivir pendiente de darle un sentido patológico a la vida de uno -que no a la vida en general-. Vivir por y para enmendar una orientación vital desnortada, mutilada. ¡Vivir, sentir, expresar, acometer acciones... todas dirigidas a autoafirmarse y afirmar la vida! (la propia, insisto, no "La Vida" en sí.) Realizar toda acción, y omisión, en función de satisfacer el desesperado requerimiento de verse completo, de ver reconocida en uno cierta dignidad, o más bien, de convencerse de que otros la reconocen, pues nunca lo podremos saber a ciencia cierta. 
Vivir de y para construir la ilusión de un "Yo" con genuíno sentido, la convincente mascarada de una vida con dirección, y con motivo.

¿Y donde queda, en medio de toda esta tarea, tiempo y energía para VIVIR, PER SE?
Cuando todos los esfuerzos y todas las atenciones están dedicadas a la afirmación y justificación de un maltrecho Yo, ¿hay algún momento en que me dedique meramente a vivir-en-él, o a vivir sin más? ¿Queda espacio, en ese buscar patológicamente maneras de compensar carencias, para lo que sería la búsqueda por la búsqueda? (Es decir, lo que imaginamos que hacen las personas sanas, aunque nadie puede asegurarlo del todo.)

Quizá sí, prefiero creer que sí. Porque me conviene creerlo. Porque sin autoengaño, ni mi supervivencia ni la de nadie sería posible. Porque el Hombre, la Naturaleza, o los dioses, crearon ese sabio recurso como contrapeso de la contradicción y la angustia intrínseca a la condición humana. Porque si no fuésemos capaces de autoengañarnos, nos precipitaríamos en el abismo de nuestra inhallable justificación.

Pero sigo percibiendo tan amargamente mi particularidad.. Sigo sintiendo aquello que me diferencia como un cancer incurable, como un cruel maleficio. Sigue doliéndome indeciblemente esa conciencia de ser todo un rara habis.



El Espíritu encerrado en La Materia.


Como creyeron los gnósticos más radicales, parezco tan ajeno al mundo como si, talmente, me hubieran arrojado a él y encerrado en este cuerpo y este lugar, en esta porción de la Historia.
Otros gnosticos, no sé si de medio pelo o de pelo entero, afirman que hemos elegido "encarnar" 
aquí y ahora. 
A mi me debieron de dar mal las referencias. Sólo así se explica, si los segundos tienen razón, que me sienta en este "aquí y ahora" más perdido de lo que es siquiera posible concebir por la mayoría.

"Encerrado en este cuerpo, esta mente, y esta circunstancia" ¡Tal cual! No hay nada que se asemeje más a la sensación que brota finalmente cuando todo lo accesorio y equívoco es descartado, cuando todas esas nubes entrelazadas de mil colores que son mis dudas empiezan a despejarse y mostrar un horizonte más definido, más monocromático.

Encerrado en esta personalidad extravagante y contradictoria, asistiendo al espectáculo de una voluntad que fracasa estrepitosamente, y de una vida que se define principalmente en la búsqueda de diversas formas para escapar de sí misma durante el mayor tiempo posible.

Y ahí están los yoes, observando esta circunstancia desde distintas perspectivas, y sacando cada uno de ellos distintas conclusiones; pero todos parejos en su falta de identificación con esas cotidianeidades, las cuales viven tan ajenamente como si perteneciesen a la intimidad de otro individuo cualquiera.

Uno de ellos, el más iracundo, se revuelve y maldice su suerte, me reprende inmisericordemente, y se avergüenza de asistir a tal despropósito sin atinar nunca a enderezarlo ni un milímetro. El segundo, más pusilánime, y vencido ya hace tiempo, pone cara de circunstancias y articula tímidamente algo como un "¿pues qué le vamos a hacer? Es lo que hay.." 
Otros se suman al coro, ora recriminatorio, ora justificatorio, con voces que oscilan entre la acusación furiosa, la súplica desesperada, y finalmente, la desesperación sin súplica, la rendición total, la síntesis última de la catarata de frustración resuelta en la diatriba: existir/no existir.


Los Yoes mutilados. El círculo se cierra.


Puede que todo este conflicto sea debido a que los yoes que actuan en nuestra ánima, o lo que es todavía más dificultoso de averiguar, en nuestro espíritu, son en algún punto irreconciliables. O también puede ser que, habiendo la posibilidad de conciliarlos, es el entorno, las circunstancias en que crecimos quienes los amordazaron, los maniataron; si no a todos, puede que a los que guardaban nuestras mayores potencialidades. 

¡Sí, creo que bien pudo ocurrir exactamente así! Y en ello hallamos también parte del origen de tanta frustración, por sabernos poseedores  de las potencialidades de...quién sabe.. un genio, un santo, un lider de masas.. y verlas todos los días mutiladas, inutilizadas, sepultadas, por la terca y boba realidad, ajena a vocaciones profundas, destinos vehemente proclamados, y toda esa clase de grandilocuencias, extravagancias de oveja descarriada y soberbia a las que, a modo de síntesis, reunimos bajo la tonta expresión "misión en la vida"..

Podríamos decir que, como un perro rabioso, fue esta-vida-que-nos-tocó la que mantuvo a raya a nuestros yoes más nobles y puros, a aquellos que miraban más alto.
Nos sentimos entonces como almas dadoras de armonia y portavoces de la belleza, tan puras e inocentes ellas, ¡traicionadas por esta perra, perra e inmisericorde vida que avanza como un gorila, y aparta a manotazos todo aquello que le da finalmente sentido a sí misma! (pero que nunca se percata hasta que es demasiado tarde para enmendar tamaño destrozo. Entonces, en un sólo aliento, se derrumba y comienza a gimotear y patalear penosamente como el gorila estúpido que es. O quizá esto es tan sólo lo que nos gusta pensar en nuestras anhelos revanchistas.)

Pero, ¿En qué nos ayudan los remordimientos que pueda sentir "La Vida"? (los otros, la masa, el inconsciente universal de la chusma, los mediocres que dominan silenciosamente este mundo) ¿Qué nos puede importar a nosotros si dentro de mucho tiempo cambia el consenso establecido por esa alianza tácita de mediocres que, ya dijimos, son los que llevan las riendas silenciosas de "La Vida", "Las Cosas", "Las Realidades"? ¿En qué cambia nuestro drama cotidiano la posibilidad de que, en un futuro, la opinión general gire abrumadoramente en favor nuestro? Nosotros ya estaremos muertos, nuestros yoes y "avataras" malogrados hasta la próxima encarnación, y nuestro proyecto vital arruinado, para tormento de nuestra pobre alma.. pobre y consumida en la amargura.. mojada, cabizbaja y vencida, como un perro obediente pero aún así maltratado y abandonado.

¡De nuevo la autocomplacencia, de nuevo el víctimismo y el cliché del genio incomprendido!

¡Otra vez al punto de partida! Una vez más cerramos el círculo, del complejo de grandeza al bronco auto-desprecio, y de ahí, de nuevo, a la síntesis de las dos: EL TRÁGICO SINO DE LOS PROHOMBRES, LA INCOMPRENSIÓN DE LA CHUSMA HACIA LOS POETAS, LA DESGRACIA INHERENTE AL QUE RECIBIÓ LA GRACIA, LA CRUZ QUE INEVITABLEMENTE CARGA TODO SANTO, ...
...BLA, BLA, BLA!





lunes, 20 de abril de 2015

NOVELA METAFÍSICA (Cap. III- Encuentros con la mujer primordial)


Antes de llegar a la Mujer Primordial, la Única, hay que ascender por la pirámide arquetípica. Justo en la antesala a la cúspide de ésta, los últimos tres arquetipos que, juntos, conducirían a aquella, serían: Primero, el de Ishtar, o mujer-araña; segundo, el de hechicera/sacerdotisa; y tercero, el de la eterna amada (la Beatriz de Dante, la Gran Dama a quién cantaban los trovadores.)

Conviene antes de todo, relegar conceptos como el de "amor platónico" o el de "diosa madre", los cuales no entrañan las claves de lo que me propongo describir, aunque tampoco es que estén, por supuesto, desligados del todo.

También es importante aclarar que todos los encuentros que se relatarán en esta obra, ya sea con estos arquetipos o con otros, pueden darse en forma de sueños o en forma de sucesos de la vigilia. En este caso se trata de los segundos. No obstante, conforme avancen los capítulos, ustedes mismos se percatarán de que, una vez alcanzado cierto discernimiento, la forma adoptada es lo de menos, siendo la única cosa que marca la diferencia el aprendizaje acumulado (el acceso a niveles superiores.) También será necesario aclarar que los tres arquetipos últimos no tienen porque expresarse puros y unívocos, sino que más bien suelen presentarse confundidos y asimilados unos con otros (de igual modo que se haya mezclado lo espiritual y lo carnal). Hechas estas aclaraciones, procedo a relatarles los cuatro encuentros que escogí como más relevantes.

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PRIMER ENCUENTRO.

     Debe tener 18 o 19 años, y es la mismísima encarnación de Venus.
     Ni los maestros del Renacimiento pudieron imaginar un rostro más bello, armonioso, e inspirador de toda pureza y toda grandeza. Sus inefables ojos pardos parecen mirar ininterrumpidamente a un infinito... infinito en donde se adivinan prodigios de héroes de almas tan nobles como su mirada, pues me niego a creer que sus ojos puedan ver otra cosa que aquello afín a su "raza espiritual", esto es, a la Raza Olímpica de la Edad de Oro. (Nada que ver, por cierto, con lo que hoy entendemos por raza.) ¡Y sí, su cuerpo también es el de Venus, y sus formas guardan pareja armoniosidad a sus irrepresentables, por divinos, rasgos faciales!

     ¡Es inalcanzable por definición!, está más allá del tiempo y de nuestros estrechos espacios Y por mucho que crea/quiera intuir que ella también ve ALGO en mí.... Es perder tiempo y energía tan sólo albergar un resquicio de esperanza de que así sea. ¿No sabes ya de sobra, tú, alma descarriada e inmunda, que los ángeles y las criaturas del inframundo no pueden siquiera habitar un mismo plano? La puedes ver, y ella te ve.. pero no estáis, en rigor, EN EL MISMO LUGAR....

...Si te acercaras a ella, de inmediato, desaparecería del mundo físico; o peor, serías tú el catapultado violentamente a uno de esos infiernos de los que, con toda probabilidad, procedes.


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SEGUNDO ENCUENTRO.

     Ella.....¡ella, sí! Esa cuarentona de labios voluptuosos, tan...jugosos, ahí plantados como si fuesen el dios, el sumo pontífice que impone orden en ese rostro, máxima expresión de la más rosada redondez. Porqué todo en ella tiene la apariencia de excesivo,.. voluminoso,.. chillón.. Sus ojos: enormes, sinceros, libres de todo complejo y artificio. Su piel: curtida, tostada, pero no ajada; broncínea, casi como el bronce de una estatua; pero, en apariencia, aún tan tersa y maleable.. Sus pechos, una suculenta pista, intuidos tras la rebequita.. cual susurro... Una promesa de secreto poder. Su trasero, al alejarse, firme y de un magnestismo apabullante, subiendo las escaleras como burlándose de los de esas jovencitas mas bien desnutridas que aún creen que sus casi inexistentes glúteos son el objeto mas venerado del mundo. (Pero son aún tan poco conscientes de la pequeñez y lo efímero de su mundo..) 
     Ellas, secretamente, inconscientemente quizá, estén soñando con que algún día, tras años de ardua espera, sus nalgas alcancen el marmóreo y platónico esplendor que, sólo en ese caso, les haría merecer tal nombre.

¿Pero quién será ese maldito afortunado, acaparador, egoísta -aunque él seguramente no sea consciente de su inmensa fortuna- que cuenta con la exclusividad de admirar, y además comprobar, con todos los medios a su disposición, la hercúlea firmeza e ineludible contundencia de ese objeto forjado en un molde olímpico y eterno?


...Y si.. por uno de esos raros azares, en un mundo a veces tan inexplicable...no existe tal "dueño", tal acuerdo de exclusividad... 

¡¿Que carajo hago entonces yo aquí?!, con la sangre hirviendo, los labios resoplando, las fosas hiperventilando, la entrepierna apoderándose vergonzosamente de todo el control.. como si fuera mi único, mi primer arrebato sexual verdadero.. como si todas las formas, los contornos, los contoneos y las voluptuosidades que antes contemplaba extasiado, palidecieran tanto que quedaran reducidas a un simple y tedioso prólogo de la Verdadera Atracción Animal, del Autentico Arrebato salvaje y irrefrenable, que por un instante, te hace dudar realmente de si sigues considerándote un ser racional, y no una fiera esclava de sus más acuciantes instintos.

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TERCER ENCUENTRO

     La veía siempre atravesando el pórtico con su paso y cadencia inconfundible, con su pelito corto y rizado, sus gafitas y, ¡sí!, su portentoso busto perfectamente dividido en sus dos redondísimos semi-bustos, tan firmes, tan ..decididos, como si el movimiento en sí, incluso el de rotación y traslación del planeta, no fuera con ellos.. como si el constante bamboleo no consiguiera apenas desviarlos de su objetivo; un objetivo sin duda ineludible y transtemporal, un tipo de destino..  pre, o post-cósmico.
     Y siempre, indefectiblemente, que la miraba, entre atónito y por completo vencido pasando frente a mi, ella, de soslayo, me devolvía la mirada, y me dirigía una sonrisa; sonrisa que seguía manteniendo una vez apartada la mirada. Y eso le daba, por contraste con el resto de las mujeres a las que observaba usualmente, una primaria y magna inocencia, una dulzura desnuda, como aún, milagrosamente virginal, como aún, milagrosamente no contaminada por todo el cinismo, el descreimiento, la excesiva reserva y la insoportable mala leche que caracteriza a los urbanitas modernos (Un dia, las ciudades implosionarán, engullidas por su irresoluble contradicción, en un ascenso geométrico de angustia, paranoia y amargura sinfín (y sin motivo)... y volveremos a vivir en plácidas aldeas neolíticas. -Y no es que yo lo prefiera así, más bien es ley natural del colapso y el eterno retorno.-)

    Pensaba mucho en ella, pero era esto algo reciente, tan sólo desde la última vez que la ví; no ocurrió nada especial, no tuvo en absoluto nada de diferente, fue más bien como si la suma de todos nuestros encuentros, "choques", adquiriera con éste un nuevo y genuino significado; quizá como la gota necesaria para colmar la probeta y causar una reacción, una chispa que convierta el experimento -azarosamente o no- en otra cosa... que nos demos cuenta de que lo que tenemos entre manos, es ya, algo distinto. Como digo, esa chispa prendió en mi conciencia y se convirtió en algo casi sólido, casi con entidad propia; y no sabia exactamente que debía hacer, ni como debía afrontar tal hecho, tan sólo sabía que debía emprender ese camino.

    Y, antes de que quisiera darme cuenta -no hizo siquiera falta empezar a concienciarme o ponerme en estado de alerta- Antes casi de proponérmelo, o, quizá justo al mismo tiempo, apareció sorpresivamente por el rabillo de mi ojo -lo cual me acababa de confirmar que se trataba de algo que indefectiblemente tenía que ocurrir- Y, al plantarse ya ahí, como fulgurante en el centro de mi campo visual, sentí casi como un "vuelco existencial", como si mi linea temporal hubiera sufrido un repentino revés, una brutal descarga de energía procedente de quién sabe que ignoto rincón del universo... Me asustó por un momento la celeridad con que se habia materializado todo, ¡ni tan siquiera habia empezado a asimilar tan inaprensible e inesperado golpe!"... Pero aún así, no podía permitirme acobardarme, y sin más, dejarlo pasar. Yo SABÍA que era ineludible y crucial para mi "destino". Así que, me armé de valor, y di un inconsciente y decisivo paso al frente, asegurándome así de no poder ya volverme atrás. 
    En ese momento sí sentí, claramente, como MI UNIVERSO, mi linea temporal, o comoquiera que lo denominaran los físicos de vanguardia, cambiaba violentamente... HABÍA CRUZADO EL UMBRAL.. el definitivo, o quizá, aún sólo el primero, pero en cualquier caso, crucial.. y tan revelador, que cuando ya estaba frente a ella, se paró, frunciendo el ceño, pero sin abandonar del todo la sonrisa, como si también pensara... "Esto es, de alguna manera, un Punto de Inflexión, algo que seguro va a cambiar este, mi monótono y previsible Universo...Ambos estamos a punto de MUTAR.. y la Realidad, la suya y la mía, están a punto de transfigurarse en algo nuevo (y quizá de ser Una Sola)".

¡Y no, obviamente que no hablo de "amor", ni ninguna bajeza animal por el estilo!
Se trata de algo mucho más serio que todo eso.. Se trataba, en ese momento, ni más ni menos que de alcanzar LA INMORTALIDAD...   

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CUARTO ENCUENTRO

      La mujer-araña tejía su pegajosa red mientras yo dormía y no podía enterarme de nada. 
      Así, cuando despertaba, yo era una mosca cada vez más indefensa en sus pequeñas pero hábiles zarpas.
      El cuarto que habíamos ocupado, estrecho pero acogedor, ahora se percibía más cálido, y había un nosequé que lo tornaba ciertamente más opresivo que la noche anterior (aunque en ese momento, plena presa de su hechizo, no lo sentí de esa manera, pues para mí todo era calidez y CRÉDULA sensación de plenitud.)
      Las paredes estaban ya plenamente impregnadas con su veneno, barnizadas de promesas de amor, de leernos cuales libros abiertos, de estrecha afinidad de almas, de Destino, de final del largo camino para reencontrarse finalmente con la mitad perdida, y toda esa clase de pegajosas trampas para incautos.

Imagino ahora como, en mi profundo, plácido, e ingenuo letargo, se recorría todos los muros y las esquinas para tejer su dura, pegajosa, e indetectable tela.

Debí ya empezar a sospechar algo la vez que sus fauces inferiores atacaron sorpresivamente a mi aventurero intrépido en una de sus encuentros, por lo demás, bastante placenteros.

Obvio que, además de sus depuradas técnicas arácnidas, también dominaba, y no poco, la hechicería. Por ello que me enfrentaba, sin saberlo, a un enemigo tremendamente poderoso.
Así fue como mi universo empezó a llenarse de sincronicidades, a cual más sorprendente que la anterior, de tal suerte que pueden ustedes imaginar mi pleno convencimiento de, no sólo ser movido por poderosas Fuerzas del Destino, sino incluso de estar por RASGAR EL VELO DE MAYA.

Imaginen, pues, también, el rictus y el sabor indescriptible que me dejó la huida tan veloz, e inesperada, de esta nicromante de ocho patas, una vez había extraído de mi TODO EL JUGO que requería para vaya usté a saber qué oscuras necesidades.


viernes, 17 de abril de 2015

NOVELA METAFÍSICA: "Paraisos-infiernos intermedios" (Caps. I y II)


 I


En el Centro de la Tierra existe un mundo primordial donde viven todos los arquetipos platónicos, las ideas puras, de todo lo que puebla la superficie: minerales, plantas y animales primordiales, humanos primordiales, dioses y conocimientos primordiales.

Sé que hay una verdad metafísica en esto, pero no sé a ciencia cierta hasta que punto pudiera ser también física. Tampoco sabría decir si la Tierra es realmente hueca, como dicen las magas lenguas, o si, tal como suben la apuesta magos todavía más audaces, a aquel mundo interior sólo se accede desde portales interdimensionales.
Personalmente, ya hace tiempo me inclino a pensar que en todo esto no hay sino una metáfora, un intrincado simbolismo de simbolismos que, a modo de muñecas rusas, o más exactamente, de acertijos que indican el camino para hallar nuevas pistas, conducen al iniciado a través de una escalera de abstracciones meta-racionales, supra-intuitivas, siempre ascendente en complejidad, donde cada nuevo paso, escalón, descubrimiento, revelación... nos da la impresión de desmentir todo aquello que habíamos creído comprender en  los anteriores. 
Pero justo de eso se trata. Esa impresión tiende a ser momentánea, mero producto del shock, de la disonancia cognitiva, al percibir en ese despertar, ofuscados y fulminados como estamos, una nueva realidad tan sorprendente, tan imposible de prever, que necesariamente arroja ofuscación también sobre los pasos seguidos hasta llegar a ella.
Para que logren interiorizar mejor sensación tan inaudita, piensen en una de esas pesadillas en las que descubrimos que, al escapar de ella y abrir finalmente los ojos, todavía seguimos soñando; sólo que en el viaje del que les hablo volverían a despertar otra vez, y otra más, en sucesivos sueños concéntricos, sintiendo cada uno de ellos como realidad infinitamente más real que la anterior, pero que, como ya se habrán adelantado a sospechar, vuelve a parecer sueño al despertar en la siguiente. De este modo es como sentimos que al fin escapamos de Maya, del "reino de la apariencia" en el que ya intuíamos alguna "grieta"; y por esto es que creemos que todo lo vivido en el anterior plano de realidad no tiene ya ninguna validez ni guarda relación de interdependencia con el actual; pero como digo, sólo es producto del lógico deslumbramiento del primer momento
. 
Sólo que este momento puede ser más prolongado de lo debido, y aquí es donde debemos hacer una de las más importantes advertencias al respecto, ya que se trata de la cosa más fácil sucumbir a tamaño estado de confusión y perderse en ese nuevo universo, olvidando que formaba parte de un viaje más largo, de un sacrificado camino de conocimiento que nos había llevado hasta allí por un motivo. Y es al olvidar este motivo, cuando corremos serio riesgo de mezclarnos en el devenir caótico, ¡y entonces sí!, ya no habrá marcha atrás: 
Nuestro ser caerá en el absoluto extravío, olvidado aquel  Hilo de Ariadna que quizá soltamos por un instante, y quedaremos por toda la eternidad atrapados en uno de estos mundos intermedios, que ciertamente pueden corresponderse, para que ustedes estén prevenidos, con aquellos a los que diversas tradiciones dieron el nombre de "infiernos". 

Pero vamos ahora a explicar, para que se vayan situando, el significado último del mundo primordial, que no es exactamente el mundo de las ideas platónico, sino algo, quizá, más aristotélico, y verán porqué: Los seres primordiales SON POTENCIAS, las potencias de las que son actos los seres que han evolucionado en la superficie. Y del mismo modo que los minerales, plantas y animales primordiales desarrollan ciclos de evolución, diversificación y extinción, en lo referente a los humanos, los ciclos no son sólo evolutivos en sentido biológico, sino también histórico. Y aquí es donde la teoría se vuelve aún más fascinante, y verán en un único fogonazo, inapelable, cuan apabullante coherencia expresa, que se muestra cual secreto a voces

El movimiento de traslación terrestre, que en este plano dimensional es principalmente espacial, resulta ser en otro plano, de un modo que nos llevaría demasiado tiempo explicar ahora, la fuerza misma que hace avanzar LA HISTORIA, tanto de los seres naturales como de los auto-conscientes. ¿Empiezan a entender ahora por qué los primordiales habitan una especie de limbo en el centro del planeta? ¡Están fuera del tiempo! ¡Justo por eso son primordiales, por no estar sujetos a evoluciones, ni extinciones, NI MOVIMIENTO! -Por ser pura potencia que no conoce el acto- En ese plano del que hablamos, los seres vivientes son meras sombras (Aquí sí volveríamos a acudir a Platón) Y tal como los seres que nosotros ahora somos -o más bien creemos ser- son las "sombras que representan las ideas", en el plano atemporal, lo que estaríamos viendo "moverse" por la superficie serían, en rigor, sombras de sombras.

Pero volvamos a este plano, no queremos que el lector se extravíe en este relato como en aquellos mundos intermedios que hemos descrito. Dijimos que las "ideas" planetarias habitan en un limbo interior, y que esto tenía estrecha relación con el hecho de ser estáticas y ajenas al devenir temporal. Pues bien, imagino que empiezan ustedes ya a ver la relación del movimiento, el tiempo, la historia... CON LA SUPERFICIE, como antes la vimos claramente entre la potencia, el estatismo, la eternidad... Y EL CENTRO.

He avanzado cual es el final del camino, cual es la última explicación de todo, de forma muy esquemática, pero únicamente porque va a ser necesario de cara a asimilar lo que a continuación les relataré.

~

II


Cuando uno se adentra por esos mundos intermedios, lo que ocurre, en rigor, no es que alcancemos cada vez aquel estadío inmediatamente superior al previo. Yo antes hablé de "escalones" únicamente para que empezaran a captar, por medio de esa socorrida metáfora, una complejidad que escapa a conceptos tan terrenales. Pero no hay realmente tales escalones, lo único que hay es un continuum entre el mundo del devenir y aquel que calificamos de estático. 
Lo que sucede, por tanto, es que, conforme nos vamos acercando a las ideas eternas y alejando de las sombras efímeras, vamos a parar a "momentos congelados" en ese campo entre el tiempo y el no tiempo, pero que no tienen existencia como tales, más allá de nuestra vivencia de los mismos. No son estos, pues, más que una  ficción resultante de la incapacidad de nuestro ser para percibir simultáneamente todo el "degradado inter-dimensional", y de ahí que sólo podamos experimentar el viaje a través del continuum fabricando/fabulando improvisadas "estaciones", "paradas", "pasos fronterizos".

Y así, en mi periplo, yo mismo me he ido encontrando con "mundos intermedios" de todos los colores. No puedo negar que, durante mucho tiempo, ni pude entender lo que eran, ni supe orientarme en absoluto. La total confusión, la inasumible extrañeza inicial, pueden prolongarse más de lo debido. Se trata de pseudo-paraísos y pseudo-infiernos que, insisto, son resultado de nuestra interpretación fragmentaria, al tomar contacto con una realidad que va mucho, muchísimo más allá de ellos, conteniéndolos a todos, y de tal suerte, anulándolos. La ficción nace nada más que del choque entre nuestro entendimiento y esta realidad que lo supera en tal medida. Y por eso mismo digo que "se anulan" cuando los encontramos formando parte de una unidad infinitamente más grande, de igual manera que los momentos de felicidad y amargura en nuestras vidas también se anulan, y toman un significado que los trasciende en mucho, en el instante en que percibimos todos esos momentos como un todo, ya sea porque nos hallamos ante el crepúsculo existencial o porque hemos pasado por alguna clase de segundo nacimiento.
Se forman, por ello, esos micro-paraisos y micro-infiernos efímeros (a no ser que quedemos atrapados en ellos, en cuyo caso, seríamos nosotros los que los convertimos en perpétuos), y toman la primera o la segunda forma en virtud, únicamente, de como cada uno de nosotros los enfrenta y los vive. El sueño de un sujeto de cierta clase puede ser la pesadilla de otro, y viceversa. No requiere esto demasiada aclaración, pues vuelve a ser análogo a lo que ocurre en el plano del devenir que conocemos.
Por eso hay tamaña variedad de experiencias. Imaginen todas las posibilidades que ya tenemos en el mundo temporal, pero multiplicadas por todas las coordenadas disponibles en ese gran "rio" que conecta el tiempo con el no tiempo.

A propósito de esto, quiero aclarar una última cuestión antes de relatarles algunos de mis viajes. Sí, sé que lo están esperando, y que por ahora hay mucha teoría y poca chicha, pero créanme que, si no explicara someramente esto, se perdería el lector con toda seguridad, y no acabaría de captar todos los ángulos de las variopintas experiencias.
Ya que tenemos reciente la referencia a ese "rio" que conecta los dos mundos (el eterno y el mortal), y además, hemos hablado de "coordenadas", van a ver como es más sencillo de comprender de lo que les parecerá en un primer vistazo. Piensen en dos ejes: horizontal y vertical*(1), ahora supongan que el punto más al "norte" se corresponde con la frontera, la entrada, al reino de las ideas.*(2)
Hasta ahí no entraña ninguna dificultad su comprensión, pero en el eje "este-oeste" va a ser un pelín más intrincado. 
En este caso es indiferente cual sea la derecha o la izquierda, pues sólo es una torpe metáfora y lo que importa es entender qué cambia, qué "se mueve" en este degradado de, digamos "colores" queriendo decir "mundos efímeros y transitorios". El factor que variaría, entonces; para que me entiendan: el "potenciómetro" que rotaria de "1 a 10", por hacer una más extrema síntesis, se relacionará con los estados anímicos, emocionales, que dominan los "infiernos" y "paraisos" intermedios (en este caso, intermedios entre, pongamos, 1: abulia/10: heroismo, siendo el 3: melancolía, y el 7: antesala de la euforia.)

















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(1) Tan sólo para los más audaces que decidan entrar, de primeras, a jugar en nivel experto, pueden ya tomar en cuenta un tercer eje de profundidad (cerca/lejos) identificado con el pasado y el futuro, pero que a la hora de la verdad, en esos viajes confusos que ponen a prueba la cordura, va a resultar un tanto más críptico y aparentemente caótico -especialmente cuando avancen con referencia al eje vertical.-

(2) Es sencillo entender el eje "arriba/abajo" como más alejado o menos del mundo de los primordiales, pero es ciertamente una tarea imposible intentar transmitir los modos, los tonos, las síntesis y las hibridaciones,.. los mónadas y las tríadas, en que se expresa todo este ascenso metafísico, ni mucho menos avanzar como experimentarán ustedes los sucesivos vértigos, que serán también crecientes, paralelamente a su ascenso meta-cósmico y meta-temporal.

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