Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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lunes, 25 de julio de 2016

"Memes: armas taimadas y silenciosas".

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Todas las cosas que tenemos por ciertas no han sido sometidas a verificación. Tan sólo una parte de lo que tenemos por certezas ha pasado por la criba del análisis empírico o racional. Sencillamente no tenemos ni el tiempo ni la capacidad mental que se requeriría para analizar con profundidad todas las ideas que sostenemos. Aquí es donde entra en juego el meme, la idea asumida como cierta sin mediar corroboración alguna.

Meme anti-capitalista.
Meme pro-capitalista.
Los memes son tan peligrosos como armas de destrucción masiva. Sin embargo, no podríamos vivir sin ellos. He aquí la importancia de atender a su funcionamiento y de estar vigilante de su propagación. Debemos entre todos, cada uno desde su ámbito de conocimiento, estar atentos para identificar el momento en que una idea empieza a propagarse, a replicarse en las mentes de cada vez más individuos sin haber sido todavía verificada con cierto rigor académico o científico, para de ese modo cortar la “epidemia” antes de que sea mortal de necesidad.

Yo particularmente estoy atento a algunos memes concretos que considero erróneos y dañinos y que me obsesionan especialmente. Pero quién sabe cuántos memes infundados estaré replicando yo mismo al cabo del día.. Quién sabe cuántas de las cosas que muchos asumimos como ciertas no serán sino ocurrencias de algún pretendido sabio que una vez habló de algo con aparente autoridad sin tenerla; o peor, opiniones falsas a sabiendas lanzadas con intención deliberada de confundir o de denigrar a algo o a alguien. 

Por eso yo no sólo les agradeceré, sino que les animaré a que me saquen de mi ignorancia cuando sea un servidor quien vaya por ahí replicando alguno de esos innumerables memes infundados.

Volviendo a aquellos a los que yo particularmente estoy más atento, nunca dejará de asombrarme el éxito que tuvo Stalin en su estrategia propagandística. Podemos aseverar que, como se dijo de cierto mercenario español, ha ganado batallas hasta después de muerto. En vida ganó la guerra militar y la batalla ideológica, pero en esta última ha seguido cosechando éxitos décadas y décadas después de haber fenecido. El meme que en las mentes de tantos asocia el fascismo con el capitalismo -¡y hasta con el liberalismo!- es probablemente el mayor de esos éxitos. ¡Chapeau! El tío ha hecho creer a miles y miles de personas lo que, tan sólo analizándolo someramente, debería derrumbarse de puro absurdo. Y también ha logrado nada menos que opacar la dimensión autoritaria y sangrienta del comunismo (compartida con su “hermano rebelde” el fascismo) destacando en su lugar aquella vertiente supuestamente “anti-autoritaria” y “en defensa de la democracia”. En resumen, logró vendernos –y nosotros la compramos- una heurística que identifica el autoritarismo, la censura y la violencia política con el fascismo y que deja al comunismo fuera de toda esa dialéctica –la famosa “dialéctica de los puños y las pistolas”-. Convencernos de asumir algo que choca tan radicalmente con la realidad histórica sólo está al alcance de los más grandes magos del engaño. Stalin es el paradigma del político y del ideólogo, además del maestro inconfesado de todos ellos.
Escojan, si gustan, uno de estos iconos para expresar lo que les suscitan mis opiniones.

Pero quién sabe si esto que estoy diciendo yo ahora no estará construido también a base de memes, algunos de ellos no suficientemente verificados… 

Por ello sigo animando a que todos nos convirtamos en “vigilantes” de todos, en aras de purgar nuestros discursos, en la medida de lo posible, de falsedades manifiestas.


Podría ser una hermosa continuación de la batalla que iniciaron los Ilustrados contra la superstición.


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jueves, 19 de febrero de 2015

"¿Es el Marxismo una teoría conspirativa?"

(Anexo a "Comentarios sobre ´Dialéctica del Iluminismo`".)


Dejaremos para la segunda parte del análisis sobre esta obra sus fragmentos más inspiradores, o su valor más constructivo. En este anexo nos dedicaremos a incidir en su dimensión más puramente ideológica, en la cual se halla, a mi juicio, su parte más negativa, y que considero, por ello, vital el exponer y, de algún modo, desmontar.

Para ello, será necesaria una pequeña introducción:

Como muchos de ustedes ya sabrán, el Marxismo considera al Estado, y la sociedad entera, junto con las leyes que nos son dadas, como un "sistema de dominación", sin medias tintas ni excepción alguna. Cuando ellos son quienes lo toman, entonces, sorpresiva e inexplicablemente, deja de serlo.

La realidad humana, y todo lo que la contiene, debe ser interpretada dialécticamente, o mejor dicho, MANIQUEAMENTE, en clave de "clase dominante" y "clase dominada". Todo lo que hay de injusto, o se percibe como injusto, en nuestro mundo, tiene como fundamento el "orden burgués".
¡Nada puede escaparse a esa torcida y obsesiva visión!

El Marxismo es, como escribió Karl Popper, un "sistema de pensamiento que se autojustifica, y ante el que no cabe refutación alguna, en tanto que se retroalimenta ad infinitum".

Así, cada vez que alguien denuncia en él una incoherencia, rápidamente "saca de la chistera" una respuesta conveniente que vuelve a retroalimentar el sistema: 

-¿Contra quién luchamos? -Contra la burguesía. -¿Cual es nuestro fin? -La liberación del yugo burgués. -¿Quién es nuestro liberador? -¡Lenin!
-¿Y entonces, por qué Lenin se muestra tan autoritario y sus comisarios políticos han montado semejante carniceria? 
-Porque no le quedó otro remedio, los burgueses no le querian dejar establecer un sistema justo. 
-¿Oye, Y quienes son estos fascistas, que recuerdan tanto a los bolcheviques? 
-Sí, nos imitan con el fín de engañar al proletariado internacional y que vuelva al redil de su nación burguesa. Se trata de una jugada maestra 
-¿Oigan...pero los nazis estos....no recuerdan mucho, en como persiguen a los judios, a como nosotros perseguíamos a los burgueses? -No, nada que ver, los fascistas lanzan a los proletarios unos contra otros, a los penúltimos contra los últimos, y así se salva la burguesia, que es quién inventó la artimaña. 
-¡Si, si! Pero.. ¡Ellos también acusan a los judios de todos los males del mundo, igual que nosotros hacemos con los burgueses! ... 
-Puede ser, pero es que la burguesía es real, la judería es una invención. 
-...¿Pero los judíos existen, no? -Si, claro que existen, pero no son la clase dominante. 
-Bueno.. ¿Pero no es cierto que hay muchos judios en los estamentos más altos de la política, la banca, la empresa y la cultura? -Sí, pero los burgueses son los que dominan todo. 
-Pero, entonces, ¿por qué debo creerme que los burgueses son los culpables de la miseria económica, moral y espiritual.. del Imperialismo y el sojuzgamiento de la mujer, que son uno con la Iglesia y las fuerzas de la tradición, y que hasta el fascismo es invento suyo? 
-Bueno.. Porque es evidente, ¿no? 
-Puede ser, pero también resulta evidente para los nazis que en los judíos está el origen de todos los males que nos asolan... 
-¡Basta ya! ¿Qué eres, un traidor a la causa proletaria? ¡Los fascistas se equivocan y nosotros llevamos la razón! ¡Se acabó la tonteria ya, hombre! (y como digas una palabra más, te regalo unas vacaciones en Siberia)

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«La doctrina de la verdad manifiesta, no sólo engendra fanáticos -hombres poseídos por la convicción de que todos aquellos que no la ven deben estar influidos por el demonio- sino que también conduce (...) al autoritarismo.» (Karl R. Popper.)

«Volved ateos y amorales a los pueblos que queréis subyugar: mientras no adore a más Dios que a vos no tendrá más costumbres que las vuestras, seréis siempre su soberano... Ahora bien, en compensación dejadle la más amplia facultad del crimen sobre sí mismo; no le castiguéis jamás, a no ser que sus dardos vayan dirigidos contra vos» (Maquiavelo)
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Esto último que describe tan preclaramente Maquiavelo se ha manifestado en todos los regímenes comunistas, y por extensión, en todos los regímenes totalitarios que el siglo XX ha visto. No se trata necesariamente  de "volver a las sociedades ateas" en el sentido más literal, se trata de eliminar todos sus valores anteriores, su sentido de trascendencia, si lo tuviesen, así como sus vínculos socio-culturales y toda clase de referencia anterior a la revolución, la cual impone sus nuevas referencias; y así, todo remite, en la nueva cosmovisión generalizada, a los valores y anti-valores que proclama la "vanguardia revolucionaria". Esto vendría a ser como decir que "A partir de entonces, el mundo en que vivirán estas sociedades, y en torno al cual surgirán sus opiniones, valores, y deseos, será una costrucción de la nueva oligarquía; por tanto, un producto hecho a la medida de su perspectiva, pero sobre todo, de sus intereses."

Y esto es también lo que hacen los intelectuales marxistas en un nivel, ya no popular, sino pretendidamente academico, y hasta "científico". Así, Adorno y Horckeimer abonan y riegan con gran "celo revolucionario" -o "conciencia de clase"- las tesis que ayudan a conformar esta cosmovisión tan maniquea y, sobre todo, tan conveniente.

Fíjense en como se nos pretende convencer de la idea de que "Hitler es un producto del capitalismo y de la burguesía", o de que "el nazismo estaba, está, y estará, en el mismo germen de la sociedad industrial, o liberal". De este modo queda el mundo occidental entero dividido entre, por un lado: burgueses/liberales/capitalistas (que, en última instancia, son los que engendran "el terror totalitario"); y por otro: proletarios/marxistas/socialistas (que, si atendiéramos únicamente a lo que ellos nos dicen, no han cometido jamás ningún pecado, ni muchísimo menos han dado lugar a ninguna clase de totalitarismo.) Pero vayamos a las palabras de los propios autores:

«Al incorporar totalmente los productos culturales a la esfera de la mercancía, la radio renuncia a colocar como mercancía sus productos culturales. En Estados Unidos no reclama ninguna tasa del público y asume así el carácter engañoso de autoridad desinteresada e imparcial, que parece hecha a medida para el fascismo. En éste, la radio se convierte en la boca universal del Führer; y su voz se mezcla, mediante los altavoces de las calles, en el aullido de las sirenas que anuncian el pánico, de las cuales difícilmente puede distinguirse la propaganda moderna. Los nazis sabían que la radio daba forma a su causa, lo mismo que la imprenta se la dio a la Reforma. El carisma metafísico del Führer inventado por la sociología de la religión ha revelado ser al fin como la simple omnipresencia de sus discursos en la radio, que parodia demoníacamente la omnipresencia del espíritu divino.(....)»

Hablan de "metafísica", pero nada más metafísico, literario, y por completo gratuito, que la interrelación de dinámicas y procesos que ellos hacen, intentando justificar su estrambótica tesis por medio de una concatenación de vinculaciones de lo más arbitrarias (o cuando menos, subjetivas.) 
Sí, podríamos relacionar la industria cultural y la sociedad de consumo con la aparición de una figura como Hitler, pero del mismo modo que podríamos relacionarlo con cualquier otra cosa que nos viniera en gana. Lo que hacen los autores en esta parte del libro es pura divagación metafísica, algo que puede servir como una suerte de poesía febril, de aforismo delirante, pero nunca como estudio serio de la sociedad, la política o la historia.

«(....) Finalmente, el dictado de la producción, el anuncio publicitario específico, enmascarado bajo la apariencia de la posibilidad de elección, puede convertirse en la orden abierta del Führer. En una sociedad de grandes Rackets fascistas, que lograran ponerse de acuerdo sobre qué parte del producto social hay que asignar a las necesidades del pueblo, resultaría finalmente anacrónico exhortar al uso de un determinado detergente. Más modernamente, sin tantos cumplimientos, el Führer ordena tanto el camino del sacrificio como la compra de la mercancía de desecho.»



    (Sin comentarios.)
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En el anterior capítulo también mencioné, de pasada, la obra de Erich Fromm ´El miedo a la libertad` y dije que nos dedicaríamos a comentarla en un texto específicamente dedicado a ella. No es esta, por tanto, la ocasión de hacerlo, pero si de analizar esa dimensión de la obra a la que me referí aquella vez, la cual es extensible a toda la Escuela de Frankfurt y que, como también dije entonces, consiste en tomar como paradigma del "terror totalitario" al fascismo (más concretamente, el Nacional-socialismo alemán) no haciendo ni mención del otro totalitarismo (que fue, cuando menos, igual de destructivo).
Erich Fromm, como ya aclaré, es un autor al que tengo en mucha mayor estima que a los que acabamos de "destripar", pero que, como he dicho, comete el mismo "pecado" que estos, lo cual puede expresarse, a modo de resumen, en el siguiente fragmento:

«Llegamos así a definir como ideal verdadero todo propósito que favorezca el desarrollo, la libertad y la felicidad del yo, considerándose, en cambio, ficticios aquellos fines compulsivos e irracionales que, si bien subjetivamente representan experiencias atrayentes (como el impulso a la sumisión), en realidad resultan perjudiciales para la vida. Aceptada esta definición, se deduce que un ideal verdadero no constituye una fuerza oculta, superior al individuo, sino que es la expresión articulada de la suprema afirmación del yo. Todo ideal que se halle en contraste con tal afirmación representa, por ello mismo, no ya un ideal, sino un fin patológico. (....) ¿Qué pensar entonces de aquellos "ideales" que, como los del fascismo, se dirigen decididamente contra la vida? ¿Cómo podemos comprender el hecho de que haya hombres que los sigan tan fervientemente, como los adeptos de ideales verdaderos siguen los suyos?»

¿Pero no es también patológico, irracional, y perjudicial para la vida, el rencor cultivado con ahinco por los propagandistas de izquierda? ¿No sucumben también muchos de los que adoptan estas ideas (no digo que todos) a bajas pasiones como la envidia, la busqueda de culpables en el exterior, o la proyección en los demás de las propias carencias?
¿O es que es el fascismo el único que se sirve de alimentar en nosotros la lógica del chivo expiatorio?


Quizá es que consideramos legítima esta justificación cuando va dirigida contra "los fuertes", e ilegítima cuando lo hace en contra de "los débiles". Sin embargo, en uno y otro caso se trata de lo mismo, de evadir la propia responsabilidad, de calmar la conciencia por medio de la proyección de la culpa en otros, de dividir el mundo en "malos y buenos", "justos e injustos", pero no atendiendo a las acciones o a las actitudes particulares de cada individuo, sino adjudicándoles uno u otro bando por mera razón de su estrato social; colocándolos por tanto en el lado de los culpables o de los inocentes sin conocer ni un solo rasgo de su personalidad, actitud, o rutinas diarias. 
¿No es esto lo mismo que hace el fascismo? 
¿A qué se debe entonces tan sospechoso doble rasero? 
(Creo que al colocar el adjetivo "sospechoso" ya he respondido parcialmente a la pregunta. Les considero a ustedes lo suficientemente rápidos para captar por donde van los tiros.)

Recordemos a este respecto que los judíos, por acudir a la referencia más archiconocida, no eran exactamente "los más débiles" de la sociedad alemana. Al igual que "la burguesía" hoy, un amplio sector de la comunidad judeo-alemana ocupaba altos puestos en la política, la empresa, la banca, o la industria cultural; y al igual que "la burguesía" hoy -e incluso ayer- otros muchos tenían negocios no tan boyantes, y no tan destacados, pero se les tomó como parte de una misma "superclase" y, dentro de esa lógica del chivo expiatorio, pagaron justos por pecadores, y se asimiló la comunidad hebrea, en conjunto, a una "élite privilegiada y explotadora del Pueblo alemán".

No tomemos, por tanto, la perspectiva sesgada de la izquierda como verdad manifiesta (que es lo que ellos pretenden). Procuremos ir más allá de lo que nos plantean como evidente, y no caigamos en la trampa de "comprar" los "hechos" tal como nos los muestran.

Este es mi humilde consejo, o si me lo permiten, incluso advertencia
Cúrense, en la medida de lo posible, de la neurosis de la ideología, y dejen que el aire fresco entre en sus apolilladas mentes y se lleve el aroma a rancio del viejo marxismo, el viejo liberalismo, o el viejo anarco-sindicalismo, falangismo.. o lo que quiera que conquistara, un día, su juicio sobre la realidad y que sometió, sin usted advertirlo, su pensamiento genuinamente libre.

Mens sana in sana libertas.


domingo, 14 de diciembre de 2014

CONTRADICCIONES ESENCIALES DEL PROGRESISMO I: La familia y los roles de género.


En aquella serie de ensayos, o meras reflexiones, que agrupé bajo el título "Terrorismo Metapolítico", me dediqué a "denunciar" muy insistentemente, y desde diversos prismas, las contradicciones de las que, a  mi juicio, es presa la izquierda (y también, de forma distinta, la derecha) pero quizá más en la aplicación y consecuencias prácticas de sus planteamientos que, más específicamente, en la coherencia interna de sus ideas (aunque también se abordó ese punto, y aquí lo volveremos a hacer.)

He considerado juicioso dedicar un capítulo a cada tema específico, de aquellos que resultan más controversiales, y en parte por ello, arrastran un mayor número de lugares comunes y lugares cómodos, que atienden siempre más a esa especie de "neo-puritanismo derechohumanista" que a una verdadera reflexión profunda y crítica. 

En esta primera entrega, nos centraremos en la cuestión de la familia y la llamada ideología de género. 
¡Exacto!, debemos hablar de la, hoy por hoy, "malsonante" cuestión de los valores familiares; y debemos hacerlo con valentía, por más que la hegemonía cultural que ha impuesto la izquierda haya logrado que el propio término (honroso y dignísimo término) le "huela a rancio" a una inmensa mayoría social.

Por supuesto, tenemos bien cerca la utilización de la familia por el franquismo. No conviene, por tanto, olvidar los peligros del "extremo opuesto" (y justo a esto se debe gran parte de la impopularidad actual de los valores aludidos.) También es cierto que muchos de estos conservadores católicos, identificados en mayor o menor medida con aquel Régimen, acusan cierta tendencía a la hipérbole y el delirio; no es menos cierto, por otro lado, que, intencionadamente o no, todas las "medidas progresistas" no favorecen en nada a la supervivencia de la familia como institución, por no decir que la atacan abiertamente. 

Pero seamos más cautelosos y más cabales que todos esos conspiracionistas.

Se trata de algo que, obviamente, tiene más que ver con normativas y medidas puntuales como la ley de matrimonio homosexual, el divorcio express, o el aborto libre, que con ningún "complot judeo-masónico para minar los fundamentos de Occidente". 

Es más simple que todo eso, si nos paramos a pensar durante un momento:

En la entrada titulada "Sobre los micro-conflictos: El entendimiento como primera urgencia" ya lo expuse del modo más clarificador que pude hacerlo hasta ahora (ayudado, una vez más, por la inestimable pluma, y "bisturí metapolítico", de mi continuo referente, Alain de Benoist)
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Parece que hoy sólo hay exigencias particulares pero raramente se habla de lo que cada uno puede aportar al conjunto. No estoy diciendo con esto que no haya motivos para reivindicaciones muy variadas, por supuesto que los hay -o al menos los hubo- pero donde quiero poner el foco ahora es en el "mapa general" que nos deja esto. Si nos encerramos en nuestras reivindicaciones particulares como el caracol en su concha y además, radicalizamos cada vez más nuestro discurso, esto sólo nos puede llevar a la crispación generalizada, y en definitiva, al no-entendimiento. (....) Y en esto, como en otras muchas cosas, el "pope" de la Nouvelle École nos consigue explicar lo que yo ya vislumbraba pero no sabía expresar con la misma claridad: La atomización de los enfrentamientos sociales sólo puede beneficiar a los que temen la unidad de esas mismas sociedades, esto es, a quienes detentan el poder con mayúsculas, que no son ni los Pueblos europeos, ni los heterosexuales, ni el "Patriarcado". El introduce también el concepto de "caos controlado", que consistiría en un manejo de estos micro-conflictos por parte del poder (privado o público, da igual, en cualquier caso: la oligarquía) en orden a dividir y reinar, por supuesto, pero también a poseer herramientas para introducir aquí y allá sinergias beneficiosas para cualesquiera que sean sus planes en un determinado momento.
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La izquierda no consigue entender, por otra parte, que la familia es un refugio, y UN ARMA, como pocas, frente al control estatal; que los fuertes lazos comunitarios siempre han servido para defenderse de los distintos poderes que intentaban abusar de ciertas comunidades,  y no me refiero a lazos necesariamente provistos por la familia, aunque en ella tiene origen casi todo, en última instancia (pensemos por ejemplo en la antigua institución del consejo o asamblea vecinal, en las asociaciones, gremios, sociedades de ayuda mútua, creados por la sociedad civil, esto es, ajenos al poder estatal, o en los llamados consejos de sabios, etc etc etc) 



{TEXTO RELACIONADO 1: T.M. VI}
{TEXTO RELACIONADO 2: T.M. V }
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Pero, aún olvidándonos de todo eso.. es, por sí sola, tremendamente llamativa esta serie de flagrantes incoherencias que suele evidenciar esta cosmovision, y que han dado título a estas breves reflexiones.

En este aspecto, me topé hace un tiempo, en mis cabilaciones,  con otra curiosa paradoja del modelo moral "progre/neo-nazarí": 

Si según la ideologia de género, practicamente todo es cultural y no hay nada que responda al instinto y al código genético en nuestro rol sexual, ¿Por qué alguien puede llegar a sentirse "en un cuerpo ajeno"? 

Si de verdad es todo, o casi todo cultural, no hay ningún problema en el cuerpo que te toque, total...no determina NADA...


Y profundizando un poco más en esta contradicción ontológica (en su esencia, en la más básica lógica "ser-no ser"),decidme si hay algún fallo en estos silogismos (un tanto libres, admito):

Si el nuevo feminismo o la ideología de género aseguran que todo lo asociado a los sexos es cultural y no hay nada que los diferencie, excepto que las mujeres tienen desventajas evidentes como una menor fuerza física o la "terrible maldición" de quedarse embarazadas (y que en nada implica que su sensibilidad esté más orientada a la maternidad ¡¡¿Como se te ocurre pensarlo, fascista de mierda?!!); entonces, debemos extraer necesariamente de estas premisas, QUE SON INFERIORES.

Lo que sospechaba.. Las ideologías que hablan en nombre de la mujer son profundamente cristianas, y en consecuencia, profundamente misóginas.
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Es bien interesante, y bien aterrador, por otra parte, lo que puede hacerle a una mente la ideología, cuando esta se sigue fanáticamente... 
Aunque en la realidad, o según nuestra perspectiva, estén adoctrinando a la gente y variando artificialmente sus conductas... según la suya, están haciendo "ingenieria inversa", es decir, que intentan "revertir un adoctrinamiento previo" (y que se pretende milenario); ya que están convencidos, muchos de ellos, de que la heterosexualidad sólo es mayoritaria por que "se ha impuesto" , y que los roles de género han funcionado exactamente del mismo modo.
Ni por asomo se les ocurre que pueda haber nada en ellos del todo natural, e instintivo. De hecho, cuando analizan como cambian estos roles según la cultura (que ahí sí tiene cierto valor diferenciar género y sexo) parece que ven sólo lo que separa a unas culturas de otras y no lo que las une...porque a mí se me antoja, hasta donde sé, que habrá bien poquitas en que los hombres sean los encargados de criar y cuidar a los niños, o que se centren más en el hogar y los lazos comunitarios, etc etc..
*

Y ya, de todas las palabras policía que se ha sacado de la manga esta nueva Progresía 3.0 (piénsese en "fascista", "racista", "homófobo"..) hay una que siempre me ha resultado especialmente delirante, o especialmente estúpida, PORQUE YA ES RIZAR EL RIZO.

Me refiero a la expresión "TRANS-FÓBICO". 

Es de verdad muy representativa de la nueva progresía LOBOTOMIZADA.
Quizá si se hubiesen visto, con razonable frecuencia, y desde hace siglos, transexuales (operados) por las calles, podríamos hablar de fobia como "animadversión o terror hacia algo cotidiano", pero, dado que no es así, hablar de "trans-fobia" es tan absurdo como hablar de ´fobia a los españoles`por parte de los incas.* 

[*En realidad, me he quedao muy corto con la comparación ..Supongo que por miedo a decir alguna burrada sumamente incorrecta.]
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Ahí dejo sin más este último apunte, esperando que, como todos los anteriores, consigan "mover un poco sus neuronas", aunque sea "por deporte" (ya saben que, para prevenir trastornos degenerativos como el alzheimer, lo recomendado con más asiduidad es mantener la mente ejercitada y despierta.)

Un saludo, y hasta la próxima entrega de estos "socratismos" a los que les tengo, espero, bien acostumbrados.
~~


A los perseguidores incansables 
del conocimiento, que no desfallecen 
por fuerte que les sople en contra la corriente.

Alera flammam veritatis.
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domingo, 7 de diciembre de 2014

EL PENSAMIENTO POR OPOSICIÓN.


A los librepensadores.. 
Alere Flammam veritatis

Lo diré una vez, una docena de veces, y todas las que hagan falta:

Debemos dejar ya de definirnos por la oposición a algo.
No es más que una muestra de inmadurez intelectual, 
¡más diré!, ¡de infantilismo!
El que es anti-cualquier cosa, para empezar, suele desconocer profundamente aquello que odia. Este desconocimiento es, a la vez, consecuencia, y origen, de su rencor. La ignorancia siempre es pieza clave en toda cruzada y persecución furibunda desde que tenemos memoria, y no menos cierto es que, si somos enteramente sinceros, nada hay en este mundo, ninguna doctrina,tendencia, o circunstancia, de la que no se pueda extraer ni una sóla lección en positivo, o alguna perspectiva que nos aporte mayor "amplitud de campo".

El otro poderoso motivo para desconfiar de la objetividad del que se postula como "anti-algo" es el que tantas veces he mencionado, y que no por ello deja de ser, como el presente aviso en conjunto, necesario de recordar hasta la saciedad: La persona autodefinida anti-X suele acusar una marcada tendencia a "percibir" rastros de X (fascismo, capitalismo, comunismo, racismo...) hasta en los lugares más insospechados.

Así, el anti-racista o el anti-machista cree que practicamente todo el mundo, en una amplia gama de niveles y formas, es racista, o machista.
Por suerte, tanto el racismo como el machismo han menguado enormemente en los últimos tiempos, al menos en occidente; ahora, LA TONTERÍA DE ALGUNOS.. EN OCCIDENTE, no tiene límites..
*
Yo ya superé recientemente la "última frontera" -creo que es la última- que resultó ser, en mi caso, el "anti-capitalismo/anti-liberalismo".

En el fondo, no se trataba más que de dar los últimos pasos en coherencia con lo que yo venía defendiendo. Si ser anti-algo es estúpido, no lo va a ser menos ser anticapitalista o anti-ñioliberal (El neoliberalismo se ha convertido en un nuevo mantra/palabra-policia que un día va a desbancar al, siempre tan exitoso y versatil, "fachizzzmo".) 

Yendo a este ejemplo concreto de oposición, tan extendida (y no sólo en la izquierda, no crean), el odio, el "ir a la contra" no nos hace menos miopes, alucionatorios, que lo que hemos descrito en los anteriores ejemplos. 
Ser anti-liberal, por ejemplo, supone relegar tanto una de las perspectivas socio-políticas que ENRIQUECEN la observación humana, que facilmente pudiera tener la consecuencia de no estar suficientemente prevenidos, y concienciados, contra la tirania, el "gorilismo" del Hombre de Estado, y la conculcación -por una excusa más o menos convincente- de los derechos más básicos de libertad de expresión y libertades civiles en general. 


¿Quién fue el "lumbreras" al que se le ocurrió ponerle
este nombre al partido en cuestión? ¿Es que hay una
 izquierda,aparte de la socialdemocracia, que ya no
la tienen ellos por izquierda, que no sea anti-capitalista?
También corremos el riesgo, en esta misma inercia, de tachar con el estigma de "enemigo del pueblo" al burgués, industrial, o persona de mayor poder adquisitivo; o así mismo, acercarnos 
-en otra dirección- a alguno de los variados iluminismos in-igualitarios o exclusivistas (los que no conviene olvidar sólo porque hoy no sean los más generalizados.)
Yo soy también coherente en esto, desprecio con pareja vehemencia los odios igualitarios y los in-igualitarios


Y ya, hablando más concretamente del capitalismo en sí, pues oigan, llevo mucha "tinta derramada" sobre el asunto, y más en concreto, "destripando" el paradigma liberal/ancap, y lo único que se me ocurre ahora mismo para ser conciso y arrojar algo de racionalidad es que: Si el capitalismo funciona tan bien, que no lo dudo, para aquello de hacer "cálculos económicos", intercambiar mercancias, e impulsar mercados, e incluso ideas (algunas veces, hasta buenas) ..¿Pues porqué no se quedan ustedes en el lugar que les corresponde, y donde parece que se las apañan bien, y nos dejan a nosotros un poquito en paz, con las decisiones, y los caminos que LIBREMENTE escogemos para nuestras vidas, y las de nuestras comunidades? 
Que si queremos ser proteccionistas, porque a nosotros nos parece que debemos serlo, y porque la gente "llana" entiende lo que es SU producto, más que la "idea platónica de producto", y oye, ¡porque nos da la real gana! ... ¡Pues déjenos a nosotros en paz! Y no tenga el valor de llamarnos tiranos, porque usted acusa una deformación bastante curiosa en su percepción según se ejerzan las "tiranias" contra el libremercado-fuentedetodoslosbienes, o contra TODO LO DEMÁS. 
Y que, del mismo modo, si queremos vetar a una empresa concreta, ¡o incluso a todas las de un país entero! ¡Porque nos caen mal! Sin más... O decidimos restringir las fronteras, no sólo a productos o capitales, sino a personas... En caso de que lo hayamos decidido democráticamente, pues por mucho que clamen por los "derechos humanos" o las "libres circulaciones", nadie nos puede negar la legitimidad para hacerlo (o al menos, a mi no me cabe la menor duda al respecto.) 

Otro de los "PEROS" MUY SEVEROS que les pongo a los liberales, también mencionado aquí en otras ocasiones, es que siguen hablando, vehemente y empecinadamente, en nombre de UN INDIVIDUO QUE NO EXISTE.(*)


Ego dixit. Acta est fabula!
                     ~                  

[*1] El individuo no es nada sin su contexto, y el contexto no es nada sin el individuo. Parece como si este individuo del que ellos hablan no tuviera, siquiera, antepasados, que lo que él es, y sabe, y tiene, ha aparecido de la nada, en vez de ser fruto de generaciones y generaciones anteriores a la suya. ¿Quién es, entonces, este individuo que supone el eje central de este pensamiento? Dificil decirlo, pues, como le ocurre al liberalismo real, nadie se ha cruzado nunca con él.  
                 ~~
[*2] El individuo, en la realidad 
objetiva del día a día, está 
bastante más "desdibujado"; 
y las fronteras entre lo que es 
"de él" y lo que es "del otro".. 
lo que hace "por libre 
elección"o "condicionado 
por variados factores".. 
nunca están tan claras.

sábado, 26 de julio de 2014

"EN DEFENSA DE LOS FASCISTAS" (En defensa de la libertad de expresión y pensamiento)


Nuestra sociedad no es tan libre y tan plural como nos dicen. Hay "ciertas ideas" que están apartadas, que han sido "seccionadas quirúrgicamente" del abanico de ideas permitidas. Son posturas que, sencillamente, no tienen cabida en nuestro "crisol de ideas democrático".

¿Por qué hablar contra el igualitarismo es siempre sospechoso de "nazi", pero hablar a favor de él no es sopechoso de "stalinista"?
(Hitler, Stalin, y Mao, un representante de la derecha
totalitaria y dos de la izquierda. Los tres por igual:
representantes del totalitarismo más descarnado.)

¿Por qué contemplar el factor étnico es racista y "conduce al genocidio" mientras que atacar y demonizar el mismo concepto hasta la saciedad es "propio de una sociedad libre"?

¿Por qué los considerados fascistas no pueden defender su posición y someterla a debate ante sus contrarios y sí pueden hacerlo todos los demás? ¿Acaso el liberalismo, el comunismo y el cristianismo tienen menos "muertos a sus espaldas"?

No se trata de "tener simpatía por estas ideas", puedes tenerla en parte o no tenerla en absoluto, pero ¿Qué razón de peso hay para tolerar cualquier idea menos todas aquellas que "puedan parecerse, o recordar, a lo que dijo Hitler"? Insisto de nuevo: ¿Por qué no a todas las que "puedan recordar" a lo que dijo Stalin, que a la sazón, dejó bastantes más muertos tras de sí? 


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Algunos dicen, y creo que no les falta razón, que "Se ha asesinado muchísimo más en nombre de la igualdad que en nombre de la diferencia" (Comunismo, Cristianismo, Liberalismo ilustrado,...)

Esa reflexión, simplemente, la dejo ahí para "mover sus neuronas un rato".. Tampoco pretendo que sea una tesis inapelable.


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Pero volviendo a lo que me motiva a escribir esto, la libertad de expresión y de pensamiento, no parece haber más motivo para este doble rasero que la "secreta amistad" entre el comunismo y el liberalismo, ya que son ambos, en última instancia, herederos de la Ilustración y la Revolución Francesa; y por otra parte, que fué Stalin y no Hitler quién ganó la Guerra, y quién pudo instalar mejor su discurso hegemónico. 

Es cierto, y sería muy tramposo no mencionarlo, que para gran parte de la derecha -tanto liberal como conservadora- toda idea socialista también es "potencialmente stalinista", y condeno igualmente eso. Pero no es menos cierto que los izquierdistas, por radicales que sean, tienen siempre más oportunidades de difundir sus ideas que la llamada "extrema derecha" (que muchas veces, ni es extrema ni es derecha)


¿Quién defiende hoy el totalitarismo?
Ya está fuera del debate, porque nuestras sociedades ya no desean,
de ningún modo, un modelo de esa naturaleza.
Queda por tanto claro que hay aquí una descompensación, y un monopólio de lo no admitido. Ya expliqué en el artículo sobre "el discurso antifascista" que no es necesario ser cercano a estas ideas para condenar esta "extirpación quirúrgica" de las mismas. Yo, lo repetiré otra vez, no comulgo con el fascismo ni con los movimientos de nuevo cuño que hunden sus raíces en él, aunque sí reconozco que aluden a cuestiones que son importantes en nuestros días, pero ni siquiera comparto su modo de afrontarlas, por ello, pocos que conozcan bien mi manera de pensar podrán acusarme de ser más fascista que...socialista, anarquista, o demócrata liberal (no lo podrán hacer, al menos, si son honestos y rigurosos) Por eso, creo firmemente que todo defensor auténtico de las libertades y la pluralidad debería sintonizar con lo que planteo, a no ser, como digo, que no sean realmente tan pluralistas y tan defensores de la libertad como dicen ser.

Por todo ello, considero inapelable esta lucha por crear, en un futuro, una libertad de expresión y pensamiento más amplia, MÁS VERDADERA, MÁS COMPLETA...

...Por que los caricaturizados fascistas, identitarios, o nacional-revolucionarios, puedan lanzar a la palestra, y someter a la discusión de la ciudadanía sus ideas (malas o buenas). Pero no sólo ellos, sino todos los que compartimos su preocupación por determinadas cuestiones "extirpadas del debate", más allá de que compartamos tambien su óptica particular sobre ellas o su modo concreto de afrontarlas.