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viernes, 29 de julio de 2016

LA LEY, LA EXCEPCIÓN Y LA REACCIÓN.

El ´fundamentalismo buenista`, como todo extremismo, se caracteriza por 
leer la realidad en clave simplista y maniquea.
~



















El otro día me encontré con un post que resume con gran acierto la encrucijada en que se halla hoy Europa. Está firmado por uno de mis contactos de Facebook, Armando López, y me ha servido de inspiración para desarrollar algunas reflexiones que espero arrojen un poco de luz sobre las causas de este conflicto ya más que latente. Las consecuencias son difíciles de prever, pero algunas de ellas ya las tenemos frente a nuestros ojos, tal como describe con gran lucidez el post. Toda acción tiene su reacción, y los excesos sólo conducen a mas excesos..
Una vez confirmado que el terrorista del hacha es un refugiado afgano que se coló desde Siria, miembro de ISIS, se confirma también que los refugiados sirios no son todos sirios y que al menos algunos no son refugiados sino terroristas que los políticos europeos han dejado entrar. La oleada de atentados actual es consecuencia de las políticas europeas y de los dirigentes que una mayoría de europeos ha ido votando durante décadas, en concordancia con la escala de valores que tiene la mayor parte de la población de Europa, educados por el sistema público para ser borregos paga-impuestos. Es, ni más ni menos, que lo que Europa ha trabajado y merece. No espero que Merkel dimita, que es lo que debería hacer, ni que la gente deje de votar a socialdemócratas. Lo que sí espero -aunque no deseo- es un creciente éxito electoral de partidos nacionalistas y de corte xenófobo en toda Europa. Toda causa tiene su efecto. Así funciona, por desgracia, la historia. Con efectos de péndulo. Se han cometido excesos increíbles a base de marxismo cultural, y el efecto rebote va a ser considerable.
Esto lo vengo avisando hace un tiempo. El fundamentalismo buenista, en su ingenuidad y arrogancia, acaba acrecentando el mismo mal que pretende combatir. Y es que cuando te pasas de frenada, causas una reacción. 

Los problemas derivados de la inmigración son un tema tabú.. favorecemos a los “colectivos desprotegidos” permitiendo que los menos honrados dentro de esos colectivos se aprovechen y abusen del trato de favor.. mantenemos una concepción antropológica boba y santurrona donde a todo inmigrante, por serlo, se le supone incapaz de todo mal.. Hasta que un gran sector de la sociedad acaba tan hastiado que se pasa al extremo opuesto: la inmigración es problemática siempre.. favorecemos a los “nacionales desprotegidos” permitiendo que los peores de entre ellos abusen de los inmigrantes.. y rescatamos una concepción antropológica arcaica donde a todo europeo, por serlo, se le supone incapaz de todo mal. 

No es culpa de los europeos; no es culpa de los inmigrantes; es culpa de la estupidez insondable de los ingenieros sociales,  habitualmente niños ricos que intentan arreglar un mundo que no conocen porque jamás lo han pisado.

Todo parte de un error fundamental, que es el de sustituir la ética por el moralismo y colocarle a la justicia el apellido “social”, con lo que ambas se pervierten, dando lugar a situaciones ciertamente inmorales y ciertamente injustas. En el momento en que empezamos a considerar a los personas como miembros de un colectivo antes que como individuos y a repartir etiquetas de “privilegiado” o “excluído”, de “favorecido” o “desfavorecido” según se pertenezca a un grupo o a otro, nos es imposible distinguir al bienintencionado del malintencionado, al sincero del mentiroso, al verdadero necesitado del mero aprovechado. Los honrados serán penalizados; los tramposos serán premiados. 

Y como algunos de los tramposos son además criminales, fundamentalistas dispuestos a matar en nombre de Allah, los musulmanes honrados serán especialmente perjudicados; cosa que no hubiera ocurrido si tan sólo los hubiéramos tratado como individuos, como iguales, como sujetos de derecho. ¿A alguien le parecería extraño que en medio del conflicto ruso-ucraniano se tuviera especial cuidado con los sujetos que atraviesan la frontera entre ambos países? ¿No nos parecería por completo irresponsable que no se tomaran todas las precauciones habidas y por haber en los controles fronterizos? Se insiste en que el problema de los refugiados es esencialmente una cuestión de vidas humanas. Pues bien, lo es doblemente: se trata de proteger tanto la vida de los refugiados sirios como la de los ciudadanos europeos.
Alemania es el mejor ejemplo de cómo puede pasarse de un extremo a otro en tiempo record.
























Pero se han hecho ya demasiadas cosas mal. El problema no parte de la crisis de los refugiados, sino que viene de muy atrás. La penosa diatriba que plantea esta crisis humanitaria, como la suelen calificar, se suma a un conflicto permitido y alentado por los políticos europeos, derivado de no considerar a los musulmanes como sujetos de derecho, iguales a nosotros, sino dentro de un régimen legal especial pensado para “protegerles de la exclusión, de la islamofobia y de la instrumentalización de sus actos por la extrema derecha”. Este pretexto, el de la extrema derecha, es el que han empleado los gobiernos para justificar lo injustificable: ocultar sistemáticamente crímenes perpetrados por musulmanes, y para más inri, motivados muchos de ellos por el odio racial o religioso. Es decir, que para evitar el racismo y la islamofobia, se ha sido permisivo con la cristianofobia y la eurofobia. 

Pero la injusticia es siempre injusticia, por más bellas que sean las palabras con que se revista. Tratar de saltarse la ley para supuestamente compensar una situación desnivelada de partida, o para evitar un peligro mayor (también supuesto) acaba por producir los resultados que vemos: indignación más que justificada y un odio en ningún modo justificado pero sí muy predecible. Si sabemos que la xenofobia existe (y, como hemos visto, los políticos la tienen muy presente), ¿no creen ustedes, lumbreras bruselienses, que la fomentará en mayor medida otorgar privilegios a los inmigrantes que aplicarles la misma ley que a todos?

Se trata ésta de una postura arrogante y paternalista, una nueva y retorcida forma de clasismo y racismo. En primer lugar les estamos diciendo a ciertas personas, por pertenecer a una etnia, religión, sexo o vayaustéasaber qué otra circunstancia, que son o bien más capaces o bien más incapaces de salir adelante, de tener éxito o de fracasar, de ser reconocidos o ignorados. Con ello estamos reduciendo el inmenso potencial alojado en cada individuo a un prejuicio y una generalización extremadamente pobre, encerrando todas las posibilidades de su desarrollo personal y profesional en una categoría tan estrecha como ancha es nuestra arrogancia. Usando una expresión de moda, les estamos desempoderando. 

Pues qué sabremos nosotros de lo que son capaces unos y otros.. ¡Nosotros somos los clasistas, los racistas y los machistas por presuponer que un pobre, un extranjero o una mujer no saldrán adelante sin nuestra ayuda! Nosotros les estamos mandando el mensaje, a estos y cada vez más colectivos, de que son víctimas, de que son débiles, de que la única posibilidad que tienen es mendigar compasión o exigir un trato de favor. ¡Habrá una forma más perversa de matar los sueños, la energía y la voluntad de alguien! ….

Además, ¿cómo sabemos a priori las dificultades con que se van a encontrar, la mayor o menor discriminación que van a padecer? Para ayudar y para combatir la discriminación siempre habrá tiempo. ¿Por qué nos adelantamos entonces a conceder ventajas efectivas para compensar supuestas desventajas que pueden o no darse? ¿Por qué llevar en brazos a alguien antes de comprobar si sabe andar por sí solo?, ¿por qué tratarle como un niño y hacerle pasar por la -para muchos- indignidad de la sobreprotección, y arrebatarle así la posibilidad de enorgullecerse en el futuro de no haber requerido asistencia ni favor de nadie?

Se dirá que si asumimos el individualismo metodológico que aquí proponemos estaremos permitiendo que infinidad de personas, por una razón u otra, sean discriminadas o tratadas injustamente de diversas formas. ¿Pero es que no es igualmente posible prestarles ayuda a nivel individual, combatir las injusticias concretas y palpables, en vez de teóricas y generales, de que son víctimas los sujetos, sin importar en qué colectivo podamos encajarles? ¿Acaso importa el motivo, demostrable o teorizable, por el que hayan sido maltratados? ¿Acaso no nos mostrará el propio número de las infracciones cometidas contra unos o contra otros qué grupos son peor tratados? … ¿Por qué no dejamos que el día a día nos marque cuáles son los problemas más acuciantes en vez de partir de una presunción que nunca alcanzará a la siempre cambiante realidad?

Mientras tanto, deberemos enfrentar algunas situaciones que ya no tienen marcha atrás; porque de evitarlas, debió hacerse ya hace mucho tiempo. Mientras repensamos nuestra concepción de la ley y la ética, los fundamentalistas están aquí y seguirán usando los derechos y libertades que les otorgamos como arma para destruir la misma civilización que los sostiene. 

Por nuestra inconsciencia y nuestra irresponsabilidad, seguramente acabarán pagando el pato los de siempre: los ciudadanos honrados y respetuosos con la ley, tanto nacionales como extranjeros. Va a ser una manera amarga de aprender una vital lección: las excepciones y los privilegios, por bienintencionados que sean, van erosionando la idea de justicia e igualdad y sólo fabrican abusos y excesos; los cuales, como dijimos al inicio, sólo pueden conducir a nuevos excesos.
~
¿Reaccionará Europa antes de contemplar una imagen como ésta? ....

*

jueves, 31 de diciembre de 2015

"TODO ES CULTURAL".

«Hay razones convincentes para deducir que el modelo estándar de las ciencias sociales, es decir, el determinismo cultural, es imposible que se haya desarrollado por selección natural sin la apelación a una instancia mágica superior.» (*1)  

Algunos intentan combatir el llamado “marxismo cultural” con ideas teológicas o apelando a “la tradición”. 

¿Vencer a la pseudociencia con religión y moral? No les auguro un gran éxito. La forma de oponerse a la idea en boga de que “todo es cultural” es mediante la psicología evolucionista: Ciencia contra pseudo-ciencia.

¿Por qué afirmo que estas “tesis culturalistas” son pseudo-ciencia? Por una sencilla razón: Cualquiera que se esfuerce un poco en observar las afirmaciones del determinismo cultural situándose por encima de la obsesión igualitaria -por encima del bien y del mal- se percata de que es precisamente esta obsesión la que explica por qué esta ideología con barniz científico tiene en cuenta ciertos factores y ciertos datos mientras obvia sistemáticamente el resto (todos aquellos que pondrían en tela de juicio el axioma de la igualdad y del carácter intrínsecamente “benévolo y justo” del ser humano). No le importa la verdad. Le importa únicamente justificar mediante todas las “pruebas” que encuentre esa patología de su pensamiento: la enfermedad del igualitarismo; un auténtico trastorno obsesivo-compulsivo. Y uno especialmente molesto, por cuanto aquel que lo padece, lejos de conformarse con sufrirlo en silencio, procura contagiarlo por todos los medios al resto, llegando a adoptar las actitudes más beligerantes, y poco menos que a exigir que se expulse de la Humanidad a quienes no compartimos sus especiales manías.


Cabría pensar que las actitudes se tornan más duras cuanto más blando es el pensamiento que las motiva. No parece ser otra cosa, en efecto, lo que le sucede a este igualitarismo ramplón, a esta lógica de la lucha de clases aplicada acríticamente a todas las oposiciones imaginables: hombre y mujer, europeo y africano, cristiano y musulmán, vencedor o derrotado. ¡Fíjense bien en que el derrotado es siempre “bueno” por el mero hecho de serlo, y el vencedor “malo” por el mismo motivo! (sin importar en absoluto aquello que mostraron ser antes y durante aquella batalla de la que uno salió ganador y el otro perdedor). Los musulmanes de Al-Andalus eran “los buenos” porque fueron derrotados y gran parte de ellos expulsados. Pero es propio de quien pretende llevarte a engaño ocultarte la otra cara de la moneda. En este caso, esa otra cara nos revela que, de ser al revés, en efecto los musulmanes no nos hubieran expulsado de sus tierras: nos habrían decapitado y tomado a nuestras mujeres e hijos como esclavos. 

Quizá, por ello, no sea tan fácil repartir las condecoraciones de “víctima” y “verdugo”. Quizá no sea posible dividir a la humanidad en “justos” e “injustos”, y la historia de las civilizaciones y de los grupos humanos no se preste en todos los casos a estas veleidades moralistas, a estos juicios categóricos.


Pero insistiré las veces que haga falta en que el peligro de este pensamiento blando no sería tal si careciese de esa voluntad de imponerse por las buenas, de esa superioridad moral que se arroga. No supondría problema alguno que gran parte de la sociedad sintonizara con esas ideas mientras se nos permitiera a los demás pensar y obrar de modo distinto al igual que se les permite a ellos. Pero no: su objetivo ya casi plenamente alcanzado es educar a las próximas generaciones, aprovechando el momento en que sus cerebros son más dúctiles, para conjurar la posibilidad de que de ellas surjan “mentalidades in-igualitarias” como las que todavía hoy tienen que soportar conviviendo junto a la suya.


Si ellos tienen razón, fabricarán un mundo de paz y armonía tan idílico como el que pintó John Lennon.



.........
Si nosotros tenemos razón, nos conducirán a un infierno de máxima desarmonía, máxima desazón y máxima insatisfacción, a un interminable combate de todos contra todos (el supuesto “estado de naturaleza” de Hobbes, sólo que provocado por el estado en vez de resuelto por él).


Educaremos a los niños para que olviden su sexo, su etnia, su cultura y su religión; y les reprenderemos sin fin cada vez que se alejen de la senda marcada; grabaremos LA CULPA en su conciencia vinculándola a actitudes tan naturales (al menos para algunos) como que los niños jueguen con los niños a juegos de niños y que las niñas jueguen con las niñas a juegos de niñas.. o que los hijos de cristianos y ateos occidentales se relacionen más con los que tienen su mismo origen que con los hijos de musulmanes, orientales, o sudamericanos.


Además, se nos dirá que justamente en los niños es donde observamos que “nuestros prejuicios no están fundados”, dado que “los niños siempre tienen menos problema en aceptar en su grupo a miembros de otras culturas” (no se dice también “de otro sexo” habida cuenta de que, casi desde la más tierna infancia, la separación entre sexos se hace más que palpable). Pero esa primera afirmación, que sin duda tiene mucho de cierta, tiene a su vez una explicación que no es la escogida por los defensores del determinismo cultural. El hecho de que los niños tengan menos reservas a conformar grupos multiculturales cuando socializan y que, a medida que crecen, tiendan a reducir, por así decirlo, su nivel de tolerancia, no se debe a que “les hemos inoculado prejuicios sobre otras etnias” sino a que ya forman parte, con mucha mayor conciencia, de su etno-cultura particular, y por tanto, es ese acervo cultural el que les distingue (o les aleja) naturalmente de quienes han crecido con otras referencias.


Mediante la psicología evolucionista, tanto las diferencias en los patrones mentales y emocionales de hombres y mujeres como el instinto arraigado de rechazo al extranjero hallan explicación. Una explicación, a mi juicio, mucho más satisfactoria, mucho más objetiva que la que proporciona el determinismo cultural.
«Nuestros circuitos neurales son el resultado de un proceso evolutivo, han sido diseñados por la selección natural para resolver los problemas a los que nuestros ancestros se han enfrentado a lo largo de nuestra historia. Generación tras generación, durante más de 10 millones de años, la selección natural ha ido lentamente esculpiendo el cerebro humano, favoreciendo aquellos circuitos que permitían resolver de forma apropiada los problemas a los que se enfrentaban nuestros ancestros: encontrar pareja, conseguir alimento, buscar aliados, defenderse de los enemigos, criar a los hijos... Esto supone que, para entender nuestro comportamiento en el presente, hemos de tener en cuenta que está generado por mecanismos de procesado de información que existen porque resolvieron problemas adaptativos en el pasado, es decir, en los ambientes ancestrales en los que los humanos evolucionaron.» (*2)

Partiendo de la paranoia de que “toda norma o costumbre es una herramienta de dominio” y de la obsesión por hallar una “igualdad natural o primigenia” es previsible que se llegue a la conclusión de que las distintas maneras en que hombres y mujeres enfocan la reproducción, la familia, el hogar, la crianza de los niños y el resto de hábitos sociales sean una construcción cultural impuesta por la mentalidad masculina para autolegitimarse. Pero el problema es el siguiente: No podemos hacer depender todo nuestro razonamiento de un axioma que, no sólo no está probado, sino que resulta imposible de probar por cuanto no se trata más que de una elucubración, una teoría que se lanza al aire, tan válida como puedan ser muchas otras que se nos ocurran: Esto es pseudociencia.

Por el contrario, partiendo de hechos probados o apodícticos –necesarios-, la psicología evolucionista nos ofrece un relato infinitamente más congruente: El reparto de roles sociales y familiares entre los dos sexos responde por entero a sus respectivas estrategias reproductivas. La idiosincrasia del óvulo exige de la mujer una extremada selección: se prima la calidad muy por encima de la cantidad. El carácter del espermatozoide imprime en el hombre justo el incentivo opuesto. Esto se acentúa mucho más en nuestra especie debido al tan largo periodo que requieren nuestras crías para alcanzar la madurez. Las hembras de otras especies seguramente se distinguen menos de los machos en este aspecto por cuanto carecen de este problema (y quizá es esta observación la que también se les ha escapado a los deterministas culturales cuando han querido basar sus tesis en esa mayor igualdad entre sexos que puede apreciarse en otros animales). En la siguiente ocasión que abordemos este asunto procuraremos desarrollar los argumentos evolucionistas que explican este largo y complejo proceso que acaba por conformar el también complejo entramado cultural en torno al papel asumido por varones y hembras. No nos es posible ahora por el espacio que exigiría tal relato.

«La cría del Ser Humano necesita muchísimos recursos que en el ambiente primitivo una hembra sola no podía brindar. Por eso los hijos de aquellos machos que ayudaban a sus hembras que heredaron ese comportamiento, son los que perpetuaron esa conducta. A su vez, el que la cría humana necesitara más cuidados era por su infancia prolongada, y eso a su vez, por el aumento de tamaño del cerebro.» (*1) 
«Nuestra experiencia cotidiana nos muestra que hombres y mujeres afrontan la sexualidad de forma muy diferente. Esto tiene sentido desde una perspectiva evolutiva, ya que como ocurre en otras especies animales, las mujeres realizan una mayor inversión parental y tienen un potencial reproductor mucho menor que los hombres. Un hombre puede engendrar muchos más hijos de lo que la monogamia le permite. Por tanto, ha habido un conflicto de intereses que ha llevado a que hombres y mujeres hayan evolucionado hacia estrategias sexuales diferentes.» (*2)

Respecto a los instintos xenófobos ya hemos adelantado algo sobre los motivos que los explican. Por un lado, la historia ha dado lugar a cientos de entes culturales diferenciados; y a través de los siglos, estos entes han tendido a cerrarse en gran medida sobre sí mismos porque sólo los que así lo hicieron (regla básica de la selección natural) sobrevivieron como tales culturas diferenciadas. Por el otro, el rechazo instintivo al extranjero tiene como primer origen la organización del clan (en la que no cabe sino concebir como amigo al miembro del clan y como enemigo al que no lo es); pero luego sigue fortaleciéndose y evolucionando paralelamente a los sucesivos modos de organización social (la ciudad-estado, el reino medieval, el estado-nación). La comunidad siempre debe estar razonablemente delimitada. No cualquiera puede formar parte de ella; no se puede justificar una idea de comunidad donde todo cabe o nada es ajeno; es preciso establecer una frontera, no sólo geográfica, sino también intelectual y moral (de ahí que “La Humanidad” como grupo de pertenencia sea en exceso abstracto y, por tanto, inoperativo más allá de las grandes palabras; y de ahí que la identidad que ha pretendido crear el moderno estado-nación –ni que decir ya la Unión Europea- se halle también peligrosamente cerca de devenir vacua abstracción). Me permito aquí autocitarme, puesto que creo haber resuelto ya esta falsa diatriba que se plantean algunos entre "luchar contra el racismo" o "ampararlo por omisión" cuando en otra ocasión expuse claramente mi posición al respecto: No se puede culpabilizar (o demonizar) a un sujeto o un grupo de ellos por tener reacciones tribales; porque resulta que todos las tenemos, sólo que quizá en otros ámbitos que ahora andan menos vigilados por el tipo particular de moralismo que hoy nos ha tocado sufrir. Pero no es tampoco ético ni constructivo dar aliento a esas reacciones para inflamarlas. Si lo uno es arrogante, lo otro es irresponsable.
«En los enfoques aplicados por los investigadores, el etnocentrismo ha sido evaluado en dos vertientes, según se considere su función social y cultural. El enfoque positivo del etnocentrismo destaca que mantiene la cohesión social y la lealtad a los principios en el grupo. Según autores como Caruana o Luque–Martínez, el etnocentrismo constituye una pauta de referencia para conservar la cultura, la solidaridad, la lealtad, la cooperación, la defensa y la supervivencia del grupo. La visión negativa enfatiza como el etnocentrismo radical puede conducir a actitudes y fenómenos como el nacionalismo violento o el racismo. (...) Jones y Smith sugieren, en un estudio que remarca la distinción entre identidad étnica e identidad cívica nacional, que la primera sigue siendo sólida a pesar de la globalización, las migraciones masivas y el pluralismo cultural.» (*3)
Quede, para finalizar, la recomendación de algunos textos sobre psicología evolucionista (los mismos que hemos citado a lo largo de estos párrafos), y que espero les sirvan para abrir sus horizontes o hallar nuevas respuestas.

(1) Introducción a la psicología evolucionista.

(2) La elección de pareja en humanos.
(3) Etnocentrismo, xenofobia, y migraciones internacionales.
(4) Entrevista a Francisco Capella.

martes, 8 de septiembre de 2015

"La moderna Confusión de Lenguas" (I)

~Los relatos socio-políticos: La nueva Torre de Babel.~

Los hechos son hechos. Por sí mismos, nada revelan sobre otros hechos. El problema empieza cuando cogemos algunos de ellos, más o menos inconexos, y los hilvanamos a la manera de las cuentas de un collar. Ahí es cuando se da la gran Confusión de Lenguas, mismamente como la del Antiguo Testamento. Cuando con esos hechos aislados decidimos construir un relato; lo que no está mal por principio, y de hecho es necesario, pero hay que saber cuando ponerle freno.

Como cada uno asumimos uno diferente, y conviven en la misma sociedad relatos conservadores y progresistas, nacionalistas e internacionalistas, libertarios y liberticidas.. nuestra correcta comunicación depende de que nos remitamos a unos mismos axiomas y mitos. El que se reconoce en una cosmovisión como la de la lucha de clases jamás podrá entablar genuíno diálogo con quien se reconoce en una cosmovisión más individualista.

La ideología funciona mediante relatos. Y según en qué medida los interiorices, más tenderás a confirmarlos al observar la realidad. Por la sencilla razón de que estarás predispuesto a centrarte en los factores que el relato al que te adscribes resalta, y a omitir aquellos que no suele tener en cuenta.

Quiero poner un ejemplo que considero sumamente revelador a este respecto. El otro día estaba viendo un interesantísimo documental sobre la explosión de la música Disco. Allí se relataba el apogeo y el declive de este género en la cultura occidental. Cuando llegó el momento de narrar la segunda etapa, nos muestran una reunión multitudinaria celebrada en un estadio con motivo del despido de un histórico disc-jockey de la radio americana. Los allí congregados querian expresar el hartazgo por la manera en que el sonido Disco lo habia copado todo, barriendo al Rock&Roll y otros estilos antes muy populares. Entonces es cuando hace su aparición ese prototipo de feminista y progresista norteamericana -mal peinada y mal vestida, con la camisa de leñador que nunca puede faltar- hablando de que, en el fondo de esto, lo que había era un movimiento anti-feminista y anti-homosexual. 

¡Maravilloso!, ¿no creen? Ésto es un magnífico pretexto para coartar la libertad de expresión prácticamente sin límite alguno. 
Entiéndanme. A mi me parece perfecto que esa señora tan politizada y tan "comprometida" con nosequé "luchas" quiera defender esa tesis sobre el movimiento anti-disco o sobre cualquier otro; siempre, claro, que se tomen también en cuenta otras perspectivas sobre el mismo fenómeno. 
Estos relatos reduccionistas, polarizados y politizados, como no me cansaré de decirles, lo único que favorecen es la incomunicacion y el conflicto. No favorecen en ningún caso el avance hacia "un mundo mejor" como parecen creer quienes se reconocen en ellos.
Lo mismo ocurre cuando se narra la historia de una celebridad que era homosexual y se comentan cosas como que "nunca dejo de mostrarse orgulloso de lo que era", o que "respondió siempre con contundencia a todo aquel que pretendió estigmatizarle". No dudo de que estas actitudes puedan verse como ejemplares. Ahora, siempre que el relato no se quiera extrapolar de la figura concreta de la que se habla a todo "el colectivo"; de tal forma que sus actitudes personales e intransferibles se usen para construir una artificial, casi arbitraria, historia de la "lucha homosexual". ¿Pero qué derecho tenemos nosotros a presuponer que las actitudes, acciones, y personalidades aisladas de todos esos personajes célebres de nuestra historia formasen parte de ninguna lucha colectiva? Y aún más: ¿por qué esas personas, que entre otras muchas cosas, fueron homosexuales, debían reconocerse en mayor medida en ese colectivo que en el de los escritores, actores, músicos.. el de los norteamericanos, ingleses, españoles..o el de los negros, blancos, o mestizos?, cosas todas ellas que también fueron esos personajes de que se nos habla.

Lo que ocurre aquí, según me huelo, es que la nueva izquierda (creo que es un fenómeno reciente) se cree tan legitimada para imponer sus valores y sus diagnósticos a los demás que apenas contempla el poner en duda que, por ejemplo, la "militancia gay" tal como ellos la entienden deba ser la prioridad para todo homosexual, sin tener en cuenta si esta misma persona forma parte también de otros grupos, minoritarios o no, a los que quizá otorga mayor papel en su vida. 
¿O es que han dado ellos con la fórmula para clasificar injusticias por orden de importancia? .. ¿Quienes somos nosotros para dictarles a los demás con qué colectivo deben sentirse más identificados o con cual de ellos deben comprometerse más?

¿Qué es eso de que "la lucha" de cada mujer, o de cada homosexual, es "la lucha de todo el colectivo"? Éste es un relato con dos caras: en un primer vistazo es cándido; y en un segundo, culpabilizador; ya que si no te sientes identificado con quienes pretenden representarte, por pertenecer a X o Y colectivo,  se desliza la idea de que esto implica de algún modo una traición. ¡Tantas cosas se dan por sentadas como si tal cosa!... ¿Por cual método obtenemos tamaña certeza de que aquellos homosexuales que "defendieron sus derechos" lo hicieron en nombre de ningún colectivo más que a título estrictamente personal? ¿Y qué maldita razón hay para dar por hecho que la condición de homosexual sea para cualquier persona más relevante que su condición de europeo, americano, hombre jovial o taciturno, literato, músico, cineasta, o equilibrista?
En el fondo, estas "luchas" consisten en el puro y duro chantaje emocional. Y a pesar de que a muchos les escueza que lo exprese así, son una moda pasajera como tantas otras. Pues lo que se persigue con ellas no es inocular un poco más de sensatez o de racionalidad en las relaciones humanas. Para hacer eso bastaría con la labor cotidiana de explicar la sinrazón de algunas ideas preconcebidas sobre los homosexuales, las mujeres, los negros o los chinos. Pero esa labor debe ser realizada con HUMILDAD y paciencia, no entrando como elefante en cacharrería. No con esa arrogancia que muestran hoy los grandes moralistas que se arrogan la representación de todos los excluidos de la Tierra. Porque, lejos de conseguir armonizar esas relaciones sociales, lo que logran es todo lo contrario: polarizar a la sociedad y crear conflictos donde antes no los había. Esto se debe a su modus operandi, que consiste en generalizar irresponsablemente, promover victimismos y culpabilizaciones sin límite, y contar relatos deformados de la historia que sirven a los anteriores propósitos.
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Uno de los habituales contertulios de los foros que frecuento, camarada libertario -aunque bastante más "escorado a la izquierda" que yo-, y persona digna de respeto intelectual, a pesar de disentir con él en tantas ocasiones, expresó hace poco de la manera más sintética concebible cual es la posición de la que parten hoy la mayoría de los feminismos. El comentario se produjo a raíz de la imagen publicitaria que vemos en el lateral. Su conclusión era la que podemos leer bajo el mismo:

El hecho de que la mujer sea aún centro de la mirada juzgadora da plena cuenta de lo lejos que estamos aún de haber alcanzado los objetivos del feminismo y por tanto de la ilusión que suponen los discursos que tratan de hacer ver lo innecesario del mismo.

A mí el anuncio no me provoca otra cosa que una sonrisa. Tiene un punto naíf y bastante bobo, como gran parte de la publicidad; pero los feministas siempre tienen que sacarlo todo de quicio. Fíjense que el niño es "conquistador" pero la niña NO es "pasiva" según dice ahí. Lo asumen ellos. 
Aún así, da igual, si no lo dice ahí, lo digo yo: LA MUJER ES , por lo general, MÁS PASIVA Y MÁS SELECTIVA, ASÍ COMO EL HOMBRE ES MÁS ACTIVO Y MENOS SELECTIVO. ¿De verdad cree alguien que pueda ser fruto del azar el que se comporten de manera análoga a sus células reproductoras?... ¿Acaso se conocían ya esas células cuando los supuestos "roles de género" se "inventaron"?... ¿Pero cómo puede alguien con dos dedos de frente defender que todo ello tenga origen en la cultura? -Con todos los respetos, y valga la expresión-, dado que aquí no pretendo referirme a la capacidad intelectual per se; pues personas de probada inteligencia y abundantes lecturas a sus espaldas, como es el caso de mi camarada, llegan a menudo a ellas. 
Ya dijimos que todo depende del relato que cada uno asuma. Y puede que el mío también sea un relato más; aunque, desde luego, lo considere mucho más próximo a la verdad.
Pero retomemos el enfoque anterior. El diagnóstico esencial es que quienes se identifican con las reclamaciones feministas están molestos con la desigualdad. Pues bien, yo lo traduzco, o lo reinterpreto de otra forma: Están peleados con la Naturaleza (aun siendo al mismo tiempo, en muchos casos, ecologistas y animalistas) ¡Y justamente están negando su animalidad! ... 

No obstante, descuiden. Dejen que ella -su animalidad, su naturaleza- siga su curso y les acabe mostrando la cruda verdad: Pues tan sólo lograrán alcanzar ese arcadia igualitaria cuando todos nos hayamos convertido en cyborgs o algo parecido. 

No es de extrañar que quienes parten de estas premisas nihilistas o prometeicas (en las peores acepciones de estos términos) y construyen todo su relato a partir de ellas acaben finalmente llegando a conclusiones tan grotescas, tan ridículas, como aquella de que "la penetración en el coito es expresión del dominio patriarcal" -de lo que también se deriva diréctamente la exigencia de una "redistribución igualitaria de los placeres"- o la de que "los niños debieran ELEGIR cual es el sexo con el que se identifican antes de que la sociedad decida por ellos" -sexos que hoy ya no son sólo dos, lo cual vendría a sumarse a las muestras del arbritrarismo y relativismo desatado en que nos hallamos inmersos-.

Los hippies del futuro pasarán a representar el sector más conservador de todo Occidente en el terreno moral (y probablemente también en el cultural). Porque llegarán finalmente a percatarse de que defender el regreso a la Naturaleza o a los "modos de vida sencillos" -también llamados "tradicionales"- necesariamente debe ir unido a regresar también a los roles, también naturales o tradicionales, adjudicados a ambos sexos. Así como al aprecio de lo que, por lo general, entendemos por viejas costumbres; las cuales suelen corresponderse con virtudes sociales que nuestros ancestros, generación tras generación, seleccionaron como las más convenientes para la supervivencia del clan, de la tribu y de la especie.
Los hippies, en el fondo, buscan arraigarse. Y como nuestra decadente civilización no les ofrece raíces sustanciosas, tienen que ir a buscarlas a otras partes.

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Pero pasemos ahora a la economía:
Los socialistas llevan pensando mucho tiempo que el mundo está dominado por los valores liberales. Y quienes, por el contrario, se adscriben a éstos últimos creen que los que han predominado en los últimas décadas son los de aquellos. Es evidente que ambos exageran. La tónica habitual en sendos discursos es ver el vaso medio vacío. Lo cierto es que hay una mixtura, un cierto equilibrio precario entre valores de uno y otro signo.
El primer relato se tambalea muy mucho cuando pensamos en lo siguiente: Mientras nos dicen que en los últimos años nos ha asolado una ola de neoliberalismo, los presupuestos de la mayoría de los Estados no han parado de aumentar. ¿Hay cosa más incongruente?
El segundo se tambalea, no sé si más o menos, pero de manera cualitatívamente similar, cuando advertimos el trazo grueso que se usa desde las tribunas liberales, calificando poco menos que de "puro socialismo" a todo aquel régimen que no es "puramente liberal". Con lo que caemos de nuevo en la misma trampa: el vaso medio vacío, la parte por el todo, el reduccionismo como arma del sectarismo más irreflexivo.

Si una función primordial tienen estas posturas hiperbólicas, y de algún modo victimistas, diría que es la auto-legitimación. Una doctrina política o económica adquiere fuerza cuando asume, de algún modo, el papel de "gran incomprendida". Por muchas posiciones que haya logrado conquistar el ideario socialista, o por más valores liberales que se encuentren entre los más visibles de nuestra cultura moderna, nunca serán suficientes para ninguna de esas dos doctrinas; siempre se presentarán a sí mismos como "los perdedores", o los "marginados" de un ambiente presuntamente dominado por los valores del adversario.

Ambos se hacen mutuas acusaciones que tienen cierta razón de ser (aunque bien saben ustedes que yo comulgo bastante más con unos que con otros). No obstante, no están aquellos más cercanos a mi sentir libres de carencias y omisiones en su discurso. El liberalismo, aunque acertado y riguroso en mucha mayor medida que sus oponentes, no deja de caer en vicios, en manías, en inercias como la del tan mentado economicismo, así como la irresponsable elusión del debate en torno al avance científico y tecnológico, con lo que incurre por momentos en algo muy cercano a la cienciolatría, tecnolatría, o progresolatría. (Y ni que decir de los culos-prietos que no saben salir del Non Agression Principle).

Pero esta controversia tiene más caras y aristas de las que podamos imaginar a simple vista. Es habitual confundir economicismo con atribuirle su justa importancia a la economía. Por ejemplo, uno puede hacer ver que en el auge o declive de una civilización, no siendo el único factor el económico, sí puede ser el determinante; ya que si es éste el primero en manifestarse, especialmente si lo hace con crudeza, fácilmente puede arrastrar consigo el surgimiento de todos los demás.

Puede ser útil para aclarar esta clase de malentendidos lo siguiente: Cualquiera puede advertir que cuando afirmamos que "la razón es muy necesaria" no equivale esto a ser racionalista. La afirmación propia del racionalista sería la de que "la razón se basta por sí misma", o que "nada escapa a la razón". De igual modo, la afirmación propia del economicista sería que "la economía lo solventa todo" o que "todo debe supeditarse a la economía". Pero no desde luego que "la economía es de enorme trascendencia", dado que ello no es más que una constatación en la que caben pocas disensiones.
..............................
Por esto último, especialmente, me he visto impelido desde hace tiempo a nutrirme de distintas perspectivas, tanto en economía y política como en sociología, filosofía, psicología y esoterismo, para pasar a interiorizarlas y, tras ello, procurar extraer lo que de más valioso pueda haber en ellas. Aunque aquí no puede dejarse de aclarar que valioso no siempre equivale a verdadero. Se hallan, pues, en todas ellas -en unas más que en otras- algunas certezas y también algunas dudas razonables, o acaso un hilo prometedor del que tirar. El ejercicio final, y a veces intermedio, pues siempre quedan conclusiones provisorias sujetas a posible refutación, es el de divulgar estas perspectivas procurando con extremo celo cumplir todas esas precisiones y ser lo más clarificadores que nos quepa a la hora de distinguir las dudas de las certezas y de los meros "hilos prometedores".

Lograr, como digo, nutrirse de tantas de esas perspectivas como nos sea posible en una vida constituye para mí un ejercicio de perfección en la búsqueda de las verdades que nos son esquivas (ya que, a ciencia cierta, no estamos hechos para ser objetivos, sino para engañarnos en tanta medida como haga falta con tal de sobrevivir). Es una forma como hay muchas -no alcanzo a saber si mejores o peores- de cumplir aquel viejo mandato de "extraerle todo el jugo a la vida", en este caso por la vía de la contemplación, la reflexión, y la alternancia de diversos prismas colocados sobre nuestro entendimiento.


lunes, 15 de diciembre de 2014

CONTRADICCIONES ESENCIALES DEL PROGRESISMO II: Inmigración y Derechos Humanos.






















En el primer capítulo abordamos algunas de las contradicciones más flagrantes del discurso post-moderno (en aquel caso, más escorado a la izquierda) centrándonos en la cuestión de los valores familiares y los roles de género. Ahora procuraremos tratar, aunque sea parcial, o tangencialmente, el no menos controversial tema de la inmigración.

Y como siempre digo que la Progresía y la Libertina (los "ñioliberales") comparten más inercias y lugares comunes de los que piensan, quiero presentarles, a modo de "botón", una nueva e impagable muestra de ese relativismo elástico que igual te vale pa un roto que pa un descosío, tan usado por estos adictos a la comodidad intelectual, de un lado o del otro de la "doble estafa postmoderna" (en este caso del "lado de la libertad")

En palabras del, por otra parte bastante sensato, Díaz Villanueva: "La inmigración es lo más grande que le ha pasado a la humanidad, llevamos inmigrando toda la Historia"

No puedo responder ante esto otra cosa que: 
¡PERO QUÉ ALARDE DE ELASTICISMO EL DE USTED, SEÑOR MÍO! 

... Entendemos, pues, según sus argumentos, que las migraciones actuales son equiparables a las pasadas... con aviones, globalización, y toa la pesca -¡No se lo cree ni usted mismo!-
Podríamos preguntarle, entonces, por la inmigración que hubo en la Grecia clásica, en la Europa medieval... 
O sin ir más lejos, ¿qué le pasó al Imperio Romano cuando los extranjeros alcanzaron cierto porcentaje en el centro del mismo? 

Otro colmo del relativismo es equiparar las migraciones intra-continentales con las extra-continentales, no es lo mismo un grupo de extranjeros de cultura y costumbres afines que otro de un origen más lejano. ¿Ven ustedes lo que siempre les digo de las escuelas de pensamiento? Como para el liberalismo "esto no tiene importancia", sencillamente se usa el trazo grueso, hasta el punto de ser por completo falaz, pero..."¡No pasa nada! En nuestro mundo esta cuestión no merece atenderse, pero no porque la hayamos analizado a fondo, sino ¡porque nos da la gana!"
*

En este asunto.. los progres.. buenistas, derechohumanistas, y toda la cuadrilla de "demócratas ejemplares" son presa de unas curiosas contradicciones que les haría bien pararse a observar:
1ª) Que al tomar muchos inmigrantes aquellos puestos que los nacionales han ido desechando, y generalizarse, consolidarse con el tiempo esta tendencia, al final acaba creándose, lo queramos ver o no, una suerte de SOCIEDAD DE CASTAS, Eso sí, todo en nombre de los derechos humanos y LA IGUALDAD. 
2ª) Que se nos vende insistentemente este argumento derechohumanista y la compasión por el necesitado, como si toda la inmigración consistiese en gentes que vienen en pateras o saltando desesperadamente una valla, cuando la realidad es que muchos de ellos lo hacen cómodamente en avión, y no más, porque se les da la oportunidad de venir, y con ello, de ganar más dinero para ellos y sus familias -aunque sea tan sólo a resultas del mayor valor de la moneda del país receptor.- Y como haríamos muchos de nosotros en su lugar -aquí deberían sobrar los juicios morales- no la desaprovechan. Por lo tanto, en la realidad, estamos identificando como "los últimos" o "los más necesitados" a la comunidad de inmigrantes en conjunto, fuera cual fuese su nivel de rentas al llegar aquí, y a los nacionales como una suerte de privilegiados, aunque en muchos casos puedan poseer menos recursos y menos oportunidades que muchos de los inmigrantes que ya parten de un mayor nivel socio-económico allá, en sus países de origen. 
3ª) Que criticando la externalización de empresas nacionales, se produce un curioso doble rasero, y es que: los extranjeros pueden ocupar los puestos destinados en principio a nosotros SÍ ESTÁN AQUÍ, y además cobran nuestras ayudas; pero lo vemos mal cuando los contratan EN SU TIERRA, y nuestro estado no paga ayudas de ningún tipo, como es lógico. ..¡Pero esto es lo más parecido al mundo al revés! ¿No creen?..
4ª) Que, como suele decir una de las pocas personas que aborda este tema con rigor desde la izquierda, Jorge Verstrynge: "Demasiada inmigración, mata la inmigración". Si llegamos al punto, como estamos llegando, en que ya "estamos hasta los topes", les estaremos cerrando la puerta, en un futuro, y esta vez sin medias tintas, a personas que pudieran aportar algo de "valor añadido", como se suele decir, o que, por mil circunstancias, necesitaran cobijo (apelemos entonces a los derechos humanos, cuando tengamos que denegar la entrada a VERDADEROS NECESITADOS, porque hemos "estirado" demasiado el concepto de "derechohumanismo" y, con la copla, hemos visto bien que viniera cualquiera por cualquier motivo... ¡incluso para ser explotado por un malnacido que sólo piensa en el dinero fácil!)
Jorge Verstrynge, intelectual
hispano-francés,
representante de lo que podemos
 llamar"socialismo transversal".
 Y no quiero ser malpensado, ni caer en el maniqueismo en que cae la izquierda tan frecuentemente, pero, igual que nunca verás a una patronal protestar por los niveles de inmigración, como suele decir también siempre Verstrynge, jamás verás tampoco a un liberal hacer lo propio, siempre procurará desviar la atención hacia otro sitio. 

Del mismo modo que nunca vas a ver, cambiando de ejemplo, a uno de ellos criticar ni una sóla acción del estado de Israel.
Sí, cierto es que tampoco podrás ver a casi nadie en la izquierda apoyarlas, pero porque la izquierda tiende a, o pretende, defender siempre al debil, y en el caso de israelies y palestinos se muestra más palmariamente que en la mayoria de casos quién es quién.
Están claros, pues, los motivos básicos que mueven a la izquierda a coincidir casi unánimemente en esta cuestión, pero ¿cual es la razón que lleva a toda la derecha liberal, y gran parte de la conservadora, a hacerlo tan abrumadoramente como la izquierda en este mismo asunto, pero en sentido opuesto?
Sólo se me ocurre que se identifiquen, de algún modo, con el Pueblo Judío en su conjunto, por haber sido, históricamente, bastante pioneros en esto del capitalismo. 
En cualquiera de los casos, es muestra de la gratuidad, y la inercia homogeneizante de los pensamientos sectarios. 

(Un librepensador "escorado
a la izquierda".)
Y con esto demuestran los liberales que el suyo no lo es mucho menos que el de "sus contrarios".

No cabe duda, para finalizar, y más allá de las conclusiones que extraiga de esto cada cual, que es bien curioso como izquierdas y derechas liberales coinciden tan mayoritariamente en no ver nunca ningún problema en la inmigración y el multi-culturalismo, sea del tipo e intensidad que sea, sea en el lugar del Globo que sea.

Las posibles respuestas a este enigma ya se han sugerido en muchas otras ocasiones, y profundizaremos mucho más en ellas en el próximo tercer capítulo de "las dos caras de la estafa". Hasta entonces, que la batalla de las ideas prosiga, siempre en buena lid.
~


jueves, 27 de noviembre de 2014

"ANARQUISMO vs IGUALDAD II: Abundando en la incompatibilidad de sendas aspiraciones"


Se me quedaron demasiadas cuestiones en el tintero en la entrega previa de estas reflexiones. No es tan facil como pueda parecer hacer llegar una idea, transmitir una visión que, en tu cabeza, ves clara y evidente, pero que, al traducir en palabras, requiere de la combinación de varios "ataques cognitivos" simultáneos, de una rápida serie de "ganchos de izquierda y derecha" con el fín de alcanzar algún "punto flaco" en la coherencia de las ideas de quién nos escucha (o lee.)

Recordarán que la tesis central que mantuve en aquella primera parte fue que el izquierdismo -progresismo, igualitarismo- tiene como principal esencia EL MIEDO A LA LIBERTAD, esto es, la extrema desconfianza hacia el desonvolvimiento natural de las sociedades, y la irrefrenable tentación de "ARREGLAR EL MUNDO".

Por eso he llegado también a otra poderosa conclusión, que EL ESTADO Y LA MODERNIDAD SON UNA MISMA COSA, UNA MISMA ASPIRACIÓN, pues todo tiene origen en el Iluminismo de los ilustrados, esto es, en su herencia claramente más perniciosa, y que a la postre, se ha revelado catastrófica (La Ilustración dio magníficos frutos, como expresé en otro ensayo, pero no nos dejó menos de ellos ciertamente podridos.. envenenados.. ¡auténticas bombas de relojería!)

El Estado Moderno se caracteriza por ser justo la realización total de ese concepto: ESTADO. Sólo a partir de la Ilustración, del Absolutismo -y de su reacción, la Revolución Francesa- se empieza a concebir la idea de centralización, de división territorial en departamentos o provincias, de eliminación sistemática de otros poderes, locales o no locales, los cuales se interponían en esa firme voluntad de dirigir, organizar, y controlar toda la vida de la nación desde el poder estatal. Este era, pues, un proyecto al que le estorbaba todo lo que pudiera aportar heterogeneidad y, sobre todo, contestación, independencia, u ofrecer una alternativa al que pretendía ser EL ÚNICO PODER LEGÍTIMO.

La aspiración de "igualarnos a todos", si se fijan, también tiene no poco que ver con esta mentalidad, ese "trastorno obsesivo-compulsivo" congénito del estadista, que ha acabado contagiando, al final, a toda la sociedad, convirtiéndose en nuestros dias en la nueva religión por antonomasia. 
Así, vemos al izquierdismo, que no da abasto para repartirse entre todas esas "luchas" -"las lutzschiasss", dicho en dialecto okupa/perroflauta- en nombre de uno u otro colectivo, ¡cada día aparecen nuevos!, de los percibidos como "proscritos", "oprimidos", "invisibilizados", o "en riesgo de exclusión". 
Estos son los que hemos dado en llamar los "marxismos culturales", pero que igualmente podríamos referirnos a ellos como "los cristianismos seculares" o "los nazarenismos" -¿Para qué le vamos a echar la culpa al pobre Marx de lo que tiene origen, muchísimo antes, en el ideal cristiano?-

Esta aspiración es, como digo, genuinamente estatalista, pues al Estado Moderno siempre le ha gustado tener a las personas, los territorios, y los sectores sociales, bien muestrados, bien organizados, y bien HOMOGENEIZADOS, para poder disponer de todos esos mapas, estadísticas, proyectos, cuadriculados y matematizados, que tanto gustan siempre al soberano con "una visión para su nación".

En esto es en lo que quiero insistir muy especialmente: ¿No nos damos cuenta de que dan igual las ideas o las posiciones que mantengan estos gobernantes, que más allá de la diversidad de sus perspectivas, el problema está en que haya individuos a los que permitamos "tener visiones"?

¿No nos damos cuenta de que, ya busquen "el bien" o "el mal", que.. bien se hagan eco de ideales igualitarios, bien de ideales diferencialistas, se trata en ambos casos de arrogantes cantamañanas que se creen capacitados para organizar y mejorar ellos sólos territorios y masas de población tan extensos, diversos, complejos, como las naciones actuales?... 
¡Y encima pretenden que creamos que esto es, no sólo factible, sino del todo sensato!

¿¿ ??
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Y... ¡por supuesto que te van a decir que es por tu propio bien! Y se cuidarán mucho de hacerte llegar ese mensaje de mil formas y a través de mil sitios distintos. Te harán sentir culpable si evades impuestos o no colaboras en todo lo posible con la administración, "porque el Estado somos todos"..... Y no crean, que aún quedan incautos que lo siguen creyendo.

Se sacarán de la manga, también, mil y una medidas populares y con apariencia de genuina preocupación por corregir los "males sociales", ¡porque no van a ser tan estúpidos de decirte que en ningún momento piensan en tu bien! (o que si lo hacen, en el caso de los ingenuos vocacionales que aún queden, que por muy buenas que sean sus intenciones, la Historia muestra que raramente han solucionado más de lo que han estropeado.)

Toda mafia, todo grupo de crimen organizado que existe desde que el mundo es mundo te dice que "ellos están aquí para protegerte, y que si ellos faltan, todo se tornará caótico e inseguro....que ellos son quienes aportan estabilidad". 

Esto no es ningún secreto, está bien a la vista si intentamos visualizar el "mapa general" por un momento; los reyes, los príncipes, y los señores feudales del medievo funcionaban del mismo modo, sólo que, primero: iban bastante más de cara, y a las claras, no habían perfeccionado aún el arte del cinismo y el "pielcorderismo" como los avezados gobernantes de hoy; y segundo: ni soñaban con disponer, para sus tropelías, de una maquinaria tan completa y efectiva como el Estado Moderno.


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Esa es la diferencia básica entre los tiranos de ayer y los tiranos de hoy, aunque podríamos abundar también largamente en esto. No obstante, lo dejaremos para otra ocasión.



                                                                                                                                                                     

miércoles, 26 de noviembre de 2014

"ANARQUISMO vs IGUALDAD"







La urgencia es doble: Nuestra única salida digna consiste en impulsar dos revoluciones opuestas y paralelas, de tal modo que estén sincronizadas en tiempo e intensidad.

1 -REVOLUCIÓN SOCIO-POLÍTICA "DE IZQUIERDAS":


Recuperar el poder local y cercano en detrimento del central y lejano.
[Anarquismo posibilista] Pararle los pies al Estado, por todos los medios posibles. Llevar todas las tomas de decisiones que podamos al ámbito municipal. Descentralización y construcción de una nueva y legítima representatividad política por distritos.


2 -REVOLUCIÓN SOCIO-CULTURAL "DE DERECHAS":


Inversión, incluso dirigida, de los valores post-modernos/post-cristianos igualitarios. ¡Romper la baraja y dar un golpe en la mesa!

"¡Ya está bien de tanta tonteria, hombre!" JA, JA, JA, JA!!

.. Retomar "cierto" respeto por la sabiduría popular, ancestral..  Recuperar la autoridad de la experiencia de las generaciones pasadas.. Dejar de una vez de creer que vamos a reinventar el mundo de un día para otro y a TORNARLO DE COLOR DE ROSA...
Dejar defitivamente atrás QUIMERAS como el igualitarismo, el multiculturalismo y el universalismo.

¡GAME OVER, SORRY! 

¡Despierta, incauto! ¡EL HECHIZO FUE LINDO, PERO SE ESFUMÓ!



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Y no es esto una salida de tiesto sin más. No defiendo una revolución política "de izquierdas" y una socio-cultural "de derechas" porque "tenga ese capricho". Todo lo contrario, defiendo esta posición, a primera vista heterodoxa, por ser la única capaz de triunfar.




El "anarquismo clásico" de izquierda -y más aún, aquello en que ha degenerado en la actualidad- se trata de una posición, no sólo utópica -como acertadamente les suelen echar en cara- sino por completo contradictoria, y en exceso deudora del Marxismo (que no de Marx, ¡ójala fueran marxistas de Marx, y no de los que han usurpado su legado!)

Estos anarquistas dogmáticos, bobalicones, que no saben decir una sóla palabra que hayan pensado por sí mismos.. preguntémonos: ¿qué pretenden? (Porque no está nada claro, y muchísimo menos como llevarlo a cabo)

Pretenden que el dirigismo del Estado sea sustituido por una organización social "horizontal", y parecen, habitualmente, más obsesionados con la horizontalidad que con la dirección, esto es... Están, al final, más preocupados por la igualdad que por la libertad; y por tanto esperan que, espontáneamente, y sin ningún tipo de coacción, la sociedad "se iguale" y nadie destaque por encima de nadie, rompiendo ese perfecto horizonte... horizontal.

¿Pero como esperan conseguir tal cosa, a no ser mediante uno u otro tipo de coacción? No se puede obligar a la gente a ser igual, por la fuerza, sin una suerte de dictadura del proletariado. Lo contrario, ya no es utopismo, sino absoluta imbecilidad.

Si somos anarquistas, si somos personas verdaderamente concienciadas de las dinámicas intínsecas -¡y sí, perversas!- del Estado, deberíamos habernos dado cuenta ya de que el sentimiento izquierdista más esencial es justo el MIEDO A LA LIBERTAD, el reclamo de que el Estado "corrija" los "desequilibrios", de que "no deje a nadie desatendido", la demanda a quienes ejercen la autoridad de que se ocupen de ellos en todo lo que sea física, humanamente, posible.


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Lo más opuesto a un anarquista, deberíamos habernos dado cuenta de una maldita vez, no es el liberal o el nacionalista, SINO EL COMUNISTA.

El comunista es una clase de persona que detesta profundamente el libre discurrir de los hechos, de las sociedades, y de la Historia. El comunista es el tipo más desconfiado y controlador que existe sobre la faz de la Tierra. Dice luchar en favor de la gente, pero NO CONFÍA EN LA GENTE; invariablemente, considera que la sociedad se equivoca, y cree ser él una persona más justa y más moral que la masa, "que si la dejaran a su antojo, enseguida volvería a fabricar intereses de clase".

Por eso no es una arbitrariedad conjugar la democracia municipalista, el anti-estatismo, con el anti-izquierdismo declarado, y sin pelos en la lengua. 

Por eso, ¡sólo renunciar a la quimérica igualdad, con todo lo que ello conlleva, es la única manera de caminar hacia futuras sociedades libres!


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Si ustedes siguen siendo de aquellos con demasiado miedo a que, sin Estado, "se desatienda a los débiles", se lo diré claro: o bien son ustedes, en el fondo, no otra cosa que tiranos, o bien, son los tontos útiles de los "hombres de Estado", engatusados por estos para seguir creyendo a pies juntillas, ¡aún a estas alturas!, que EL ESTADO PUEDE SER LA SOLUCIÓN A ALGO.

Si son ustedes de aquellos que aún están convencidos de que "la sociedad les debe algo", olvídense del municipalismo, de la libertad política, y de otras fórmulas democráticas radicales y libertarias, porque lo suyo siempre será el AUTORITARISMO Y EL DESPOTISMO.

SALUD.