Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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martes, 30 de junio de 2015

SOBRE MITOS ANTIGUOS Y MODERNOS (II)

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«Dicen que el alma humana es inmortal; que tan pronto desaparece, que es lo que llaman morir, como reaparece; pero que no perece jamás; por esta razón es preciso vivir lo más santamente posible; porque Perséfone, al cabo de nueve años, vuelve a esta vida el alma de aquellos, que la han pagado la deuda de sus antiguas faltas. De estas almas se forman los reyes ilustres y célebres por su poder y los hombres más famosos por su sabiduría; y en los siglos siguientes, ellos son considerados por los mortales como santos héroes. Así, pues, para el alma, siendo inmortal, renaciendo a la vida muchas veces, y habiendo visto todo lo que pasa, tanto en esta como en la otra, no hay nada que ella no haya aprendido. (...) En efecto; todo lo que se llama buscar y aprender no es otra cosa que recordar.»

(´Menón`, Aristocles Platón)



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«Sólo en la sociedad comunista, cuando se haya roto ya definitivamente la resistencia de los capitalistas, cuando hayan desaparecido los capitalistas, cuando no haya clases (es decir, cuando no haya diferencias entre los miembros de la sociedad por su relación hacia los medios sociales de producción), sólo entonces desaparecerá el Estado y podrá hablarse de libertad. Sólo entonces será posible y se hará realidad una democracia verdaderamente completa, una democracia que verdaderamente no implique ninguna restricción.»

(Lenin, ´El Estado y la revolución`.)
                                                                      *
El hombre de nuestro tiempo, igual que los hombres de todos los tiempos, ha requerido proveerse de mitologías en las que reconocerse. 

Pero el más estúpido de todos los hombres (de ahora o de antes) es aquel que siente cierta honra de haber superado a sus torpes ancestros por considerar esa dependencia del mito cosa del pasado. Idiota doctorado honoris causa por toda la idiocracia en pleno, esta especie de Prometeo de juguete campa feliz por el mundo -no con otra felicidad, desde luego, que la del ingenuo, que la del inconsciente.

Cree no tener dioses, pero no sabría cual es su siguiente paso si desapareciese de repente el mito del Estado protector, de la huelga revolucionaria, de la nación histórica, del progreso humano indefinido, o el del mercado-árbitro infalible, ¡la abstracción del grupo o la abstracción del individuo!

En torno a todos ellos, e infinidad más, opera el sujeto de la "era desmitificada".
Ya se envuelva en una u otra mitología (insistimos que en el mercado de ideas se ofrece un surtido capaz de contentar a todos los paladares), pocos o ninguno se salvan, pues, de adoptar una. Incluso quienes nos esforzamos, puede que también prometéicamente, por ser tan librepensadores como nos es posible, y nos peleamos a cada paso por desprendernos de un nuevo ideologema, sesgo, o inercia peligrosa, como quién pugna por despegarse un chicle del zapato; incluso nosotros, digo, somos rehenes eventuales de ésta o aquella mitología que, sin advertirlo, opera subreptíciamente "tras el telón" de nuestros pensamientos.

Y hemos dicho antes que el sujeto de nuestros días no sabría hacia donde dirigir sus pasos, ni los más inmediatos, si le arrebatásemos las mitologías que precisamente guían esos pasos. Entender esto es ya entender mucho -y empezar a hacerlo cambia todo-. Porque uno proyecta sus futuras acciones, y evalúa las pasadas, ateniéndose a un esquema de prioridades abstractas (también concretas, pero estas son a posteriori, y dependientes en último término de las abstractas); ateniéndose, decíamos, guiado por ese hilo que le conduce de un concepto al otro, pero rara vez en otro sentido del marcado por el sistema de valores -de mitologías combinadas, a modo de cóctel axiológico- que acabó de conformarse en un momento dado, alcanzada la que llamamos "madurez intelectual"; y comenzó a partir de entonces su proceso inexorable de calcificación.

De ahí en adelante, en muchos casos el "fresco" de imágenes asociadas a conceptos, y símbolos asociados a emociones, ambas van arraigando y el "santoral" de nuestro altar personal va quedando configurado sin apenas huecos para futuras figuras que puedan mover a concebir nuevas asociaciones de conceptos, de impresiones, de ánimos y predisposiciones. Son estos los casos en los que diríamos que "se ha calcificado" aquel sistema de valores. Sólo unos pocos nuevos matices conseguirán perfilar el fresco -el grabado, el fosil... catedral de hueso, maqueta petrificada- atravesando ocasionalmente los únicos poros que quedaron tras aquella famosa "calcificación". 
..................

Habría que aludir también, aquí, a los arquetipos del inconsciente colectivo. En la PRIMERA PARTE de este improvisado ensayo contrapusimos mitos modernos y antiguos, e hicimos notar la forma en que, ya el mesianismo, ya el ideal de perfección, de eternidad y de universalidad, resistíeronse a ser enterrados con gran astucia por su parte. Y gracias a que el entendimiento del hombre no estuvo lo suficientemente despierto, consiguieron burlar la criba tan decidida a la que fue sometida la cultura de su época; y lo hicieron asumiendo un disfraz que logró finalmente convencer al ilustrado. Ese disfraz consistió, como hoy sabemos, en cambiar el halo sobre la cabeza por un birrete, las sagradas escrituras por una enciclopedia, y la fe en un ser supremo y un mundo perfecto más allá de éste por la fe en alcanzar aquí, en esta vida, la perfección que convertiese, en un mañana, al hombre en ser supremo.

Así es, entonces, como sobrevivieron el mesianismo, el idealismo, y hasta la escatología cristiana, camuflándose hábilmente (o tórpemente, visto desde hoy); confundiéndose en cualquier caso como pudieron en el paisanaje del nuevo mundo que traían consigo "las luces" de la Ilustración.

Por eso decía que en todo ello habían jugado un papel clave aquellos arquetipos de los que habló Jung. Por más que los ilustrados pareciesen iconoclastas sin freno, lo cierto es que algo desde el inconsciente y desde su propio entorno cultural (judeocristiano, al fin y al cabo) les frenó; de tal modo que pudieran resurgir con nueva apariencia aquellos iconos -precisamente- con los que el ser humano había convivido, en los cuales se había reflejado, y a los que se había remitido en busca de respuestas.

No pudo escapar el hombre ilustrado, pues, de esas referencias en las que había basado el hombre anterior (y el anterior del anterior) todo su mundo. No pudo desprenderse -y para tal medio se autoengañó- de las mitologías esenciales que le anclaban al mundo: Ni de la figura del Mesías que trae la Buena Nueva (testigo que a partir de entonces recogerán los científicos, filósofos, sociólogos y políticos). Ni de la idea de un ser-en-sí-mismo, completo, armonioso y realización de la verdad eterna (que si antes fue un dios lejano, ahora pasaba a contemplarse como potencialidad del propio ser humano). Ni tampoco de la idea de un "reino de dios" al final de los tiempos, donde ya no exista la desdicha, y la divinidad y el hombre se reencuentren para ya no separarse nunca (tal escatología se mantuvo en una concepción lineal y finalista de la historia, y la Parusía adoptó la forma más material de una progresiva consecución de todos los logros y una realización de todas las aspiraciones humanas.)

Las mitologías son, por ello, TODO para nosotros: homo sapiens. Tanto para los antiguos como para los modernos. Quizá se hayan convencido ya los últimos que se resistían a hacerlo. Nos son indispensables estos "mapas sobre el mundo", estos relatos epopéyicos. Fabulaciones necesarias, en cualquier caso, para proveer de dirección y motivo, de asunto y pretexto, de un quehacer, digámoslo así, en esta faena de vivir. Porque si no, con el mero cogito ergo sum no bastaría. Con estar aquí, con una conciencia capaz de preguntarse el porqué, capaz de construir abstracciones, y abstracciones de abstracciones, arrojado en un mar de potencialidades que puede escoger desarrollar, y que dependiendo de cuales elija, desencadenará mundos y humanidades que no serán en absoluto iguales.. no habríamos pasado jamás de una fase de éxtasis o parálisis. Dada nuestra naturaleza, habríamos perecido de pura perplejidad e indecisión, de no haber contado con el mito y las cosmogonías que se construyeron a partir de él, fueran las que fuesen. Y que finalmente nos dieron un quehacer. Quehaceres que abundaron en formas que se propagaron o se secaron, que perduraron o se transformaron, que se sucedieron unas a otras en las eras y en las civilizaciones.
[]
«Los cultos mistéricos -y sobre todo, entre ellos, el de la diosa Isis- 
brindaban a sus seguidores la certeza de la inmortalidad del alma, lo que constituía 
una novedad absoluta respecto a la oferta de las religiones anteriores. Consecuencia 
impepinable: había que llegar más lejos -Pablo lo comprendió en seguida-si se aspiraba 
a arrebatar parte de esa clientela (si no toda) a los hierofantes de los misterios paganos.
para ello, en principio, sólo existía una fórmula: prometer a los posibles 
catecúmenos no sólo la inmortalidad del alma, sino también la del cuerpo.
Así, como una ramplona cuestión de marketing, pudo surgir la idea de lo que 
andando el tiempo se convertiría en dogma de la resurrección carnal 
de Cristo y de todos los mortales.»

(Fernando Sánchez Dragó, ´La prueba del laberinto`.)



..... 



«Vivir: especializarse en el error. Burlarse de las verdades indubitadas, no hacer caso de lo absoluto, tomar a broma la muerte y transformar lo infinito en azar. Sólo se puede respirar en lo más hondo de la ilusión. El mero hecho de ser es tan grave que, comparado con él, Dios es pura bagatela. 

Armados por los accidentes de la vida, asolaremos las crueles certezas que nos acechan. Cargaremos contra ellas, embestiremos contra las verdades, atacaremos las luces que nos ciegan. Quiero vivir, y por todas partes salta el espíritu contra mí, defensor de las causas del no-ser. ... Así, fiel a sí mismo, blande el hombre la espada en la cruzada de los errores.»

(Emile Ciorán, ´Breviario 
de los vencidos`.)           

martes, 2 de junio de 2015

"Evola: Permanecer en pie sobre las ruinas, orientarse en medio del caos" (II)


Evola tiene dos dimensiones para mí, hay dos tendencias que se me abren simultáneamente tras leer parte de su obra. Dos sensaciones completamente contrarias se suscitan ante su pensamiento en conjunto. La primera es la que introduje someramente en la anterior entrega: la fascinación ante una visión novedosa, al mismo tiempo que total e integradora, del cosmos, de la vida y de la historia; un conjunto de lúcidas miradas a lo ancestral y a lo moderno que actúan como un poderoso catalizador de la imaginación reflexiva. La segunda toma la forma de un beligerante escepticismo ante unas referencias intra-históricas, meta-históricas -pseudo-históricas para muchos- cuya defensa es tan vehemente como dudosa su veracidad; cuya convicción parece mostrarse más firme cuanto más endeble es el crédito que merecen sus indicios. 

Dado que el autor valora más la pureza de las distintas formas de espiritualidad, cultura y civilización en tanto más se alejan del presente, uno no para de interrogarse por si no será todo, al final, poco más que fuegos fátuos.  Más incredulidad suscita aún su afirmación de que el género humano no ha estado sujeto a evolución en sentido darwiniano sino, muy al contrario, a una involución desde unos tipos ideales cercanos a la perfección divina, e incluso inmortales (aunque esto último no se afirme con total seguridad.)

Pero con todo, esa idea tan central en su cosmovisión que tiende a explicar la historia como perpétua batalla entre Modernidad y Tradición es vibrantemente fecunda en las reflexiones filosóficas que suscita en el tipo de lector más combativo, como es el caso de quién les habla.

Desarrollaremos a continuación cuatro aspectos, cuatro vertientes de estas tesis metahistóricas y metapolíticas, aunque el primero engloba a los otros tres, o si lo prefieren, es el tronco del que surgen esas tres ramificaciones:


TRADICIÓN Vs DISOLUCIÓN.  
-¿Por qué la Modernidad es esencialmente disolución?-

Este punto es del que se derivarán, como hemos dicho, todos los siguientes. Expresémoslo en tres o cuatro ideas-fuerza para interiorizar mejor a qué nos referimos. 
Si pensamos en clave de "culto a la grandeza vs culto a la mediania" o "cultivo de la excelencia vs cultivo de la bajeza" podemos intuír ya por qué senderos transita la idea.
O quizá nos orientamos mejor si decimos "aristocracia vs oclocracia"..
"LO HERÓICO Y PERSONALISTA VS LO ANÓNIMO Y ANODINO" ...

Que el horizonte sea EL ABSOLUTO o que el horizonte sea LA NADA.. ¿?

Sé que hoy poseemos una mentalidad tan diametralmente opuesta que todo esto nos suena a cosa rancia y reaccionaria. Tenemos tan aprehendidos los conceptos, precisamente modernos, de igualdad, humanismo y democracia, que puede resultar difícil salirse del contexto histórico y juzgar las ideas que han conformado nuestro mundo actual desde fuera del mismo.

Pero aquellos viejos temas, la oclocracia, la REBELIÓN DE LAS MASAS, son tan actuales hoy como lo fueron siempre. Y filósofos de la talla de José Ortega y Gasset han recogido esta problemática con una brillantez y una clarividencia que, como poco, nos debe hacer ver la necesidad de atender a estas cuestiones; aunque no necesariamente suscribamos las opiniones concretas de Ortega, ni mucho menos, las más radicales de Evola.

No estamos diciendo que haya que prescindir de la democracia -ese sería un tema que llevaría demasiado desarrollar, y estas no son, en ningún modo, unas reflexiones sobre formas políticas-. Lo que estamos diciendo es que urge echar el freno de estos tiempos tan acelerados para otear de vez en cuando los peligros que, desde diversos flancos, se ciernen sobre nuestra agotada civilización. Y repensar profundamente nuestra vehemente defensa del "Pueblo llano" y nuestro ataque, igual de vehemente, a lo aristocrático en su sentido más puro y más amplio. 

¡Los referentes son importantes! En esencia, esa es la cuestión que se encuentra en el centro de este problema -grave problema que, si no atajamos, traerá aun más trágicas consecuencias de las que ya ha traído- ¿A qué aludimos cuando decimos "referencias"? Obviamente, hablamos de referentes socio-culturales, de los mitos y héroes que inspiran a la gran masa. De la diatriba crucial consistente en elegir si tomamos como ejemplo la excelencia o la mediocridad, si vamos a mirar hacia las alturas o hacia el fango.  Hay que expresarlo de forma así de clara y contundente, pues si nos andamos con remilgos y medias tintas no vamos a llegar nunca al núcleo duro del asunto.

Sobre ello podríamos seguir hablando varios párrafos más, pero como todavía quedan más puntos por tratar, lanzo sin más la pregunta que tanto nos urge empezar a hacernos todos y cada uno de nosotros:

¿Creen ustedes que estamos cultivando realmente la grandeza en la sociedad actual?

A juzgar por lo que llega a nuestros ojos y oídos cada día, el horizonte no parece en exceso halagüeño, y la respuesta a esta pregunta se va aclarando conforme va oscureciéndose aquel horizonte.


TRADICIÓN Vs MATERIALISMO.

Y a este mismo respecto, pongamos el foco ahora sobre otra diatriba, aquella ya vieja pugna entre la concepción espiritual y la concepción material del mundo.

En la obra que más me interesa de Evola, al menos de las que llevo leídas, que es la titulada "Cabalgar el tigre", se citan las certeras palabras de André Bretón:"Es preciso impedir que la precariedad completamente artificial de las condiciones sociales vele la precariedad real de la condición humana". A lo que el italiano añade después, con sus propias palabras, que "el verdadero significado del mito económico-social, sea cual sea su variedad, es la de un medio de anestesia interior o de profilaxis tendiente, no sólo a eludir el problema de una vida carente de todo sentido, sino a consolidar todas las formas de esta fundamental ausencia de sentido en la vida del hombre moderno".

¿Cuantas veces hemos expuesto la miseria economicista, cuando no historicista, del liberalismo y el socialismo? 

¿Cuanto vacío no habrán engendrado en el alma del Hombre, estos dos, prometiendo llenar su estómago?

El marxismo se ha pretendido frío y objetivo siendo burdo, superficial, y estrecho de miras.
Ver en toda realidad social una forma de dominación no es, como creyeron ellos, ni ser honesto ni tener un prisma analítico; es ser simplista, vulgar, y supone una negativa a priori a la posibilidad de profundizar. Es amputarse la capacidad de repensar y re-enfocar las realidades de nuestro entorno.

Del liberalismo se puede decir lo mismo, haciendo la salvedad de que su enfoque es optimista -donde el anterior dice "dominación", éste pone "colaboración-, pero igual de ingenuo en su exaltación de los potenciales del homo economicus como el marxismo en su visión cruel e implacable de una historia humana que, en su pluma, deja un sabor a profunda NADA.

MORAL TRADICIONAL Vs MORAL MODERNA

"Si la ley debiera prohibir todo lo que juega el papel de estupefaciente, en el sentido más general del término, haría falta suprimir gran parte de lo que compone la existencia moderna y alimenta una industria particularmente desarrollada y agresiva."

(´Cabalgar el tigre`, J.E.)

Hoy ya empieza a estar más difundida una moral alternativa a la prohicionista, pero asimismo, alejada de concepciones cómodas e irresponsables como las de ciertos apologistas del "modo de vida adicto", por darle algún nombre. 

Gentes bien conocidas en nuestro país como los señores Escohotado y Dragó llevan tiempo haciendo una encomiable labor pedagógica que puede encaminarnos a escapar de esa errada diatriba entre, por un lado, la cruzada contra ciertas sustancias y, por otro, la moral laxa y destructiva del "haz lo que quieras".

Los que tengan algo sabido el discurso de estos intelectuales, y de muchos otros, como puedan ser Castaneda, Jung o Jodorowsky, estarán en conocimiento de que todos los problemas derivados de las sustancias enteogénicas tienen por origen la ruptura del vínculo entre la sustancia en sí y la tradición que la acompañaba; entre la planta, el brebaje, el preparado, y el entorno cultural en el cual se enmarca y que lleva consigo el conocimiento acumulado de decenas de generaciones sobre el estupefaciente en cuestión.

Pero la reflexión urgente en estos "tiempos de disolución" es la que apunta Evola en la cita: Sea por medio de sustancias o por otros medios cualesquiera, la sociedad occidental post-moderna está llegando a un paroxismo de la sedación; y es cada vez más evidente que no es algo casual, porque es demasiado obvia y demasiado golosa la tentación de los poderosos, de un grupo u otro -o más bien de todos- de suministrar a la masa tantas clases de "adormecientes" como haga falta, con tal de que les dejen hacer, ocasionándoles las menos molestias posibles.

Y sin salir del mismo ámbito, veamos qué ocurre con el sexo. Evola dice sobre el papel de éste en la actualidad que "es como si esta obsesión sexual que se habia manifestado anteriormente con la mentalidad puritana bajo un signo negativo, a través de inhibiciones, tomara hoy día, incluso con carácter más agudo, un signo positivo." 

No me podría parecer más acertado el diagnóstico. Me he cansado de advertir sobre esto durante largo tiempo. Tan perniciosa y contraproducente puede resultar la inhibición generalizada como la inducción igual de generalizada. Para que uno pueda "liberarse" realmente, deberá estar tan libre de coerciones como de estímulos. Una sexualidad libre es la que no tiene miedo de expresarse tal como es, bien sea por exceso, o bien por defecto. No hemos logrado, por tanto, ninguna liberación sexual, como diría el papanatas medio de nuestro tiempo, sino que hemos cambiado represión por potenciación, ambas igual de artificiales, y ambas un efectivo medio de control social.

A continuación, Evola también advierte que "allí donde el sexo se pone de relieve, es natural que la mujer, su dispensadora y su objeto, domine la situación". Y esto resultaba evidente a cualquiera cuando nuestro juicio no estaba tan condicionado por esos nuevos complejos pequeño-burgueses, esos tabúes que hoy se expresan de forma tan pacata en el miedo atroz a reconocer diferencias entre sexos, gentes, y costumbres.

El que "la mujer domine la situación", más allá de que esto no equivalga a decir que "lo femenino domine" -confusión que ya aclaré en un texto específico sobre ello-, también entraña conflictos, tanto externos como internos, a los que no podemos dar la espalda. 

Doy por hecho que la mayoría va a convenir en que hay diferencias evidentes y que no responden al influjo cultural entre uno y otro sexo. Partiendo de este acuerdo, convendremos en que si la balanza se inclina a favor de la mujer, o del varón, la realidad socio-cultural resultante será distinta, puesto que los valores que la han impulsado también lo son.

Como la virilidad ha sufrido un proceso de demonización tal que ha acabado convirtiéndose en anatema, cuesta hablar en estos términos sin suscitar indignación -antes aludimos a los "complejos pequeño-burgueses", pero igualmente podríamos hablar de "neo-puritanismo", de un trasunto de la vieja mojigateria o santurronería- Es difícil pues, hoy, plantear abierta y claramente que nuestra sociedad está sometida a un proceso de CASTRACIÓN, no sé si con más o menos prisa, pero desde luego que sin pausa, y sin tregua.

No vamos a hacer un listado de todas las consecuencias que esto traerá a la larga -además de las que ya está trayendo-. Sería imposible abordar todos los ámbitos en que esto puede llegar a expresarse. Lo que vamos a hacer es dar unos apuntes concisos para movernos a cuestionar ciertas ideas que hoy están instaladas en el consenso social pero que bien podrían salir de él si fomentamos el diálogo crítico -cosa que escasea cada vez más por estos lares, pues como dice Rodrigo Mora: "En una sociedad hiper aleccionada y dogmatizada, los hechos cuentan poco, ya que la mayoría se guía por teorías e ideas abstractas."-

¿Decir que esta es una sociedad castrada es exagerado? ¿Suena a exabrupto de macho alpha trasnochado? Desde luego, por ahí no me pillarán, porque si bien intuyo en este apoquinamiento del varón un hecho desgraciado, no soy yo un ejemplo de extrema virilidad -y de hecho, defiendo también la posibilidad de que existan virilidades distintas- A donde yo quiero ir a parar es a algo muy básico: Antes hablábamos de una "balanza descompensada". Pues ni más ni menos que ese es el problema -todos los demás se derivan de uno u otro modo de él- ¿Les suena aquello del "yin y el yang" y la complementariedad de los opuestos? ¿Me aceptarían también, o es mucho pedir, que las mujeres tienden a ser más emocionales, generosas y tolerantes que los varones? 

Pues bien, si aceptamos estas premisas -que para algunos ya será mucho aceptar- apreciaremos claramente que, veámoslo positivo o no,  la moral social se inclinará más hacia los valores femeninos que hacia los masculinos -aunque aquí hay que hacer una importante salvedad. Y es que, como ya dije en el texto al que aludí hace un rato, estos valores ancestrales de la mujer están ya muy contaminados de los valores viriles que el feminismo, en gran parte, ha adoptado.- Pero aun habiendo asumido muchos valores masculinos como propios, las mujeres de hoy siguen siendo en cierta medida muy parecidas a las mujeres de cualquier otro tiempo; y como tales, lo emocional, lo maternal, lo "suave", sigue primando en las actitudes y en los valores de gran parte del sexo femenino. 

Y esto es lo que ocurre, o lo que recién empieza a ocurrir, que al tomar cierto dominio moral la mujer sobre el varón, aun no habiendo llegado a ser absoluto, ni mucho menos, sí se observa que cedemos cada vez más, en conjunto, al buenismo, a la compasión por defecto, al.. "dejarlo estar", movidos quizá por el chantaje emocional, digámoslo así de crudo, de la masa femenina que va tomando protagonismo en el consenso social.

E insisto en que todo lo descrito no implica que este cambio sea a mejor o a peor. Ustedes deberán decidir eso. Unos opinarán que "ya era hora", otros que convendría equilibrar la balanza, e incluso los habrá -sé que los hay- convencidos de que lo natural y lo sensato, de toda la vida, es que domine el varón.
.................................

Y como estos párrafos se han alargado más de lo que planeé, dejaremos ya para la tercera entrega, y la dedicaremos por entero a ello, la reflexión sobre la última de estas oposiciones planteadas por el pensamiento evoliano, que es la existente entre RELIGIOSIDAD TRADICIONAL y RELIGIOSIDAD MODERNA.





miércoles, 22 de octubre de 2014

TERRORISMO METAPOLÍTICO XV: Conclusiones.

"El fascismo acecha detrás de cada esquina"(Sobre mantras, discursos prestados, conceptos-comodín, y otras muestras de pereza mental.)

***

La filosofía política es previa a la política, mientras que la metapolitica es posterior, creo que esta es la forma más acertada de diferenciarlas. 

La filosofía política arroja al mundo las ideas, siendo meros retoños, para que crezcan, se difundan, se lleven a cabo actos, cuestionables o loables, en nombre de ellas, y se transformen de nuevo con el transcurso de generaciones.

La metapolítica llegaría al final del proceso, o cuando este ya lleva desarrollándose largo tiempo, a examinar qué ha quedado de esas ideas, de qué manera han mudado -las que lo hayan hecho- y como se usan en relación, y en confrontación, con otras ideas.

Es, pues, la coyuntura de este universo de los conceptos políticos la que nos obliga a centrarnos, de entre ellos, en unos más que otros. Y por eso hoy debemos prestar tanta atención a la semiótica de términos como "fascismo".

-Muy especialmente este, por encima de otros, como ya han visto en textos anteriores.-
 (Enlaces relacionados: aquí y aquí)

Y para ello, vamos a plantearles algunos ejemplos que creo serán bastante reveladores.

*

¿ERA ORTEGA Y GASSET UN FASCISTA?

"Si los individuos que integran la masa se creyesen especialmente dotados, tendríamos no más que un caso de error personal, pero no una subversión sociológica. Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera. Como se dice en Norteamérica: ser diferente es indecente. La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado. Y claro está que ese «todo el mundo» no es «todo el mundo». «Todo el mundo» era, normalmente, la unidad compleja de masa y minorías discrepantes, especiales. Ahora «todo el mundo» es sólo la masa." 
"Si yo dejase aquí este asunto y estrangulase sin más mi presente ensayo, quedaría el lector pensando, muy justamente, que este fabuloso advenimiento de las masas a la superficie de la historia no me inspiraba otra cosa que algunas palabras displicentes, desdeñosas, un poco de abominación y otro poco de repugnancia; a mí, de quien es notorio que sustento una interpretación de la historia radicalmente aristocrática. Es radical, porque yo no he dicho nunca que la sociedad humana deba ser aristocrática, sino mucho más que eso. He dicho, y sigo creyendo, cada día con más enérgica convicción, que la sociedad humana es aristocrática siempre, quiera o no, por su esencia misma, hasta el punto de que es sociedad en la medida en que sea aristocrática, y deja de serlo en la medida en que se desaristocratice. (....) A quien sienta la misión profunda de las aristocracias, el espectáculo de la masa le incita y enardece como al escultor la presencia del mármol virgen."

¿Manejar el concepto masa es por sí sólo sospechoso de "fascistoide"?

¿Lo es, quizá, rebelarse contra el "democratismo" (perversión ideologizante de lo que es una mera forma de gobierno), es decir, rebelarse contra la candorosa idea de que todos somos "igual de válidos" o que "todas las voces valen lo mismo"?

Seguramente lo es, aquí sí que pocos vacilarán, tener la "desfachatez" de defender la monstruosa "violencia estructural" que supone la existencia de una aristocracia.

Pero detengámonos un momento en esto.

Ahora asociamos a la aristocracia ese decadentismo, esa arbitrariedad, esa voluntad caprichosa y desdeñosa; es decir, identificamos toda aristocracia con la fase decadente de la misma. (Con ese "aristócrata heredero" con el que compara Ortega al ciudadano medio de nuestro tiempo) Pero no debemos olvidar que, más allá del papel que le reservemos a esta institución en el futuro, en el pasado fue motor de avances sociales en materia de arte, cultura, normas cívicas y buenas maneras, que son una de esas virtudes sin aparente prestación objetiva pero que, sumadas con el tiempo unas a otras, componen una estructura enraizada sin la que el Mundo se desmoronaría.
......
"Este personaje, que ahora anda por todas partes y dondequiera impone su barbarie íntima, es, en efecto, el niño mimado de la historia humana. El niño mimado es el heredero que se comporta exclusivamente como heredero. Ahora la herencia es la civilización -las comodidades, la seguridad en suma, las ventajas de la civilización-. Como hemos visto, sólo dentro de la holgura vital que ésta ha fabricado en el mundo puede surgir un hombre constituido por aquel repertorio de facciones inspirado por tal carácter. (....) Toda vida es lucha, el esfuerzo por ser si misma. Las dificultades con que tropiezo para realizar mi vida son precisamente lo que despierta y moviliza mis actividades, mis capacidades. Si mi cuerpo no me pesase, yo no podría andar. Si la atmósfera no me oprimiese, sentiría mi cuerpo como una cosa vaga, fofa, fantasmática. Así, en el «aristócrata» heredero toda su persona se va envagueciendo, por falta de uso y esfuerzo vital."
"No es más ni menos masa el conservador que el radical, y esta diferencia -que en toda época ha sido muy superficial- no impide ni de lejos que ambos sean un mismo hombre, vulgo rebelde."

Es llamativo que un pensador de corte liberal, pero que por encima de todo, fue un observador clínico y una mente lúcida como pocas, manifestara tantas ideas que hoy, sin la menor duda, serían catalogadas de "fascistas". Es llamativo, digo, porque en ese mismo texto se despacha a gusto sobre lo que opinaba de ese movimiento que vio nacer en la vecina Italia, y triunfar también más tarde en Alemania (aunque notablemente transformado) Y no les lanza flores, ni ensalza su nivel intelectual precisamente..
"Uno y otro -bolchevismo y fascismo- son dos seudoalboradas; no traen la mañana de mañana, sino la de un arcaico día, ya usado una y muchas veces; son primitivismo. Y esto serán todos los movimientos que recaigan en la simplicidad de entablar un pugilato con tal o cual porción del pasado, en vez de preceder a su digestión."

¿A qué se debe, entonces, que lo que ayer estaba tan lejos del fascismo sea hoy "obviamente" fascista, y que lo que hoy quizá es mero conservadurismo (o incluso liberalismo) mañana sea también, sin discusión, PURO FASCISMO?

¿A qué se debe esta llamativa elasticidad del concepto?

Mi diagnóstico apuntaría a que la configuración del "neo-lenguaje orwelliano" está acelerándose, a que el pensamiento único está alcanzando sus últimos límites.
No importa ahora que esto se haya fraguado hace décadas hasta el último detalle (vertiente conspiracionista). El hecho es que la "ingeniería semántica" que, con más o menos intención, se ha ido aplicando en los medios y la cultura, sólo ha dejado espacio para las ideas social-demócratas o liberales progresistas (si se diferencian en algo); todo aquello que se aleje de ahí es "discurso de odio", "extrema derecha", o "la caverna" (Y hay que admitir que, dentro del espectro liberal, también caben etiquetas igualmente ominosas para describir a socialistas o revolucionarios del más diverso pelaje)
..........
"La persona se encuentra con un repertorio de ideas dentro de sí. Decide contentarse con ellas y considerarse intelectualmente completa. Al no echar de menos nada fuera de sí, se instala definitivamente en aquel repertorio. He ahí el mecanismo de la obliteración."
"Las nuevas generaciones se disponen a tomar el mando del mundo como si el mundo fuese un paraíso sin huellas antiguas, sin problemas tradicionales y complejos."

*

¿ERAN LOS GRIEGOS DE LA ANTIGÜEDAD DISCÍPULOS DE HITLER?


"Entre nosotros no hay nada de Pélope, ni de Cadmo, ni de Egipto, ni de Dánao, ni de tantos otros verdaderos bárbaros de origen, y griegos solamente por la ley. La sangre pura griega corre por nuestras venas sin mezcla alguna de sangre bárbara, y de aquí el odio incorruptible que se inocula en las entrañas mismas de la república a todo lo que es extranjero. Nos vimos, pues, abandonados de nuevo por no haber querido cometer la acción vergonzosa e impía de entregar griegos a los bárbaros."

No importa  ahora que apoyemos o compartamos esas palabras, no es eso lo que aquí nos ocupa, sino poner cada cosa en su sitio, cada verdad y cada mentira sobre la mesa. Y lo dejaremos claro de la siguiente manera: ¿En qué se parece, aparte de la alusión a la homogeneidad racial, el Estado y la sociedad griegas de entonces al régimen nazi? Si convenimos en que esa es una pregunta que está por completo fuera de lugar, que no tiene razón de ser, convendremos por fuerza también en que no siempre que se da importancia a lo étnico se está abogando por un modelo totalitario ni genocida.

¿Nos percatamos, quizá ahora, de la perversidad de esta artimaña semántica, moralismo categórico con el que nos amenazan cada vez que se nos ocurre, quizá aludiendo al sentido común más que a ninguna doctrina racial, sacar a colación el factor étnico?

¿Y qué hay del patriotismo, y de toda posición distinta a la del iluso y pacato pacifismo hoy imperante?
"Os he trazado las acciones de los que aquí reposan y de todos los que han muerto por la patria. Acciones tan numerosas como magníficas en medio de las cuales no he hecho mención de muchas más brillantes, porque no bastarían muchas noches y muchos días para referirlas todas. Que todos los ciudadanos, henchida su alma de tan grandiosos hechos, exhorten a los descendientes de estos valientes, como pudieran hacerlo en un día de batalla, para no desmerecer de sus mayores, ni retroceder, ni echar el pie atrás cobarde y vergonzosamente." (Ambos extractos pertenecen a la oración fúnebre de Aspasia de Mileto, citada por Platón en el Menéxeno.)

¿Defender la propia tierra del invasor, y sentir orgullo del legado de nuestros ancestros, es fascismo?

Pues en el lenguaje popular, y en el lenguaje algo más culto -si acaso un punto escorado a la izquierda-, me da la sensación, nada mas redactar la pregunta, de que la respuesta es desoladora (en cuanto a la madurez intelectual del universitario y el profesional liberal medio.) 

¡Sí hasta nombrar las palabras "invasor", "orgullo", o "ancestros", suena violento a nuestros modernos y civilizados oídos!...
*

¿FUE EL "MARXISTA CULTURAL" ERICH FROMM UN REACCIONARIO PARA-FASCISTA?



"La polaridad de los sexos está desapareciendo, y con ella el amor erótico, que se basa en dicha polaridad. Hombres y mujeres son idénticos, no iguales como polos opuestos.La sociedad contemporánea predica el ideal de la igualdad no individualizada, porque necesita átomos humanos, todos idénticos, para hacerlos funcionar en masa, suavemente, sin fricción; todos obedecen las mismas órdenes, y no obstante, todos están convencidos de que siguen sus propios deseos. Así como la moderna producción en masa requiere la estandarización de los productos, así el proceso social requiere la estandarización del hombre, y esa estandarización es llamada «igualdad»." 
¡Fascismo puro y duro! Y si no fascista, reaccionario y "malo" en cualquier caso. No cabe duda de que así lo calificaría gran parte de la izquierda de hoy. De hecho, es esto mismo lo que dicen desde hace tiempo tantos y tantos intelectuales disidentes, que como tales, son indefectiblemente calificados de.. 

Pero, ¿Por qué nos llama tanto la atención esto? ¿Por qué hemos llegado a tal neurosis igualitarista que cualquier matiz que señale una diferencia entre la condición masculina y la femenina nos produce ese rechazo, ese "¡lagarto!, ¡lagarto!" y esa bilis en la boca, y en las palabras, en sustitucion del santiguarse?

¿No empiezan a ser premonitorias las palabras de mi admirado, a ratos, Sánchez Dragó, en esta y en tantas otras cuestiones?














Pero sigamos prestando atención a lo que nos dice "el marxista cultural" Erich Fromm sobre la polaridad de los sexos, no sin detenernos antes un instante en este concepto, "marxista cultural", que he colocado en el encabezado con cierta sorna implícita. 

Aquí entono yo el Mea Culpa en la parte que me toca por haberlo usado en el pasado, quizá con excesiva gratuidad, haciéndome eco de ideologemas que, como todo ideologema, se nutren de arbitrariedades una vez son lanzados al mundo, y entran en inercias de retroalimentación cuando crecen y se desarrollan en un entorno cerrado, esto es, manejado entre sujetos de ideas afines, y con el tiempo, agrandado por connotaciones que se van sumando, y conceptos que se van añadiendo, como por defecto, por parte de unos y otros intelectuales. Después, otros recogen el concepto en bloque, como si fuera una sola cosa, y el trazo va haciéndose cada vez más grueso, y por tanto, más equívoco.  Al final del proceso, se generaliza dentro de estos círculos de ideas afines (pero a veces no tan afines) un discurso que da demasiadas cosas por supuestas, y peca NO POCO de reduccionismo y conveniencia ideológica. De esa manera, todo lo que de algún modo se rechaza, acaba por ser identificado con el "marxismo cultural", y se califica de "marxistas culturales" a todos los que manifiestan ideas distintas de las propias. En ese sentido, se trata de un arma arrojadiza o una artimaña semántica análoga a la de "fascista", sólo que a diferencia de aquella, esta se usa en un ámbito mucho más minoritario. No obstante, creo percibir que un día no lejano podría dejar de serlo, y de ahí el valor añadido de esta advertencia, según yo lo percibo.

Y como "el instante" se ha prolongado más de lo planeado, volvamos sin más dilación a Erich Fromm y lo que nos dice sobre la polaridad de los sexos:
 "La polaridad masculino-femenina es también la base de la creatividad interpersonal. Ello se evidencia biológicamente en el hecho de que la unión del esperma y el óvulo constituyen la base para el nacimiento de un niño. Y la situación es la misma en el dominio puramente psíquico; en el amor entre hombre y mujer, cada uno vuelve a nacer. (La desviación homosexual es un fracaso en el logro de esa unión polarizada, y por eso el homosexual sufre el dolor de la separatidad resuelta, fracaso que comparte, sin embargo, con el heterosexual corriente que no puede amar.)"
¿Pero como se atreve el revisionista marxista y freudiano a llamar a la homosexualidad "desviación" y a sugerir, nada menos, que esta condición los hace "incompletos"? 
¡Pero será facho y cabrón el tío! 
... Marxista cultural no sé, pero hijoeputa y homófobo, un rato! Ja, Ja, Ja! ...  
Ya fuera de chanzas, me parece que esa perspectiva sobre la homosexualidad, que habría que matizar siempre en cada caso -pues la homosexualidad no es una, sino muchas- es de las más certeras y desideologizadas que he escuchado.
.......
*
Y por último:

¿FUE MARX UN PRECURSOR DE LA "SOLUCIÓN FINAL"?

"No busquemos el misterio del judío en su religión, sino busquemos el misterio de la religión en el judío real. ¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero. Pues bien, la emancipación de la usura y del dinero, es decir, del judaísmo práctico, real, sería la autoemancipación de nuestra época. (....) Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general, que el desarrollo histórico en que los judíos colaboran celosamente en este aspecto malo se ha encargado de exaltar hasta su apogeo actual, llegado al cual tiene que llegar a disolverse necesariamente. La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad del judaísmo."

Como dijo Raimon Panikker, que vivió en la Alemania del apogeo del Nazismo: "Entraña más complejidad de lo que se nos dice lo que aconteció en esos años, aunque yo de ningún modo lo defienda. Pero lo que no acepto es que se use el chivo expiatorio de Hitler para justificar otras cosas iguales, o peores." Y yo añado a esto, refiriéndome más específicamente a estas citas de Marx, que abjurar de los métodos nazis, mostrarse contrario a semejante persecución de un grupo social, no quiere decir que neguemos toda razón que pudiese haber detrás de ello, por tergiversada o exagerada que esté. Juzgar fanática y oportunista la cruzada de los nazis contra la Judería no tiene por qué borrar los motivos bien reales sobre los que se construyó el mito.

Sobre esto he escrito en ocasiones anteriores y seguiré haciéndolo, justo por ser esta una cuestión infinitamente más compleja de como nos la han presentado los enemigos de las ideas nazis, tanto como los mismos nazis, o sus defensores (con escasas excepciones) No puedo ahora añadir otra cosa, sino remitirles a los textos en que he pretendido abordar con honestidad este asunto. (Textos relacionados: aquí y aquí)

Quién quiera que aborde, pues, la cuestión judía, no debe ser sospechoso de pro-nazi, como quién se refiere a la cuestión africana no es sospechoso de apoyar el Apartheid o el esclavismo.



***
No podemos considerar fascismo a cualquier cosa, el fascismo es una cosa muy seria, y muchos murieron enfrentándose a él (esos antifascistas sí merecen todos mis respetos, se jugaban verdaderamente el cuello.) 

¿Pero qué es hoy un anti-fascista? Pues básicamente un paranoico, un cazafantasmas, UN PAYASO. Pero sobre todo: UN SIERVO PÓSTUMO DE STALIN, pues el inventó esa ideología que sirvió, mas que para condenar el fascismo, para justificar el stalinismo.

*
No podemos ver la sombra de Hitler detrás de cada alusión a lo étnico, o a lo ancestral, o detrás de cualquier crítica a la modernidad. 
¡Es un chantaje vergonzoso!, una manera de eliminar las ideas que no nos gustan asimilándolas nada menos que al belicismo, al totalitarismo, 
¡al genocidio!

¿Pero qué pasaría si hiciésemos lo mismo con las ideas igualitaristas tan en boga, vinculándolas, todas y cada una de ellas, a los crímenes de Lenin, Stalin y Mao?

A la izquierda le parecería un atropello intolerable, 
y se armaría la de San Quintín, ¿no creen?

*

Bien, pues si debemos detenernos un buen rato en la utilización del término "fascismo", me he percatado recientemente  de que debemos empezar a hacer tres cuartos de lo mismo con el término "liberal", más especialmente cuando lo precede el "neo-". Ya dentro de poco va a batir, difícil marca, al anterior en utilización indiscriminada -y acomodatícia- de una palabra. Ya todo es neo-liberalismo, es un mantra en toda regla, aunque se hable de medidas puramente anti-liberales por principio.

Y según he observado últimamente, la social-democracia gusta de usar otro comodín en vez de el anterior, que es "fuerzas conservadoras". De nuevo identificando conservadurismo tan sólo con la conservación del propio bolsillo. ¡Qué manera de mearse en el buen uso de la lengua, y en el buen uso de la inteligencia! Barrer de un plumazo todo aspiración de conservar.. valores, tradiciones, formas, cultura, usos y costumbres, como si eso ya no le debiese importar a nadie. ¿O es que son ellos los que van a recoger todas esas aspiraciones.. "derechonas"?

Si usamos las palabras como a cada uno le place, ¡esto es un cachondeo, señores tribunos de la res pública! Yo les haría a cada uno un riguroso examen de filosofía política y semántica antes de permitirles ponerse delante de un micrófono.


*            

CONCLUSIONES:


Hemos visto que el "pecado" del uso conveniente del lenguaje -o del uso claramente tramposo- no es exclusivo de nadie; el "fachiszzmo" vale para todo, pero ocurre algo muy similar con el ñioliberalisssmo, o con el marxismo cultural. Aunque siendo sinceros, a día de hoy, ya no me cabe apenas duda de que, dentro del espectro político, no hay ningún grupo más descaradamente mentiroso, tergiversador, y cara dura que los marxistas -la izquierda real, para entendernos, no la social-democracia- ¿Y a qué se debe esto? Pues muy sencillo, al menos según yo lo aprecio: a la superioridad moral que se arrogan, ya que son ellos "quienes luchan por los débiles y por la igualdad.. la justicia y POR UN MUNDO COLOR DE ROSA". 

Y como "EL MOTIVO ES BUENO", pues pueden "tomarse licencias", hacer uso del lenguaje y DE LA REALIDAD con una "flexibilidad" que pasma -llaman al aborto "interrupción voluntaria del embarazo" y a las desigualdades, provengan de donde provengan, "VIOLENCIA estructural"- 

... Y como "EL MOTIVO ES BUENO", les perdonan "los errores" y "las complicaciones" a sus correligionarios soviéticos, chinos, latinoamericanos....Se hacen los remolones alguna que otra década para reconocer "cositas" que hizo el camarada Stalin... "CONTEXTUALIZAN" MUY MUCHO todo lo ocurrido en las revoluciones comunistas, pero prefieren el trazo grueso y caricaturesco para todos los demás procesos "de la burguesía". (Porque esa es otra: todo el que se opone a sus ideas, forzosamente "actua bajo, o se hace eco de, intereses de clase", pero cuando el aparato del partido comunista de turno toma el poder en un país dicen que "lo ha tomado el pueblo." JA, JA, JA, JA!!) 



{Retroalimentación del circuito cerrado de ideas}


viernes, 5 de septiembre de 2014

¿EL FIN DE LAS IDEOLOGÍAS?

A los librepensadores..





Me gustaría presentar aquí un nuevo enfoque sobre la subjetividad ideológica:

Tomemos un proceso histórico, social, o nacional, y veamos los distintos diagnósticos que se elaboran sobre este según el conjunto de ideas desde el que se hacen.

Pongamos un ejemplo sencillo y conocido por todos: El rápido ascenso económico de los Estados Unidos de América.

¿Como creen que lo explicaría un liberal? Excepto raras excepciones, podemos imaginar que aludirá a argumentos economicistas y encontrará las claves en la promoción de la libertad individual y empresarial.

¿Y de qué modo lo vería un marxista? Es predecible que aludiera, igual que el liberal, al libre mercado, pero juzgándolo, muy al distinto, como "libre explotación de la clase obrera". Osea, que en este sentido, los "bienes" del liberal son "males" para el marxista. (Y en realidad, no sólo "en este sentido", sino que suele ser así en todos los casos.)

..Y aquí se pone de verdad interesante, porque ¿Como creen ustedes que lo analizaría un nacionalista de corte racialista (cercano al Nazismo)? Podría asegurar que, la mayor parte de ellos, exclusivamente por el factor racial (Los EEUU fueron construidos por europeos, principalmente anglosajones y germanos, y de ahí su imparable "voluntad de poder".)

Y ya que estamos, ¿A qué atribuirían  estas tres "familias" el atraso (aunque no homogéneo en el espacio y en el tiempo) del resto del continente americano? Pues el Liberalismo, con toda seguridad, a la escasa libertad de mercado por los diversos proteccionismos y nacionalismos. El Marxismo por la extrema desigualdad y expolio de recursos. Y el perteneciente al entorno pro-nazi por la "impureza racial", es decir, por el masivo mestizaje, igual que la potencia de la América del Norte la explicaban por la "pureza racial" de sus élites, y sus mayorías sociales.

Omito a sabiendas las restantes cosmovisiones políticas porque estas tres son las que muestran opiniones, dentro de cada grupo, más homogéneas; y porque, además, no sabría acertar a proponer qué diagnostico daría un conservador o un anarquista sobre este proceso histórico en concreto.

Pero creo que esos tres ejemplos bastan para visualizar la entidad del problema -recuerdo: el de la subjetividad de los ismos-, y como superarla, en la medida de lo posible.

A este respecto, creo que serviría para "arrojar luz" sobre la auténtica profundidad del problema que planteo, recordar la tesis que lancé en la introducción de la extensa serie "Terrorismo Metapolítico":


-¿Y si las diferentes posturas ideológicas tuvieran valor, más que como cosmovisiones cerradas en  sí mismas y auto-suficientes, COMO PIEZAS DE UN PUZZLE? Esto es, que más que percepciones  de la realidad diferenciadas e irreconciliables entre sí, fueran visiones parciales y por tanto.. COMPLEMENTARIAS.  
-¿Y si en vez de constituir estos ismos maneras distintas de explicar el mundo, autónomas y completas como pretenden, nos sirvieran más como focos que iluminan diferentes dimensiones del ser humano y de nuestra realidad? 
-¿Y si su utilidad residiese al final en observarlos como una suerte de ´enfoques desenfocados` que resaltan unos aspectos y difuminan otros.. que magnifican unos factores y discriminan otros.. Tan sólo por estar captando "distintas partes del espectro cromático"?

*

¿Se trataría, entonces, de aceptar que todas las explicaciones, no sólo estas tres sino alguna más, tienen "su parte de razón"?... 

¿Qué hay una confluencia de factores en estos, y en cualesquiera otros, procesos históricos?

Obviamente, lo absurdo sería pretender que todas tienen razón por igual, a repartir porcentajes equitativamente. Ello sería, sin duda, un novedoso modo de aplicar el "democratismo" (habitual degeneración ideológica de lo que no es más que una forma de gobierno.) ¡No, no todas las voces tienen valor por igual! Pero sí es, sin embargo, posible, que todas tengan un porcentaje de acierto, aunque nunca el mismo. Lo que parece apriori arriesgado es pretender que sólo exista un factor (o un conjunto de factores) determinante, y despreciar todos los demás por el mero hecho de provenir de "otra tribu", de otra escuela..

"Cual es la escuela que se muestra más certera en sus análisis" supongo que es la pregunta que se habrán hecho las mentes más libres, y más maduras, para guiarse en su viaje intelectual y decantarse por una u otra. Luego, por supuesto, habrán matizado sus posturas personales con elementos que, si se acepta este enfoque que planteo, podríamos catalogar en otra "familia de ideas". Es decir, que analizándolo también según esta perspectiva, y en el caso de las mentes más liberadas y preclaras, se trataría de "adscribirse al ´club filosófico` que mayor porcentaje de certeza arroja, y ´rellenar los huecos` con los porcentajes de acierto minoritarios que hemos recabado en otros clubes".

Sí, sé que, cuando se trata de política o sociología, es descabellado pretender la completa objetividad científica, pero por algo existen distintos niveles de "dureza" en las ciencias; y por muy "blanda" que sea la que nos ocupa, no es excusa, de ningún modo, para no perseguir esa objetividad HASTA DONDE SE PUEDA. Y créanme que es factible, MÁS QUE FACTIBLE, reducir en el futuro el nivel de subjetividad que domina el espectro político. (Nivel de subjetividad aún enormemente infravalorado, pues en ocasiones, se acerca a la pura neurosis.)



En la línea de mis habituales salidas de tiesto
abogo, desde aquí, por crear una Escuela Objetivista
que impulse una suerte de 
Pensamiento Neo-Ilustrado.

***


[Nota: Para los que no hayan reconocido a alguno de los personajes en las fotos que aparecen al principio, se trata de (empezando por arriba): Alain De Benoist, Fernando Sanchez Dragó, y José Ortega y Gasset. Los tres, más que dignos candidatos a convertirse en referencia para esa futura Escuela Objetivista de Neo-Ilustrados.)