Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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domingo, 20 de agosto de 2017

"LA POLÍTICA, LA MORAL Y LA REVOLUCIÓN."

“Las denuncias políticas son uno de los medios más potentes para disgregar las filas enemigas, para apartar del adversario a sus aliados fortuitos o temporales y sembrar la hostilidad y desconfianza entre quienes participan en el poder. (…) Esta polifacética agitación política será realizada por un partido que une en un todo indivisible la ofensiva contra el gobierno en nombre del pueblo entero.”
(Lenin, ´Qué hacer`.) 
Los tres personajes que aparecen arriba pueden suscitarnos más o menos simpatía, pero lo que nadie puede negar es que se trata de individuos que tuvieron un más que razonable éxito en aquello que se propusieron, muy especialmente teniendo en cuenta que su empresa era difícilmente más ambiciosa.

En los párrafos que siguen intentaré mantener este distanciamiento emocional o neutralidad moral, procurando enfocarme exclusivamente en las cuestiones relacionadas con las estrategias políticas, juzgando a las mismas más por su acierto y su efectividad que por sus contenidos u objetivos.

El descubrimiento, llamémosle así, que me llevó a realizar las siguientes reflexiones se lo debo, como tantas otras cosas, al politólogo anarco-reaccionario Miguel Anxo Bastos. Pocas veces una exposición, en forma oral o escrita, me había resultado tan reveladora como esta conferencia suya en torno a la Revolución Francesa. Nada más comenzar elabora una lista de las condiciones que deben cumplirse para que triunfe una revolución. Y adivinen qué: todas ellas se cumplen a rajatabla en España a día de hoy. Todas menos una; él se olvida de mencionar una de las más determinantes: una población mayoritariamente joven; por lo que una revolución a la manera que siempre la entendimos es muy difícil que prenda hoy en España, país ciertamente envejecido, con una pirámide poblacional que ya está cerca de invertirse por completo. En cualquier modo, una revolución a la vieja usanza es casi impensable que pueda materializarse en la Europa del s. XXI, por más que la pirámide poblacional fuese otra.

Sea como fuere, paso ya a resumir esas condiciones que los politólogos especializados en la materia juzgan necesarias: 
  1. Corte repentino en medio de un sostenido crecimiento económico, el cual genera una frustración de las expectativas: las revoluciones no se dan en situaciones de extrema pobreza ni son protagonizadas por las clases más desfavorecidas, sino que nacen de la insatisfacción de las clases medias e incluso altas venidas a menos, y más concretamente de los sectores intelectuales o estudiantiles que comprueban de repente cómo el horizonte en el que se habían acostumbrado a pensar se ha esfumado de un día para otro, de tal modo que una generación entera queda flotando en el "limbo", sumida en la más absoluta incertidumbre.
  2. Se ve también frenada lo que Vilfredo Pareto llama "circulación de las élites": las pujantes élites políticas y académicas, o que aspiraban a serlo y se creían hasta cierto punto "destinadas" a ello no acaban de realizar sus aspiraciones, lo cual refuerza la animadversión que ya sentían hacia las viejas élites por los motivos que se aclararán en el último punto.
  3. Las clases gobernantes se han ido volviendo cada vez más ineptas, corruptas e incompetentes, lo cual pone muy fácil que cualquiera que se levante contra ellas encuentre motivos de sobra para ello y además encarne, sin demasiado esfuerzo y hasta sin demasiada habilidad, una alternativa mucho más creíble que la suya.
No sé ustedes, pero en mi caso, tras barajar este listado de factores propiciadores de una revolución, entiendo muchas cosas que antes no entendía acerca de PodemosAhora encajan mucho mejor todas las piezas.. Ellos están aplicando la hoja de ruta revolucionaria punto por punto, y lo están haciendo con gran visión estratégica, aprovechando el momento revolucionario tal como el buen surfista coge la ola: ni antes ni después, y no en cualquier forma, sino haciendo el movimiento preciso en el instante preciso.

El mismo Iglesias da aquí algunas de las claves, aunque por boca de El País y centrándolo en la figura de Sánchez y no en la suya. La cita extraída del periódico buque insignia de Prisa aborda ese momento en que “la indignación y la emoción ciega se contrapone exitosamente a la razón y el contraste de los hechos” y alude también a “la demagogia, las medias o falsas verdades y las promesas de imposible cumplimiento”, para finalmente concluir que “España está atravesando su momento populista”. Iglesias está confesando sin decirlo que le ha salido un imitador: Sánchez le ha copiado la estrategia y se ha querido subir al carro de la exitosa empresa populista que él ha comandado. Pero en esta otra intervención ya se mete en harina y describe el momento populista como lo teorizó Laclau. Yo intuyo que el término creado por el politólogo argentino es sinónimo de momento revolucionario, tal como yo lo estoy empleado, y seguiré empleándolo, a lo largo de estas líneas. Pero también podría ser sinónimo de “periodo constituyente”, o del mucho más simple y, como hemos podido ver, más fácilmente popularizable “cambio”

Se estila mucho tratar de idiotas a los podemitas -y sin duda en sus bases los hay de sobras- pero si hablamos de líderes de partidos, los verdaderos idiotas son todos los demás.

¿Malvados? Probablemente. Estúpidos, en absoluto. Y a continuación vamos a ver mejor por qué.

En este vídeo la alcaldesa podemita de Madrid, Manuela Carmena, hace una “sincera” y emocionante defensa de los inmigrantes que saltan la valla de Melilla. Dice de ellos que los quiere aquí porque, entre otras cosas, "son los más valientes". Los más valientes no sé, pero desde luego no los más pobres o los más desfavorecidos: eso se le olvida decirlo. Y claro que los quieren, pero hasta que les dejen de ser útiles. Porque lo único que buscan en ellos son aliados, o mejor dicho "sujetos revolucionarios": carne de cañón para ser lanzada contra "el sistema" (el capitalismo, el cristianismo, la "democracia burguesa", y los valores occidentales). Los que todavía creen que los líderes de Podemos defienden a los musulmanes o a los inmigrantes movidos únicamente por la ética y la compasión no son sino sus tontos útiles. Y la Revolución siempre necesita a éstos: a los idiotas útiles, tal como los calificó Lenin.

Porque también fue Lenin quien dijo, y en ésto Hitler sólo le copió, que es preciso que La Revolución cuente siempre con hordas de fanáticos a su servicio. 

Quienes luchan en nombre y supuestamente en favor del "Pueblo" deben usar a éste, o a buena parte de él, como carne de cañón o como fichas en un tablero de ajedrez. Deben ser conscientes de la necesidad de contarles mentiras o medias verdades y de mantenerles en la ignorancia respecto a infinidad de cosas, entre ellas los verdaderos objetivos a los que sirven. Deben estar "un paso por delante del Pueblo", como rezaba la célebre máxima de Lenin. Él hacía hincapié en que "sólo uno", pero está por dilucidar cuán largo o amplio puede ser ese único paso.

La lección más cruda es que quien tenga reparos morales a la hora de usar de ese modo a las masas quizá esté abocado a perder en la batalla política. Ojalá no estuviera en lo cierto, pero mucho me temo que no ando nada desencaminado.

Más tarde desarrollaremos esto, pero me interesa empezar a sembrar ya en ustedes, o a sugerirles, quizá persuadirles, de adoptar un “sano” escepticismo moral a la hora de encarar, o meramente observar y juzgar, la batalla política. Entrecomillo “sano” porque en absoluto tiene nada de encomiable salvo de cara al frío y riguroso análisis, en el caso de que seamos sólo observadores, y de cara a desarrollar una estrategia exitosa, en el caso de que seamos actores: de que participemos en el “juego político”.

La contracara del proceso revolucionario: los purgados. La Revolución devora a sus hijos..
De izquierda a derecha: Íñigo Errejón, Nikolái Bujarin y Georges-Jacques Danton.
~~
Les recomiendo que no pierdan detalle de este texto que les adjunto. Paso a citar y comentar varios de los hallazgos que encontré en él.

“Lo más llamativo del éxito de Podemos es el modo en que sus simpatizantes aceptan sin la menor reticencia la gigantesca impostura de sus líderes, cada vez más desacomplejados en el transformismo ideológico y menos cuidadosos con su coherencia retórica”. Pero lo aceptan porque necesitan creer que “el bueno”, “el salvador”, “el redentor” es auténtico: no otra ilusión más, porque ya están cansados de promesas incumplidas y demandas insatisfechas. Ha llegado la hora de la catarsis, de la victoria final, tras la larga peregrinación por el desierto de las decepciones (políticas, se entiende, aunque en el fondo también vitales, puesto que es de lo más habitual proyectar en la política todas las esperanzas y querer redimir a través de ella todas las frustraciones, consumar todas las venganzas y en cierta retorcida forma resarcirse de todas las derrotas).

El autor añade que “es necesario que se sientan también muy convencidos de que su identidad recién adoptada iba a gozar en la opinión pública de una acogida complaciente y hasta sumisa. Eso no se consigue sólo mediante el dominio carismático de la propaganda y la política-espectáculo. Hace falta una poderosa intuición de las condiciones en que una sociedad o parte de ella está dispuesta a consumir sin reparos una verborrea oportunista. Podemos ha sido capaz de percibir la necesidad social de autoengaño para levantar un relato de falacias y asentarlo como un estado de ánimo”. Esto es el momento populista. La ventana de oportunidad. La ola que usa el experimentado surfista para propulsarse. Y estos señores, hasta sus más acérrimos enemigos lo reconocen, son unos surfistas de primera. Pero no sólo por talento natural, sino porque se han preparado a conciencia, han sido pacientes, disciplinados, y cuando ha llegado la hora de la verdad han dado el do de pecho. Sí, podrían haberlo hecho todavía mejor, y haber ganado las elecciones generales; pero oigan, las alcaldías de las capitales más importantes de la nación y setenta escaños en el congreso no son moco de pavo, más si tenemos en cuenta el tiempo récord en que han cosechado tamaño éxito.

La última cita del artículo corona y resume estas reflexiones en torno a la estrategia desarrollada por Podemos y a su oportunismo en el mejor de los sentidos. Se describe a sus votantes como “millones de electores decididos a utilizar su voto como la pedrada nihilista con que lapidar a un sistema al que han sentenciado como culpable de sus males. Lo que les seduce no es tanto el flamante camuflaje edulcorado de Iglesias sino su primigenia condición de macho alfa alzado para liderar una impetuosa catarsis”.

Primigenia condición de macho-alpha. Lo borda. Cuando uno está cachondo, no razona demasiado. Y quien dice “cachondo”, dice “enfervorecido”, e incluso “ilusionado” o “esperanzado”. Y tampoco es que haya empleado esa palabra porque sí: la política también tiene una cierta vinculación con el sexo -¿hay algo que no la tenga?-. 

Admitámoslo: por más que seas varón y heterosexual, “algo” se activa en ti cuando asistes a un mitin y pones tus esperanzas y tus sueños en manos de un líder carismático. Foucault incluso llegó a hablar del “juego sadomasoquista de la política”. No se trata tan sólo de sentirte plácidamente dominado, que también, sino de intuir además que por medio de esa entrega o sumisión podrás también tú dominar a otros, cosa que moralmente queda disculpada mientras puedas asociar a esos otros con “el mal”, o visualizarlos como “culpables de los males”.

Uno de los autores en que se apoya Bastos, Ted Robert Gurr, se refiere precisamente a “valores de poder”: aquellos que determinan hasta qué punto “un hombre puede influir sobre los actos de otro y evitar que estos intervengan en los suyos”, vinculados estos últimos a “valores interpersonales que todo hombre busca como miembro de una comunidad: el deseo de ocupar una posición social o de pertenecer a un grupo”. Erich Fromm, por su parte, habló en El miedo a la libertad de la confortabilidad psicológica de saber que se va a tener siempre a alguien por encima y a alguien por debajo: que se va a ser siempre subordinado de unos y que otros serán siempre subordinados tuyos. Parece como una recreación del equilibrio en la tribu neolítica, o más atrás, en la manada de chimpancés o de bonobos. Como volver al vientre materno, sólo que en forma extrema, viajando atrás hasta los albores de la especie, si me permiten el abuso de la metáfora o la analogía.

Otro concepto esencial para ahondar en este fenómeno vinculado a la autoestima y la posición social es el de privación relativa. Ted Robert Gurr la define como “una discrepancia perceptible entre la expectativa de valores del hombre y su capacidad para adquirirlos”. Privación relativa es el término empleado para señalar la “tensión causada por una discrepancia entre lo que debe ser y lo que es”. Se trata, en esencia, de que se hayan quebrado muchas expectativas y de que un gran número de jóvenes hayan quedado enormemente defraudados tras aceptar que el futuro que les espera dista mucho del que pensaban (y habían llegado a creer) que les esperaba. ¿Les suena la marca Juventud sin futuro?

La idea de catarsis que aparecía en el texto anteriormente citado también resulta clave: es preciso fabricar, usando otra expresión que se mencionaba en él, un “conflicto a medida”, una representación teatral o un relato épico en que el oponente aparezca como un ser –un ente en este caso: el sistema- ingrato y hostil hasta el límite de suscitar intolerancia, frustración e indignación. Un sujeto deplorable, un “monstruo” con el que no cabe negociación ni transigencia alguna: no hay más alternativa aceptable que su rendición. Un oponente irredimible, pues, ante el que cualquiera que tome como bandera su cabeza en una estaca se convierte de inmediato en “la voz del pueblo”.

Poder instaurar en el imaginario o inconsciente colectivo la idea de ese necesario “cambio” -a la luz de lo anterior, más que necesario: imperioso- y lograr transmitirlo como una categoría unívoca.. eso no es poco. Asociar un concepto tan polisémico y tan subjetivable, es decir, un continente que puede rellenarse de contenidos tan diversos dependiendo de lo que evoque en cada individuo, directamente con su proyecto político.. es en sí una gran victoria. Esto lo han conseguido en gran medida. Pero en ello les ha sucedido todavía con mayor éxito su contra-análogo, su némesis al otro lado del Atlántico, el ya presidente Trump con su lema “Make America great again”, otro tremendo acierto de marketing, al lograr que personas con los valores y expectativas más diversas lo hicieran suyo. ¿Qué significaba o quería significar la frase? Absolutamente nada, pero a la vez absolutamente todo: esa es la magia. 

Hacer política, desengañémonos, se trata de un asunto sucio. Sucio, feo y hasta podría decirse que inmoral. Pero dado que si tú no lo haces, alguien más lo hará, y probablemente no sea quien defiende tus ideas, y ni siquiera ideas cercanas a las tuyas, no te queda más remedio que arremangarte, meterte en el barro hasta las rodillas, y disputarle en buena o mala lid la victoria al contrario. Lo único que importa es ganar. Y siempre y cuando las leyes no digan otra cosa, ningún medio es demasiado innoble y ningún golpe es demasiado bajo. 

Eso es la política, amigos míos. Quien no quiera enterarse, peor para él. 

Ya dije al comienzo que iba a adoptar a lo largo de todo este análisis una postura fría y neutra, centrada en las estrategias por la conquista del poder a nivel puramente pragmático. Esto se hace a veces difícil a quienes, como yo, se identifican con una postura más bien liberal y conservadora, pues el mismo concepto "revolución" ya echa para atrás. Y no sin razón. Si puedo decir sin excesivo apuro que yo, de elegir, siempre me sumaré al bando de los reaccionarios (sin entrecomillar: como suena), es porque la mía se trata de una postura hartamente meditada, y hasta donde alcanzo, razonablemente apoyada en evidencias tanto empíricas como racionales. 

Dicho esto, los medios para la conquista del poder no son siempre tan distintos para los revolucionarios y para los reaccionarios, más si tenemos en cuenta que estas categorías no acaban de estar del todo bien definidas y delimitadas. Por tanto el momento revolucionario, rupturista o populista; esto es, el momento actual que vivimos en España y en otros cuantos países, no puede ser menos relevante para "nosotros" que para "ellos". Si "los nuestros" no mueven ficha, lo harán "los suyos". No digo que necesariamente lo aprovechemos en nuestro beneficio (que podría ser hasta factible) sino que, cuando menos, nos concienciemos del contexto en que nos movemos, nos familiaricemos con el fenómeno; y quizá así podamos navegar a través de él, orientarnos en medio de la tempestad, y surfear entre el oleaje, volviendo a la metáfora del comienzo

Porque la inercia que más cuesta superar y la zona de confort que más se resiste a abandonar el liberal y el conservador promedio es la demonización o caricatura más o menos grotesca del "enemigo ideológico"; en este caso, y en casi todos los casos, el revolucionario, identificado a menudo con el comunista, algunas veces menos con el anarquista, y casi nunca con el fascista, aunque esto último por influencia del "enemigo" y de su maliciosa propaganda. 

¿Ven como siempre volvemos a lo mismo? Si él tiene éxito con esa estrategia de inspiración bolchevique, por todos conocida como agit-prop, quizá en vez de andar haciéndonos las víctimas porque nos difaman y encima la gente les compra sus relatos difamatorios, resultaría más constructivo a la vez que más maduro contraatacar

Porque algo de contra-propaganda se viene haciendo desde la intelectualidad "de derechas": Hayek, Rothbard, Shapiro o Yiannopoulos en el ámbito angloparlante; Gloria Álvarez, Yael Farache, Axel Kaiser y el propio Bastos en el hispanohablante; pero tampoco basta sólo con la propaganda: falta una estrategia de toma del poder como la de "ellos" (al menos circunscribiéndonos a España). Y eso es lo que, por más que nos desagrade o nos humille -"humillar" y "humildad" tienen una raíz común-  tenemos que aprender de Iglesias y de Errejón, y antes que ellos de Lenin y de Robespierre, aunque de estos últimos nos separen no sólo los siglos sino gran parte de los medios que emplearon, los cuales hoy consideramos intolerables e inasumibles de todo punto tanto para esta época como para cualquier otra.

Si uno quiere hacer contra-propaganda, es fácil construir caricaturas del tipo: ´Qué hacer` es un título apropiado viniendo de un niño de papá aburrido de su vida cómoda.. Lenin, Trotsky, Castro, el Che y otros tantos rebeldes de salón criados entre algodones no encontraron otro pasatiempo mejor que agitar todo y a todos a su alrededor hasta lograr poner el mundo patas arriba y, una vez al mando del infernal proceso, pasar a cuchillo a todo aquél que no les siguiera el juego.

Pero aquí viene la parte amarga, la lección que muchos de quienes suscriben lo anterior se resisten a extraer: que no todos los "rebeldes niños de papá" han hecho lo que ellos, o lo que Iglesias, Monedero y Errejón. A eso apuntaba antes, a la necesidad de hacer el esfuerzo de ver más allá, y de analizar fríamente las virtudes de sus estrategias, tanto las de estos últimos como las de Castro, Lenin o Robespierre. Porque, por más que no compartamos los objetivos y muchos de los medios, uno siempre debe aprender del "enemigo" cuando gana.. para emularle en la victoria, aunque no necesariamente en cada uno de los medios que ha usado para consumarla.

Ejemplos de contra-revolución, reacción o revolución conservadora:

Trump ha triunfado donde Iglesias ha fracasado (o ha triunfado menos).
Orban mantiene la presidencia a pesar de todas las presiones a que ha sido sometido desde fuera.
Le Pen no ha parado de ganar adeptos por más que haya invertido el sistema
político, mediático
 y financiero en frenarla. En distinta medida,  los tres han resistido y hasta 
vencido a numerosos y poderosos enemigos. "Sí se puede".
¬¬¬

domingo, 28 de junio de 2015

Sobre fanatismos e irracionalismos varios (III: Los fundamentalistas anti-socialistas, anti-nacionalistas, y anti-bolivarianos.)

Ya venía siendo hora de colocar algunos puntos sobre algunas íes en lo que respecta a toda esta confusión malintencionada.

Muchas clases de irracionalidad han sido ya destripadas, de izquierda a derecha y de lo internacional a lo local, pero restaba hablar de toda esa nube de polvo (por no usar otra palabra más fea, y que se ajustaría mas a la realidad) levantada en torno a Venezuela y a todo aquel fenómeno político al que se le encuentre mínima relación con aquel país, su gobierno y las posiciones que defiende.

¡Violencia, totalitarismo, desabastecimiento y caos!, los mantras corren como la pólvora. Las palabras se amontonan unas sobre otras hasta formar un ruido ininteligible donde sólo se percibe el marcado tono de reproche; palabras cada vez más cargadas de connotaciones y cada vez más vacíadas de contenido:

"¡Chavez, Chavez! ¡El terror rojo!"
"¡Vinculos con la República Bolivariana de Venezuela!"...
"¿Saben lo que significa eso, no?"

Todos conocemos demasiado bien ese tipo de proclamas. Todo consiste en vendernos un relato que se sabe tramposo, pero efectivo: Recordar hechos llamativos siempre extirpados cuidadosamente de su contexto. Repetir y repetir una falacia hasta que suene creíble. 
Pero tan sólo el creer que los demás también creerán en ella ya debiera suponer el total descrédito de quién pretende tal cosa. Pues implica insultarles: pensar que la gente se tragará lo que sea, incluso una barbaridad como dar a entender que los resultados de una política son equivalentes aunque la situación de partida sea del todo distinta. "¡Si se aplican esas medidas, mañana esto será igualito que Venezuela!"
Da igual que, someramente analizado, tal argumento no se sostenga lo más mínimo. Lo único que se quiere es buscar una sucesión de conceptos e imágenes que causen impacto en el público. Repetirlas tantas veces como haga falta. Ofrecer una realidad masticada. Orientar cuidadosamente la perspectiva del televidente o del lector, torciéndola y volviéndola a retorcer para hacer que eventualmente coincida con la del encantador de serpientes de turno.

Pero cuando a todos esos vocingleros se les llena la boca con esa palabra plena de connotaciones negativas, "bolivariano", ¿acaso saben lo que están diciendo? NO, NI LO SABEN NI LES IMPORTA LO MÁS MÍNIMO. A ellos sólo les preocupa lanzar mensajes catastrofistas, y conquistar al público mediante el miedo atávico, ya que no pueden hacerlo mediante argumentos, pues han perdido ya toda legitimidad y credibilidad en ese espacio.
¿Elevarán en algún momento el debate de lo contingente al entorno más amplio en que éste se enmarca? ¿Les hablarán alguna vez del contexto histórico, sociológico, o geopolítico en que surgió ese "gobierno tan malvado" empeñado en locuras tales como defender su soberanía o trabajar en pos de la unión de América Latina, deuda histórica pendiente, y causante en gran medida de los problemas que arrastra el continente? ¡Noooo, ¿para qué?!...¡Como si a ellos les preocupase hacer pedagogía, y explicarle a la gente con rigor qué es lo que ocurre y por qué ocurre! No, resulta mucho más útil repetir diez veces seguidas una imagen o unas declaraciones sacadas de contexto y exprimirlas tal como haría la prensa amarilla (o rosa) y acto seguido, turnarse todos esos mercenarios mediáticos para ir inflando e inflando el tono acusatorio en la misma medida en que se va esfumando todo rigor y toda honestidad.
Simón Bolivar, ´Libertador`.
A ellos desde Europa, lo mismo que a sus homólogos en Latinoamérica (declarados traidores a su patria como Vargas-Llosa), no les importa si a esa mitad del continente le va mejor o peor. Hablan de "gobernabilidad" y de favorecer el "mercado libre" para "sacarles de la pobreza"; pero como muchos de ellos ni siquiera viven allí, o si lo hacen, es ajenos a su realidad y bien alimentados por la "teta del gringo", se dedican a pregonar sin más el individualismo, el mercadeo, EL MENUDEO; y los más absolutamente desvergonzados, incluso se ponen a sí mismos como ejemplo ("escapa como puedas" parece ser, por tanto, el leit motiv del modelo de vida que este rabioso individualista le propone al latinoamericano medio). Les parece honroso, por lo visto, que toda esa mitad del continente dé gracias por las migajas y acepte como un sino su dependencia de potencias exteriores. ¿Qué le importa al liberal apátrida, siempre tan bien recibido en el Estado del Norte, esas aspiraciones plebeyas de soberania? ¡No, al mercader, al cínico y al anglófilo le traen sin ciudado los problemas de índole cultural, anímica, histórica.. todo lo que tenga que ver con comunidades, y no individuos! ¡Ni tan siquiera la geopolítica entra en sus preocupaciones! Porque él tiene su nacionalidad estadounidense, sus amigos allá en la "metrópoli", y tan sólo de cuando en cuando baja al sub-continente a lanzar mensajes optimistas en clave de "trabajen por ustedes y olvídense de patrias, ánimos populares y deudas históricas" a los "pobres desgraciados" que no tuvieron su suerte y deben seguir habitando aquel "patio trasero"; discursos, por cierto, siempre trufados de vocablos ingleses pronunciados con impecable acento yanki. (Ante todo, no permitir que olviden su destino manifiesto: seguir siendo un sirviente agradecido de la potencia del norte.)
..........................

Se desprende de todo lo expuesto algo muy claro: Lo que estamos diciendo aquí no es que el gobierno de Chavez -que hoy heredó Maduro- sea un ejemplo para el resto del planeta. Tampoco decimos que no haya elementos dentro de ese gobierno que sean más dignos de desprecio que de admiración, o que no existan infinidad de razones para criticar al Régimen venezolano en su conjunto. Lo único que pretendemos decir es que resulta del todo deshonesto referirse al Chavismo sin ponerlo en su debido contexto histórico y geo-político; lo mismo que empeñarse en que la gente crea que, incluso si se aplicasen las mismas medidas en España que en Venezuela (cosa del todo absurda, pues son dos países muy distintos cuyas realidades no pueden llevar de ningún modo a unas exigencias paralelas), se producirían los mismos resultados, y por tanto, nuestro país no tardaría apenas nada en parecerse enormemente a aquel.

Este es, en resumen, el fanatismo e irracionalismo que queríamos denunciar en este capítulo. (Que, por supuesto, convive con un fanatismo e irracionalismo de signo contrario. ¿Pero eso hace que cualquiera de los dos lo sea tan siquiera una pizca menos?)

El que hemos abordado sería, entonces, un tipo de extremismo que se distingue especialmente por el reduccionismo y la descontextualización. Ya se dará cuenta el lector de que en todo radicalismo suelen darse estas dos tendencias. Lo que queremos decir por tanto es que, en este caso, son ellas las más reseñables. Así como es también reseñable su dimensión pragmática, la propagandista; dimensión que, no obstante, no debemos tomar nunca como si fuese la única, pues existe un gran número de individuos verdaderamente persuadidos de la necesidad de tal "cruzada anti-bolivariana", más allá de los réditos políticos puntuales que se obtengan de ella.

Y dado que, como ya habrán notado en estos párrafos, desde aquí consideramos un factor de máxima relevancia la lucha por la unidad de America Latina (que se halla en estrecha relación con la lucha por su soberanía), me gustaría concluir estas notas poniendo el foco en lo que yo considero de más vital importancia. Y es que, según yo lo veo, el drama de este subcontinente bien podría consistir en lo siguiente: En que existe una necesidad ineludible en el conjunto de sus habitantes que jamás entenderán esos liberales virulentamente anti-nacionalistas, anti-socialistas, y pro-individualistas (pero tampoco los plañideros propagadores de victimismos y cultivadores de impotencias); un clamor popular que nunca comprenderán, por tanto, ni los Vargas-Llosa ni los Galeano, a saber: que América Latina, en última instancia, sólo aspira, reclama, y lucha por... TENER SU PROPIA DIGNIDAD. 
NI MÁS, NI MENOS.

Pero ¿entenderán finalmente algo de esto todos esos mercenarios de la política y los medios? ¿Intentarán enmendar parte de su irresponsabilidad de aquí en adelante? 

Pueden ustedes estar seguros de que no.
No mientras la miseria de los partidismos y los bandos ideológicos sea lo que presida todo el debate político. No mientras la defensa de la verdad no sea la prioridad, y lo sigan siendo aquellos intereses partidistas. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

"De Pecados Originales, demonios y flagelaciones modernas"


Volvemos a colocar a La Progresía en el diván. Este programa resulta ser todo un "mapa del inconsciente" de estos "santurrones ateos"..


Hay una cosa muy graciosa que le dice el periodista negro al de Público cuando está contando que "es que hay zonas en EEUU donde los negros viven... como en Africa"

-"Claro, es que son africanos!" ¡Ja, Ja, Ja!!

El siempre sensato, aunque "ñioliberal", Díaz Villanueva, también introduce no pocas dosis de sensatez, o de objetividad: "El racismo no es hoy un grave problema en USA, lo que pasa es que están obsesionados con la cuestión racial y atormentados con su pasado."

Yo opino de forma similar. Todas las ocurrencias del resto de contertulios es un constante y patológico buscarle tres pies al gato. Estoy ya convencido, desde que me "salí de la secta del rojismo", de que todos estos superprogres-campeones-de-la-justicia no son más que una versión hábilmente camuflada del integrismo moralista de raíz cristiana que cruza como la peste el suelo de Europa, de forma intermitente, durante gran parte de su Historia. 

Estos seres tan acomplejados que pagarían por haber nacido "marroncitos" y así librarse de "la marca de Caín".. del Pecado Original, tan sólo pugnan por ser "los más concienciados", "los más ecuánimes", "LOS MÁS JUSTOS...entre los justos".. 

Están luchando con dolor, se están peleando con su gran... gran complejo de culpa.



Por eso no pueden jamás ser objetivos, ni lograr un "certero análisis de la realidad"... 

¡Porque están poseídos por aquel mensaje de 
"los últimos serán los primeros"! 

¡Porque están consumidos por la misericordia patológica!

¡Porque estos santurrones 
ya no tendrán un dios, pero por seguro que tienen un Satanás..
 si no toda una pléyade de ellos!

                * 

                      

domingo, 7 de septiembre de 2014

"EL NUEVO CLERO Y LOS NUEVOS GENDARMES"



Uno de los más notables  representantes de este nuevo clero,
y estos nuevos gendarmes de la moral "laica"
(o derechohumanista, democratista, etc).
Xenófobo, racista, machista, homófobo, FASCISTA ... son las que algunos calificamos de "palabras policía". Quienes no entienden por qué las llamamos así es porque aún no se han percatado de su más claro fin instrumental. A saber: en un primer nivel, eludir el debate y poder "cantar victoria" sin tener que esforzarnos intelectualmente lo más mínimo. 
Esto ya, por sí mismo, es suficientemente grave, por el carácter de cobardía o inmadurez intelectual que supone acudir al sabido recurso fácil. Pero es que, en un segundo nivel, cumplen una función mucho más preocupante si cabe, y es eludir, además de los argumentos, la reflexión, la lectura, y la investigación sobre infinidad de conceptos (que como ya he hecho hincapié otras veces, SON CADA VEZ MÁS NUMEROSOS)
  
No es honesto, no es "jugar limpio", usar estos términos en un debate (y si me apuran, en ningún sitio) Principalmente porque, más allá de que no concordemos con una opinión en concreto, porque estamos siendo moralistas, y las ideas equivocadas se combaten con argumentos racionales, no con moralinas. 

En vez de partir de que hay "opiniones malas", deberíamos partir de que hay opiniones bastante acertadas o poco acertadas -si no completamente erradas.-


Hay que imponer la racionalidad y combatir sin tregua la creciente moralización de todas las cosas, que nos acerca, sin duda, más a lo que entendemos por religión que a lo que entendemos por política



*

¿Pero por que debemos eliminar* precisamente esas palabras? se preguntarán muchos, creyendo atisbar un "oscuro fin ideológico" detrás. ¡No! Esto es supra-ideológico, no depende de perspectivas:


Moralizar es siempre acercarse, en mayor o menor medida, al fanatismo. Por el contrario, eliminar en lo posible toda carga moralizante ayuda a entendernos todos, y a entender mucho mejor los asuntos que tratamos (en una "batalla de ideas", y en cualquier otro sitio donde se debata cualquier cosa)

Por tanto, no sólo opino así de las moralinas izquierdistas o "derechohumanistas" y democráticas, sino que opino lo mismo de las católicas (por todos de sobra conocidas), o las derechistas.. que ven demonios en toda cosa parecida al socialismo.. así como las racialistas de "eco hitleriano" (y también sin "eco") que parecen moralizar no poco sobre el mestizaje y otra suerte de cosas.


[*Pero entiéndanme el contexto: no se trata de "eliminar" de un plumazo, ni mucho menos prohibir. De hecho, soy de los que consideran que toda prohibición es un acto torpe que, lejos de lograr sus fines, agranda y complica más el problema que pretende resolver. De lo que hablo, pues, es de "racionalizar" el uso de estos términos, que conociendo su funcionalidad más usual, sería constructivo limitarnos a emplear con toda la propiedad, esto es, cuando el caso verdaderamente lo exija.]



¿Qué es lo queda hoy del puritanismo?
*

¿Pero porque denunciar casi únicamente las moralinas de la izquierda? Sé que esa pregunta está presente en la mente de muchos cuando leen este y otros textos de mi autoría, y la responderé otra vez con sumo gusto: 


PORQUE LA MORALIZACIÓN DE LA IZQUIERDA ES LA QUE HOY DOMINA (Incluso en la derecha, que debe siempre plegarse al discurso hegemónico en esas materias) 


Como prueba de esto, basta comprobar como todos los políticos o intelectuales de derecha procuran respetar las normas de la corrección que tienen origen en la izquierda y que, junto al Mundialismo y cierto liberalismo económico ("cierto", pues los verdaderos liberales lo creen bastante falso) han conformado el llamado, desde hace tiempo, Pensamiento Único.



*

ANEXO:


Otro ejemplo más: ultra-moralistas a la antigua usanza "denunciados" por 
ultra-moralistas de nuevo cuño.  Para empezar ¿Alguien cree de verdad que existen 
cristianos a los que repele más lo primero que lo segundo? Es ya de tener mala folla. 
Y segundo¿quién les ha dicho a estas "lumbreras" que sea igual odiar a los homosexuales que no admitir todas y cada una de las reivindicaciones de sus supuestos representantes?


Pero sobre todo: ¿Quién les ha dicho que todos los que se oponen 
al matrimonio homosexual lo hagan por motivos religiosos?  
¡Es que hace falta ser cateto! ¿Qué creen, que fue la Iglesia 
de Roma la que inventó la familia "tradicional" 
la heterosexualidad???
... ¡Ja, Ja, Ja, Ja!


miércoles, 13 de agosto de 2014

ANÁLISIS DE MEDIOS (Primera entrega)

1. ¿PUGILISMO POLÍTICO DE NIVEL?

Dos debates que dan una imagen muy representativa del pensamiento político español. Un retrato inmejorable del polarismo e infantilización que dominan el "reino de las ideas" en todo Occidente, pero muy especialmente en España.

[..Sí que tenía su razón aquel del "Spain is different"..]




Y fíjense que no se trata de "indocumentados" que no se hayan preocupado de analizar seriamente las cosas de las que hablan, conocen fechas y referencias de autores "de postín", pero eso es en realidad una cortina de humo; todos esos conocimientos están al servicio de aquilatar un pensamiento subjetivo hasta la neurosis. 

Habrán leído mucho.. pero siguen moviéndose por la más pura visceralidad y la pertenencia a UN BANDO. La "razón" no es un valor que se imponga, sino meramente un instrumento al servicio de esa visceralidad y ese sectarismo. 

Ahora sí, no voy a ser un "bienqueda" y decir que "todos son iguales", no. Lo que acabo de expresar es aplicable a ambos bandos, pero la derecha (al menos ESTA derecha) parece haber hecho un poco mejor "los deberes", lo que, por otra parte, tiene toda su lógica, porque no es que la derecha sea más inteligente o más instruida, sino que la hegemonía social y cultural de este y muchos otros países ha sido capitalizada por la izquierda, y cualquiera entiende que, cuando un discurso está respaldado por el pensamiento mayoritario, no requiere tanto esmero en sustentarlo como aquel que está en minoría. Esto es OBJETIVO, NO IDEOLÓGICO. 
De hecho, lo mismo -pero sobredimensionado- es lo que ocurrió en el Franquismo, donde apenas había incentivos para mejorar el argumentario del Régimen, puesto que su discurso no sólo era hegemónico, sino que ni siquiera se permitían otros discursos. Fue por eso, sobretodo, que el nivel de sus ideas se mostró tan pobre.


.............

[En el segundo vídeo, por cierto, llama la atención algo que es también seña de identidad de este polarismo: Unos sólo ven un lado de "la jugada", y otros el contrario ¡Pero ninguno es capaz de ver ambos simultáneamente! ... ¿Nadie, de verdad, llega a la conclusión de que..igual que hoy hay más separatistas catalanes de los que cabría pensar -por la ingeniería social de los gobiernos catalanistas- también ayer hubo menos, por la ingeniería social del españolismo franquista? Es evidente cuando uno escapa de la "inercia de los bandos" y observa las pajas y las vigas en todos los ojos...]


*

 2. MONSTRUOS DE PAPEL Y ATREVIMIENTOS PARCIALES.



El título tiene su miga y merecería un comentario aparte. No obstante, se desarrolla a partir de ahí un debate bien interesante que espero no se pierda ninguno de ustedes.

Verstrynge esta vez sólo se baja los pantalones a medias. Comienza aclarando muy acertadamente que "una cosa es extrema derecha y otra fascismo, y la Sra. Le Pen no es ni una cosa ni la otra". Pero al final del programa dice que "desde luego, es preferible la opción incluyente que la excluyente" (Sin profundizar más en qué quiere decir esto, da la impresión de olvidar su antigua posición sobre el fenómeno migratorio y aceptar tácitamente el discurso hegemónico) 

Íñigo Errejón, siempre el más sensato y objetivo de los dirigentes de Podemos, da con unas cuantas claves y abre una puerta a cuestionarnos nuestros lugares comunes e inercias de pensamiento (Sin embargo, como suele ocurrir entre los izquierdistas, no parece aplicar luego estos cuestionamientos, o se queda en el bordillo "sin tirarse a la piscina". Aunque, procurando ser justos -u optimistas-, el futuro dirá hasta que punto lleva a término sus pertinentes reflexiones) 

Ramón Cotarelo y la eurodiputada de "Pablemos", cuyo nombre no recuerdo, son lo más pobre del debate, precisamente por como cultivan el lugar común (El primero llega a decir que "por si la situación dejada por los actuales gobiernos genera aún más contestación, ´la derecha` ya tiene preparados a sus ´perros de presa`.." ¡Y eso después de haberle mostrado el Sr. Verstrynge como el hilo conductor de esos extremismos es el mismo que el de Podemos y el Front De Gauche!)
... ¿Conspiranoia marxista?

[A propósito de esto último, el representante del "Podemos francés" y la eurodiputada antes mencionada dicen que "sí, el Frente Nacional afirma estar en contra de la globalización, de Europa, y apostar por medidas proteccionistas, pero que...habrá que ver lo que hacen cuando tengan poder de decisión" ¡Pero bueno! ¿Y no HABRÁ QUE VER TAMBIÉN lo que haceis vosotros, QUE TANTO HABLAIS, cuando esteis en el poder?]¿Pero por qué el doble rasero? ....Ellos son los "buenos", y los otros son los "malos", y da igual lo que digan o lo que hagan.. Nosotros no nos guiamos por los hechos sino por la comunión con nuestra secta..
(SECTARISMO POLÍTICO=RELIGIÓN.)
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*Un miembro de la dirección de Izquierda Unida dice también aquí que "la sociedad de hoy está presidida por el miedo y la falta de certidumbres" ¿Como no es capaz de, desde allí, saltar a la "revelación" de que el feminismo que ellos promueven es uno de los mayores generadores de ese miedo y esa incertidumbre? 

Las mujeres están paranoicas y temerosas de los hombres, y estos aterrorizados ante ellas, no sabiendo ya ni como acercárseles sin despertar agresividad o desprecio.

Y creo que no hay miedo más vertebrador de una sociedad que el que siente UNA MITAD DE LA POBLACIÓN POR LA OTRA, y viceversa.

¿Como pueden estar tan ciegos? ...aaahhh, claro! CIEGO=DOGMÁTICO..

*

3- LA SOMBRA ALARGADA DEL III REICH.

Esta conferencia tiene también muchos puntos interesantes -¡y muy atentos a lo que dice sobre ETA! (En la línea de lo que muchos llevamos un tiempo sospechando)-
La crítica al sistema hegemónico, a sus engaños y a sus trampas es muy acertada, además de otras observaciones puntuales igual de bien enfocadas. 



Pero lo que en realidad me ha llevado a ponerla aquí, es algo que veo como se repite en el discurso de liberales, marxistas y todos los demás, y que me está empezando a tocar seriamente las narices, porque esto sí que es una verdadera tomadura de pelo

Siempre que alguien quiere poner a caldo una ideología, la compara con el Nazismo, pero lo más ridículo de todo es que lo hacen en sentidos completamente opuestos! 
..El Neo-liberalismo es fascista, el Marxismo es lo mismo que el Nazismo, ¡la social democracia, ahora, es también lo mismo que el NSDAP!

¡Joder qué util que ha resultado el sr. Adolfo Hitler! ¡Si no hubiera existido, yo no sé que harían esta gente pa echarse mierda los unos a los otros, LO TENDRÍAN QUE INVENTAR! 

Quizá leyendo esto, algunos entiendan por fín porque hay que hablar tanto del Nazismo y el "Fachizzmo" 

Es que no sólo es el demonio paradigmático de nuestros tiempos ¡Es que es usado como un comodín! ¡Porque si todos estos -que por cierto, tanto critican el pensamiento único- no tuvieran a las SS en la recámara argumental, no serían nada! ¿Pero como se puede tener tanta caradura para comparar las bio-ideologías "progres" (cuya crítica sí es certera) con las bio-ideologías nazis?.. ¡Pero sí son justo en sentido contrario!

A fin de cuentas, que si alguien se queja de que sacamos mucho a colación el fachissmo (y siempre piensan que porque, secretamente, lo defendemos) ¡primero que miren la viga en sus miopes ojos! Y segundo: Aún hablamos poco..si nos atenemos al nivel metapolítico (comprensión de las ideas) de la gran mayoría. 

Procuren todos reflexionar un momento sobre esto.. Empieza a dar vergüenza que, incluso gente de valía como esta señora -u otros muchos- usen trampas demagógicas e insultos a la inteligencia como los expuestos.
...................

*Todos los parlamentos, y todas las sedes de los partidos políticos y de los movimientos sociales, deberían tener en un lugar preeminente una gran estatua del Führer, porque lo que le deben a ese hombre es imponderable! Supondría un hermoso gesto de honestidad, o de "justicia poética", que por supuesto nunca vamos a ver, pero que sería ciertamente revolucionario!