Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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domingo, 20 de agosto de 2017

"LA POLÍTICA, LA MORAL Y LA REVOLUCIÓN."

“Las denuncias políticas son uno de los medios más potentes para disgregar las filas enemigas, para apartar del adversario a sus aliados fortuitos o temporales y sembrar la hostilidad y desconfianza entre quienes participan en el poder. (…) Esta polifacética agitación política será realizada por un partido que une en un todo indivisible la ofensiva contra el gobierno en nombre del pueblo entero.”
(Lenin, ´Qué hacer`.) 
Los tres personajes que aparecen arriba pueden suscitarnos más o menos simpatía, pero lo que nadie puede negar es que se trata de individuos que tuvieron un más que razonable éxito en aquello que se propusieron, muy especialmente teniendo en cuenta que su empresa era difícilmente más ambiciosa.

En los párrafos que siguen intentaré mantener este distanciamiento emocional o neutralidad moral, procurando enfocarme exclusivamente en las cuestiones relacionadas con las estrategias políticas, juzgando a las mismas más por su acierto y su efectividad que por sus contenidos u objetivos.

El descubrimiento, llamémosle así, que me llevó a realizar las siguientes reflexiones se lo debo, como tantas otras cosas, al politólogo anarco-reaccionario Miguel Anxo Bastos. Pocas veces una exposición, en forma oral o escrita, me había resultado tan reveladora como esta conferencia suya en torno a la Revolución Francesa. Nada más comenzar elabora una lista de las condiciones que deben cumplirse para que triunfe una revolución. Y adivinen qué: todas ellas se cumplen a rajatabla en España a día de hoy. Todas menos una; él se olvida de mencionar una de las más determinantes: una población mayoritariamente joven; por lo que una revolución a la manera que siempre la entendimos es muy difícil que prenda hoy en España, país ciertamente envejecido, con una pirámide poblacional que ya está cerca de invertirse por completo. En cualquier modo, una revolución a la vieja usanza es casi impensable que pueda materializarse en la Europa del s. XXI, por más que la pirámide poblacional fuese otra.

Sea como fuere, paso ya a resumir esas condiciones que los politólogos especializados en la materia juzgan necesarias: 
  1. Corte repentino en medio de un sostenido crecimiento económico, el cual genera una frustración de las expectativas: las revoluciones no se dan en situaciones de extrema pobreza ni son protagonizadas por las clases más desfavorecidas, sino que nacen de la insatisfacción de las clases medias e incluso altas venidas a menos, y más concretamente de los sectores intelectuales o estudiantiles que comprueban de repente cómo el horizonte en el que se habían acostumbrado a pensar se ha esfumado de un día para otro, de tal modo que una generación entera queda flotando en el "limbo", sumida en la más absoluta incertidumbre.
  2. Se ve también frenada lo que Vilfredo Pareto llama "circulación de las élites": las pujantes élites políticas y académicas, o que aspiraban a serlo y se creían hasta cierto punto "destinadas" a ello no acaban de realizar sus aspiraciones, lo cual refuerza la animadversión que ya sentían hacia las viejas élites por los motivos que se aclararán en el último punto.
  3. Las clases gobernantes se han ido volviendo cada vez más ineptas, corruptas e incompetentes, lo cual pone muy fácil que cualquiera que se levante contra ellas encuentre motivos de sobra para ello y además encarne, sin demasiado esfuerzo y hasta sin demasiada habilidad, una alternativa mucho más creíble que la suya.
No sé ustedes, pero en mi caso, tras barajar este listado de factores propiciadores de una revolución, entiendo muchas cosas que antes no entendía acerca de PodemosAhora encajan mucho mejor todas las piezas.. Ellos están aplicando la hoja de ruta revolucionaria punto por punto, y lo están haciendo con gran visión estratégica, aprovechando el momento revolucionario tal como el buen surfista coge la ola: ni antes ni después, y no en cualquier forma, sino haciendo el movimiento preciso en el instante preciso.

El mismo Iglesias da aquí algunas de las claves, aunque por boca de El País y centrándolo en la figura de Sánchez y no en la suya. La cita extraída del periódico buque insignia de Prisa aborda ese momento en que “la indignación y la emoción ciega se contrapone exitosamente a la razón y el contraste de los hechos” y alude también a “la demagogia, las medias o falsas verdades y las promesas de imposible cumplimiento”, para finalmente concluir que “España está atravesando su momento populista”. Iglesias está confesando sin decirlo que le ha salido un imitador: Sánchez le ha copiado la estrategia y se ha querido subir al carro de la exitosa empresa populista que él ha comandado. Pero en esta otra intervención ya se mete en harina y describe el momento populista como lo teorizó Laclau. Yo intuyo que el término creado por el politólogo argentino es sinónimo de momento revolucionario, tal como yo lo estoy empleado, y seguiré empleándolo, a lo largo de estas líneas. Pero también podría ser sinónimo de “periodo constituyente”, o del mucho más simple y, como hemos podido ver, más fácilmente popularizable “cambio”

Se estila mucho tratar de idiotas a los podemitas -y sin duda en sus bases los hay de sobras- pero si hablamos de líderes de partidos, los verdaderos idiotas son todos los demás.

¿Malvados? Probablemente. Estúpidos, en absoluto. Y a continuación vamos a ver mejor por qué.

En este vídeo la alcaldesa podemita de Madrid, Manuela Carmena, hace una “sincera” y emocionante defensa de los inmigrantes que saltan la valla de Melilla. Dice de ellos que los quiere aquí porque, entre otras cosas, "son los más valientes". Los más valientes no sé, pero desde luego no los más pobres o los más desfavorecidos: eso se le olvida decirlo. Y claro que los quieren, pero hasta que les dejen de ser útiles. Porque lo único que buscan en ellos son aliados, o mejor dicho "sujetos revolucionarios": carne de cañón para ser lanzada contra "el sistema" (el capitalismo, el cristianismo, la "democracia burguesa", y los valores occidentales). Los que todavía creen que los líderes de Podemos defienden a los musulmanes o a los inmigrantes movidos únicamente por la ética y la compasión no son sino sus tontos útiles. Y la Revolución siempre necesita a éstos: a los idiotas útiles, tal como los calificó Lenin.

Porque también fue Lenin quien dijo, y en ésto Hitler sólo le copió, que es preciso que La Revolución cuente siempre con hordas de fanáticos a su servicio. 

Quienes luchan en nombre y supuestamente en favor del "Pueblo" deben usar a éste, o a buena parte de él, como carne de cañón o como fichas en un tablero de ajedrez. Deben ser conscientes de la necesidad de contarles mentiras o medias verdades y de mantenerles en la ignorancia respecto a infinidad de cosas, entre ellas los verdaderos objetivos a los que sirven. Deben estar "un paso por delante del Pueblo", como rezaba la célebre máxima de Lenin. Él hacía hincapié en que "sólo uno", pero está por dilucidar cuán largo o amplio puede ser ese único paso.

La lección más cruda es que quien tenga reparos morales a la hora de usar de ese modo a las masas quizá esté abocado a perder en la batalla política. Ojalá no estuviera en lo cierto, pero mucho me temo que no ando nada desencaminado.

Más tarde desarrollaremos esto, pero me interesa empezar a sembrar ya en ustedes, o a sugerirles, quizá persuadirles, de adoptar un “sano” escepticismo moral a la hora de encarar, o meramente observar y juzgar, la batalla política. Entrecomillo “sano” porque en absoluto tiene nada de encomiable salvo de cara al frío y riguroso análisis, en el caso de que seamos sólo observadores, y de cara a desarrollar una estrategia exitosa, en el caso de que seamos actores: de que participemos en el “juego político”.

La contracara del proceso revolucionario: los purgados. La Revolución devora a sus hijos..
De izquierda a derecha: Íñigo Errejón, Nikolái Bujarin y Georges-Jacques Danton.
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Les recomiendo que no pierdan detalle de este texto que les adjunto. Paso a citar y comentar varios de los hallazgos que encontré en él.

“Lo más llamativo del éxito de Podemos es el modo en que sus simpatizantes aceptan sin la menor reticencia la gigantesca impostura de sus líderes, cada vez más desacomplejados en el transformismo ideológico y menos cuidadosos con su coherencia retórica”. Pero lo aceptan porque necesitan creer que “el bueno”, “el salvador”, “el redentor” es auténtico: no otra ilusión más, porque ya están cansados de promesas incumplidas y demandas insatisfechas. Ha llegado la hora de la catarsis, de la victoria final, tras la larga peregrinación por el desierto de las decepciones (políticas, se entiende, aunque en el fondo también vitales, puesto que es de lo más habitual proyectar en la política todas las esperanzas y querer redimir a través de ella todas las frustraciones, consumar todas las venganzas y en cierta retorcida forma resarcirse de todas las derrotas).

El autor añade que “es necesario que se sientan también muy convencidos de que su identidad recién adoptada iba a gozar en la opinión pública de una acogida complaciente y hasta sumisa. Eso no se consigue sólo mediante el dominio carismático de la propaganda y la política-espectáculo. Hace falta una poderosa intuición de las condiciones en que una sociedad o parte de ella está dispuesta a consumir sin reparos una verborrea oportunista. Podemos ha sido capaz de percibir la necesidad social de autoengaño para levantar un relato de falacias y asentarlo como un estado de ánimo”. Esto es el momento populista. La ventana de oportunidad. La ola que usa el experimentado surfista para propulsarse. Y estos señores, hasta sus más acérrimos enemigos lo reconocen, son unos surfistas de primera. Pero no sólo por talento natural, sino porque se han preparado a conciencia, han sido pacientes, disciplinados, y cuando ha llegado la hora de la verdad han dado el do de pecho. Sí, podrían haberlo hecho todavía mejor, y haber ganado las elecciones generales; pero oigan, las alcaldías de las capitales más importantes de la nación y setenta escaños en el congreso no son moco de pavo, más si tenemos en cuenta el tiempo récord en que han cosechado tamaño éxito.

La última cita del artículo corona y resume estas reflexiones en torno a la estrategia desarrollada por Podemos y a su oportunismo en el mejor de los sentidos. Se describe a sus votantes como “millones de electores decididos a utilizar su voto como la pedrada nihilista con que lapidar a un sistema al que han sentenciado como culpable de sus males. Lo que les seduce no es tanto el flamante camuflaje edulcorado de Iglesias sino su primigenia condición de macho alfa alzado para liderar una impetuosa catarsis”.

Primigenia condición de macho-alpha. Lo borda. Cuando uno está cachondo, no razona demasiado. Y quien dice “cachondo”, dice “enfervorecido”, e incluso “ilusionado” o “esperanzado”. Y tampoco es que haya empleado esa palabra porque sí: la política también tiene una cierta vinculación con el sexo -¿hay algo que no la tenga?-. 

Admitámoslo: por más que seas varón y heterosexual, “algo” se activa en ti cuando asistes a un mitin y pones tus esperanzas y tus sueños en manos de un líder carismático. Foucault incluso llegó a hablar del “juego sadomasoquista de la política”. No se trata tan sólo de sentirte plácidamente dominado, que también, sino de intuir además que por medio de esa entrega o sumisión podrás también tú dominar a otros, cosa que moralmente queda disculpada mientras puedas asociar a esos otros con “el mal”, o visualizarlos como “culpables de los males”.

Uno de los autores en que se apoya Bastos, Ted Robert Gurr, se refiere precisamente a “valores de poder”: aquellos que determinan hasta qué punto “un hombre puede influir sobre los actos de otro y evitar que estos intervengan en los suyos”, vinculados estos últimos a “valores interpersonales que todo hombre busca como miembro de una comunidad: el deseo de ocupar una posición social o de pertenecer a un grupo”. Erich Fromm, por su parte, habló en El miedo a la libertad de la confortabilidad psicológica de saber que se va a tener siempre a alguien por encima y a alguien por debajo: que se va a ser siempre subordinado de unos y que otros serán siempre subordinados tuyos. Parece como una recreación del equilibrio en la tribu neolítica, o más atrás, en la manada de chimpancés o de bonobos. Como volver al vientre materno, sólo que en forma extrema, viajando atrás hasta los albores de la especie, si me permiten el abuso de la metáfora o la analogía.

Otro concepto esencial para ahondar en este fenómeno vinculado a la autoestima y la posición social es el de privación relativa. Ted Robert Gurr la define como “una discrepancia perceptible entre la expectativa de valores del hombre y su capacidad para adquirirlos”. Privación relativa es el término empleado para señalar la “tensión causada por una discrepancia entre lo que debe ser y lo que es”. Se trata, en esencia, de que se hayan quebrado muchas expectativas y de que un gran número de jóvenes hayan quedado enormemente defraudados tras aceptar que el futuro que les espera dista mucho del que pensaban (y habían llegado a creer) que les esperaba. ¿Les suena la marca Juventud sin futuro?

La idea de catarsis que aparecía en el texto anteriormente citado también resulta clave: es preciso fabricar, usando otra expresión que se mencionaba en él, un “conflicto a medida”, una representación teatral o un relato épico en que el oponente aparezca como un ser –un ente en este caso: el sistema- ingrato y hostil hasta el límite de suscitar intolerancia, frustración e indignación. Un sujeto deplorable, un “monstruo” con el que no cabe negociación ni transigencia alguna: no hay más alternativa aceptable que su rendición. Un oponente irredimible, pues, ante el que cualquiera que tome como bandera su cabeza en una estaca se convierte de inmediato en “la voz del pueblo”.

Poder instaurar en el imaginario o inconsciente colectivo la idea de ese necesario “cambio” -a la luz de lo anterior, más que necesario: imperioso- y lograr transmitirlo como una categoría unívoca.. eso no es poco. Asociar un concepto tan polisémico y tan subjetivable, es decir, un continente que puede rellenarse de contenidos tan diversos dependiendo de lo que evoque en cada individuo, directamente con su proyecto político.. es en sí una gran victoria. Esto lo han conseguido en gran medida. Pero en ello les ha sucedido todavía con mayor éxito su contra-análogo, su némesis al otro lado del Atlántico, el ya presidente Trump con su lema “Make America great again”, otro tremendo acierto de marketing, al lograr que personas con los valores y expectativas más diversas lo hicieran suyo. ¿Qué significaba o quería significar la frase? Absolutamente nada, pero a la vez absolutamente todo: esa es la magia. 

Hacer política, desengañémonos, se trata de un asunto sucio. Sucio, feo y hasta podría decirse que inmoral. Pero dado que si tú no lo haces, alguien más lo hará, y probablemente no sea quien defiende tus ideas, y ni siquiera ideas cercanas a las tuyas, no te queda más remedio que arremangarte, meterte en el barro hasta las rodillas, y disputarle en buena o mala lid la victoria al contrario. Lo único que importa es ganar. Y siempre y cuando las leyes no digan otra cosa, ningún medio es demasiado innoble y ningún golpe es demasiado bajo. 

Eso es la política, amigos míos. Quien no quiera enterarse, peor para él. 

Ya dije al comienzo que iba a adoptar a lo largo de todo este análisis una postura fría y neutra, centrada en las estrategias por la conquista del poder a nivel puramente pragmático. Esto se hace a veces difícil a quienes, como yo, se identifican con una postura más bien liberal y conservadora, pues el mismo concepto "revolución" ya echa para atrás. Y no sin razón. Si puedo decir sin excesivo apuro que yo, de elegir, siempre me sumaré al bando de los reaccionarios (sin entrecomillar: como suena), es porque la mía se trata de una postura hartamente meditada, y hasta donde alcanzo, razonablemente apoyada en evidencias tanto empíricas como racionales. 

Dicho esto, los medios para la conquista del poder no son siempre tan distintos para los revolucionarios y para los reaccionarios, más si tenemos en cuenta que estas categorías no acaban de estar del todo bien definidas y delimitadas. Por tanto el momento revolucionario, rupturista o populista; esto es, el momento actual que vivimos en España y en otros cuantos países, no puede ser menos relevante para "nosotros" que para "ellos". Si "los nuestros" no mueven ficha, lo harán "los suyos". No digo que necesariamente lo aprovechemos en nuestro beneficio (que podría ser hasta factible) sino que, cuando menos, nos concienciemos del contexto en que nos movemos, nos familiaricemos con el fenómeno; y quizá así podamos navegar a través de él, orientarnos en medio de la tempestad, y surfear entre el oleaje, volviendo a la metáfora del comienzo

Porque la inercia que más cuesta superar y la zona de confort que más se resiste a abandonar el liberal y el conservador promedio es la demonización o caricatura más o menos grotesca del "enemigo ideológico"; en este caso, y en casi todos los casos, el revolucionario, identificado a menudo con el comunista, algunas veces menos con el anarquista, y casi nunca con el fascista, aunque esto último por influencia del "enemigo" y de su maliciosa propaganda. 

¿Ven como siempre volvemos a lo mismo? Si él tiene éxito con esa estrategia de inspiración bolchevique, por todos conocida como agit-prop, quizá en vez de andar haciéndonos las víctimas porque nos difaman y encima la gente les compra sus relatos difamatorios, resultaría más constructivo a la vez que más maduro contraatacar

Porque algo de contra-propaganda se viene haciendo desde la intelectualidad "de derechas": Hayek, Rothbard, Shapiro o Yiannopoulos en el ámbito angloparlante; Gloria Álvarez, Yael Farache, Axel Kaiser y el propio Bastos en el hispanohablante; pero tampoco basta sólo con la propaganda: falta una estrategia de toma del poder como la de "ellos" (al menos circunscribiéndonos a España). Y eso es lo que, por más que nos desagrade o nos humille -"humillar" y "humildad" tienen una raíz común-  tenemos que aprender de Iglesias y de Errejón, y antes que ellos de Lenin y de Robespierre, aunque de estos últimos nos separen no sólo los siglos sino gran parte de los medios que emplearon, los cuales hoy consideramos intolerables e inasumibles de todo punto tanto para esta época como para cualquier otra.

Si uno quiere hacer contra-propaganda, es fácil construir caricaturas del tipo: ´Qué hacer` es un título apropiado viniendo de un niño de papá aburrido de su vida cómoda.. Lenin, Trotsky, Castro, el Che y otros tantos rebeldes de salón criados entre algodones no encontraron otro pasatiempo mejor que agitar todo y a todos a su alrededor hasta lograr poner el mundo patas arriba y, una vez al mando del infernal proceso, pasar a cuchillo a todo aquél que no les siguiera el juego.

Pero aquí viene la parte amarga, la lección que muchos de quienes suscriben lo anterior se resisten a extraer: que no todos los "rebeldes niños de papá" han hecho lo que ellos, o lo que Iglesias, Monedero y Errejón. A eso apuntaba antes, a la necesidad de hacer el esfuerzo de ver más allá, y de analizar fríamente las virtudes de sus estrategias, tanto las de estos últimos como las de Castro, Lenin o Robespierre. Porque, por más que no compartamos los objetivos y muchos de los medios, uno siempre debe aprender del "enemigo" cuando gana.. para emularle en la victoria, aunque no necesariamente en cada uno de los medios que ha usado para consumarla.

Ejemplos de contra-revolución, reacción o revolución conservadora:

Trump ha triunfado donde Iglesias ha fracasado (o ha triunfado menos).
Orban mantiene la presidencia a pesar de todas las presiones a que ha sido sometido desde fuera.
Le Pen no ha parado de ganar adeptos por más que haya invertido el sistema
político, mediático
 y financiero en frenarla. En distinta medida,  los tres han resistido y hasta 
vencido a numerosos y poderosos enemigos. "Sí se puede".
¬¬¬

lunes, 24 de agosto de 2015

"EL MIEDO A LA LIBERTAD" (III)

~
1- Autoridad, credo, o independencia.

«Aun cuando aquellos que ejercen la autoridad fueran malos o desprovistos de fe, la autoridad y el poder que ésta posee son buenos y vienen de Dios. Por lo tanto, donde existe el poder y donde éste florece, su existencia y su permanencia se deben a las órdenes de Dios. (....) Dios preferiría la subsistencia del gobierno, no importa cuán malo fuere, antes que permitir los motines de la chusma, no importa cuán justificada pudiera estar en sublevarse. (...) El príncipe debe permanecer príncipe, no interesa todo lo tiránico que pueda ser. Tan sólo puede decapitar a unos pocos, pues ha de tener súbditos para ser gobernante.» 

(Martín Lutero .. cabrón con pintas.)
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Hoy por hoy, a casi nadie se le ocurre proponer que las religiones ya no se escojan libremente  y que vuelvan a ser impuestas desde las élites gobernantes. Sin embargo, vemos por completo legítimo que se nos impongan modelos económicos o políticos. Y no hablo de regímenes dictatoriales. En las democracias de Occidente se asume sin menor problema que el 51% de los votantes (que no tiene porque ser siquiera el 51% de la población) pueda decidir sobre el resto de la ciudadanía. Quizá en un futuro resulte esto tan indefendible como lo es hoy que se nos imponga una religión desde fuera.

Y durante cierto tiempo, en torno a los siglos XVIII y XIX, esto pareció entenderse, pareció respetarse, y pareció avanzarse decididamente en ello. Aunque hay que decir que, como siempre en la historia humana, no se trató de un progreso, ni de una evolución en sentido estricto, pues no vemos constante alguna, temporal o espacial. Por eso tampoco la hay ahora. Y por eso podemos confirmar, de hecho, un franco retroceso en todo el pasado siglo respecto a esos avances que, no hay duda, se hicieron en los dos que le precedieron. Y obvio que, como hoy tampoco existen constantes geográficas, los retrocesos constatados no se han producido en la misma medida en todos los países.

Se califica al XIX como "el siglo del liberalismo". Como lo fue el XX el de los totalitarismos y las democracias progresivamente desvirtuadas y reincidentes "víctimas" de tentaciones liberticidas. Por ello en aquel siglo, en el mapa general, vemos como triunfó por doquier la idea de los derechos del individuo y las libertades civiles, al menos en nuestro contexto cultural, y siempre en distinta medida según las geografías. Y por ello en el que clausuramos hace década y media se deshizo gran parte de ese camino que se había iniciado tan decidida y exitosamente en etapas anteriores.


*

2- Dependencia, bienestar y atomismo.

«La gente que se ha acostumbrado a contar con el Estado nunca aprende el arte de la 
confianza en uno mismo ni adquiere los hábitos de la acción cívica.»

(Anthony de Jasay.)

¿Anarco-capitalismo? ¿Neo-liberalismo? Nada de eso. Yo prefiero siempre hablar de ´anarquismo` sin aditivos ni adjetivos. Los anarquistas "de izquierda", igual que los "de derecha", siempre han rechazado claramente el concepto "estado de bienestar" (al menos hasta hace poco, pues los primeros, hoy por hoy, casi se han rendido del todo a esa golosina envenenada, traicionando así sus más elementales principios. Pero ese pleito lo dejamos para mejor ocasión.)

La cosa es que, hace un tiempo, todo anarquista tenía claro que, tanto en una sociedad capitalista como en una comunal, mutualista.. cual sea, el acostumbrarte a que cada vez más cosas te sean provistas desde el estado, necesariamente te vuelve perezoso, inmaduro y egoísta.

Sí, ya sé que la idea más extendida es la contraria, que el egoísta es el que se opone al estado benefactor. (Pero sucede que la opinión mayoritaria no tiene por qué ser la acertada, y de hecho, rara vez lo es). Lo hechos más bien muestran que es en la ausencia de cualquier ente benefactor cuando uno se ve obligado a colaborar socialmente, ya que, en caso de no ayudar a los demás, ellos tampoco te ayudarán en el futuro.

¡Ah! Pero en la "sociedad del bienestar", todos esos lazos sociales que costó generaciones y generaciones construir ya no tienen ningún incentivo para mantenerse -ya que "el estado provee"- con lo que, con mayor o menor rapidez, van disolviéndose atendiendo a una lógica que nos incentiva a desarrollar un individualismo, o atomismo, cada vez más acusado.

mmmm ...Entonces llega la crisis, la burbuja del gasto público..
¡El "régimen benefactor" es insostenible! 
Pero todos nosotros nos hemos acostumbrado a que esté ahí, y nos hemos vuelto casi unos inútiles funcionales a falta de él. 
Desconocemos en absoluto como proveernos nosotros mismos de los servicios de los que él nos proveía, y en el camino hemos destruido toda alternativa que una vez hubo a ese monopolio asistencial.

HE AHÍ, PUES, LA TRAMPA. 
Y sobre todo, HE AHÍ LA TRAGEDIA.
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El Estado del Bienestar, lejos de lo que reza la mitología que lo sustenta, no se construyó desde abajo, sino que se impuso desde arriba. No fue una "conquista social" sino la conquista del Estado sobre la sociedad.

Lo que en verdad fue construcción laboriosa de muchas generaciones son las sociedades de ayuda mutua, los vínculos que fueron creándose en las comunidades vecinales sin ayuda del estado.

Al crear los políticos una red de servicios públicos centralizada, lo que buscaban no era atender mejor a los ciudadanos (quizá sí lo creyeran los más cándidos de ellos) sino que buscaban meterlos a todos en el redil de la política, y así, controlar la sociedad civil desde arriba. 
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3- Atomismo, hedonismo y prohibicionismo.

«Si nos limitamos a considerar solamente las necesidades económicas, en lo que respecta a las personas "normales", si no alcanzamos a ver el sufrimiento del individuo automatizado, entonces no nos habremos dado cuenta del peligro que amenaza a nuestra cultura desde su base humana: la disposición a aceptar cualquier ideología o cualquier "líder", siempre que prometan una excitación emocional y sean capaces de ofrecer una estructura política, y aquellos símbolos que aparentemente dan significado y orden a la vida del individuo.»

(Erich Fromm, ´El miedo a la libertad`.)


Me he referido en otras ocasiones a la acusada tendencia al "modo de vida adicto" en nuestras sociedades modernas. Tal vez buscamos, o tal vez "nos muevan" a abrazar un modelo de existencia basado en la búsqueda del placer a cualquier precio. Gran parte de la actividad comercial y de la publicidad están orientados a ofrecernos aquellos productos (de la clase que sean) que tienen cierta capacidad de "engancharnos". Nos enganchamos a un producto de bolleria, nos enganchamos a un refresco, nos enganchamos a un programa de televisión o a un videojuego, nos enganchamos al tabaco, al alcohol o al café.
Las dos opciones (las dos únicas opciones) frente a esta situación son:
1) Considerarte un individuo libre que debe asumir la responsabilidad por sus acciones. Y..
2) Considerarte una víctima, en mayor o menor grado, de un sistema que busca convertirte en adicto a cualquier cosa, y a cualquier precio.
Muchas veces asumimos la segunda de las premisas incluso inconscientemente, de tal forma que acabamos hablando de un "sistema de dominación" casi como lo haría un marxista. Pero esto no es casual. Es propio de nuestra educación judeo-cristiana el buscar, primero de todo, un culpable. 

¡Y ahí está el error fatal!, porque, si no salimos de él, nos embarcaremos en una carrera de prohibicionismos que no tendrá fin; iniciaremos una cruzada que difícilmente ganaremos, porque ésta siempre tiene una todavía más difícil conclusión.

Primero vendrá el alcohol (está claro que me estoy refiriendo a hechos consumados y hace unas cuantas décadas). La Ley Seca engendrará su "antítesis", su consecuencia necesaria, que es el gangsterismo (los gangsters ya existían, pero es con el tráfico de alcohol cuando multiplican por cien su poder y su actividad). Una vez restablecida la normalidad -es la normalidad que el alcohol sea corriente y aceptado en toda cultura europea-, los traficantes se resistieron a perder su poder y, finalmente, encontraron una salida en el tráfico de otras sustancias más extrañas al contexto cultural de Occidente. (Pero eso es un asunto, a la vez fascinante y terrible, que nos llevaría demasiadas líneas abordar ahora.)
Decía, para sintetizar, que primero viene la tentación de prohibir el alcohol, porque se aprecian problemas derivados de su abuso. Luego (o antes, da igual) vienen otras sustancias, como hemos visto recíentemente con la demonización del tabaco y hasta de los propios fumadores. Pero en torno a los 60 se impulsa desde USA la prohibición a nivel mundial de numerosos estupefacientes que, en primer lugar, no habrían aparecido con esa virulencia de no ser por el mercado negro que originó la Ley Seca (aunque sé, desde luego, que no es ni mucho menos tan sencilla la explicación del fenómeno; y además, dijimos que no íbamos a abordar tan compleja problemática en estas lineas.)

Pero aquí viene el punto de inflexión más peligroso. Pues hoy comprobamos fácilmente que no sólo existen adicciones relacionadas con sustancias extrañas a nuestro cuerpo. Los videojuegos, las redes sociales, la pornografía, las revistas y programas de chismes (que son otra clase de pornografia de menor valor estético) son tanto o más adictivos que muchas sustancias calificadas de "estupefaciente". Al comprobar, asimismo, que con todo ello se hace negocio, inmediatamente pensamos en soluciones fáciles para remediarlo (que, lejos de serlo, finalmente nos llevan a la desastrosa inercia que ya describiéramos antes).

4. Crisis existenciales, hipocresías comerciales y memes liberticidas.

El ser humano se ha convertido en las sociedades postmodernas en un buscador compulsivo de ´vías de escape`. Y la industria del entretenimiento y otras lo han aprovechado; y gracias a herramientas como la publicidad, podemos pensar que incluso lo fomentan. ¿Pero es culpa de la actividad comercial en sí o de la naturaleza humana?.
La violencia callejera, las bandas, también causan adicción, tanta como la cocaína. Pero ya sobre eso es difícil orientar una actividad comercial. Sin embargo, no deja de ser uno de los vicios más destructivos, y en este caso, no lo es únicamente para sus usuarios.
Probablemente haya más cosas en este mundo susceptibles de convertirse en adicción que aquellas que no lo son: La misma comida. Casi cualquier alimento puede ser adictivo en un momento dado, según para quién. ¿Qué hacemos entonces?, ¿ lo prohibimos?, ¿o prohibimos tan sólo que se comercie con él? Nos quedarían muy pocos bienes con los que poder comerciar en ese caso. Y lo más peligroso, en todo caso, no es que prohibamos ciertos productos. Lo verdaderamente peligroso es que, siguiendo tal lógica, veamos en la propia actividad comercial (y así lo hemos visto muchos) una perversidad inherente. Ya que, constatado el interés de la industria del entretenimiento (entendida en sentido amplio) por alimentar nuestras adicciones potenciales, obtenemos la conclusión de que es la industria, y no nuestra naturaleza, la responsable de nuestro modo de vida crecíentemente hedonista y crecíentemente atomista. 
¿Y a qué nos va a llevar esto? Pues nos va a llevar a disparar furiosamente contra los objetivos equivocados. Y nos podría conducir fácilmente a destruir gran parte de nuestro entorno, a cargarnos sin pestañear gran parte de los avances sociales, culturales, y tecnológicos. Y éste sería un acto cobarde e hipócrita como pocos, dado que contra lo que en verdad nos estaríamos rebelando es contra NUESTRA PROPIA NATURALEZA, la cual preferimos muchas veces negar antes que aceptar tal como es, con sus cimas y sus valles.. pero también con sus abismos.
Y el desentenderse de los feos abismos no hace que estos desaparezcan, sino que, por el contrario, les otorga más poder sobre nosotros.

La cuestión aquí consistiría en empezar a ser lo suficientemente inteligentes para, en vez de prohibir aquello que puede hacernos daño, procurar en lo sucesivo educar en el buen uso de los productos, de los hábitos y de los placeres.

Hoy vuelve a resurgir aquella tendencia a la prohibición como remedio. Lo que quiero hacer ver, por tanto, es que en cualquier ámbito, ¡el que sea!, se trata de una opción treméndamente inmadura, y treméndamente contraproducente. La historia lo muestra una y otra...y otra vez. La realidad es tozuda, y casi podemos establecer relacion de causa y efecto cuando se trata de prohibicionismo, cazas de brujas, y cruzadas de lo más variopinto. El efecto es agravar el mal que se combate, y en última instancia, que éste engulla al propio cazador (o cruzado, o perseguidor).

Dijimos que ante este problema sólo caben dos opciones.
¿Cual es entonces la salida apropiada?

LA EDUCACIÓN, Y NO LA PROHIBICIÓN.
LA EDUCACIÓN, Y NO LA IMPOSICIÓN.
LA EDUCACIÓN, Y NO EL PALO O LA ZANAHORIA.
...........................

No crean, sin embargo, que no me siguen persiguiendo las dudas sobre la actividad comercial e industrial en nuestra época. Es cierto que últimamente he logrado, o creo que he logrado, alcanzar una visión más objetiva y más coherente sobre el famoso "mercado". Pero en reflexiones como éstas me doy cuenta de que está lejos de ser una cuestión sencilla el sentenciar, sin más: "el mercado es beneficioso", o al contrario: "el mercado es perjudicial". Lo que resulta innegable es que gran parte de su actividad se nutre de nuestras miserias y nuestras derrotas, como es nuestra falta de voluntad en tantos ámbitos de nuestras vidas. Pero como el buscar culpables, hemos constatado, es inmaduro, improductivo y engañoso, será siempre más conveniente, y productivo, el buscar los....factores, circunstancias, inercias.. que confluyen en la situación descrita y procurar enmendarlos, llevarlos por mejor camino en orden a auto-construirnos mejor en el futuro, como diría Félix Rodrigo Mora.

Pero aquí quiero retomar aquella diatriba que se plantea todo ser pensante cuando constata cómo la actividad comercial se nutre, quiera o no, del atomismo, el vacío existencial de nuestra era, y la búsqueda de placeres en cadena a que nos aboca.

Nuestra vida parece convertirse a veces en eso. En las sociedades sin dios, sin tradición, y sin arraigo, por momentos parecemos buscar un sustituto de ese significado con el que contaban nuestros ancestros en el encadenamiento sucesivo de pequeños placeres; de tal forma que podamos dirigirnos sin demasiado ruido a cumplir nuestro papel final en otra cadena, la alimenticia; es decir, a concluir nuestro ciclo vital entregándonos por entero a los gusanos, como toda amada se entrega a quién está destinada.

Cuando pensamos en esto, es difícil no proyectar la imagen a que nos referimos antes, la de "un sistema que busca convertirte en adicto a cualquier cosa, y a cualquier precio"..
Debo admitir que muchas veces he asumido ese ideologema, ese meme, por llamarlo de alguna manera. (Al fin y al cabo, los memes son a la cultura lo que los genes a la biología, así que imagino que resulta útil para el análisis.) Y como tal ideologema -sea o no memético-, uno no sabe hasta qué punto es una acertada conclusión por deducción empírica o si lo que nuestra percepción está mostrando ya está condicionado por esa idea que estaba previamente alojada en nuestra cabeza.(1)
Pero quizá lo resolvamos de la siguiente manera. Fijémonos que antes dijimos que "la actividad comercial se nutre, quiera o no, del atomismo, el vacío existencial de nuestra era, y la búsqueda de placeres en cadena a que nos aboca." Quizá la clave esté en el "quiera o no". Probablemente hallemos ahí la solución al enigma que nos perseguía: si fue primero el huevo o la gallina. O dicho de otro modo: si es nuestra flaqueza, nuestra falta de voluntad, nuestra clara indefensión frente a las bajas pasiones, todo ello originado en un contexto de crisis axiológica y existencial de interregno (2) , la que precede en su aparición al inevitable, por otra parte, aprovechamiento de estas debilidades por las industrias dedicadas a proporcionarnos tantas dosis de placer y en tantas formas como ansíe el más hedonista y atomizado de los seres que pueblan esta confusa postmodernidad. Aunque surja sólo por un estado de enajenación transitoria. Aunque sólo arribe a tal deseo en medio del más profundo de los abismos autodestructivos...

(*1) Lo cual se explica, por cierto, también en base a los genes. Pero esta vez no se trata de una analogía. Los especialistas en psicología evolucionista los han llamado "sesgos de confirmación" o "sesgos de auto-afirmación". Imagino que incluso se pueden entender como dos fuerzas, en muchos casos, análogas y complementarias. La explicación de los mismos es bastante simple: Uno no puede andar siempre dudando "socráticamente" de todo, pues no es buena estrategia de supervivencia. Conviene, además de autoafirmarse para mantener el tipo ante la adversidad, poseer un sesgo semi-consciente que tienda a confirmar las opiniones que anteriormente expresamos sobre los más diversos asuntos. No se culpen, pues, por autoengañarse con tanta frecuencia y en tan diversos modos. Ya que estas mentiras piadosas contadas a nosotros mismos parecen ser, en origen, exitosas estrategias de supervivencia (porque de no ser así, no habrían llegado hasta nuestros días).

(*2) Fin de ciclo civilizatorio. Período entre dos etapas históricas.

***

5- Comercio, comunitarismo, y respeto mutuo.

Quiero que sepan esto: ¡Yo también defiendo el socialismo! Ahora, siempre que quienes se sometan a él lo hagan voluntariamente, y que voluntario sea también el salirse del mismo si uno lo piensa mejor. Lo mismo con el capitalismo, el tradicionalismo, el ruralismo y el cosmopolitismo, el decrecimiento y el consumismo... ¡Y hasta el fascismo y el feudalismo!

Siempre que dependa de la libre elección de cada cual someterse a las normas que sean, cualquiera que sea su rigidez o laxitud, no me parece legítimo oponerme a ello. Como tampoco me parece legítimo que esto mismo se haga sin el consentimiento expreso de cada-uno-de-los-ciudadanos.

Esto no es exactamente una utopía. 
De hecho, se la ha denominado Metautopía.
La diferencia entre ambas consiste, primero, en que ésta última es bastante más realizable; y segundo, en que al ser su pilar central el respeto por las utopías de los demás, no exige el titánico, quimérico reto de aplicarla a todos por igual -cosa que, dicho sea de paso, es inmensamente arrogante, puerilmente egoísta, e implica una clara injusticia de fondo.-
.............
Oímos con frecuencia reflexiones como la siguiente: 
"Casi todos quieren un mundo a su manera donde impere la idea que propone. Nada mas imposible que eso." .. ¿Ah sí? ¿Estamos tan seguros de ello? Porque yo les voy a nombrar una razón, una sóla razón, por la que es imposible. Y es que, tanto fascistas, como comunistas, postfascistas, socialistas del s. XXI, conservadores, tradicionalistas, mercantilistas, y demócratas en cualquiera de los imaginativas acepciones que existen hoy de esa palabra.. siguen pretendiendo IMPONERLES A LOS DEMÁS sus valores y formas organizativas. 
Si se respetase un principio tan simple y tan inatacable como es el de la voluntariedad.. nada habría de imposible en que cada cual pudiese desarrollar sus ideas y sus modelos de sociedad.
Pero claro, renunciar a imponerles a los demás las propias ideas es un paso en nuestra evolución cultural que no se dará de un día para otro. Se requiere una madurez que no todos, ni mucho menos, han alcanzado aún.

«Los hombres se debaten impotentes frente a una masa caótica de datos y esperan con paciencia patética que el especialista halle lo que debe hacer y a dónde debe dirigirse. Este tipo de influencia produce un doble resultado: por un lado, escepticismo y cinismo frente a todo lo que se diga o escriba, y, por el otro, aceptación infantil de lo que se afirme con autoridad. Esta combinación de cinismo y de ingenuidad es muy típica del individuo moderno. Su consecuencia esencial es la de desalentar su propio pensamiento y decisión.»

(Erich Fromm, ´El miedo a la libertad`.)


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Quiero retomar, para poner fin a este alegato -y al tiempo, reflexión- lo que mencioné en el apartado dedicado al Estado del Bienestar, justo tras la cita de Anthony de Jassay. 
La gente escucha defender ciertas posiciones sin conocer el contexto ideológico, o axiológico, en que se enmarcan. Por eso cuando te quieren colgar el estigma, y dicen que "tu discurso huele a anarco-capitalismo", o peor aún,  a "neo-liberalismo", yo siempre insisto en que no hablo de otra cosa que de ´anarquismo`, sin aditivos ni adjetivos. 
¿Qué culpa tendré yo de que quienes apenas conocen la historia del pensamiento libertario -que va desde Bakunin hasta Ron Paul, pasando por los confederados norteamericanos- "oigan campanas" de "mensaje neoliberal" en algunas de las posiciones que defiendo?

Si el tan mentado y tan instrumentalizado "neoliberalismo" existe, pueden estar seguros de que tiene muy poco de libertario. 

El llamado "neoliberalismo triunfante" no permite la libre tenencia de drogas y armas, invade países extranjeros, restringe libertades civiles (incluída la de expresión), favorece que el poder empresarial se concentre en corporaciones o círculos de empresarios que se erigen en oligarquía, centraliza el poder político en estados que nada tienen de "micro" -como sería la opción libertaria-, ¡y sí!, coarta en mayor o menor medida el libre desarrollo de los mercados.

Si usted es de aquellos que suelen acudir a esos ´estigmas arrojadizos`, por favor, en lo sucesivo, cuando contraponga ideas con el resto de la gente, hable-con-un-poquito-más-de-propiedad. Tan sólo reclamo eso, y no creo que se trate de una exigencia caprichosa. ¿O sí lo creen ustedes?

jueves, 19 de febrero de 2015

"¿Es el Marxismo una teoría conspirativa?"

(Anexo a "Comentarios sobre ´Dialéctica del Iluminismo`".)


Dejaremos para la segunda parte del análisis sobre esta obra sus fragmentos más inspiradores, o su valor más constructivo. En este anexo nos dedicaremos a incidir en su dimensión más puramente ideológica, en la cual se halla, a mi juicio, su parte más negativa, y que considero, por ello, vital el exponer y, de algún modo, desmontar.

Para ello, será necesaria una pequeña introducción:

Como muchos de ustedes ya sabrán, el Marxismo considera al Estado, y la sociedad entera, junto con las leyes que nos son dadas, como un "sistema de dominación", sin medias tintas ni excepción alguna. Cuando ellos son quienes lo toman, entonces, sorpresiva e inexplicablemente, deja de serlo.

La realidad humana, y todo lo que la contiene, debe ser interpretada dialécticamente, o mejor dicho, MANIQUEAMENTE, en clave de "clase dominante" y "clase dominada". Todo lo que hay de injusto, o se percibe como injusto, en nuestro mundo, tiene como fundamento el "orden burgués".
¡Nada puede escaparse a esa torcida y obsesiva visión!

El Marxismo es, como escribió Karl Popper, un "sistema de pensamiento que se autojustifica, y ante el que no cabe refutación alguna, en tanto que se retroalimenta ad infinitum".

Así, cada vez que alguien denuncia en él una incoherencia, rápidamente "saca de la chistera" una respuesta conveniente que vuelve a retroalimentar el sistema: 

-¿Contra quién luchamos? -Contra la burguesía. -¿Cual es nuestro fin? -La liberación del yugo burgués. -¿Quién es nuestro liberador? -¡Lenin!
-¿Y entonces, por qué Lenin se muestra tan autoritario y sus comisarios políticos han montado semejante carniceria? 
-Porque no le quedó otro remedio, los burgueses no le querian dejar establecer un sistema justo. 
-¿Oye, Y quienes son estos fascistas, que recuerdan tanto a los bolcheviques? 
-Sí, nos imitan con el fín de engañar al proletariado internacional y que vuelva al redil de su nación burguesa. Se trata de una jugada maestra 
-¿Oigan...pero los nazis estos....no recuerdan mucho, en como persiguen a los judios, a como nosotros perseguíamos a los burgueses? -No, nada que ver, los fascistas lanzan a los proletarios unos contra otros, a los penúltimos contra los últimos, y así se salva la burguesia, que es quién inventó la artimaña. 
-¡Si, si! Pero.. ¡Ellos también acusan a los judios de todos los males del mundo, igual que nosotros hacemos con los burgueses! ... 
-Puede ser, pero es que la burguesía es real, la judería es una invención. 
-...¿Pero los judíos existen, no? -Si, claro que existen, pero no son la clase dominante. 
-Bueno.. ¿Pero no es cierto que hay muchos judios en los estamentos más altos de la política, la banca, la empresa y la cultura? -Sí, pero los burgueses son los que dominan todo. 
-Pero, entonces, ¿por qué debo creerme que los burgueses son los culpables de la miseria económica, moral y espiritual.. del Imperialismo y el sojuzgamiento de la mujer, que son uno con la Iglesia y las fuerzas de la tradición, y que hasta el fascismo es invento suyo? 
-Bueno.. Porque es evidente, ¿no? 
-Puede ser, pero también resulta evidente para los nazis que en los judíos está el origen de todos los males que nos asolan... 
-¡Basta ya! ¿Qué eres, un traidor a la causa proletaria? ¡Los fascistas se equivocan y nosotros llevamos la razón! ¡Se acabó la tonteria ya, hombre! (y como digas una palabra más, te regalo unas vacaciones en Siberia)

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«La doctrina de la verdad manifiesta, no sólo engendra fanáticos -hombres poseídos por la convicción de que todos aquellos que no la ven deben estar influidos por el demonio- sino que también conduce (...) al autoritarismo.» (Karl R. Popper.)

«Volved ateos y amorales a los pueblos que queréis subyugar: mientras no adore a más Dios que a vos no tendrá más costumbres que las vuestras, seréis siempre su soberano... Ahora bien, en compensación dejadle la más amplia facultad del crimen sobre sí mismo; no le castiguéis jamás, a no ser que sus dardos vayan dirigidos contra vos» (Maquiavelo)
..................

Esto último que describe tan preclaramente Maquiavelo se ha manifestado en todos los regímenes comunistas, y por extensión, en todos los regímenes totalitarios que el siglo XX ha visto. No se trata necesariamente  de "volver a las sociedades ateas" en el sentido más literal, se trata de eliminar todos sus valores anteriores, su sentido de trascendencia, si lo tuviesen, así como sus vínculos socio-culturales y toda clase de referencia anterior a la revolución, la cual impone sus nuevas referencias; y así, todo remite, en la nueva cosmovisión generalizada, a los valores y anti-valores que proclama la "vanguardia revolucionaria". Esto vendría a ser como decir que "A partir de entonces, el mundo en que vivirán estas sociedades, y en torno al cual surgirán sus opiniones, valores, y deseos, será una costrucción de la nueva oligarquía; por tanto, un producto hecho a la medida de su perspectiva, pero sobre todo, de sus intereses."

Y esto es también lo que hacen los intelectuales marxistas en un nivel, ya no popular, sino pretendidamente academico, y hasta "científico". Así, Adorno y Horckeimer abonan y riegan con gran "celo revolucionario" -o "conciencia de clase"- las tesis que ayudan a conformar esta cosmovisión tan maniquea y, sobre todo, tan conveniente.

Fíjense en como se nos pretende convencer de la idea de que "Hitler es un producto del capitalismo y de la burguesía", o de que "el nazismo estaba, está, y estará, en el mismo germen de la sociedad industrial, o liberal". De este modo queda el mundo occidental entero dividido entre, por un lado: burgueses/liberales/capitalistas (que, en última instancia, son los que engendran "el terror totalitario"); y por otro: proletarios/marxistas/socialistas (que, si atendiéramos únicamente a lo que ellos nos dicen, no han cometido jamás ningún pecado, ni muchísimo menos han dado lugar a ninguna clase de totalitarismo.) Pero vayamos a las palabras de los propios autores:

«Al incorporar totalmente los productos culturales a la esfera de la mercancía, la radio renuncia a colocar como mercancía sus productos culturales. En Estados Unidos no reclama ninguna tasa del público y asume así el carácter engañoso de autoridad desinteresada e imparcial, que parece hecha a medida para el fascismo. En éste, la radio se convierte en la boca universal del Führer; y su voz se mezcla, mediante los altavoces de las calles, en el aullido de las sirenas que anuncian el pánico, de las cuales difícilmente puede distinguirse la propaganda moderna. Los nazis sabían que la radio daba forma a su causa, lo mismo que la imprenta se la dio a la Reforma. El carisma metafísico del Führer inventado por la sociología de la religión ha revelado ser al fin como la simple omnipresencia de sus discursos en la radio, que parodia demoníacamente la omnipresencia del espíritu divino.(....)»

Hablan de "metafísica", pero nada más metafísico, literario, y por completo gratuito, que la interrelación de dinámicas y procesos que ellos hacen, intentando justificar su estrambótica tesis por medio de una concatenación de vinculaciones de lo más arbitrarias (o cuando menos, subjetivas.) 
Sí, podríamos relacionar la industria cultural y la sociedad de consumo con la aparición de una figura como Hitler, pero del mismo modo que podríamos relacionarlo con cualquier otra cosa que nos viniera en gana. Lo que hacen los autores en esta parte del libro es pura divagación metafísica, algo que puede servir como una suerte de poesía febril, de aforismo delirante, pero nunca como estudio serio de la sociedad, la política o la historia.

«(....) Finalmente, el dictado de la producción, el anuncio publicitario específico, enmascarado bajo la apariencia de la posibilidad de elección, puede convertirse en la orden abierta del Führer. En una sociedad de grandes Rackets fascistas, que lograran ponerse de acuerdo sobre qué parte del producto social hay que asignar a las necesidades del pueblo, resultaría finalmente anacrónico exhortar al uso de un determinado detergente. Más modernamente, sin tantos cumplimientos, el Führer ordena tanto el camino del sacrificio como la compra de la mercancía de desecho.»



    (Sin comentarios.)
             ...............







En el anterior capítulo también mencioné, de pasada, la obra de Erich Fromm ´El miedo a la libertad` y dije que nos dedicaríamos a comentarla en un texto específicamente dedicado a ella. No es esta, por tanto, la ocasión de hacerlo, pero si de analizar esa dimensión de la obra a la que me referí aquella vez, la cual es extensible a toda la Escuela de Frankfurt y que, como también dije entonces, consiste en tomar como paradigma del "terror totalitario" al fascismo (más concretamente, el Nacional-socialismo alemán) no haciendo ni mención del otro totalitarismo (que fue, cuando menos, igual de destructivo).
Erich Fromm, como ya aclaré, es un autor al que tengo en mucha mayor estima que a los que acabamos de "destripar", pero que, como he dicho, comete el mismo "pecado" que estos, lo cual puede expresarse, a modo de resumen, en el siguiente fragmento:

«Llegamos así a definir como ideal verdadero todo propósito que favorezca el desarrollo, la libertad y la felicidad del yo, considerándose, en cambio, ficticios aquellos fines compulsivos e irracionales que, si bien subjetivamente representan experiencias atrayentes (como el impulso a la sumisión), en realidad resultan perjudiciales para la vida. Aceptada esta definición, se deduce que un ideal verdadero no constituye una fuerza oculta, superior al individuo, sino que es la expresión articulada de la suprema afirmación del yo. Todo ideal que se halle en contraste con tal afirmación representa, por ello mismo, no ya un ideal, sino un fin patológico. (....) ¿Qué pensar entonces de aquellos "ideales" que, como los del fascismo, se dirigen decididamente contra la vida? ¿Cómo podemos comprender el hecho de que haya hombres que los sigan tan fervientemente, como los adeptos de ideales verdaderos siguen los suyos?»

¿Pero no es también patológico, irracional, y perjudicial para la vida, el rencor cultivado con ahinco por los propagandistas de izquierda? ¿No sucumben también muchos de los que adoptan estas ideas (no digo que todos) a bajas pasiones como la envidia, la busqueda de culpables en el exterior, o la proyección en los demás de las propias carencias?
¿O es que es el fascismo el único que se sirve de alimentar en nosotros la lógica del chivo expiatorio?


Quizá es que consideramos legítima esta justificación cuando va dirigida contra "los fuertes", e ilegítima cuando lo hace en contra de "los débiles". Sin embargo, en uno y otro caso se trata de lo mismo, de evadir la propia responsabilidad, de calmar la conciencia por medio de la proyección de la culpa en otros, de dividir el mundo en "malos y buenos", "justos e injustos", pero no atendiendo a las acciones o a las actitudes particulares de cada individuo, sino adjudicándoles uno u otro bando por mera razón de su estrato social; colocándolos por tanto en el lado de los culpables o de los inocentes sin conocer ni un solo rasgo de su personalidad, actitud, o rutinas diarias. 
¿No es esto lo mismo que hace el fascismo? 
¿A qué se debe entonces tan sospechoso doble rasero? 
(Creo que al colocar el adjetivo "sospechoso" ya he respondido parcialmente a la pregunta. Les considero a ustedes lo suficientemente rápidos para captar por donde van los tiros.)

Recordemos a este respecto que los judíos, por acudir a la referencia más archiconocida, no eran exactamente "los más débiles" de la sociedad alemana. Al igual que "la burguesía" hoy, un amplio sector de la comunidad judeo-alemana ocupaba altos puestos en la política, la empresa, la banca, o la industria cultural; y al igual que "la burguesía" hoy -e incluso ayer- otros muchos tenían negocios no tan boyantes, y no tan destacados, pero se les tomó como parte de una misma "superclase" y, dentro de esa lógica del chivo expiatorio, pagaron justos por pecadores, y se asimiló la comunidad hebrea, en conjunto, a una "élite privilegiada y explotadora del Pueblo alemán".

No tomemos, por tanto, la perspectiva sesgada de la izquierda como verdad manifiesta (que es lo que ellos pretenden). Procuremos ir más allá de lo que nos plantean como evidente, y no caigamos en la trampa de "comprar" los "hechos" tal como nos los muestran.

Este es mi humilde consejo, o si me lo permiten, incluso advertencia
Cúrense, en la medida de lo posible, de la neurosis de la ideología, y dejen que el aire fresco entre en sus apolilladas mentes y se lleve el aroma a rancio del viejo marxismo, el viejo liberalismo, o el viejo anarco-sindicalismo, falangismo.. o lo que quiera que conquistara, un día, su juicio sobre la realidad y que sometió, sin usted advertirlo, su pensamiento genuinamente libre.

Mens sana in sana libertas.


miércoles, 22 de octubre de 2014

TERRORISMO METAPOLÍTICO XV: Conclusiones.

"El fascismo acecha detrás de cada esquina"(Sobre mantras, discursos prestados, conceptos-comodín, y otras muestras de pereza mental.)

***

La filosofía política es previa a la política, mientras que la metapolitica es posterior, creo que esta es la forma más acertada de diferenciarlas. 

La filosofía política arroja al mundo las ideas, siendo meros retoños, para que crezcan, se difundan, se lleven a cabo actos, cuestionables o loables, en nombre de ellas, y se transformen de nuevo con el transcurso de generaciones.

La metapolítica llegaría al final del proceso, o cuando este ya lleva desarrollándose largo tiempo, a examinar qué ha quedado de esas ideas, de qué manera han mudado -las que lo hayan hecho- y como se usan en relación, y en confrontación, con otras ideas.

Es, pues, la coyuntura de este universo de los conceptos políticos la que nos obliga a centrarnos, de entre ellos, en unos más que otros. Y por eso hoy debemos prestar tanta atención a la semiótica de términos como "fascismo".

-Muy especialmente este, por encima de otros, como ya han visto en textos anteriores.-
 (Enlaces relacionados: aquí y aquí)

Y para ello, vamos a plantearles algunos ejemplos que creo serán bastante reveladores.

*

¿ERA ORTEGA Y GASSET UN FASCISTA?

"Si los individuos que integran la masa se creyesen especialmente dotados, tendríamos no más que un caso de error personal, pero no una subversión sociológica. Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera. Como se dice en Norteamérica: ser diferente es indecente. La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado. Y claro está que ese «todo el mundo» no es «todo el mundo». «Todo el mundo» era, normalmente, la unidad compleja de masa y minorías discrepantes, especiales. Ahora «todo el mundo» es sólo la masa." 
"Si yo dejase aquí este asunto y estrangulase sin más mi presente ensayo, quedaría el lector pensando, muy justamente, que este fabuloso advenimiento de las masas a la superficie de la historia no me inspiraba otra cosa que algunas palabras displicentes, desdeñosas, un poco de abominación y otro poco de repugnancia; a mí, de quien es notorio que sustento una interpretación de la historia radicalmente aristocrática. Es radical, porque yo no he dicho nunca que la sociedad humana deba ser aristocrática, sino mucho más que eso. He dicho, y sigo creyendo, cada día con más enérgica convicción, que la sociedad humana es aristocrática siempre, quiera o no, por su esencia misma, hasta el punto de que es sociedad en la medida en que sea aristocrática, y deja de serlo en la medida en que se desaristocratice. (....) A quien sienta la misión profunda de las aristocracias, el espectáculo de la masa le incita y enardece como al escultor la presencia del mármol virgen."

¿Manejar el concepto masa es por sí sólo sospechoso de "fascistoide"?

¿Lo es, quizá, rebelarse contra el "democratismo" (perversión ideologizante de lo que es una mera forma de gobierno), es decir, rebelarse contra la candorosa idea de que todos somos "igual de válidos" o que "todas las voces valen lo mismo"?

Seguramente lo es, aquí sí que pocos vacilarán, tener la "desfachatez" de defender la monstruosa "violencia estructural" que supone la existencia de una aristocracia.

Pero detengámonos un momento en esto.

Ahora asociamos a la aristocracia ese decadentismo, esa arbitrariedad, esa voluntad caprichosa y desdeñosa; es decir, identificamos toda aristocracia con la fase decadente de la misma. (Con ese "aristócrata heredero" con el que compara Ortega al ciudadano medio de nuestro tiempo) Pero no debemos olvidar que, más allá del papel que le reservemos a esta institución en el futuro, en el pasado fue motor de avances sociales en materia de arte, cultura, normas cívicas y buenas maneras, que son una de esas virtudes sin aparente prestación objetiva pero que, sumadas con el tiempo unas a otras, componen una estructura enraizada sin la que el Mundo se desmoronaría.
......
"Este personaje, que ahora anda por todas partes y dondequiera impone su barbarie íntima, es, en efecto, el niño mimado de la historia humana. El niño mimado es el heredero que se comporta exclusivamente como heredero. Ahora la herencia es la civilización -las comodidades, la seguridad en suma, las ventajas de la civilización-. Como hemos visto, sólo dentro de la holgura vital que ésta ha fabricado en el mundo puede surgir un hombre constituido por aquel repertorio de facciones inspirado por tal carácter. (....) Toda vida es lucha, el esfuerzo por ser si misma. Las dificultades con que tropiezo para realizar mi vida son precisamente lo que despierta y moviliza mis actividades, mis capacidades. Si mi cuerpo no me pesase, yo no podría andar. Si la atmósfera no me oprimiese, sentiría mi cuerpo como una cosa vaga, fofa, fantasmática. Así, en el «aristócrata» heredero toda su persona se va envagueciendo, por falta de uso y esfuerzo vital."
"No es más ni menos masa el conservador que el radical, y esta diferencia -que en toda época ha sido muy superficial- no impide ni de lejos que ambos sean un mismo hombre, vulgo rebelde."

Es llamativo que un pensador de corte liberal, pero que por encima de todo, fue un observador clínico y una mente lúcida como pocas, manifestara tantas ideas que hoy, sin la menor duda, serían catalogadas de "fascistas". Es llamativo, digo, porque en ese mismo texto se despacha a gusto sobre lo que opinaba de ese movimiento que vio nacer en la vecina Italia, y triunfar también más tarde en Alemania (aunque notablemente transformado) Y no les lanza flores, ni ensalza su nivel intelectual precisamente..
"Uno y otro -bolchevismo y fascismo- son dos seudoalboradas; no traen la mañana de mañana, sino la de un arcaico día, ya usado una y muchas veces; son primitivismo. Y esto serán todos los movimientos que recaigan en la simplicidad de entablar un pugilato con tal o cual porción del pasado, en vez de preceder a su digestión."

¿A qué se debe, entonces, que lo que ayer estaba tan lejos del fascismo sea hoy "obviamente" fascista, y que lo que hoy quizá es mero conservadurismo (o incluso liberalismo) mañana sea también, sin discusión, PURO FASCISMO?

¿A qué se debe esta llamativa elasticidad del concepto?

Mi diagnóstico apuntaría a que la configuración del "neo-lenguaje orwelliano" está acelerándose, a que el pensamiento único está alcanzando sus últimos límites.
No importa ahora que esto se haya fraguado hace décadas hasta el último detalle (vertiente conspiracionista). El hecho es que la "ingeniería semántica" que, con más o menos intención, se ha ido aplicando en los medios y la cultura, sólo ha dejado espacio para las ideas social-demócratas o liberales progresistas (si se diferencian en algo); todo aquello que se aleje de ahí es "discurso de odio", "extrema derecha", o "la caverna" (Y hay que admitir que, dentro del espectro liberal, también caben etiquetas igualmente ominosas para describir a socialistas o revolucionarios del más diverso pelaje)
..........
"La persona se encuentra con un repertorio de ideas dentro de sí. Decide contentarse con ellas y considerarse intelectualmente completa. Al no echar de menos nada fuera de sí, se instala definitivamente en aquel repertorio. He ahí el mecanismo de la obliteración."
"Las nuevas generaciones se disponen a tomar el mando del mundo como si el mundo fuese un paraíso sin huellas antiguas, sin problemas tradicionales y complejos."

*

¿ERAN LOS GRIEGOS DE LA ANTIGÜEDAD DISCÍPULOS DE HITLER?


"Entre nosotros no hay nada de Pélope, ni de Cadmo, ni de Egipto, ni de Dánao, ni de tantos otros verdaderos bárbaros de origen, y griegos solamente por la ley. La sangre pura griega corre por nuestras venas sin mezcla alguna de sangre bárbara, y de aquí el odio incorruptible que se inocula en las entrañas mismas de la república a todo lo que es extranjero. Nos vimos, pues, abandonados de nuevo por no haber querido cometer la acción vergonzosa e impía de entregar griegos a los bárbaros."

No importa  ahora que apoyemos o compartamos esas palabras, no es eso lo que aquí nos ocupa, sino poner cada cosa en su sitio, cada verdad y cada mentira sobre la mesa. Y lo dejaremos claro de la siguiente manera: ¿En qué se parece, aparte de la alusión a la homogeneidad racial, el Estado y la sociedad griegas de entonces al régimen nazi? Si convenimos en que esa es una pregunta que está por completo fuera de lugar, que no tiene razón de ser, convendremos por fuerza también en que no siempre que se da importancia a lo étnico se está abogando por un modelo totalitario ni genocida.

¿Nos percatamos, quizá ahora, de la perversidad de esta artimaña semántica, moralismo categórico con el que nos amenazan cada vez que se nos ocurre, quizá aludiendo al sentido común más que a ninguna doctrina racial, sacar a colación el factor étnico?

¿Y qué hay del patriotismo, y de toda posición distinta a la del iluso y pacato pacifismo hoy imperante?
"Os he trazado las acciones de los que aquí reposan y de todos los que han muerto por la patria. Acciones tan numerosas como magníficas en medio de las cuales no he hecho mención de muchas más brillantes, porque no bastarían muchas noches y muchos días para referirlas todas. Que todos los ciudadanos, henchida su alma de tan grandiosos hechos, exhorten a los descendientes de estos valientes, como pudieran hacerlo en un día de batalla, para no desmerecer de sus mayores, ni retroceder, ni echar el pie atrás cobarde y vergonzosamente." (Ambos extractos pertenecen a la oración fúnebre de Aspasia de Mileto, citada por Platón en el Menéxeno.)

¿Defender la propia tierra del invasor, y sentir orgullo del legado de nuestros ancestros, es fascismo?

Pues en el lenguaje popular, y en el lenguaje algo más culto -si acaso un punto escorado a la izquierda-, me da la sensación, nada mas redactar la pregunta, de que la respuesta es desoladora (en cuanto a la madurez intelectual del universitario y el profesional liberal medio.) 

¡Sí hasta nombrar las palabras "invasor", "orgullo", o "ancestros", suena violento a nuestros modernos y civilizados oídos!...
*

¿FUE EL "MARXISTA CULTURAL" ERICH FROMM UN REACCIONARIO PARA-FASCISTA?



"La polaridad de los sexos está desapareciendo, y con ella el amor erótico, que se basa en dicha polaridad. Hombres y mujeres son idénticos, no iguales como polos opuestos.La sociedad contemporánea predica el ideal de la igualdad no individualizada, porque necesita átomos humanos, todos idénticos, para hacerlos funcionar en masa, suavemente, sin fricción; todos obedecen las mismas órdenes, y no obstante, todos están convencidos de que siguen sus propios deseos. Así como la moderna producción en masa requiere la estandarización de los productos, así el proceso social requiere la estandarización del hombre, y esa estandarización es llamada «igualdad»." 
¡Fascismo puro y duro! Y si no fascista, reaccionario y "malo" en cualquier caso. No cabe duda de que así lo calificaría gran parte de la izquierda de hoy. De hecho, es esto mismo lo que dicen desde hace tiempo tantos y tantos intelectuales disidentes, que como tales, son indefectiblemente calificados de.. 

Pero, ¿Por qué nos llama tanto la atención esto? ¿Por qué hemos llegado a tal neurosis igualitarista que cualquier matiz que señale una diferencia entre la condición masculina y la femenina nos produce ese rechazo, ese "¡lagarto!, ¡lagarto!" y esa bilis en la boca, y en las palabras, en sustitucion del santiguarse?

¿No empiezan a ser premonitorias las palabras de mi admirado, a ratos, Sánchez Dragó, en esta y en tantas otras cuestiones?














Pero sigamos prestando atención a lo que nos dice "el marxista cultural" Erich Fromm sobre la polaridad de los sexos, no sin detenernos antes un instante en este concepto, "marxista cultural", que he colocado en el encabezado con cierta sorna implícita. 

Aquí entono yo el Mea Culpa en la parte que me toca por haberlo usado en el pasado, quizá con excesiva gratuidad, haciéndome eco de ideologemas que, como todo ideologema, se nutren de arbitrariedades una vez son lanzados al mundo, y entran en inercias de retroalimentación cuando crecen y se desarrollan en un entorno cerrado, esto es, manejado entre sujetos de ideas afines, y con el tiempo, agrandado por connotaciones que se van sumando, y conceptos que se van añadiendo, como por defecto, por parte de unos y otros intelectuales. Después, otros recogen el concepto en bloque, como si fuera una sola cosa, y el trazo va haciéndose cada vez más grueso, y por tanto, más equívoco.  Al final del proceso, se generaliza dentro de estos círculos de ideas afines (pero a veces no tan afines) un discurso que da demasiadas cosas por supuestas, y peca NO POCO de reduccionismo y conveniencia ideológica. De esa manera, todo lo que de algún modo se rechaza, acaba por ser identificado con el "marxismo cultural", y se califica de "marxistas culturales" a todos los que manifiestan ideas distintas de las propias. En ese sentido, se trata de un arma arrojadiza o una artimaña semántica análoga a la de "fascista", sólo que a diferencia de aquella, esta se usa en un ámbito mucho más minoritario. No obstante, creo percibir que un día no lejano podría dejar de serlo, y de ahí el valor añadido de esta advertencia, según yo lo percibo.

Y como "el instante" se ha prolongado más de lo planeado, volvamos sin más dilación a Erich Fromm y lo que nos dice sobre la polaridad de los sexos:
 "La polaridad masculino-femenina es también la base de la creatividad interpersonal. Ello se evidencia biológicamente en el hecho de que la unión del esperma y el óvulo constituyen la base para el nacimiento de un niño. Y la situación es la misma en el dominio puramente psíquico; en el amor entre hombre y mujer, cada uno vuelve a nacer. (La desviación homosexual es un fracaso en el logro de esa unión polarizada, y por eso el homosexual sufre el dolor de la separatidad resuelta, fracaso que comparte, sin embargo, con el heterosexual corriente que no puede amar.)"
¿Pero como se atreve el revisionista marxista y freudiano a llamar a la homosexualidad "desviación" y a sugerir, nada menos, que esta condición los hace "incompletos"? 
¡Pero será facho y cabrón el tío! 
... Marxista cultural no sé, pero hijoeputa y homófobo, un rato! Ja, Ja, Ja! ...  
Ya fuera de chanzas, me parece que esa perspectiva sobre la homosexualidad, que habría que matizar siempre en cada caso -pues la homosexualidad no es una, sino muchas- es de las más certeras y desideologizadas que he escuchado.
.......
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Y por último:

¿FUE MARX UN PRECURSOR DE LA "SOLUCIÓN FINAL"?

"No busquemos el misterio del judío en su religión, sino busquemos el misterio de la religión en el judío real. ¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero. Pues bien, la emancipación de la usura y del dinero, es decir, del judaísmo práctico, real, sería la autoemancipación de nuestra época. (....) Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general, que el desarrollo histórico en que los judíos colaboran celosamente en este aspecto malo se ha encargado de exaltar hasta su apogeo actual, llegado al cual tiene que llegar a disolverse necesariamente. La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad del judaísmo."

Como dijo Raimon Panikker, que vivió en la Alemania del apogeo del Nazismo: "Entraña más complejidad de lo que se nos dice lo que aconteció en esos años, aunque yo de ningún modo lo defienda. Pero lo que no acepto es que se use el chivo expiatorio de Hitler para justificar otras cosas iguales, o peores." Y yo añado a esto, refiriéndome más específicamente a estas citas de Marx, que abjurar de los métodos nazis, mostrarse contrario a semejante persecución de un grupo social, no quiere decir que neguemos toda razón que pudiese haber detrás de ello, por tergiversada o exagerada que esté. Juzgar fanática y oportunista la cruzada de los nazis contra la Judería no tiene por qué borrar los motivos bien reales sobre los que se construyó el mito.

Sobre esto he escrito en ocasiones anteriores y seguiré haciéndolo, justo por ser esta una cuestión infinitamente más compleja de como nos la han presentado los enemigos de las ideas nazis, tanto como los mismos nazis, o sus defensores (con escasas excepciones) No puedo ahora añadir otra cosa, sino remitirles a los textos en que he pretendido abordar con honestidad este asunto. (Textos relacionados: aquí y aquí)

Quién quiera que aborde, pues, la cuestión judía, no debe ser sospechoso de pro-nazi, como quién se refiere a la cuestión africana no es sospechoso de apoyar el Apartheid o el esclavismo.



***
No podemos considerar fascismo a cualquier cosa, el fascismo es una cosa muy seria, y muchos murieron enfrentándose a él (esos antifascistas sí merecen todos mis respetos, se jugaban verdaderamente el cuello.) 

¿Pero qué es hoy un anti-fascista? Pues básicamente un paranoico, un cazafantasmas, UN PAYASO. Pero sobre todo: UN SIERVO PÓSTUMO DE STALIN, pues el inventó esa ideología que sirvió, mas que para condenar el fascismo, para justificar el stalinismo.

*
No podemos ver la sombra de Hitler detrás de cada alusión a lo étnico, o a lo ancestral, o detrás de cualquier crítica a la modernidad. 
¡Es un chantaje vergonzoso!, una manera de eliminar las ideas que no nos gustan asimilándolas nada menos que al belicismo, al totalitarismo, 
¡al genocidio!

¿Pero qué pasaría si hiciésemos lo mismo con las ideas igualitaristas tan en boga, vinculándolas, todas y cada una de ellas, a los crímenes de Lenin, Stalin y Mao?

A la izquierda le parecería un atropello intolerable, 
y se armaría la de San Quintín, ¿no creen?

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Bien, pues si debemos detenernos un buen rato en la utilización del término "fascismo", me he percatado recientemente  de que debemos empezar a hacer tres cuartos de lo mismo con el término "liberal", más especialmente cuando lo precede el "neo-". Ya dentro de poco va a batir, difícil marca, al anterior en utilización indiscriminada -y acomodatícia- de una palabra. Ya todo es neo-liberalismo, es un mantra en toda regla, aunque se hable de medidas puramente anti-liberales por principio.

Y según he observado últimamente, la social-democracia gusta de usar otro comodín en vez de el anterior, que es "fuerzas conservadoras". De nuevo identificando conservadurismo tan sólo con la conservación del propio bolsillo. ¡Qué manera de mearse en el buen uso de la lengua, y en el buen uso de la inteligencia! Barrer de un plumazo todo aspiración de conservar.. valores, tradiciones, formas, cultura, usos y costumbres, como si eso ya no le debiese importar a nadie. ¿O es que son ellos los que van a recoger todas esas aspiraciones.. "derechonas"?

Si usamos las palabras como a cada uno le place, ¡esto es un cachondeo, señores tribunos de la res pública! Yo les haría a cada uno un riguroso examen de filosofía política y semántica antes de permitirles ponerse delante de un micrófono.


*            

CONCLUSIONES:


Hemos visto que el "pecado" del uso conveniente del lenguaje -o del uso claramente tramposo- no es exclusivo de nadie; el "fachiszzmo" vale para todo, pero ocurre algo muy similar con el ñioliberalisssmo, o con el marxismo cultural. Aunque siendo sinceros, a día de hoy, ya no me cabe apenas duda de que, dentro del espectro político, no hay ningún grupo más descaradamente mentiroso, tergiversador, y cara dura que los marxistas -la izquierda real, para entendernos, no la social-democracia- ¿Y a qué se debe esto? Pues muy sencillo, al menos según yo lo aprecio: a la superioridad moral que se arrogan, ya que son ellos "quienes luchan por los débiles y por la igualdad.. la justicia y POR UN MUNDO COLOR DE ROSA". 

Y como "EL MOTIVO ES BUENO", pues pueden "tomarse licencias", hacer uso del lenguaje y DE LA REALIDAD con una "flexibilidad" que pasma -llaman al aborto "interrupción voluntaria del embarazo" y a las desigualdades, provengan de donde provengan, "VIOLENCIA estructural"- 

... Y como "EL MOTIVO ES BUENO", les perdonan "los errores" y "las complicaciones" a sus correligionarios soviéticos, chinos, latinoamericanos....Se hacen los remolones alguna que otra década para reconocer "cositas" que hizo el camarada Stalin... "CONTEXTUALIZAN" MUY MUCHO todo lo ocurrido en las revoluciones comunistas, pero prefieren el trazo grueso y caricaturesco para todos los demás procesos "de la burguesía". (Porque esa es otra: todo el que se opone a sus ideas, forzosamente "actua bajo, o se hace eco de, intereses de clase", pero cuando el aparato del partido comunista de turno toma el poder en un país dicen que "lo ha tomado el pueblo." JA, JA, JA, JA!!) 



{Retroalimentación del circuito cerrado de ideas}