Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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jueves, 19 de febrero de 2015

"¿Es el Marxismo una teoría conspirativa?"

(Anexo a "Comentarios sobre ´Dialéctica del Iluminismo`".)


Dejaremos para la segunda parte del análisis sobre esta obra sus fragmentos más inspiradores, o su valor más constructivo. En este anexo nos dedicaremos a incidir en su dimensión más puramente ideológica, en la cual se halla, a mi juicio, su parte más negativa, y que considero, por ello, vital el exponer y, de algún modo, desmontar.

Para ello, será necesaria una pequeña introducción:

Como muchos de ustedes ya sabrán, el Marxismo considera al Estado, y la sociedad entera, junto con las leyes que nos son dadas, como un "sistema de dominación", sin medias tintas ni excepción alguna. Cuando ellos son quienes lo toman, entonces, sorpresiva e inexplicablemente, deja de serlo.

La realidad humana, y todo lo que la contiene, debe ser interpretada dialécticamente, o mejor dicho, MANIQUEAMENTE, en clave de "clase dominante" y "clase dominada". Todo lo que hay de injusto, o se percibe como injusto, en nuestro mundo, tiene como fundamento el "orden burgués".
¡Nada puede escaparse a esa torcida y obsesiva visión!

El Marxismo es, como escribió Karl Popper, un "sistema de pensamiento que se autojustifica, y ante el que no cabe refutación alguna, en tanto que se retroalimenta ad infinitum".

Así, cada vez que alguien denuncia en él una incoherencia, rápidamente "saca de la chistera" una respuesta conveniente que vuelve a retroalimentar el sistema: 

-¿Contra quién luchamos? -Contra la burguesía. -¿Cual es nuestro fin? -La liberación del yugo burgués. -¿Quién es nuestro liberador? -¡Lenin!
-¿Y entonces, por qué Lenin se muestra tan autoritario y sus comisarios políticos han montado semejante carniceria? 
-Porque no le quedó otro remedio, los burgueses no le querian dejar establecer un sistema justo. 
-¿Oye, Y quienes son estos fascistas, que recuerdan tanto a los bolcheviques? 
-Sí, nos imitan con el fín de engañar al proletariado internacional y que vuelva al redil de su nación burguesa. Se trata de una jugada maestra 
-¿Oigan...pero los nazis estos....no recuerdan mucho, en como persiguen a los judios, a como nosotros perseguíamos a los burgueses? -No, nada que ver, los fascistas lanzan a los proletarios unos contra otros, a los penúltimos contra los últimos, y así se salva la burguesia, que es quién inventó la artimaña. 
-¡Si, si! Pero.. ¡Ellos también acusan a los judios de todos los males del mundo, igual que nosotros hacemos con los burgueses! ... 
-Puede ser, pero es que la burguesía es real, la judería es una invención. 
-...¿Pero los judíos existen, no? -Si, claro que existen, pero no son la clase dominante. 
-Bueno.. ¿Pero no es cierto que hay muchos judios en los estamentos más altos de la política, la banca, la empresa y la cultura? -Sí, pero los burgueses son los que dominan todo. 
-Pero, entonces, ¿por qué debo creerme que los burgueses son los culpables de la miseria económica, moral y espiritual.. del Imperialismo y el sojuzgamiento de la mujer, que son uno con la Iglesia y las fuerzas de la tradición, y que hasta el fascismo es invento suyo? 
-Bueno.. Porque es evidente, ¿no? 
-Puede ser, pero también resulta evidente para los nazis que en los judíos está el origen de todos los males que nos asolan... 
-¡Basta ya! ¿Qué eres, un traidor a la causa proletaria? ¡Los fascistas se equivocan y nosotros llevamos la razón! ¡Se acabó la tonteria ya, hombre! (y como digas una palabra más, te regalo unas vacaciones en Siberia)

.................

«La doctrina de la verdad manifiesta, no sólo engendra fanáticos -hombres poseídos por la convicción de que todos aquellos que no la ven deben estar influidos por el demonio- sino que también conduce (...) al autoritarismo.» (Karl R. Popper.)

«Volved ateos y amorales a los pueblos que queréis subyugar: mientras no adore a más Dios que a vos no tendrá más costumbres que las vuestras, seréis siempre su soberano... Ahora bien, en compensación dejadle la más amplia facultad del crimen sobre sí mismo; no le castiguéis jamás, a no ser que sus dardos vayan dirigidos contra vos» (Maquiavelo)
..................

Esto último que describe tan preclaramente Maquiavelo se ha manifestado en todos los regímenes comunistas, y por extensión, en todos los regímenes totalitarios que el siglo XX ha visto. No se trata necesariamente  de "volver a las sociedades ateas" en el sentido más literal, se trata de eliminar todos sus valores anteriores, su sentido de trascendencia, si lo tuviesen, así como sus vínculos socio-culturales y toda clase de referencia anterior a la revolución, la cual impone sus nuevas referencias; y así, todo remite, en la nueva cosmovisión generalizada, a los valores y anti-valores que proclama la "vanguardia revolucionaria". Esto vendría a ser como decir que "A partir de entonces, el mundo en que vivirán estas sociedades, y en torno al cual surgirán sus opiniones, valores, y deseos, será una costrucción de la nueva oligarquía; por tanto, un producto hecho a la medida de su perspectiva, pero sobre todo, de sus intereses."

Y esto es también lo que hacen los intelectuales marxistas en un nivel, ya no popular, sino pretendidamente academico, y hasta "científico". Así, Adorno y Horckeimer abonan y riegan con gran "celo revolucionario" -o "conciencia de clase"- las tesis que ayudan a conformar esta cosmovisión tan maniquea y, sobre todo, tan conveniente.

Fíjense en como se nos pretende convencer de la idea de que "Hitler es un producto del capitalismo y de la burguesía", o de que "el nazismo estaba, está, y estará, en el mismo germen de la sociedad industrial, o liberal". De este modo queda el mundo occidental entero dividido entre, por un lado: burgueses/liberales/capitalistas (que, en última instancia, son los que engendran "el terror totalitario"); y por otro: proletarios/marxistas/socialistas (que, si atendiéramos únicamente a lo que ellos nos dicen, no han cometido jamás ningún pecado, ni muchísimo menos han dado lugar a ninguna clase de totalitarismo.) Pero vayamos a las palabras de los propios autores:

«Al incorporar totalmente los productos culturales a la esfera de la mercancía, la radio renuncia a colocar como mercancía sus productos culturales. En Estados Unidos no reclama ninguna tasa del público y asume así el carácter engañoso de autoridad desinteresada e imparcial, que parece hecha a medida para el fascismo. En éste, la radio se convierte en la boca universal del Führer; y su voz se mezcla, mediante los altavoces de las calles, en el aullido de las sirenas que anuncian el pánico, de las cuales difícilmente puede distinguirse la propaganda moderna. Los nazis sabían que la radio daba forma a su causa, lo mismo que la imprenta se la dio a la Reforma. El carisma metafísico del Führer inventado por la sociología de la religión ha revelado ser al fin como la simple omnipresencia de sus discursos en la radio, que parodia demoníacamente la omnipresencia del espíritu divino.(....)»

Hablan de "metafísica", pero nada más metafísico, literario, y por completo gratuito, que la interrelación de dinámicas y procesos que ellos hacen, intentando justificar su estrambótica tesis por medio de una concatenación de vinculaciones de lo más arbitrarias (o cuando menos, subjetivas.) 
Sí, podríamos relacionar la industria cultural y la sociedad de consumo con la aparición de una figura como Hitler, pero del mismo modo que podríamos relacionarlo con cualquier otra cosa que nos viniera en gana. Lo que hacen los autores en esta parte del libro es pura divagación metafísica, algo que puede servir como una suerte de poesía febril, de aforismo delirante, pero nunca como estudio serio de la sociedad, la política o la historia.

«(....) Finalmente, el dictado de la producción, el anuncio publicitario específico, enmascarado bajo la apariencia de la posibilidad de elección, puede convertirse en la orden abierta del Führer. En una sociedad de grandes Rackets fascistas, que lograran ponerse de acuerdo sobre qué parte del producto social hay que asignar a las necesidades del pueblo, resultaría finalmente anacrónico exhortar al uso de un determinado detergente. Más modernamente, sin tantos cumplimientos, el Führer ordena tanto el camino del sacrificio como la compra de la mercancía de desecho.»



    (Sin comentarios.)
             ...............







En el anterior capítulo también mencioné, de pasada, la obra de Erich Fromm ´El miedo a la libertad` y dije que nos dedicaríamos a comentarla en un texto específicamente dedicado a ella. No es esta, por tanto, la ocasión de hacerlo, pero si de analizar esa dimensión de la obra a la que me referí aquella vez, la cual es extensible a toda la Escuela de Frankfurt y que, como también dije entonces, consiste en tomar como paradigma del "terror totalitario" al fascismo (más concretamente, el Nacional-socialismo alemán) no haciendo ni mención del otro totalitarismo (que fue, cuando menos, igual de destructivo).
Erich Fromm, como ya aclaré, es un autor al que tengo en mucha mayor estima que a los que acabamos de "destripar", pero que, como he dicho, comete el mismo "pecado" que estos, lo cual puede expresarse, a modo de resumen, en el siguiente fragmento:

«Llegamos así a definir como ideal verdadero todo propósito que favorezca el desarrollo, la libertad y la felicidad del yo, considerándose, en cambio, ficticios aquellos fines compulsivos e irracionales que, si bien subjetivamente representan experiencias atrayentes (como el impulso a la sumisión), en realidad resultan perjudiciales para la vida. Aceptada esta definición, se deduce que un ideal verdadero no constituye una fuerza oculta, superior al individuo, sino que es la expresión articulada de la suprema afirmación del yo. Todo ideal que se halle en contraste con tal afirmación representa, por ello mismo, no ya un ideal, sino un fin patológico. (....) ¿Qué pensar entonces de aquellos "ideales" que, como los del fascismo, se dirigen decididamente contra la vida? ¿Cómo podemos comprender el hecho de que haya hombres que los sigan tan fervientemente, como los adeptos de ideales verdaderos siguen los suyos?»

¿Pero no es también patológico, irracional, y perjudicial para la vida, el rencor cultivado con ahinco por los propagandistas de izquierda? ¿No sucumben también muchos de los que adoptan estas ideas (no digo que todos) a bajas pasiones como la envidia, la busqueda de culpables en el exterior, o la proyección en los demás de las propias carencias?
¿O es que es el fascismo el único que se sirve de alimentar en nosotros la lógica del chivo expiatorio?


Quizá es que consideramos legítima esta justificación cuando va dirigida contra "los fuertes", e ilegítima cuando lo hace en contra de "los débiles". Sin embargo, en uno y otro caso se trata de lo mismo, de evadir la propia responsabilidad, de calmar la conciencia por medio de la proyección de la culpa en otros, de dividir el mundo en "malos y buenos", "justos e injustos", pero no atendiendo a las acciones o a las actitudes particulares de cada individuo, sino adjudicándoles uno u otro bando por mera razón de su estrato social; colocándolos por tanto en el lado de los culpables o de los inocentes sin conocer ni un solo rasgo de su personalidad, actitud, o rutinas diarias. 
¿No es esto lo mismo que hace el fascismo? 
¿A qué se debe entonces tan sospechoso doble rasero? 
(Creo que al colocar el adjetivo "sospechoso" ya he respondido parcialmente a la pregunta. Les considero a ustedes lo suficientemente rápidos para captar por donde van los tiros.)

Recordemos a este respecto que los judíos, por acudir a la referencia más archiconocida, no eran exactamente "los más débiles" de la sociedad alemana. Al igual que "la burguesía" hoy, un amplio sector de la comunidad judeo-alemana ocupaba altos puestos en la política, la empresa, la banca, o la industria cultural; y al igual que "la burguesía" hoy -e incluso ayer- otros muchos tenían negocios no tan boyantes, y no tan destacados, pero se les tomó como parte de una misma "superclase" y, dentro de esa lógica del chivo expiatorio, pagaron justos por pecadores, y se asimiló la comunidad hebrea, en conjunto, a una "élite privilegiada y explotadora del Pueblo alemán".

No tomemos, por tanto, la perspectiva sesgada de la izquierda como verdad manifiesta (que es lo que ellos pretenden). Procuremos ir más allá de lo que nos plantean como evidente, y no caigamos en la trampa de "comprar" los "hechos" tal como nos los muestran.

Este es mi humilde consejo, o si me lo permiten, incluso advertencia
Cúrense, en la medida de lo posible, de la neurosis de la ideología, y dejen que el aire fresco entre en sus apolilladas mentes y se lleve el aroma a rancio del viejo marxismo, el viejo liberalismo, o el viejo anarco-sindicalismo, falangismo.. o lo que quiera que conquistara, un día, su juicio sobre la realidad y que sometió, sin usted advertirlo, su pensamiento genuinamente libre.

Mens sana in sana libertas.


lunes, 22 de diciembre de 2014

"EUROPA Y SUS PALADINES AUTO-NOMBRADOS" (Sobre convicciones NO MÁS ALLÁ de toda duda razonable)


Dedicado a aquellas personas cerebrales que se dejan seducir por ideas descerebradas.



Mi amigo, y admirado autor de reflexiones, ensayos y aforismos, Daorino de Librepensamiento Revolucionario, siempre me resultó algo ambiguo en sus posicionamientos. No obstante, era innegable la fuerza y la profundidad de sus visiones, e inmediatamente me sentí enormemente identificado con su nietzschianismo, y con sus análisis metapolíticos. Debo confesar que hasta tuvieron influencia sus escritos en los míos, no sé si más grande o más pequeña, pero desde luego que no fue tan sólo en la forma o en el fondo, sino en algo más sutil, e inasible, que podría asimilarse a lo que llamamos "esencia".

Siempre he pensado que la postura más enriquecedora en el "camino del conocimiento" consiste en nutrirse de la mayor gama de perspectivas, cosmovisiones, teorías, a las que uno tenga acceso.. pues dificil será encontrar una sóla de la que no se pueda extraer nada en positivo (o en negativo, que también resulta útil, por aquello de los "descartes".)
En un caso o en otro, la opción inteligente consiste en tomar, asumir como propias, aquellas conclusiones que arrojan, tras una concienzuda labor de observación y reflexión, una evidencia más allá de CASI toda duda razonable.

Así, yo siempre coincidí con Daorino en gran número de percepciones y juicios sobre la sociedad moderna, la política, las ideologías, las izquierdas, las derechas, la moral cristiana y post-cristiana... Sin que por ello dejara de disentir poderosamente en muchas opiniones ni dejara de percibir la mentada ambigüedad en sus posiciones (diferencialismo/supremacismo, superación del Nazismo/casi plena identificación con el mismo, crítica del totalitarismo y la lógica del chivo expiatorio tan sólo sugerida, y nunca firme y clara)

"Encontronazos dialécticos", como es normal, tuvimos unos cuantos, porque como digo, disentimos quizá en tantas cosas como en las que coincidimos; y encima, ambos nos preciamos de ser auténticos librepensadores, y constantemente parecemos competir en nuestros debates por ver quién está más desadoctrinado de toda doctrina y quién se hace más eco de lugares comunes o emplea el tan socorrido relativismo en su favor.

Yo siempre le manifesté que, compartiendo su genuina preocupación por la Globalización, el Multiculturalismo, y la Aculturación (sobre los que yo también he advertido en numerosas ocasiones), me parecía que él le concedía un protagonismo excesivo al tema migratorio, y aún mucho más, al llamado mestizaje "forzoso" -y ni hablar del "genocidio blanco".-

Mi opinión es que aquí, mi amigo, se hace eco de ideologemas herederos de las doctrinas raciales hitlerianas -aunque es de justicia admitir que "actualizados y desmitificados", pues ya no se habla de razas europeas, como la germánica o la eslava, sino de una sóla raza blanca- lo que, de todos modos, tampoco acaba de mostrárseme tan evidente como lo es para él y para otros que comparten su pensamiento.

Hablar de "genocidio" para referirse a masacres en toda regla, y al mismo tiempo, a UN mestizaje supuestamente inducido (¡y aunque fuese forzoso!) es una de esas formas de usar el relativismo -que tanto criticamos en los "progres"- pero en beneficio de nuestro ideario; y de entre todas las artimañas que se sirven de esta útil herramienta post-moderna, ESTA NO ES UNA PEQUEÑA.
También es usado con frecuencia (dentro de ese club ideológico) el término "colonización", OTRA TRAMPA RELATIVISTA CONVENIENTE: ¡Nunca se podrá equiparar al ejército napoleónico entrando por las armas en España y a los inmigrantes africanos que, individualmente y con lo puesto, entran en el país con contrato de trabajo o sin él.
Y por más que queramos tirar del argumento de la "reconquista de Al-Andalus", de las "oligarquías mundialistas" o, no quiera dios, del de la "conjuta afro-semita", estamos patinando seriamente y no deberia extrañarnos tanto que, luego, muchos no nos tomen del todo en serio.


Ser inteligente, y leído.. reflexivo, y con sentido crítico -esta pretende ser mi advertencia- no te libra de caer en tentaciones intelectuales como el conspiracionismo -"Yo conozco una terrible y crucial verdad que la mayoría de la gente ni sospecha"- u otros relacionados con este como el "síndrome del proscrito", o de la "verdad proscrita", que por el nombre ya pueden ver ustedes que va en una dirección similar.
Todas esas "golosinas intelectuales" están basadas en lo mismo, no hay gran diferencia.

Así pues, y acudiendo a otro ejemplo, estar plenamente convencido de que el III Reich, en comparación con el Stalinismo, fue tan
vilipendiado, caricaturizado, e insistentemente retratado en los medios y la cultura, NO SÓLO PORQUE PERDIÓ LA GUERRA -y los otros carniceros totalitarios la ganaron- sino porque "ELLOS TENÍAN RAZÓN"  y "NOS ADVIRTIERON SOBRE LOS MISMOS MALEANTES QUE HOY NOS GOBIERNAN"...
Esto es, a mi juicio, dejarse vencer por la irresistible tentación de la "píldora roja de la verdad", y en consecuencia, evidenciar poca seriedad académica, o intelectual, y primar las convicciones puramente emocionales sobre las racionales.

Concluiré estas reflexiones dedicándole unas últimas palabras al que aun considero, a pesar de los pesares, mi camarada en esa futura, y tan necesaria, Revolución Nietzschiana:

ESTIMADO DAORINO ...desde la sincera amistad y admiración que le profeso..

¡BÁJESE USTED DE LA PARRA ... Y DEJE LAS CRUZADAS PARA LOS HIJOS DE ABRAHAM!

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(Texto relacionado: "De cruzadas, gestas, y películas varias")

miércoles, 5 de noviembre de 2014

"THE JEWISH QUESTION REVISITED"


*
Tantos rios de tinta han corrido entorno al Pueblo Judío, y en tan.. tan pocas ocasiones, lo han hecho desde la rigurosidad, desde una mínima objetividad..

..Pues la inmensa mayoría han sido, bien para achacar a este Pueblo todos los males que al mundo han asolado, bien para encumbrarlos al dudosamente honroso podium de los mártires sempiternos.
........

O son las víctimas más inocentes e injustamente perseguidas de toda la Historia, o son "los agentes corruptores, destructores y saqueadores, 
de toda civilización y toda patria".

¿Como es posible está oposición tan radical de perspectivas?, que una vez juzgada desde la distancia, al fín se muestra cuan absurda es.
*
Convendrá todo lector en que no se puede calificar de otra cosa que absurdo este persistente dualismo, extraño maniqueismo extrañado de sí mismo. 
La incapacidad de la primera de las versiones para ser objetiva es, todos lo sabemos, la sombra alargada de Hitler y los exterminos masivos. Lo primero que habría que decir, para alguien a quién pille de nuevas esta problemática, es que se ha dado un papel tan en exceso protagónico a las víctimas judías de la Alemania Nazi, que en el imaginario colectivo, parece como si no hubiese habido otras víctimas, ¡y no sólo eso!, que no hubiese habido genocidios comparables, por número, causa, o método, al sufrido por esta comunidad durante la 2ª G.M. (Esto es, cuando menos, ampliamente matizable, y ampliamente discutible, sin siquiera entrar en el minado campo del revisionismo histórico.)

La incapacidad de la segunda de estas, tan opuestas, perspectivas, es la inercia de la generalización, de la explicación facil a la indesentrañable complejidad de la Historia humana, ¡el chivo expiatório, por supuesto!, sin olvidar el fascinante fenómeno del ego del conspiracionista, que persuadido de "estar en conocimiento de una terrible y proscrita verdad", entra en la retroalimentación de su pequeño club de -también, a su modo- conspiradores, que no hacen más que engordar y engordar las tesis elucubrativas, que seguramente partieron, en un primer origen, de una o varias certezas, ahora irreconocibles, inidentificables, tras todo el proceso de "hacer más grande la bola de nieve". 

Esto es aplicable a cualquier tendencia de pensamiento, todo nuevo hecho es interpretado con el prisma de partida, y mientras nadie introduzca un cambio en ese prisma, y siempre que estos individuos de ideas afines sólo se relacionen entre ellos, en todos los casos va a ocurrir lo mismo: la capacidad crítica va a menguar hasta casi desaparecer, y el enconamiento, encegamiento, con una idea, no va a hacer sino empeorar. En resumen: Un circuito cerrado de ideas se retroalimenta hasta implosionar de tan extremamente subjetivo, de tan, esencialmente, neurótico. Al final sólo puede ceder a abrirse y dejar entrar la luz al fín, o resignarse a morir lentamente, hambriento de nuevos adeptos.

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Y encaremos ya, sin temor, el pugilato con la primera de las versiones desarrolladas. Esta visión victimista, buenista, políticamente correcta, entra en un mar de contradicciones que un día, pronto, va a tener que enfrentar si no quiere "morir de inanición" como los pensamientos sectarios a los que me refería antes. 

Pero este no es un pensamiento sectario, ahí radica lo preocupante del asunto, este es el leit motiv de toda la literatura, filmografía, etc. sobre el holocausto y el antisemitismo, la visión hegemónica de una intrincada, terriblemente compleja cuestión, que pretende contentarnos con la más maniquea y pueril de las explicaciones.


Esto es grave, porque esto no favorece, como ellos creen, el fín de la judeofobia*, sino muy al contrario, no hace más que fomentar el, tan temido por ellos mismos, antisemitismo; tal temeroso relativismo no hace sino dar alas a los conspiracionistas nostálgicos del III Reich que, ante semejante absurdo, ante semejante infantilización entorno al tema, nos dicen con gran convicción: "¿Veis? Nosotros teníamos razón, los buenos eramos nosotros, y ahora ellos [los judíos y sus esbirros] os han hecho odiar a vuestros salvadores y amar a vuestros verdugos"... 
¿Suena convincente, verdad? Como a oscura verdad proscrita -tal como la describí antes- 
..Tiene un aire romántico, épico, y crepuscular..... ¡Qué bellos y nobles esos luchadores en nombre de la justicia, que con tanta entereza resistieron los envites de los "enemigos de la humanidad"! 
¿Ven lo facil que puede ser acabar comprando esa versión? Proporciona una impagable sensación de seguridad: LOS BUENOS Y LOS MALOS ESTÁN PERFECTAMENTE DELIMITADOS. El mundo por fin es sencillo de aprehender.

Vamos a quebrar, pues, de una vez, este relativismo tan pacato. 

¿Cual es el nucleo del mismo? "Los judíos son un pueblo como cualquier otro" ¿Verdad? Veamos pues hasta donde se puede sostener esta afirmación, que ya sabemos que sólo obedece a la comodidad, a la más estúpida pusilanimidad.  

¿Diríamos, por ejemplo, que los griegos, o los romanos, fueron "un Pueblo como cualquier otro"? 

¡Hombre, sería de cenutrios! ¡Grecia y Roma son los sólidos pilares sobre los que se funda la entera cultura europea, y por extensión, occidental, hasta nuestros días. 

De la misma manera, hoy podemos afirmar, sin temor a errar, que los judíos han sido protagonistas de la Historia -por A o por B, pero es innegable que lo han sido.-


Y siendo que hablábamos de pilares de Occidente, ¿cual es el otro que siempre se menciona? 

El cristianismo, ¿no? 
¿Qué fue en principio el cristianismo y de qué acerbo cultural-religioso bebe, o más bien, forma parte? 
¿No hace falta decirlo, verdad? 
....
Oigan.. ¿Y el Islam? 

¡Es que ni siquiera estamos hablando sólo de Occidente!, porque entre las dos religiones, Islam y Cristianismo, han conquistado "los espíritus", las conciencias, de más de medio mundo, y ambas tienen origen, y se reconocen ampliamente, en la tradición hebrea


Diríamos, de alguna manera, que el judío tiene gran poder sobre nuestras conciencias. Pero por favor, ¡cojamos esta frase con sumo cuidado! -pero tampoco con mojigatería "humanista"- 

Debemos expresarlo así porque la concisión es un preciado valor, pero siempre reñido con la corrección. 
Así, pues, no nos rasguemos demasiado las vestiduras por "lo mal que nos suena", pues no estamos diciendo que "el judío", individualmente, tenga una capacidad especial para "meterse en nuestra mente" -¡Eso sí corresponde al clásico delirio judeofóbico!, ¡Ja, Ja, Ja! ..dicho además con propiedad, porque en este caso hablamos de auténtico terror hacia los poderes cuasi sobrenaturales de la "raza judía"- 
Obviamente que no nos referimos a esto. Nos estamos refiriendo a algo ciertamente más sutil, que tendría que ver con la ingeniería cultural. -Acabo de acuñar, a las bravas, este término, pero creo que puede dar bastante juego.- 

La Tribu de Judáh sería, entonces, artífice de la cosmovisión que nutre y vertebra toda la religiosidad occidental, y gran parte de la oriental, y por tanto, son ellos nuestros padres espirituales (para bien, o para mal, o para ambas.) Y el hecho de que hayan mantenido esa tradición, casi intacta, durante milenios nos habla, por un lado, de la intrínseca tozudez -no tiene porque ser en el mal sentido- de este Pueblo, y más importante, del estrecho contacto que han seguido siempre manteniendo con el universo cultural y religioso de Occidente (y parte de Oriente), por lo que se explica la gigantesca influencia que han tenido y tienen en todos los ámbitos de la cultura, y por extensión, de lo social, y lo político (lo económico daría para tanto, como ya sospechará el lector, que lo dejaremos para otra ocasión.)


Entonces ¿Son los judíos otro pueblo más, o son, cuando menos, tan cruciales en el devenir humano como lo fueron griegos y romanos?


En realidad, ¡incluso mucho más! Pues los romanos y los griegos, tal como los conoció la antigüedad, se extinguieron -es bien dificil sostener que los griegos o los italianos actuales se correspondan con la comunidad étnico-cultural del periodo clásico.- Sin embargo, el Pueblo Hebreo ha seguido existiendo, desarrollando su cultura, y fortaleciendo su unidad, aún a pesar de la larguísima diáspora; y lo ha hecho, principalmente, gracias a su religión, cuyo centro y motivo parece ser la propia étnia, de ahí que algunos la califiquen de "religión de la raza".


*
La primera conclusión es, pues: Los judíos son un Pueblo enormemente influyente, enormemente protagónico, pero no únicamente por este motivo, que ya sería de gran peso, sino por muchos otros, relacionados en parte con este. Esto es lo que va a resultar más dificil de explicar, porque primero tendría que lograr entenderlo profundamente yo mismo, y tan sólo creo que...empiezo a hacerlo.

La segunda, más que conclusión, certeza, es que esta comunidad ha resultado ser enormemente exitosa, y este punto entraña la clave detrás de los odios, las envidias -¿por qué no decirlo?- y las sospechas que van creciendo, inflándose, como hemos descrito antes, hasta alcanzar el puro delirio. Este es, entonces, el mayor "misterio", la cuestión más polémica, más dificil de asir, y por tanto, la más necesaria de aclarar.

¿A qué se debe esta clara desproporción entre el porcentaje que ocupa esta minoría
en las naciones occidentales y el de cabezas visibles de la misma en el ámbito empresarial, financiero, mediático y cultural? Porque no hablamos de una desproporción pequeña, hablamos de una que llama ciertamente la atención, y que como he insistido durante todo el artículo, es el principal origen de los resquemores y las reservas (cuando no algo peor) hacia esta comunidad. Y no es sino este obsesivo empeño por vetar el tema, por abrazar la opción del silencio, en vez de debatirlo abierta y libremente, lo que agrava, y a las pruebas anteriores me remito, el conflicto. Conflicto que podría desembocar en una nueva ola de "antisemitismo", que muy facilmente puede alimentar al también muy real, y nunca aludido, "antigentilismo"; y a partir de ahí, la escalada puede ser ciertamente rápida y terrible. 

(Esto es lo que creo que ha ocurrido, en realidad, desde siempre, entre judíos y gentiles. Un conflicto avivado por ambas partes, seguro que de manera desigual y diversa, pero que no se hubiera producido de manera tan reiterada si sólo hubiese existido animadversión desde uno de los lados, como insistentemente nos relatan. Nadie que conozca la vertiente radical, y no precisamente marginal, de la religión hebrea, puede ser tan cándido de pensar que esa imagen de la comunidad judía, que nos presenta  el cine y el resto de medios, como eternas víctimas inocentes que siempre pagan los platos rotos, tenga un trazo de verosimilitud.)

Respondamos, entonces, o intentemos responder a la compleja pregunta: ¿A qué factor, o factores, se debe el sorprendente éxito, en casi todos los campos, de la comunidad hebrea?

Es evidente que no es sólo uno (casi nunca lo es), y el primero de los posibles factores que se nos viene a la mente es aquel de "es que los judíos son muy emprendedores", ¡de acuerdo!, lo incluimos también, pues hay verdad en ello, aunque ya veremos si es o no el más crucial. El segundo, y ya bastante más discutible, es el gran tópico -defendido incluso por quienes les señalan como "los malos de la película"- de que son más inteligentes, o afinando más, que dominan mejor el lenguaje, el embaucamiento, y todo lo que tiene que ver con el dinero (a veces, incluso se pretenden dar explicaciones biologicistas a esto, e incluso evolucionistas -¿Puede hablarse de selección natural en unos pocos miles de años? Yo me inclino, mayormente, a descartar estas tesis.) Y llegamos ahora a un tercer factor, este sí, a mi juicio, el más clave en la resolución de este persistente enigma: El Etnocentrismo, la fuerte conciencia de grupo, de tribu, de gran familia, que hace que se haya tejido durante siglos una intrincada red internacional de apoyo (y esto, aunque suene también a conspiracionismo, puede constatarse sin gran dificultad, siempre y cuando no haya voluntad de negar la evidencia, en nombre de la, siempre enemiga del sentido crítico y el rigor, corrección política.)
























Lo que hoy conocemos como Pueblo Judío, pues, pero muy especialmente, la élite judía, ha llegado a alcanzar tanta visibilidad, tanta influencia, ¿y por qué no decirlo también?, tanto poder, debido a su caracter tozudo y emprendedor, es innegable, pero así mismo, al apoyo mútuo casi inquebrantable, y permanentemente animado por la casta rabínica -ya más enconada, y hasta virulentamente, en los sectores religiosos radicales, donde la gentil-fobia ciertamente no es ninguna broma, ni ninguna ingeniosa invención de los antisemitas para darle la vuelta a la tortilla.-


Pero, ahora, también podríamos hacernos otra pregunta pertinente: ¿Es "malo" que se apoyen entre ellos, que "jueguen en equipo"? Eso supondría un juicio moral, y como confeso nihilista y racionalista, me sobra por completo. La pregunta complementaria a esta sería entonces: ¿Es "malo" que los demás, por lo general, no practiquemos el etnocentrismo, la "solidaridad racial"? Pues la respuesta es la misma: Ustedes deben decidirlo por sí mismos, a título individual. 

Saquen sus propias conclusiones. ... Las cosas son como son, ni condenables ni ensalzables, ni achacables al maligno ni a la divina providencia, LOS HECHOS SON, LA MORAL FABULA.
...........

[*Pero no acaba aquí mi advertencia -que creo más que fundada- porque la otra cosa que está dando alas a los "herederos" del Nazismo, es justamente el querer apartarlos, censurarlos, prohibir sus actos, libros y conferencias. ¡Más aún! Prohibir cualquier texto, o discurso, que quiera revisar la Historia sobre el Holocausto, o la versión hoy hegemónica sobre el antisemitismo y las peculiaridades, si las hubiese, del Pueblo Judío. Al ejercer tal censura sobre estos dos temas, lo que está consiguiendo esta bienintencionada política, ¿saben qué es? ¡Pues que cada día aparezcan más personas dispuestas a comprar esa otra visión maniquea, la de los "héroes nazis perseguidos" y los "verdugos judíos dueños de la humanidad"! - "CLARO, NOS SILENCIAN Y NOS PERSIGUEN PORQUE TIENEN MIEDO DE QUÉ LE CONTEMOS LA VERDAD A LA GENTE." - Y esto, créanme que lo digo con sobrado conocimiento de causa, he podido comprobarlo y contrastarlo, ¿donde si no?, en la Red de redes, donde, protegidos por el anonimato, los individuos expresan sin tapujos lo que de verdad están pensando.]

Así que...¡Sigan ustedes con su cruzada! ¡Sigan optando por la censura y la persecución! ...Y verán como el resultado de todo esto no es distinto al de todas las malditas cruzadas de la Historia: no resolver el problema, sino pretender esconderlo, enterrarlo.. 


¡y a la postre, siempre, agravarlo!