Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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viernes, 29 de julio de 2016

LA LEY, LA EXCEPCIÓN Y LA REACCIÓN.

El ´fundamentalismo buenista`, como todo extremismo, se caracteriza por 
leer la realidad en clave simplista y maniquea.
~



















El otro día me encontré con un post que resume con gran acierto la encrucijada en que se halla hoy Europa. Está firmado por uno de mis contactos de Facebook, Armando López, y me ha servido de inspiración para desarrollar algunas reflexiones que espero arrojen un poco de luz sobre las causas de este conflicto ya más que latente. Las consecuencias son difíciles de prever, pero algunas de ellas ya las tenemos frente a nuestros ojos, tal como describe con gran lucidez el post. Toda acción tiene su reacción, y los excesos sólo conducen a mas excesos..
Una vez confirmado que el terrorista del hacha es un refugiado afgano que se coló desde Siria, miembro de ISIS, se confirma también que los refugiados sirios no son todos sirios y que al menos algunos no son refugiados sino terroristas que los políticos europeos han dejado entrar. La oleada de atentados actual es consecuencia de las políticas europeas y de los dirigentes que una mayoría de europeos ha ido votando durante décadas, en concordancia con la escala de valores que tiene la mayor parte de la población de Europa, educados por el sistema público para ser borregos paga-impuestos. Es, ni más ni menos, que lo que Europa ha trabajado y merece. No espero que Merkel dimita, que es lo que debería hacer, ni que la gente deje de votar a socialdemócratas. Lo que sí espero -aunque no deseo- es un creciente éxito electoral de partidos nacionalistas y de corte xenófobo en toda Europa. Toda causa tiene su efecto. Así funciona, por desgracia, la historia. Con efectos de péndulo. Se han cometido excesos increíbles a base de marxismo cultural, y el efecto rebote va a ser considerable.
Esto lo vengo avisando hace un tiempo. El fundamentalismo buenista, en su ingenuidad y arrogancia, acaba acrecentando el mismo mal que pretende combatir. Y es que cuando te pasas de frenada, causas una reacción. 

Los problemas derivados de la inmigración son un tema tabú.. favorecemos a los “colectivos desprotegidos” permitiendo que los menos honrados dentro de esos colectivos se aprovechen y abusen del trato de favor.. mantenemos una concepción antropológica boba y santurrona donde a todo inmigrante, por serlo, se le supone incapaz de todo mal.. Hasta que un gran sector de la sociedad acaba tan hastiado que se pasa al extremo opuesto: la inmigración es problemática siempre.. favorecemos a los “nacionales desprotegidos” permitiendo que los peores de entre ellos abusen de los inmigrantes.. y rescatamos una concepción antropológica arcaica donde a todo europeo, por serlo, se le supone incapaz de todo mal. 

No es culpa de los europeos; no es culpa de los inmigrantes; es culpa de la estupidez insondable de los ingenieros sociales,  habitualmente niños ricos que intentan arreglar un mundo que no conocen porque jamás lo han pisado.

Todo parte de un error fundamental, que es el de sustituir la ética por el moralismo y colocarle a la justicia el apellido “social”, con lo que ambas se pervierten, dando lugar a situaciones ciertamente inmorales y ciertamente injustas. En el momento en que empezamos a considerar a los personas como miembros de un colectivo antes que como individuos y a repartir etiquetas de “privilegiado” o “excluído”, de “favorecido” o “desfavorecido” según se pertenezca a un grupo o a otro, nos es imposible distinguir al bienintencionado del malintencionado, al sincero del mentiroso, al verdadero necesitado del mero aprovechado. Los honrados serán penalizados; los tramposos serán premiados. 

Y como algunos de los tramposos son además criminales, fundamentalistas dispuestos a matar en nombre de Allah, los musulmanes honrados serán especialmente perjudicados; cosa que no hubiera ocurrido si tan sólo los hubiéramos tratado como individuos, como iguales, como sujetos de derecho. ¿A alguien le parecería extraño que en medio del conflicto ruso-ucraniano se tuviera especial cuidado con los sujetos que atraviesan la frontera entre ambos países? ¿No nos parecería por completo irresponsable que no se tomaran todas las precauciones habidas y por haber en los controles fronterizos? Se insiste en que el problema de los refugiados es esencialmente una cuestión de vidas humanas. Pues bien, lo es doblemente: se trata de proteger tanto la vida de los refugiados sirios como la de los ciudadanos europeos.
Alemania es el mejor ejemplo de cómo puede pasarse de un extremo a otro en tiempo record.
























Pero se han hecho ya demasiadas cosas mal. El problema no parte de la crisis de los refugiados, sino que viene de muy atrás. La penosa diatriba que plantea esta crisis humanitaria, como la suelen calificar, se suma a un conflicto permitido y alentado por los políticos europeos, derivado de no considerar a los musulmanes como sujetos de derecho, iguales a nosotros, sino dentro de un régimen legal especial pensado para “protegerles de la exclusión, de la islamofobia y de la instrumentalización de sus actos por la extrema derecha”. Este pretexto, el de la extrema derecha, es el que han empleado los gobiernos para justificar lo injustificable: ocultar sistemáticamente crímenes perpetrados por musulmanes, y para más inri, motivados muchos de ellos por el odio racial o religioso. Es decir, que para evitar el racismo y la islamofobia, se ha sido permisivo con la cristianofobia y la eurofobia. 

Pero la injusticia es siempre injusticia, por más bellas que sean las palabras con que se revista. Tratar de saltarse la ley para supuestamente compensar una situación desnivelada de partida, o para evitar un peligro mayor (también supuesto) acaba por producir los resultados que vemos: indignación más que justificada y un odio en ningún modo justificado pero sí muy predecible. Si sabemos que la xenofobia existe (y, como hemos visto, los políticos la tienen muy presente), ¿no creen ustedes, lumbreras bruselienses, que la fomentará en mayor medida otorgar privilegios a los inmigrantes que aplicarles la misma ley que a todos?

Se trata ésta de una postura arrogante y paternalista, una nueva y retorcida forma de clasismo y racismo. En primer lugar les estamos diciendo a ciertas personas, por pertenecer a una etnia, religión, sexo o vayaustéasaber qué otra circunstancia, que son o bien más capaces o bien más incapaces de salir adelante, de tener éxito o de fracasar, de ser reconocidos o ignorados. Con ello estamos reduciendo el inmenso potencial alojado en cada individuo a un prejuicio y una generalización extremadamente pobre, encerrando todas las posibilidades de su desarrollo personal y profesional en una categoría tan estrecha como ancha es nuestra arrogancia. Usando una expresión de moda, les estamos desempoderando. 

Pues qué sabremos nosotros de lo que son capaces unos y otros.. ¡Nosotros somos los clasistas, los racistas y los machistas por presuponer que un pobre, un extranjero o una mujer no saldrán adelante sin nuestra ayuda! Nosotros les estamos mandando el mensaje, a estos y cada vez más colectivos, de que son víctimas, de que son débiles, de que la única posibilidad que tienen es mendigar compasión o exigir un trato de favor. ¡Habrá una forma más perversa de matar los sueños, la energía y la voluntad de alguien! ….

Además, ¿cómo sabemos a priori las dificultades con que se van a encontrar, la mayor o menor discriminación que van a padecer? Para ayudar y para combatir la discriminación siempre habrá tiempo. ¿Por qué nos adelantamos entonces a conceder ventajas efectivas para compensar supuestas desventajas que pueden o no darse? ¿Por qué llevar en brazos a alguien antes de comprobar si sabe andar por sí solo?, ¿por qué tratarle como un niño y hacerle pasar por la -para muchos- indignidad de la sobreprotección, y arrebatarle así la posibilidad de enorgullecerse en el futuro de no haber requerido asistencia ni favor de nadie?

Se dirá que si asumimos el individualismo metodológico que aquí proponemos estaremos permitiendo que infinidad de personas, por una razón u otra, sean discriminadas o tratadas injustamente de diversas formas. ¿Pero es que no es igualmente posible prestarles ayuda a nivel individual, combatir las injusticias concretas y palpables, en vez de teóricas y generales, de que son víctimas los sujetos, sin importar en qué colectivo podamos encajarles? ¿Acaso importa el motivo, demostrable o teorizable, por el que hayan sido maltratados? ¿Acaso no nos mostrará el propio número de las infracciones cometidas contra unos o contra otros qué grupos son peor tratados? … ¿Por qué no dejamos que el día a día nos marque cuáles son los problemas más acuciantes en vez de partir de una presunción que nunca alcanzará a la siempre cambiante realidad?

Mientras tanto, deberemos enfrentar algunas situaciones que ya no tienen marcha atrás; porque de evitarlas, debió hacerse ya hace mucho tiempo. Mientras repensamos nuestra concepción de la ley y la ética, los fundamentalistas están aquí y seguirán usando los derechos y libertades que les otorgamos como arma para destruir la misma civilización que los sostiene. 

Por nuestra inconsciencia y nuestra irresponsabilidad, seguramente acabarán pagando el pato los de siempre: los ciudadanos honrados y respetuosos con la ley, tanto nacionales como extranjeros. Va a ser una manera amarga de aprender una vital lección: las excepciones y los privilegios, por bienintencionados que sean, van erosionando la idea de justicia e igualdad y sólo fabrican abusos y excesos; los cuales, como dijimos al inicio, sólo pueden conducir a nuevos excesos.
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¿Reaccionará Europa antes de contemplar una imagen como ésta? ....

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jueves, 25 de junio de 2015

Sobre fanatismos e irracionalismos varios (II: Los fundamentalistas de la Concordia Universal)

[Teníamos pensado dedicar esta segunda parte a otras tipologías de extremismo. Pero después de toparme con algunas noticias más que preocupantes, no pude dejar pasar la oportunidad de dedicarle un amplio apartado a aquel que hemos bautizado como "el de la concordia universal". Fanatismo éste especialmente peculiar por ser el que goza, con gran diferencia, de una imagen más favorable; hasta el punto de apenas ser percibido como tal, excepto por una minoria de disidentes del "totalitarismo biempensante".]
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Suecia, punta de lanza de la ingenieria progresista y multicultural.

La vanguardia del "progreso humano", esos fundamentalistas de la "concordia universal", están transformando ya muchas sociedades, con el beneplácito de sus gobiernos, en auténticos infiernos.

Hoy: Estocolmo... Oslo, Londres. Mañana: tu vecindario.


[Enlace aquí]

¡Cinco musulmanes violan durante 36 horas a dos niñas británicas! - ¡¡¿ 100% de las violaciones del 2009 en Oslo fueran cometidas por musulmanes ?!! 

[Enlace aquí]


Sobre estos casos tan especialmente brutales se dirá incluso que "se hubieran dado igualmente en sus paises de origen (de los violadores), sólo que entonces no se hubieran difundido tanto, y como las víctimas hubiesen sido de su misma étnia y religión, a nadie le hubiese importado lo más mínimo". Pues bien, esta justificación -que no es otra cosa- será la última a la que acudirá aquel empeñado en echar tierra sobre el asunto; aquel que, repleto de "buenas intenciones", busca todas las triquiñuelas argumentales posibles con tal de explicarse estas circunstancias "de un modo no racista". Pero lo cierto es que tales crímenes, crueles como pocos que se recuerden, están movidos precisamente por el odio racial y religioso (que si suficientemente peligrosos son cada uno de ellos por separado, tan sólo imaginen lo que puede darse cuando confluyen a un tiempo en un mismo lugar.)

... Es cierto: no hace falta que se lo imaginen, ya lo ven.

Lo vengo advirtiendo hace mucho. Parte (o gran parte) de la culpa de que haya cada vez más nazis y "conspiranoicos del kalergi" la tiene el radicalismo contrario, el del "multiculturalismo a cualquier precio" -y si nos descuidamos, el del mestizaje forzoso-. ¿Por qué prácticamente todos los que denuncian uno de los dos radicalismos no son ni tan siquiera conscientes del otro? 



















En el caso de quienes sólo ven racismo por todas partes, y que por tanto, es ese el único extremismo que su mente procesa, la única explicación que se nos ocurre es la siguiente: La mayoria da por hecho que todo lo que se haga "en nombre de la igualdad y la justicia" no puede ser extremista ni fanático. 

En el caso de la minoría francamente xenófoba -aquellos casos en que puede usarse con propiedad este adjetivo-, la explicación es de todos conocida -ésta sí  se han preocupado de describírnosla hasta la saciedad-: La proyección de las propias carencias en el otro, la tan cacareada búsqueda de chivos expiatorios -que no por ello deja de existir en muchas ocasiones, eso es cierto, pero tampoco puede usarse como argumento comodín cada vez que no tenemos respuesta a una de las innumerables contradicciones que alguien señala sobre esta nueva realidad.-
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¿Alguien vió el video donde una profesora de instituto sueca se dedica a machacar y culpabilizar a una chica blanca por el mero hecho de ser blanca, hasta el extremo de hacerla llorar? (Ante lo cual, por cierto, la profesora ni se inmuta. Hasta ese punto debe tener ya interiorizado aquello de WHITE=DEVIL. Es sabido que "cuando el fanatismo gangrena el cerebro...")

-Sirva esta imagen como muestra del extremo al que se está llegando-
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También es necesario aclarar otro punto. Muchas veces, la polémica pretende centrarse exclusivamente en el peligro del islamismo. Pero no es el Islam el único problema (aunque es una amenaza bien seria, qué duda cabe.) No, el problema capital es la imposición del multiculturalismo per se. 

Islámicas o no islámicas, hay culturas que chocan cuando comparten el mismo espacio, y es inevitable. Sería bueno que no ocurriese así, pero así ocurre, por mucho que algunos no puedan soportar la realidad -o la naturaleza- tal cual es. Y de ahí que también quieran "enmendar los errores" de esta última mediante inventos distópicos como la ideología de género.

Pero ya sabemos muchos que en nuestra celebrada "libertad de expresión" no cabe el señalar las contradicciones de este modelo multicultural (modelo, porque no ha surgido únicamente de la mera coyuntura y sin que nadie mediase en ello, tal como nos venden, sino que los políticos han tomado decisiones claves al respecto). No se pueden señalar porque, digas lo que digas, lo enfoques de la manera que lo enfoques, te acusan inmediatamente de racista. Está todo tan extremadamente polarizado que sólo se asimilan dos posiciones: o "pro" o "contra". ¡O BLANCO O NEGRO! O aceptas todo, absolutamente todo de esta situación, O ERES UN RACISTA. 
Y no hay más vuelta de hoja. Igual que darse contra un muro.

¿Nadie se da cuenta de la escalada de irracionalidad que están desatando con este polarización? ¿No ven que cada avance en el radicalismo de una de las posturas tiene respuesta inmediata en la contraria; y que de este modo, el "antiracismo" no hace más que alimentar el "racismo", y viceversa? 
¿Ninguno de estos "popes de la concordia universal" advierte la gravísima irresponsabilidad que están cometiendo, llevándonos a situaciones cada vez más extremas, poniéndonos cada vez más claramente entre la espada y la pared?

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Pues bien, intentemos razonar del siguiente modo:

¿De verdad os preocupa tanto el odio racista y xenófobo? ¿De verdad quereis evitar una escalada de conflictos étnicos? 
Entonces, ¿por qué prohibís hablar de ello? -Proveyendo así de excusas a los que quieran avivar ese odio-. ¿Por qué queréis correr un velo -más bien, un telón de acero- sobre toda la cuestión? ¿Por qué sólo escucháis y comprendéis a una parte y consideráis por defecto a la otra injusta, perversa e indigna de ser escuchada? -¡Fomentando de este modo el crecimiento sin freno de la indignación!, con lo que se revela inmediatamente cual es vuestro papel: CULPABLES POR OMISIÓN Y CEGUERA-.

¿Por qué, en resumen, os negais a afrontar las realidades -cada vez más crudas realidades- que tenéis delante de vuestras mismas narices?

Yo os lo diré: Porque os habeis convertido en fanáticos incapaces de reconocer que lo son. Porque os han seducido con un chantaje moral que encontró cómodo refugio en vuestra alma post-cristiana, y gotita a gotita, acabó por volveros ciegos a las realidades y lacayunamente fieles a LOS-PRIN-CI-PIOS. (Y la ceguera sólo puede crecer en la medida en que crece, a su vez, la fidelidad al principio abstracto. Señalar esto es clave).
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¿Culpables los inmigrantes, decís? ¡No, culpables los gobiernos y las oligarquías!
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martes, 23 de junio de 2015

Sobre fanatismos e irracionalismos varios.


En el presente vivimos la apoteosis de los fanatismos. Quizá no alcancen todos en el día de hoy la cumbre de su irracionalidad -eso ya sería insoportable-. Lo que sí es seguro es que se da tal número de ellos a un tiempo como en ninguna otra época que se recuerde.

Y es que, a los de nueva hornada, se les suman todos aquellos de hornadas anteriores que aun sobreviven. Imaginen la cola que se forma en el registro de tontolabas...

"Todo el día matando tontos..." El que dijo eso, hace tiempo que se rindió,  y se inmoló.

Lo más sonrojante de todo, dicho sea de paso, es que gran parte de ellos, ya vengan de una "escuela" u otra, saben reconocer y denunciar el fanatismo de los demás pero jamás son capaces de percibir ni una sombra del propio.


Hay quién se vuelve fanático del nacionalismo (unionista, separatista, hay para todos los gustos, y todos mienten y manipulan, poco menos, por igual.) Hay también quien cree haber descubierto la gran clave de los problemas que aquejan al mundo en la dimensión étnica y racial (esto vuelve a estar de moda, imagino que, en parte, por culpa de la tibieza y las moralinas igualmente fanáticas de los llamados "antiracistas". Un polo siempre alimenta al otro.) Luego están los fanáticos del igualitarismo, ya sea en clave de "género", "raza", o "clase social" (de ellos ya hemos hablado sobradamente aquí.) Luego irían los religiosos, los que aun quedan (la verdad es que a este tipo de fanatismo ya no le resta apenas fuelle -entiéndase, en Occidente-. Porque a diferencia del de la lucha de clases, o de razas, tiene más largo recorrido, y por eso debe ser que hay ya poco "carrete del que tirar"). 

Pero los más, de verdad, los más llamativos de todos son esos de los que ya hablé; aquellos que se muestran especialmente comprometidos "contra todos los fanatismos" sin apreciar ni por un momento el suyo; el cual, en muchas ocasiones, no es menos pequeño, o menos grave que el de aquellos a quienes se pasan todo el día poniendo a caer de un burro.

¡Yo soy libertario y sólo creo en el mercado y en el individuo! ¡Amo la libertad, odio el comunismo y la religión! .. Pero me hago la picha un lio cuando hay que distinguir religión de religiosidad y espiritualidad, y la verdad es que da pereza ponerse a estudiar todo eso...¡Bah! Mejor rindo pleitesía a fanáticos impresentables y destructivos como Richard Dawkins y me cago en todo lo espiritual sin distinción. Al fin y al cabo, son todo rollos raros de freakies. Sin embargo, aquello de que sólo existe la materia y que no hay nada más allá parece evidente, y encima, resulta facilito de entender.

......

¡El individuo  y el mercado son lo único que existe! ¡Un mundo de mercaderes donde los contratos sustituyan a las leyes es el paradigma que YO-DIGO-QUE-RESOLVERÁ-NUESTROS-PROBLEMAS! Un mundo de intercambios donde cada uno vaya a la suya y ningún lazo colectivo sea cultivado es el modelo de civilización más sostenible a largo plazo.

Y tras eso, el mismo sujeto que viene a decir poco más o menos lo que acabamos de leer, denuncia la estrechez de miras y el fanatismo de los demás como si tal cosa. Y nada en todo ello le hace advertir contradicción alguna. Nada nos hace pensar que albergue la más mínima sospecha de que alguna de las piezas recién desplegadas pudiese no encajar en el conjunto.

Un paréntesis aquí sobre "los de la raza" antes de volver a atizar a los de la bandera negra y amarilla. Llegan a ser tan estúpidos algunos de ellos que, no contentos con asumir todas las manías persecutorias en forma de "conjuras contra su raza" (a veces ni siquiera es la suya, pero les haría ilusión que lo fuese), se esfuerzan en buscar mil pretextos arbitrarios para sostener lo insostenible. Ejemplo (extraído de un blog):


"Desde pequeño siempre me he olido que algo no cuadraba y he ido atando cabos, hasta convertirme en un todo un nacionalista ario a los 15 años. Y no veo que tiene de malo el que sea adolescente, en todo caso será aún más meritorio para mí, teniendo en cuenta mi precocidad en destapar al Sistema, y la degeneración cada vez mayor a la que someten a la juventud, según va avanzando el plan del Enemigo. Me pregunto que hacías tú a mi edad, seguro que estabas con una banda de guarros estilo San Polla Palomino, sin tocar un solo libro (salvando el “Playboy’’, si es que eso se puede considerar un “libro’’), matándote a pajas con pósters de negras y bebiendo “kalimocho versión La Bamba’’. Yo sin embargo, he pisado a fondo desde bien pequeño, tanto intelectual -leo clásicos y libros de nivel desde los 10 años- como físicamente, -pues soy practicante de varias artes marciales desde los 13, y hace 1 año he comenzado con musculación sarcomérica- y he adelantado a toda la masa depravada y plebeya que compone al resto de la juventud actual salvando otras excepciones como la mía, hasta el punto de poderme considerar como miembro “de otra casta’’.

VIVA LA NOCHE DE LOS CUCHILLOS LARGOS. MUERTE A SIÓN Y AL NAZBOLISMO."


Bueno..bueno, ¡bueno! Me parece que tenemos aquí un buen surtidito. No sé ni por donde empezar. ¿Mencionamos primero la arrogancia, la suficiencia, o la brutalidad y la violencia que destila todo el discurso? 

Despreciable y francamente repugnante. Lo que más llama la atención, sobre todo a quién conozca poco de este SUB-mundo, es el nivel cultural e intelectivo del que, en efecto, pueden presumir muchos de estos -no por ello menos fanáticos- neofascistas. Y de este mismo perfil, jóvenes casi adolescentes, existen en gran número dentro de la última generación. Son despiertos y echaos palante (demasiado), y como se han leído unos cuantos libros y -hay que reconocerlo- no redactan del todo mal, ya se creen por ello, a su corta edad, con la autoridad moral e intelectual de "iluminar al mundo" sobre el camino que debemos seguir si no queremos "ser engañados por Sión". Fijémonos en esa convicción tan propia del fanático cuando describe su "caída del caballo". Ya hemos destripado en anteriores escritos ese ego hinchado que es siempre conditio sined qua non para que sea plenamente operativo el fenómeno conspiracionista (en este caso, puramente conspiranoico, ya que todo gira en torno a una "conjura contra el hombre blanco"). Y no estará de más tampoco observar la forma en que ciertos pretextos ideológicos abren una peligrosa puerta a la permisividad hacia toda clase bajas pasiones (en el caso que nos ocupa, al odio racial más CRUDO Y PLEBEYO, como se manifiesta en esa manera de insultar al oponente sugiriendo que "se rebaja" mirando ´posters de negras`.)
En resumen: Cree haber encontrado la "gran verdad proscrita que nos salvará" (o que salvará a la raza blanca, porque la idea desprendida es que poco importa lo que les pase a las demás). Y cree haberlo hecho con apenas veinte años. Por ello ya se está preparando para "la gran batalla final", y toda su vida parece estar orientada a una misión trascendente de la cual, con toda probabilidad, tendrá que reirse pasados unos años, o incluso avergonzarse un día en petit comité, en un arranque de franqueza.

(Lo de lanzar el viva a la Noche de los Cuchillos Largos  ya es como la puntilla, como si pugnara por ser el "más malo entre los malos". Ni con las pobres S.A. tiene clemencia este proyecto de hombre con un ego que casi podemos ver inflarse en cada inflexión del lenguaje, y que si mantuvo ese mismo ritmo hasta ahora, seguro habrá reventado ya.)


Bueno, pues como se nos ha alargado el apartado dedicado al "racialismo" más de lo esperado, a los de la bandera negra y amarilla deberemos continuar dándoles azotáinas en una siguiente entrega dedicada al mundo de los irracionalismos (para la cual reservaremos también otro apartado no menos jugoso, como es el del fanatismo anti-comunista). Tengan ustedes un  buen día. Y si esto les ha "iluminado" en algún aspecto, quizá contemplen poner en el futuro algo más de racionalidad en ciertas cosas. Verán como no les hace daño.
¡Sí, de estos ya hemos hablado sobradas veces!
Pero como ven, parecen no cansarse nunca de alcanzar 
nuevas cimas en la escala de lo ridículo, de batir nuevas marcas 
y redefinir por completo conceptos como "delirante" o "descabellado".
Este radicalismo en concreto eleva a profecía apocalíptica la tan famosa
frase de Einstein sobre las cosas que son o no limitadas
en el ser humano y en el Universo.

                                      /
                                    /
[¡¡EJEMPLO DE LIBRO!!]   
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martes, 9 de junio de 2015

"Evola: Permanecer en pie sobre las ruinas, orientarse en medio del caos" (III)

Cerramos el "ciclo evoliano", es decir, estas aproximaciones por pasos sucesivos -tres en concreto-, con las que hemos querido entresacar aquellas percepciones de Evola que desde aquí juzgamos acertadas, pero sobre todo, dignas de ser "hilo del que tirar" en lo sucesivo. Eso sí, con paciencia y sosiego parejas a la determinación por llegar hasta el fondo; las implicaciones de estas percepciones son demasiado vastas y diversas para digerirlas todas de vez. Lo que conviene, pues, es ir escalando posiciones intelectivas, ir conquistando certezas y recogiendo las pequeñas gemas y diamantes que serán los valores espirituales y filosóficos que hemos sumado a nuestro acervo, consiguiendo, pues, enriquecerlo al final del proceso.

De esto es de lo único que se trata, en esencia, toda reflexión humana llevada a su más alta expresión. Cosa que, aunque nos esté vetada a los que no somos un Nietzsche, un Ortega o un Spinoza, tampoco puede ser un pretexto para cultivar el conformismo intelectual.

Esta última parte de las que son mis primeras aproximaciones a las ideas evolianas (seguro habrá segundas y terceras) me propuse dedicarla toda ella a la cuestión espiritual, pero me he dado cuenta, finalmente, de que hay otras dos temáticas que sería interesante colocar junto a ella; estas serían la nación y la raza. Las abordaremos en primer lugar.

*
NACIÓN, ESTADO, E ILUSTRACIÓN.

La nación y el Estado modernos se caracterizan, los dos, por ser procesos que tienden a la homogeneización, a la nivelación de todos los, súbditos primero, ciudadanos después (palabras, nada más que palabras). El mito patriótico es creado, según el mismo Evola, pensando en el "vulgo", en el "pueblo llano", y dirigido, por tanto, a una mentalidad escasamente cultivada; por eso es juzgado por el autor como decadente, disolvente, palabras que ya usamos  cuando nos referimos a las referencias de "lo alto" y de "lo bajo" en la anterior parte.

El estado-nación como lo conocemos hoy no existía antes de los Reyes Católicos, el Despotismo Ilustrado y la Revolución Francesa (referencias que representarían los tres pasos que siguió este invento, perfeccionándose en cada una de ellas.) En el mundo tradicional, uno tenía varias pertenencias: al estamento, al gremio, a la lengua, a la religión, a su condado, a su municipio, a su orden de caballería, a su orden monástica. Nada que ver, por tanto, con la tan preponderante pertenencia a la nación, tal como se dió en los dos pasados siglos -aunque pugnase, en cierto momento, con la clase social, la raza o la religión-. Pero lo que a mi más me interesa resaltar en ello es el sumo empobrecimiento de la sociedad civil que supuso, si lo comparamos con la rica diversidad de formas de poder, de representación, y de identidades grupales que hubo en el Medievo o en la Era Clásica.
En el Estado Moderno sólo somos números, expedientes, grandes sectores muestreados. Igual ricos que pobres, eruditos que sabios populares, todos estamos reducidos POR IGUAL al anonimato, a la estadística, a la ciega burocracia.

Podemos ver con claridad como el mito patriótico y toda clase de nacionalismo se adecúa a ese carácter disolvente que, ya dijimos, es la esencia más nuclear de lo que Evola llama Modernidad (la cual no se corresponde exactamente con la Era Moderna, dado que él coloca el punto de inicio de esta "disolución" en la primera expansión del Cristianismo, si no antes.)

Es, por otro lado, normal que la gran masa se sienta en mayor medida identificada con sus vecinos, sus "compatriotas". Pero no tiene por qué ser el caso de quienes no encajan con el promedio, que pueden sentirse mejor integrados en una comunidad trans-nacional de intereses afines.

De hecho, Evola presiente que en esta fase final de la crisis civilizatoria, será la pertenencia a una causa, a una aspiración común, la que unirá a los individuos cada vez más por encima de su nacionalidad. Intuición que yo creo acertada.


*
RAZA, ESPÍRITU, Y CIVILIZACIÓN.

"La sangre, la pureza étnica, son elementos que, incluso en las civilizaciones tradicionales, tienen su valor: valor cuya naturaleza no justifica el empleo, para los hombres, de los criterios en virtud de los cuales el carácter de "pura sangre" decide perentoriamente cualidades de un perro o de un caballo, como han afirmado, o poco más, algunas ideologías racistas modernas."

(Julius Evola, ´Revuelta contra el Mundo Moderno`.)

Aunque aquí, como en otras tantas citas, el autor parece dejar clara su posición frente al racismo biologicista -es decir, aquello que niega, o que cuestiona-, no queda igual de claro qué es lo que afirma. Y esta dificultad aumenta al tornarse la raza, en su pluma, una cuestión más compleja de lo que era el mero hecho biológico, tras la inclusión del alma y el espíritu como naturalezas superpuestas al mismo. 

Algo dijimos ya sobre esto en la primera entrega del ensayo. Las polémicas siguen suscitándose y los propios estudiosos no se ponen de acuerdo sobre la delimitación de la "doctrina racial" evoliana . 

Sí hemos logrado, al menos, entresacar una síntesis de su posición en materia de mestizaje: Para Evola, cuando la pureza de la "raza espiritual" decae, poco importa ya la pureza biológica; pero cuando la primera está en su apogéo, apenas pueda dañarla la pérdida de la segunda, esto es, el mestizaje -a no ser que sea masivo-. Y todo lo que sea aplicable a la raza, se aplica igualmente a la civilización creada por ella, ya que se la considera la natural expresión y desenvolvimiento de aquella "materia prima".

Hecha esta síntesis, confieso que yo, más allá del interés que me suscita toda teoría que tenga al ser humano por objeto, no me tomo demasiado en serio las tesis raciales evolianas; máxime cuando me habla de un proceso de involución, prácticamente, del dios al animal. No me interesa, pues, su visión antropológica asumida hasta sus últimas consecuencias; pero sí hallo interés en el mito de la divinidad perdida, precisamente ASUMIDO COMO MITO. 

Al igual que el mito -y quizá realidad- de la Edad de Oro que vendrá tras el Kali-Yuga, son IDEAS-FUERZA con la capacidad de mover potentes sinergias en nuestro ánimo, en nuestra imaginación, en nuestro espíritu, Y EN NUESTRA VOLUNTAD. 
Por eso y no por otra cosa, POR PRAGMATISMO VITALISTA y no por compromiso con ninguna "verdad metafísica", percibo y asumo el valor intrínseco a este relato.

Como conclusión provisional a este apartado, y para  acercarlo a su dimensión más cotidiana, puede venir a colación recordar que, antiguamente, cuando se decía que alguien era "de raza", se hacía referencia sobre todo al carácter. Y a este efecto, el "Mito de la Sangre" jugó un papel, a veces útil, a veces algo equívoco.


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MITO Y RELIGIÓN.

Habida cuenta de la confusión actual provocada por las decenas de sectas, cultos y sincretismos, y de la degradación general de la que participan todos ellos, para Evola queda claro que la orientación espiritual del hombre de hoy no puede venir de ninguna de estas tendencias, la mayoría de las cuales sólo expresan los "signos desesperados de los tiempos" de los que he hablado largamente en otro ensayo que guarda estrecha relación con éste.

Vimos en la primera parte que el existencialismo supuso un callejón sin salida. Y conviene destacar ahora uno de los motivos por lo que esto es así, y que no mencionamos entonces. Los existencialistas arrastraban, quizá sin ser conscientes, un "pecado" del propio cristianismo; a saber: la negación, omisión u olvido de la pre-existencia del alma -o, para ser más rigurosos, del espíritu-. Grave "pecado" cristiano y post-cristiano cuyas consecuencias en toda la metafísica y en el ánimo del hombre de Occidente han sido profundísimas. 

...Y de ahí el "ser arrojado al mundo", de ahí la "insoportable levedad del ser"...

Para ser concisos sobre esto, podemos decir que Evola concluye, a grandes rasgos, lo mismo que ya concluía en una frase que hizo suya el chileno Jodorowsky: "Sólo sé que antes de nacer fui algo, y que después de morir también seré  algo". No nos parece una mala máxima -y ya es más de lo que a ciencia cierta SABE el común de los mortales-.

Sólo a partir de estas certezas esenciales, a modo de asunción de mínimos, es como puede construirse una orientación espiritual lo menos inauténtica posible; alejándose de cualquier iglesia, credo o sincretismo de nuevo cuño, como ya dijimos, y procurándose uno mismo toda doctrina requerida -es decir, indoctrinándose-. Esta "asunción de mínimos" es una vacuna contra el barroquismo desatado, siempre tan engañoso, de esas corrientes pseudo-espirituales de las que, dijimos, queremos resguardarnos. 

Debemos, pues, esculpir nuestra idea del espíritu hasta dejarla en su expresión más desnuda y más sobria. Por ello, al vernos a nosotros en tanto seres trascendentes -en tanto rebasamos el estrecho "Yo terrenal y temporal"-, no debemos ver magnos paraísos esperándonos a nuestra muerte ni fantásticos viajes por planos astrales, sino algo mucho más puro e indubitativo: UNA DIRECCIÓN, UNA MISIÓN, UNA REALIZACIÓN de todo lo que somos en potencia -o quizá sea mejor decir: de todas las potencias que a través nuestro se expresan.-

Evola apunta un método que nos puede encaminar eficazmente hacia esa realización, y ayudarnos a no perder la orientación, la referencia, LA DIRECCIÓN HACIA EL SER. Se trata del cultivo de la perfección en una disciplina muy concreta (artesanal, intelectual, mecánica o manual - en cualquier caso, TÉCNICA.-) Y tal voluntad de perfección nos encamina hacia el Ser, y a la vez nos mantiene en su búsqueda, porque mediante ella vamos acercándonosaun sin quererlo, a LA IDEA PLATÓNICA.
Hay ejemplos riquísimos de esta, llamémosle "filosofía", en todo Oriente, y muy especialmente en China.
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En resumen: sencillez, pureza, voluntad, resolución, consciencia y dirección. Nada más se requiere, y nada más se puede exigir, al individuo que busca orientación cuando todo entorno suyo se derrumba.. ¡Más!, cuando los escombros de esas ruinas se convierten en un mar de meteoritos que el sujeto debe atravesar imperturbable, sin variar un ápice su rumbo.. como Arjuna en el MajáBharata..


martes, 3 de marzo de 2015

"Vocación impopular"

Es necesaria verdadera vocación para nadar contra corriente.
Si tan siquiera dudas tenerla, lo mejor es que desistas ya.


Hoy, hablar de la inmigración como de un problema es impopular. Se trata de una tarea ciertamente ingrata. Pero precisamente por los insultos que recibimos quienes lo hacemos, es por lo que se hace más necesario, si cabe, seguir insistiendo, y esforzarnos en explicarnos cada vez mejor; con la esperanza de que, un día, parte de quienes nos insultan logren "cambiar el chip" y se muestren dispuestos a abordar tan compleja problemática sin acudir a respuestas simples, a moralinas y categorizaciones, y sin dividir ya la sociedad entre "justos y réprobos", entre "cristianos y herejes"..  

Quizá no tengamos, al final de todo, razón. 
Pero si la tenemos, sería ciertamente trágico que nos empeñáramos en seguir obcecados, con la venda en los ojos, tan obsesionados con "el racismo" que perdamos de vista "el sentido común"... y que, finalmente, el retrato poco halagüeño del futuro que hacemos "los cenizos" acabe asemejándose más a la realidad que el que hacen "los que lo pintan de rosa".

Pero primero, ahondemos en el mencionado maniqueismo: 
Se quiere identificar a los xenófobos. "Si no eres xenófobo, no deberías tener ningún problema". En lo que no se piensa es en que, más allá de lo que sea yo, o el de más allá, la xenofobia, como tal, va a existir siempre; del mismo modo que siempre va a haber ignorancia, y va haber individuos dominados por las bajas pasiones. En lo que no se detienen, tampoco, es en que, a mayor nivel de inmigración, mayor nivel de xenofobia, ¡pero no por que yo lo quiera así, sino porque así es, nos guste o no! Por lo tanto, el problema clave no está en que éste o aquel político, intelectual, opinólogo, sea o no "racista", sino en que gran parte de la sociedad no va a dejar de serlo nunca -Porque si creen que puede extinguirse la xenofobia, creerán también que puede extinguirse la ignorancia, el fanatismo, las envidias y los revanchismos,...las tendencias irracionales y destructivas, en general.-

La ética se quiere poner por delante de cualquier otro elemento (esto es, a grandes rasgos, lo que defienden los "pro-inmigración sin reservas".) De acuerdo, sería un debate largo y profundo, pero vamos a aceptar que, en efecto, todos acordamos que debe ser así. La pregunta entonces debe ser: ¿Pensamos en la ética en el corto plazo o en el largo plazo? Porque en efecto, hoy podemos ser perfectamente éticos, pero.. ¿Y si en nombre de la ética acabamos creando sociedades donde ésta dificilmente pueda ya abrirse paso, por verse en medio de un "fuego cruzado" constante entre distintas comunidades irreconciliables? 


El camino al infierno está empedrado con buenas intenciones...
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¿Sería posible.. incluso.. que llegáramos a suicidarnos (como sociedad, como civilización) en nombre del humanitarismo??? 


Esta moral post-cristiana es defendida con tal autosuficiencia... los "herejes" son "quemados" con tal ensañamiento en los "altares mediáticos"....que yo no descartaría del todo esa posibilidad.

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¡Ójala no sea asi! 
Repito: 
Yo no quiero que sea así, tan sólo aprecio, guiado por mi sentido común, que es muy probable que efectivamente acabe siendo como relato.

¡Buenas noches y buena suerte,.. Europa!













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TEXTOS COMPLEMENTARIOS, Y NECESARIOS PARA ACLARAR ALGUNOS PUNTOS: 

domingo, 7 de diciembre de 2014

EL PENSAMIENTO POR OPOSICIÓN.


A los librepensadores.. 
Alere Flammam veritatis

Lo diré una vez, una docena de veces, y todas las que hagan falta:

Debemos dejar ya de definirnos por la oposición a algo.
No es más que una muestra de inmadurez intelectual, 
¡más diré!, ¡de infantilismo!
El que es anti-cualquier cosa, para empezar, suele desconocer profundamente aquello que odia. Este desconocimiento es, a la vez, consecuencia, y origen, de su rencor. La ignorancia siempre es pieza clave en toda cruzada y persecución furibunda desde que tenemos memoria, y no menos cierto es que, si somos enteramente sinceros, nada hay en este mundo, ninguna doctrina,tendencia, o circunstancia, de la que no se pueda extraer ni una sóla lección en positivo, o alguna perspectiva que nos aporte mayor "amplitud de campo".

El otro poderoso motivo para desconfiar de la objetividad del que se postula como "anti-algo" es el que tantas veces he mencionado, y que no por ello deja de ser, como el presente aviso en conjunto, necesario de recordar hasta la saciedad: La persona autodefinida anti-X suele acusar una marcada tendencia a "percibir" rastros de X (fascismo, capitalismo, comunismo, racismo...) hasta en los lugares más insospechados.

Así, el anti-racista o el anti-machista cree que practicamente todo el mundo, en una amplia gama de niveles y formas, es racista, o machista.
Por suerte, tanto el racismo como el machismo han menguado enormemente en los últimos tiempos, al menos en occidente; ahora, LA TONTERÍA DE ALGUNOS.. EN OCCIDENTE, no tiene límites..
*
Yo ya superé recientemente la "última frontera" -creo que es la última- que resultó ser, en mi caso, el "anti-capitalismo/anti-liberalismo".

En el fondo, no se trataba más que de dar los últimos pasos en coherencia con lo que yo venía defendiendo. Si ser anti-algo es estúpido, no lo va a ser menos ser anticapitalista o anti-ñioliberal (El neoliberalismo se ha convertido en un nuevo mantra/palabra-policia que un día va a desbancar al, siempre tan exitoso y versatil, "fachizzzmo".) 

Yendo a este ejemplo concreto de oposición, tan extendida (y no sólo en la izquierda, no crean), el odio, el "ir a la contra" no nos hace menos miopes, alucionatorios, que lo que hemos descrito en los anteriores ejemplos. 
Ser anti-liberal, por ejemplo, supone relegar tanto una de las perspectivas socio-políticas que ENRIQUECEN la observación humana, que facilmente pudiera tener la consecuencia de no estar suficientemente prevenidos, y concienciados, contra la tirania, el "gorilismo" del Hombre de Estado, y la conculcación -por una excusa más o menos convincente- de los derechos más básicos de libertad de expresión y libertades civiles en general. 


¿Quién fue el "lumbreras" al que se le ocurrió ponerle
este nombre al partido en cuestión? ¿Es que hay una
 izquierda,aparte de la socialdemocracia, que ya no
la tienen ellos por izquierda, que no sea anti-capitalista?
También corremos el riesgo, en esta misma inercia, de tachar con el estigma de "enemigo del pueblo" al burgués, industrial, o persona de mayor poder adquisitivo; o así mismo, acercarnos 
-en otra dirección- a alguno de los variados iluminismos in-igualitarios o exclusivistas (los que no conviene olvidar sólo porque hoy no sean los más generalizados.)
Yo soy también coherente en esto, desprecio con pareja vehemencia los odios igualitarios y los in-igualitarios


Y ya, hablando más concretamente del capitalismo en sí, pues oigan, llevo mucha "tinta derramada" sobre el asunto, y más en concreto, "destripando" el paradigma liberal/ancap, y lo único que se me ocurre ahora mismo para ser conciso y arrojar algo de racionalidad es que: Si el capitalismo funciona tan bien, que no lo dudo, para aquello de hacer "cálculos económicos", intercambiar mercancias, e impulsar mercados, e incluso ideas (algunas veces, hasta buenas) ..¿Pues porqué no se quedan ustedes en el lugar que les corresponde, y donde parece que se las apañan bien, y nos dejan a nosotros un poquito en paz, con las decisiones, y los caminos que LIBREMENTE escogemos para nuestras vidas, y las de nuestras comunidades? 
Que si queremos ser proteccionistas, porque a nosotros nos parece que debemos serlo, y porque la gente "llana" entiende lo que es SU producto, más que la "idea platónica de producto", y oye, ¡porque nos da la real gana! ... ¡Pues déjenos a nosotros en paz! Y no tenga el valor de llamarnos tiranos, porque usted acusa una deformación bastante curiosa en su percepción según se ejerzan las "tiranias" contra el libremercado-fuentedetodoslosbienes, o contra TODO LO DEMÁS. 
Y que, del mismo modo, si queremos vetar a una empresa concreta, ¡o incluso a todas las de un país entero! ¡Porque nos caen mal! Sin más... O decidimos restringir las fronteras, no sólo a productos o capitales, sino a personas... En caso de que lo hayamos decidido democráticamente, pues por mucho que clamen por los "derechos humanos" o las "libres circulaciones", nadie nos puede negar la legitimidad para hacerlo (o al menos, a mi no me cabe la menor duda al respecto.) 

Otro de los "PEROS" MUY SEVEROS que les pongo a los liberales, también mencionado aquí en otras ocasiones, es que siguen hablando, vehemente y empecinadamente, en nombre de UN INDIVIDUO QUE NO EXISTE.(*)


Ego dixit. Acta est fabula!
                     ~                  

[*1] El individuo no es nada sin su contexto, y el contexto no es nada sin el individuo. Parece como si este individuo del que ellos hablan no tuviera, siquiera, antepasados, que lo que él es, y sabe, y tiene, ha aparecido de la nada, en vez de ser fruto de generaciones y generaciones anteriores a la suya. ¿Quién es, entonces, este individuo que supone el eje central de este pensamiento? Dificil decirlo, pues, como le ocurre al liberalismo real, nadie se ha cruzado nunca con él.  
                 ~~
[*2] El individuo, en la realidad 
objetiva del día a día, está 
bastante más "desdibujado"; 
y las fronteras entre lo que es 
"de él" y lo que es "del otro".. 
lo que hace "por libre 
elección"o "condicionado 
por variados factores".. 
nunca están tan claras.