Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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viernes, 6 de noviembre de 2015

SOBRE LA METAFÍSICA DEL SEXO (I)


[El presente ensayo no guarda relación alguna con el libro de Julius Evola titulado ´Metafísica del sexo`. No obstante, conozco su obra en cierta profundidad y no me es ajena su concepción de esta metafísica, sin compartirla por entero.]

~~
Nunca antes de hoy fue tan usado el sexo como reclamo, ni se buscó explotar hasta tal punto su capacidad de sugestión. Pero tampoco existió probablemente un tiempo en que su energía, su fuerza fuese menos aprovechada por el ser humano, o en la que se manifestase ésta, por lo general, con más tibieza. 
......

Es sólo la superficie del sexo lo que se vende: la imagen, la atracción inmediata. 

El cataclísmico poder creador de la energía sexual 
ha sido relegado.

Se ha primado la cantidad. 
Se ha descuidado la calidad. 

Se ofrecen impulsos fugaces y alivios rápidos. 

Las febriles inspiraciones y las pasiones inextinguibles, las experiencias límite y los viajes iniciáticos 
apenas encuentran espacio 
en el reinado de la in-media-(ideo)tez...
..........

A primera vista, la sociedad de hoy está hiper-sexualizada. Sin embargo, en un acercamiento más profundo, nos parece más correcto decir que está hipo-sexualizada. 

Lo único que podemos afimar, en rigor, es que está GENITALIZADA.

Pero asumir la genitalidad, la pura fisiología de las respuestas corporales ante señales sensoriales por toda forma que puede asumir la energía sexual es no comprender lo que ésta es ni cuales son sus genuinos potenciales. 

La genitalidad es, pongámoslo así, la expresión más burda -aunque para la mayoría la más placentera, si no la única- del poder de la Libido.

Dibujo de Leonardo Da Vinci:
¿Éxtasis religioso, o más que religioso?
Siento la mayor de las compasiones por quienes no conciben nada más allá de ese burdo mecanicismo biológico...

..Cuán triste debe ser su existencia. 

Apenas puedo imaginar la desdicha que a mí me supondría vivir así sabiendo que otra vida, tumultuosa, volcánica y desbordante, es posible.

Puede ser que aseveraciones como las anteriores les resulten desconcertantes a primera vista. En ese caso, lo más probable es que no se hayan parado lo suficiente a observar que la energía a la que me refiero no es otra que aquella que se identifica con la misma fuerza creadora. 

Por supuesto, es de todos conocida la relación entre el sexo y la creación de vida. Pero son los menos quienes llegan a comprender hasta qué punto es extrapolable a muchas otras maneras de entender la creación y a muchos otros, diré que infinitos, ámbitos de la existencia humana.

Luis Eduardo Aute, cantautor, pintor,
 cineasta, y teólogo controvertido.
La inspiración artística, no toda la inspiración, sino aquella que llamamos torrencial o catártica, es una de las muestras o de los efectos de esta energia que más impresionan a nuestro entendimiento. Por ello es que nos tienta pensar que pueda haber un "espíritu superior" guiando la mente del artista. Y quizá no nos equivoquemos, ya que no tienen porque ser excluyentes: la divinidad y la sexualidad. De hecho, no sería la primera vez que se vincula o incluso se asimila la una a la otra. Así lo ve, por ejemplo, Luis Eduardo Aute cuando asume la certeza de que toda creación es un acto sexual y que, por tanto, "el big bang no pudo ser sino un orgasmo de dios haciendo el amor consigo mismo a tres bandas, puesto que, como todos sabemos, es trino". 

¿Es entonces Dios o La Libido lo que vemos expresarse a través del genio artístico? Tanto da. Y si  tuviese algo de cierto la afirmación de Aute, es probable que vengan a ser lo mismo. 

Dibujo sobre la concepción de aquel 
genio que tantas ideas -hijos intelectuales- 
concibió el mismo,y que habitó la también
en extremo fértil y sensual Florencia del Renacimiento.
Pero insistamos en la primera idea. ¿Por qué empleamos las palabras "torrente" y "catársis"? La primera tiene una lectura obvia y (aceptaré que) jocosa. Pero la segunda también es comprensible, al menos en un nivel superficial, por el común de los mortales. Es algo que debe desparramarse en el momento justo. Arruinaría su propósito si lo hace antes o después: De ahí la importancia del control tanto en el ámbito artístico como en el sexual. Es algo que va creciendo en nuestra psique, en nuestro espíritu, en nuestros chakras -en nuestras gónadas y en nuestro sistema nervioso- que debe ser orientado, sostenido, y sólo catapultado cuando ha alcanzado la cumbre de su desarrollo. Hablamos en cierto modo de un ser vivo que, aún antes de dar como resultado otro ser vivo (uno real en el caso del coito; o una obra intelectual en el caso de la creación artística, científica o filosófica) debemos alimentar, proteger, e incluso reprender, hasta el momento en que sentimos que es nuestro deber lanzarlo al mundo; esto es: dejarlo a su suerte, y que sea ya él quien se defienda por sí mismo.


miércoles, 17 de junio de 2015

La fase Post-nihilista.


«Existen enfermedades que se incuban durante mucho tiempo, pero de las que no se toma conciencia más que cuando su obra subterránea casi ha concluido. Otro tanto ocurre con la caída del hombre a lo largo de las vías de una civilización que glorificó como la civilización por excelencia. Es solamente hoy cuando los modernos han llegado a experimentar el presentimiento de un destino sombrío que amenaza a Occidente.»

(Julius Evola, ´Rebelión contra el mundo moderno`.)
Este destino sombrío es del que hablamos, y pretendimos comenzar a diseccionar, en los escritos de los que estos son anexo y conclusión: Las reflexiones inspiradas por Ortega en ´Signos de los tiempos` y también aquellas otras en torno a Evola.

Vamos a acudir a las citas de éste último más veces. Queremos arrancar con el dedo ya del todo puesto -y hundido- en la llaga abierta por este modelo de vida que, no diríamos que agoniza, sino que se deshace sin violencia, y hasta bellamente, como una duna de arena bajo la brisa -Evola diría "un nímbulo en la atmósfera"-. Como él nos deja claro si continuamos leyendo, los que agonizamos más bien somos nosotros: 

«(...) La mayor parte de los hombres se encuentran privados hoy, no sólo de toda posibilidad de revuelta y retorno a la "normalidad" y a la salud, sino igualmente, de toda posibilidad de comprender lo que esta "normalidad" y salud significan»

Y he aquí, ya sin ningún género de dudas, el diagnóstico o sentencia.. la naturaleza de nuestra des-naturalización. 
Así de descarnada se muestra nuestra desesperanza.
..como desesperada es nuestra vertiginosa huída hacia delante.

Y a esta huída hacia delante aun aludiremos un par de veces más. Pero antes nos adentraremos en una forma de huída concreta, la que opera por medio de las endorfinas.

El autor de ´Rebelión contra el mundo moderno` nos llama la atención al hecho de que «mientras que la Antigüedad consideraba como particularmente despreciables las artes que estaban al servicio del placer (...) este es, en el fondo, el tipo de trabajo más considerado hoy, el que (...) converge hacia la realización de un ideal de animal humano: una  vida más cómoda, más agradable, más segura, el máximo del  bienestar y el máximo de confort físico». Y esto entraña una contradicción que vale la pena analizar en profundidad: ¿Como ha llegado a realizarse al mismo tiempo tal alejamiento de nuestra animalidad y de la Naturaleza -como es ya patente desde hace siglos-; y por otro lado, una regresión al sometimiento de nuestro espíritu por nuestra dimensión más instintiva, primaria, que parece buscar tan enconádamente el placer en sus diversas formas como la rata de laboratorio busca la descarga de sustancia a la que, previamente, unos científicos la volvieron adicta.

"Ya no es la necesidad quien requiere el trabajo  mecánico, sino el trabajo mecánico (la producción) quien tiene necesidad de la necesidad.»

¡De esto justamente hablamos! Y no nos alejamos aun del mismo impulso, que por más que ciego, nos guía.
..Y la rueda sigue girando..

«La relación de la economía moderna con la máquina (...) una situación en que las fuerzas desencadenadas  superan los planos de aquel que los ha evocado originalmente y lo arrastran todo con ellas.»


¡Es el conjuro que erró el aprendiz de mago, y el cual desencadenó la catástrofe a su alrededor!
Como el fuego que robó Prometeo.. 
¡Es  la creación de aquel doctor de novela gótica, 
o el Golem del Nuevo Testamento, 
o el computador Hal-9000 en 2001

... ¡Lo arrastran , lo engullen, lo degluten.. TODO, y lo vuelven a engullir, y lo vuelven a escupir! ..y cada vez lo harán con mayor violencia..
......................

..Pero cuando ese círculo vicioso de deseo y frustración.. de  ímpetu y parálisis, ansiedad y desidia, de empacho y anemia, llegue a su paroxismo..

Veremos justo entonces resurgir, como acto reflejo, el viejo Ludismo, aquella furia primaria, esta vez ya incontrolada, contra toda esa meta-naturaleza.. las maquinas, los golems, los demonios de hierro y fuego, en el momento en que su crecimiento desbocado esté ya a punto de engullirnos.

Nuestra sangre oirá la llamada de nuestro pasado neolítico, y se dirigirá presta a cumplir el mandato de Dionisos y de Gaia, exhaustos de arrastrar nuestra incongruencia biológica por milenios.

«A ejemplo del fuego que se transmite de un punto a otro hasta que arde todo (...) esta "civilización", partiendo de los núcleos occidentales, ha extendido el contagio a todas las  tierras aun sanas; ha aportado la inquietud, la insatisfacción, el resentimiento, la incapacidad de poseerse en un estilo de  simplicidad, de independencia y medida, la necesidad de ir sin cesar más adelante y  más rápidamente».

Ya se expresó de manera parecida un tal Robert Ardrey cuando dijo que "el mundo moderno es semejante a un tren cargado de municiones que arremete en la niebla, en una noche sin luna, con todas las luces apagadas". Pero volvamos a Evola, que continua describiendo como este dios con pies de barro «ha llevado al  hombre cada vez más lejos, le ha impuesto la necesidad de un  número cada vez mayor de cosas, lo ha convertido en cada vez más  insuficiente e impotente» y también, como «cada nuevo invento, cada nuevo hallazgo  técnico, en lugar de ser una conquista, marca una nueva derrota,  es un nuevo latigazo destinado a volver la carrera cada vez más  rápida y ciega.»

La Disolución, lejos de frenarse al vislumbrar cerca la meta, no deja nunca de acelerarse. Esta aceleración tiene estrecha relación con la impotencia de la que se habla en la cita. No merece la pena abundar más en esto.. A mayor velocidad y mayor alejamiento del punto de partida, nos hallamos más impotentes, en tanto que más desubicados.. Y nos vemos cada vez más incapaces de bajarnos del tren en tanto desconocemos cada vez más toda referencia a medios de transporte alternativos.

Y así, del tránsito por este final de los tiempos, guíados por Julius Evola, tal como lo hiciese Virgilio con Dante por un escenario igualmente agónico, podemos volver la vista ya al renacimiento de los tiempos -un nuevo comienzo de la humanidad- bajo el signo de la síntesis racional-vitalista. Y a partir de aquí, nos guiará otra figura eminente, Ortega y Gasset.










*
Dijimos en el último capítulo de los "Signos de los tiempos" que los políticos, los científicos, economistas, sociólogos.. deberán pasar a ser una secta entre tantas otras para que ninguna de ellas vuelva a usurpar el espacio ajeno. Así, la política (como toda otra ciencia blanda o dura) «pierde presión, desaparece del primer plano de las preocupaciones humanas y queda convertida en un menester, como tantos otros que son ineludibles pero no atraen el entusiasmo ni se sobrecargan de un patetismo solemne y casi religioso». De este modo, por tanto, se purifica, queda a salvo de veneraciones innecesarias, de excesos de protagonismo o de tentaciones megalómanas; todas las cuales no son sino sus más acérrimas enemigas, al menos en tanto se conciba -la política, la ciencia, etc- como humildes herramientas de conocimiento y no oráculos infalibles, cosa que precisamente queremos evitar que vuelva a ocurrir con esta propuesta de "sectarización".


Hablamos aquí de Racio-Vitalismo. Es, entonces, primeramente a La Razón a la que queremos "meter en una jaula", o siendo menos drásticos, "rodear de un foso cual castillo amurallado" de manera que no se vuelva a adueñar de La Vida, y someta de nuevo a ésta a un absolutismo, como ya describimos con profusión de símbolos y analogías en el ensayo recien citado.

Yo ya he declarado varias guerras al racionalismo en esta tribuna, pero va a ser Ortega quién sintetice mejor que yo esta tragedia nacida del progresivo sojuzgamiento de La Vida por la "Diosa Razón":

«Quiere el temperamento racionalista que el cuerpo social se amolde, cueste lo que cueste, a la cuadrícula de conceptos que su razón pura ha forjado.»

Y en efecto, tan sencilla como ésta es la explicación de tal drama. No igual de sencillo, por descontado, el enmendarlo. Pero, al menos, el filósofo español nos da unas cuantas referencias orientativas.

Porque justamente «la orientación, los puntos cardinales que dirigen nuestros actos, son el mundo, nuestras convicciones sobre el mundo. Y este hombre de la crisis se ha quedado sin mundo, entregado de nuevo al caos de la pura circunstancia -en lamentable desorientación». Y si quedarse sin orientación es lo mismo que quedarse sin mundo, sin suelo bajo los pies, ya no sorprenderá que «estructura tal de la vida (abra) amplio margen para muy diversas tonalidades sentimentales (...) diversas, pero todas pertenecientes a una misma fauna negativa: el hombre sentirá escéptica frialdad o bien angustia al sentirse perdido (...) o, por el contrario, sentirá furia, frenesí, apetito de venganza por el vacío de su vida que le incita a gozar brutalmente, cínicamente, de lo que encuentra a su paso.»

Volvemos como un boomerang fatal a lo mismo, o a algo muy parecido a lo que describíamos cuando aún no habíamos salido de la "fase de disolución".

Tal es el vacio que el hombre de nuestro tiempo busca llenar con creciente ansiedad, y tal es la frustración que lo consume al comprobar como cada vez es más fugaz la satisfacción lograda. Por eso la furia, el desconcierto y la continua indecisión: por tener a su disposición una abundancia de medios con la que nadie antes pudo soñar, y estar al tiempo tan falto de fines como tampoco nadie pueda recordar..
..en toda la dilatada historia humana..

«No hemos venido a la vida para dedicarla al ejercicio intelectual, sino viceversa, porque estamos, queriéndolo o no, metidos en la faena de vivir, tenemos que ejercitar nuestro intelecto, pensar, tener ideas sobre lo que nos rodea, pero tenerlas de verdad, es decir, tener las nuestras. No es, pues, la vida para la inteligencia, ciencia, cultura, sino al revés: la inteligencia, la ciencia y la cultura no tienen más realidad que la que les corresponda como utensilios para la vida».












Este hilo es el mismo del que ya procuramos tirar cuanto pudimos en las conclusiones de aquel breve ensayo -´Los signos de los tiempos`-. Y lo que cabría añadir ahora, una vez hemos tocado el túetano del mal que nos aqueja -el conflicto entre los fines y los medios-, es pararnos a observar otra llamativa contradicción -ya vimos una-; y es la que se nos acaba de mostrar sin mostrarse; la que brota inmediatamente al contrastar lo dicho en este último extracto con aquella ausencia de fines . Pues a lo que aquí volvemos es al conflicto contrario, al de sacrificar la vida como un medio que obedece al fin de la razón, la ciencia, y todo lo que ya hemos enumerado sobradas veces. Entonces: ¿Es la ausencia de fines el problema de mayor gravedad, o todo aquello que sacrificamos convirtíendolo en medio para un fin muy lejano, que parece no alcanzarse nunca, hasta el punto de cuestionar si vale la pena seguir persiguíendolo?

Temo que la respuesta sea demasiado larga y deba responderla con calma en una segunda entrega de estas "estampas del fin de los tiempos".

Hasta entonces les emplazo, confiando en que todavía nos quede, eso mismo, tiempo...

martes, 9 de junio de 2015

"Evola: Permanecer en pie sobre las ruinas, orientarse en medio del caos" (III)

Cerramos el "ciclo evoliano", es decir, estas aproximaciones por pasos sucesivos -tres en concreto-, con las que hemos querido entresacar aquellas percepciones de Evola que desde aquí juzgamos acertadas, pero sobre todo, dignas de ser "hilo del que tirar" en lo sucesivo. Eso sí, con paciencia y sosiego parejas a la determinación por llegar hasta el fondo; las implicaciones de estas percepciones son demasiado vastas y diversas para digerirlas todas de vez. Lo que conviene, pues, es ir escalando posiciones intelectivas, ir conquistando certezas y recogiendo las pequeñas gemas y diamantes que serán los valores espirituales y filosóficos que hemos sumado a nuestro acervo, consiguiendo, pues, enriquecerlo al final del proceso.

De esto es de lo único que se trata, en esencia, toda reflexión humana llevada a su más alta expresión. Cosa que, aunque nos esté vetada a los que no somos un Nietzsche, un Ortega o un Spinoza, tampoco puede ser un pretexto para cultivar el conformismo intelectual.

Esta última parte de las que son mis primeras aproximaciones a las ideas evolianas (seguro habrá segundas y terceras) me propuse dedicarla toda ella a la cuestión espiritual, pero me he dado cuenta, finalmente, de que hay otras dos temáticas que sería interesante colocar junto a ella; estas serían la nación y la raza. Las abordaremos en primer lugar.

*
NACIÓN, ESTADO, E ILUSTRACIÓN.

La nación y el Estado modernos se caracterizan, los dos, por ser procesos que tienden a la homogeneización, a la nivelación de todos los, súbditos primero, ciudadanos después (palabras, nada más que palabras). El mito patriótico es creado, según el mismo Evola, pensando en el "vulgo", en el "pueblo llano", y dirigido, por tanto, a una mentalidad escasamente cultivada; por eso es juzgado por el autor como decadente, disolvente, palabras que ya usamos  cuando nos referimos a las referencias de "lo alto" y de "lo bajo" en la anterior parte.

El estado-nación como lo conocemos hoy no existía antes de los Reyes Católicos, el Despotismo Ilustrado y la Revolución Francesa (referencias que representarían los tres pasos que siguió este invento, perfeccionándose en cada una de ellas.) En el mundo tradicional, uno tenía varias pertenencias: al estamento, al gremio, a la lengua, a la religión, a su condado, a su municipio, a su orden de caballería, a su orden monástica. Nada que ver, por tanto, con la tan preponderante pertenencia a la nación, tal como se dió en los dos pasados siglos -aunque pugnase, en cierto momento, con la clase social, la raza o la religión-. Pero lo que a mi más me interesa resaltar en ello es el sumo empobrecimiento de la sociedad civil que supuso, si lo comparamos con la rica diversidad de formas de poder, de representación, y de identidades grupales que hubo en el Medievo o en la Era Clásica.
En el Estado Moderno sólo somos números, expedientes, grandes sectores muestreados. Igual ricos que pobres, eruditos que sabios populares, todos estamos reducidos POR IGUAL al anonimato, a la estadística, a la ciega burocracia.

Podemos ver con claridad como el mito patriótico y toda clase de nacionalismo se adecúa a ese carácter disolvente que, ya dijimos, es la esencia más nuclear de lo que Evola llama Modernidad (la cual no se corresponde exactamente con la Era Moderna, dado que él coloca el punto de inicio de esta "disolución" en la primera expansión del Cristianismo, si no antes.)

Es, por otro lado, normal que la gran masa se sienta en mayor medida identificada con sus vecinos, sus "compatriotas". Pero no tiene por qué ser el caso de quienes no encajan con el promedio, que pueden sentirse mejor integrados en una comunidad trans-nacional de intereses afines.

De hecho, Evola presiente que en esta fase final de la crisis civilizatoria, será la pertenencia a una causa, a una aspiración común, la que unirá a los individuos cada vez más por encima de su nacionalidad. Intuición que yo creo acertada.


*
RAZA, ESPÍRITU, Y CIVILIZACIÓN.

"La sangre, la pureza étnica, son elementos que, incluso en las civilizaciones tradicionales, tienen su valor: valor cuya naturaleza no justifica el empleo, para los hombres, de los criterios en virtud de los cuales el carácter de "pura sangre" decide perentoriamente cualidades de un perro o de un caballo, como han afirmado, o poco más, algunas ideologías racistas modernas."

(Julius Evola, ´Revuelta contra el Mundo Moderno`.)

Aunque aquí, como en otras tantas citas, el autor parece dejar clara su posición frente al racismo biologicista -es decir, aquello que niega, o que cuestiona-, no queda igual de claro qué es lo que afirma. Y esta dificultad aumenta al tornarse la raza, en su pluma, una cuestión más compleja de lo que era el mero hecho biológico, tras la inclusión del alma y el espíritu como naturalezas superpuestas al mismo. 

Algo dijimos ya sobre esto en la primera entrega del ensayo. Las polémicas siguen suscitándose y los propios estudiosos no se ponen de acuerdo sobre la delimitación de la "doctrina racial" evoliana . 

Sí hemos logrado, al menos, entresacar una síntesis de su posición en materia de mestizaje: Para Evola, cuando la pureza de la "raza espiritual" decae, poco importa ya la pureza biológica; pero cuando la primera está en su apogéo, apenas pueda dañarla la pérdida de la segunda, esto es, el mestizaje -a no ser que sea masivo-. Y todo lo que sea aplicable a la raza, se aplica igualmente a la civilización creada por ella, ya que se la considera la natural expresión y desenvolvimiento de aquella "materia prima".

Hecha esta síntesis, confieso que yo, más allá del interés que me suscita toda teoría que tenga al ser humano por objeto, no me tomo demasiado en serio las tesis raciales evolianas; máxime cuando me habla de un proceso de involución, prácticamente, del dios al animal. No me interesa, pues, su visión antropológica asumida hasta sus últimas consecuencias; pero sí hallo interés en el mito de la divinidad perdida, precisamente ASUMIDO COMO MITO. 

Al igual que el mito -y quizá realidad- de la Edad de Oro que vendrá tras el Kali-Yuga, son IDEAS-FUERZA con la capacidad de mover potentes sinergias en nuestro ánimo, en nuestra imaginación, en nuestro espíritu, Y EN NUESTRA VOLUNTAD. 
Por eso y no por otra cosa, POR PRAGMATISMO VITALISTA y no por compromiso con ninguna "verdad metafísica", percibo y asumo el valor intrínseco a este relato.

Como conclusión provisional a este apartado, y para  acercarlo a su dimensión más cotidiana, puede venir a colación recordar que, antiguamente, cuando se decía que alguien era "de raza", se hacía referencia sobre todo al carácter. Y a este efecto, el "Mito de la Sangre" jugó un papel, a veces útil, a veces algo equívoco.


*
MITO Y RELIGIÓN.

Habida cuenta de la confusión actual provocada por las decenas de sectas, cultos y sincretismos, y de la degradación general de la que participan todos ellos, para Evola queda claro que la orientación espiritual del hombre de hoy no puede venir de ninguna de estas tendencias, la mayoría de las cuales sólo expresan los "signos desesperados de los tiempos" de los que he hablado largamente en otro ensayo que guarda estrecha relación con éste.

Vimos en la primera parte que el existencialismo supuso un callejón sin salida. Y conviene destacar ahora uno de los motivos por lo que esto es así, y que no mencionamos entonces. Los existencialistas arrastraban, quizá sin ser conscientes, un "pecado" del propio cristianismo; a saber: la negación, omisión u olvido de la pre-existencia del alma -o, para ser más rigurosos, del espíritu-. Grave "pecado" cristiano y post-cristiano cuyas consecuencias en toda la metafísica y en el ánimo del hombre de Occidente han sido profundísimas. 

...Y de ahí el "ser arrojado al mundo", de ahí la "insoportable levedad del ser"...

Para ser concisos sobre esto, podemos decir que Evola concluye, a grandes rasgos, lo mismo que ya concluía en una frase que hizo suya el chileno Jodorowsky: "Sólo sé que antes de nacer fui algo, y que después de morir también seré  algo". No nos parece una mala máxima -y ya es más de lo que a ciencia cierta SABE el común de los mortales-.

Sólo a partir de estas certezas esenciales, a modo de asunción de mínimos, es como puede construirse una orientación espiritual lo menos inauténtica posible; alejándose de cualquier iglesia, credo o sincretismo de nuevo cuño, como ya dijimos, y procurándose uno mismo toda doctrina requerida -es decir, indoctrinándose-. Esta "asunción de mínimos" es una vacuna contra el barroquismo desatado, siempre tan engañoso, de esas corrientes pseudo-espirituales de las que, dijimos, queremos resguardarnos. 

Debemos, pues, esculpir nuestra idea del espíritu hasta dejarla en su expresión más desnuda y más sobria. Por ello, al vernos a nosotros en tanto seres trascendentes -en tanto rebasamos el estrecho "Yo terrenal y temporal"-, no debemos ver magnos paraísos esperándonos a nuestra muerte ni fantásticos viajes por planos astrales, sino algo mucho más puro e indubitativo: UNA DIRECCIÓN, UNA MISIÓN, UNA REALIZACIÓN de todo lo que somos en potencia -o quizá sea mejor decir: de todas las potencias que a través nuestro se expresan.-

Evola apunta un método que nos puede encaminar eficazmente hacia esa realización, y ayudarnos a no perder la orientación, la referencia, LA DIRECCIÓN HACIA EL SER. Se trata del cultivo de la perfección en una disciplina muy concreta (artesanal, intelectual, mecánica o manual - en cualquier caso, TÉCNICA.-) Y tal voluntad de perfección nos encamina hacia el Ser, y a la vez nos mantiene en su búsqueda, porque mediante ella vamos acercándonosaun sin quererlo, a LA IDEA PLATÓNICA.
Hay ejemplos riquísimos de esta, llamémosle "filosofía", en todo Oriente, y muy especialmente en China.
.............
En resumen: sencillez, pureza, voluntad, resolución, consciencia y dirección. Nada más se requiere, y nada más se puede exigir, al individuo que busca orientación cuando todo entorno suyo se derrumba.. ¡Más!, cuando los escombros de esas ruinas se convierten en un mar de meteoritos que el sujeto debe atravesar imperturbable, sin variar un ápice su rumbo.. como Arjuna en el MajáBharata..


martes, 2 de junio de 2015

"Evola: Permanecer en pie sobre las ruinas, orientarse en medio del caos" (II)


Evola tiene dos dimensiones para mí, hay dos tendencias que se me abren simultáneamente tras leer parte de su obra. Dos sensaciones completamente contrarias se suscitan ante su pensamiento en conjunto. La primera es la que introduje someramente en la anterior entrega: la fascinación ante una visión novedosa, al mismo tiempo que total e integradora, del cosmos, de la vida y de la historia; un conjunto de lúcidas miradas a lo ancestral y a lo moderno que actúan como un poderoso catalizador de la imaginación reflexiva. La segunda toma la forma de un beligerante escepticismo ante unas referencias intra-históricas, meta-históricas -pseudo-históricas para muchos- cuya defensa es tan vehemente como dudosa su veracidad; cuya convicción parece mostrarse más firme cuanto más endeble es el crédito que merecen sus indicios. 

Dado que el autor valora más la pureza de las distintas formas de espiritualidad, cultura y civilización en tanto más se alejan del presente, uno no para de interrogarse por si no será todo, al final, poco más que fuegos fátuos.  Más incredulidad suscita aún su afirmación de que el género humano no ha estado sujeto a evolución en sentido darwiniano sino, muy al contrario, a una involución desde unos tipos ideales cercanos a la perfección divina, e incluso inmortales (aunque esto último no se afirme con total seguridad.)

Pero con todo, esa idea tan central en su cosmovisión que tiende a explicar la historia como perpétua batalla entre Modernidad y Tradición es vibrantemente fecunda en las reflexiones filosóficas que suscita en el tipo de lector más combativo, como es el caso de quién les habla.

Desarrollaremos a continuación cuatro aspectos, cuatro vertientes de estas tesis metahistóricas y metapolíticas, aunque el primero engloba a los otros tres, o si lo prefieren, es el tronco del que surgen esas tres ramificaciones:


TRADICIÓN Vs DISOLUCIÓN.  
-¿Por qué la Modernidad es esencialmente disolución?-

Este punto es del que se derivarán, como hemos dicho, todos los siguientes. Expresémoslo en tres o cuatro ideas-fuerza para interiorizar mejor a qué nos referimos. 
Si pensamos en clave de "culto a la grandeza vs culto a la mediania" o "cultivo de la excelencia vs cultivo de la bajeza" podemos intuír ya por qué senderos transita la idea.
O quizá nos orientamos mejor si decimos "aristocracia vs oclocracia"..
"LO HERÓICO Y PERSONALISTA VS LO ANÓNIMO Y ANODINO" ...

Que el horizonte sea EL ABSOLUTO o que el horizonte sea LA NADA.. ¿?

Sé que hoy poseemos una mentalidad tan diametralmente opuesta que todo esto nos suena a cosa rancia y reaccionaria. Tenemos tan aprehendidos los conceptos, precisamente modernos, de igualdad, humanismo y democracia, que puede resultar difícil salirse del contexto histórico y juzgar las ideas que han conformado nuestro mundo actual desde fuera del mismo.

Pero aquellos viejos temas, la oclocracia, la REBELIÓN DE LAS MASAS, son tan actuales hoy como lo fueron siempre. Y filósofos de la talla de José Ortega y Gasset han recogido esta problemática con una brillantez y una clarividencia que, como poco, nos debe hacer ver la necesidad de atender a estas cuestiones; aunque no necesariamente suscribamos las opiniones concretas de Ortega, ni mucho menos, las más radicales de Evola.

No estamos diciendo que haya que prescindir de la democracia -ese sería un tema que llevaría demasiado desarrollar, y estas no son, en ningún modo, unas reflexiones sobre formas políticas-. Lo que estamos diciendo es que urge echar el freno de estos tiempos tan acelerados para otear de vez en cuando los peligros que, desde diversos flancos, se ciernen sobre nuestra agotada civilización. Y repensar profundamente nuestra vehemente defensa del "Pueblo llano" y nuestro ataque, igual de vehemente, a lo aristocrático en su sentido más puro y más amplio. 

¡Los referentes son importantes! En esencia, esa es la cuestión que se encuentra en el centro de este problema -grave problema que, si no atajamos, traerá aun más trágicas consecuencias de las que ya ha traído- ¿A qué aludimos cuando decimos "referencias"? Obviamente, hablamos de referentes socio-culturales, de los mitos y héroes que inspiran a la gran masa. De la diatriba crucial consistente en elegir si tomamos como ejemplo la excelencia o la mediocridad, si vamos a mirar hacia las alturas o hacia el fango.  Hay que expresarlo de forma así de clara y contundente, pues si nos andamos con remilgos y medias tintas no vamos a llegar nunca al núcleo duro del asunto.

Sobre ello podríamos seguir hablando varios párrafos más, pero como todavía quedan más puntos por tratar, lanzo sin más la pregunta que tanto nos urge empezar a hacernos todos y cada uno de nosotros:

¿Creen ustedes que estamos cultivando realmente la grandeza en la sociedad actual?

A juzgar por lo que llega a nuestros ojos y oídos cada día, el horizonte no parece en exceso halagüeño, y la respuesta a esta pregunta se va aclarando conforme va oscureciéndose aquel horizonte.


TRADICIÓN Vs MATERIALISMO.

Y a este mismo respecto, pongamos el foco ahora sobre otra diatriba, aquella ya vieja pugna entre la concepción espiritual y la concepción material del mundo.

En la obra que más me interesa de Evola, al menos de las que llevo leídas, que es la titulada "Cabalgar el tigre", se citan las certeras palabras de André Bretón:"Es preciso impedir que la precariedad completamente artificial de las condiciones sociales vele la precariedad real de la condición humana". A lo que el italiano añade después, con sus propias palabras, que "el verdadero significado del mito económico-social, sea cual sea su variedad, es la de un medio de anestesia interior o de profilaxis tendiente, no sólo a eludir el problema de una vida carente de todo sentido, sino a consolidar todas las formas de esta fundamental ausencia de sentido en la vida del hombre moderno".

¿Cuantas veces hemos expuesto la miseria economicista, cuando no historicista, del liberalismo y el socialismo? 

¿Cuanto vacío no habrán engendrado en el alma del Hombre, estos dos, prometiendo llenar su estómago?

El marxismo se ha pretendido frío y objetivo siendo burdo, superficial, y estrecho de miras.
Ver en toda realidad social una forma de dominación no es, como creyeron ellos, ni ser honesto ni tener un prisma analítico; es ser simplista, vulgar, y supone una negativa a priori a la posibilidad de profundizar. Es amputarse la capacidad de repensar y re-enfocar las realidades de nuestro entorno.

Del liberalismo se puede decir lo mismo, haciendo la salvedad de que su enfoque es optimista -donde el anterior dice "dominación", éste pone "colaboración-, pero igual de ingenuo en su exaltación de los potenciales del homo economicus como el marxismo en su visión cruel e implacable de una historia humana que, en su pluma, deja un sabor a profunda NADA.

MORAL TRADICIONAL Vs MORAL MODERNA

"Si la ley debiera prohibir todo lo que juega el papel de estupefaciente, en el sentido más general del término, haría falta suprimir gran parte de lo que compone la existencia moderna y alimenta una industria particularmente desarrollada y agresiva."

(´Cabalgar el tigre`, J.E.)

Hoy ya empieza a estar más difundida una moral alternativa a la prohicionista, pero asimismo, alejada de concepciones cómodas e irresponsables como las de ciertos apologistas del "modo de vida adicto", por darle algún nombre. 

Gentes bien conocidas en nuestro país como los señores Escohotado y Dragó llevan tiempo haciendo una encomiable labor pedagógica que puede encaminarnos a escapar de esa errada diatriba entre, por un lado, la cruzada contra ciertas sustancias y, por otro, la moral laxa y destructiva del "haz lo que quieras".

Los que tengan algo sabido el discurso de estos intelectuales, y de muchos otros, como puedan ser Castaneda, Jung o Jodorowsky, estarán en conocimiento de que todos los problemas derivados de las sustancias enteogénicas tienen por origen la ruptura del vínculo entre la sustancia en sí y la tradición que la acompañaba; entre la planta, el brebaje, el preparado, y el entorno cultural en el cual se enmarca y que lleva consigo el conocimiento acumulado de decenas de generaciones sobre el estupefaciente en cuestión.

Pero la reflexión urgente en estos "tiempos de disolución" es la que apunta Evola en la cita: Sea por medio de sustancias o por otros medios cualesquiera, la sociedad occidental post-moderna está llegando a un paroxismo de la sedación; y es cada vez más evidente que no es algo casual, porque es demasiado obvia y demasiado golosa la tentación de los poderosos, de un grupo u otro -o más bien de todos- de suministrar a la masa tantas clases de "adormecientes" como haga falta, con tal de que les dejen hacer, ocasionándoles las menos molestias posibles.

Y sin salir del mismo ámbito, veamos qué ocurre con el sexo. Evola dice sobre el papel de éste en la actualidad que "es como si esta obsesión sexual que se habia manifestado anteriormente con la mentalidad puritana bajo un signo negativo, a través de inhibiciones, tomara hoy día, incluso con carácter más agudo, un signo positivo." 

No me podría parecer más acertado el diagnóstico. Me he cansado de advertir sobre esto durante largo tiempo. Tan perniciosa y contraproducente puede resultar la inhibición generalizada como la inducción igual de generalizada. Para que uno pueda "liberarse" realmente, deberá estar tan libre de coerciones como de estímulos. Una sexualidad libre es la que no tiene miedo de expresarse tal como es, bien sea por exceso, o bien por defecto. No hemos logrado, por tanto, ninguna liberación sexual, como diría el papanatas medio de nuestro tiempo, sino que hemos cambiado represión por potenciación, ambas igual de artificiales, y ambas un efectivo medio de control social.

A continuación, Evola también advierte que "allí donde el sexo se pone de relieve, es natural que la mujer, su dispensadora y su objeto, domine la situación". Y esto resultaba evidente a cualquiera cuando nuestro juicio no estaba tan condicionado por esos nuevos complejos pequeño-burgueses, esos tabúes que hoy se expresan de forma tan pacata en el miedo atroz a reconocer diferencias entre sexos, gentes, y costumbres.

El que "la mujer domine la situación", más allá de que esto no equivalga a decir que "lo femenino domine" -confusión que ya aclaré en un texto específico sobre ello-, también entraña conflictos, tanto externos como internos, a los que no podemos dar la espalda. 

Doy por hecho que la mayoría va a convenir en que hay diferencias evidentes y que no responden al influjo cultural entre uno y otro sexo. Partiendo de este acuerdo, convendremos en que si la balanza se inclina a favor de la mujer, o del varón, la realidad socio-cultural resultante será distinta, puesto que los valores que la han impulsado también lo son.

Como la virilidad ha sufrido un proceso de demonización tal que ha acabado convirtiéndose en anatema, cuesta hablar en estos términos sin suscitar indignación -antes aludimos a los "complejos pequeño-burgueses", pero igualmente podríamos hablar de "neo-puritanismo", de un trasunto de la vieja mojigateria o santurronería- Es difícil pues, hoy, plantear abierta y claramente que nuestra sociedad está sometida a un proceso de CASTRACIÓN, no sé si con más o menos prisa, pero desde luego que sin pausa, y sin tregua.

No vamos a hacer un listado de todas las consecuencias que esto traerá a la larga -además de las que ya está trayendo-. Sería imposible abordar todos los ámbitos en que esto puede llegar a expresarse. Lo que vamos a hacer es dar unos apuntes concisos para movernos a cuestionar ciertas ideas que hoy están instaladas en el consenso social pero que bien podrían salir de él si fomentamos el diálogo crítico -cosa que escasea cada vez más por estos lares, pues como dice Rodrigo Mora: "En una sociedad hiper aleccionada y dogmatizada, los hechos cuentan poco, ya que la mayoría se guía por teorías e ideas abstractas."-

¿Decir que esta es una sociedad castrada es exagerado? ¿Suena a exabrupto de macho alpha trasnochado? Desde luego, por ahí no me pillarán, porque si bien intuyo en este apoquinamiento del varón un hecho desgraciado, no soy yo un ejemplo de extrema virilidad -y de hecho, defiendo también la posibilidad de que existan virilidades distintas- A donde yo quiero ir a parar es a algo muy básico: Antes hablábamos de una "balanza descompensada". Pues ni más ni menos que ese es el problema -todos los demás se derivan de uno u otro modo de él- ¿Les suena aquello del "yin y el yang" y la complementariedad de los opuestos? ¿Me aceptarían también, o es mucho pedir, que las mujeres tienden a ser más emocionales, generosas y tolerantes que los varones? 

Pues bien, si aceptamos estas premisas -que para algunos ya será mucho aceptar- apreciaremos claramente que, veámoslo positivo o no,  la moral social se inclinará más hacia los valores femeninos que hacia los masculinos -aunque aquí hay que hacer una importante salvedad. Y es que, como ya dije en el texto al que aludí hace un rato, estos valores ancestrales de la mujer están ya muy contaminados de los valores viriles que el feminismo, en gran parte, ha adoptado.- Pero aun habiendo asumido muchos valores masculinos como propios, las mujeres de hoy siguen siendo en cierta medida muy parecidas a las mujeres de cualquier otro tiempo; y como tales, lo emocional, lo maternal, lo "suave", sigue primando en las actitudes y en los valores de gran parte del sexo femenino. 

Y esto es lo que ocurre, o lo que recién empieza a ocurrir, que al tomar cierto dominio moral la mujer sobre el varón, aun no habiendo llegado a ser absoluto, ni mucho menos, sí se observa que cedemos cada vez más, en conjunto, al buenismo, a la compasión por defecto, al.. "dejarlo estar", movidos quizá por el chantaje emocional, digámoslo así de crudo, de la masa femenina que va tomando protagonismo en el consenso social.

E insisto en que todo lo descrito no implica que este cambio sea a mejor o a peor. Ustedes deberán decidir eso. Unos opinarán que "ya era hora", otros que convendría equilibrar la balanza, e incluso los habrá -sé que los hay- convencidos de que lo natural y lo sensato, de toda la vida, es que domine el varón.
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Y como estos párrafos se han alargado más de lo que planeé, dejaremos ya para la tercera entrega, y la dedicaremos por entero a ello, la reflexión sobre la última de estas oposiciones planteadas por el pensamiento evoliano, que es la existente entre RELIGIOSIDAD TRADICIONAL y RELIGIOSIDAD MODERNA.





martes, 12 de mayo de 2015

NOVELA METAFÍSICA (Capítulo VI-Alpha-Omega)


La Conciencia es la última -o la penúltima- 
forma surgida de la resaca de la Gran Marea, 
de la Madre de todas las Mareas, aquella iniciada por el Big Bang.

La penúltima, si nos referimos a las conciencias de los seres pensantes.
La última, si nos referimos a La Conciencia entendida como un todo, lo que muchos han traducido por "Dios".

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Para Spinoza, es este "Dios", o Conciencia Universal, el único "ser" que existe por sí mismo. Pues los demás no somos más que facetas suyas, o sueños en su mente..
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"Yo soy el que seré" -traducción más estricta de aquello que le dijo Yahvé a Moises en el Sinaí- es un pretexto que han usado algunos para afirmar que "Debemos pensar a Dios en tiempo futuro".. y que, de esta suerte, se nos revela, más claramente imposible, que serán nuestras conciencias unidas por obra y gracia de la revolución tecnológica las que conformarán, una vez alcanzada la cúspide del dominio sobre la materia, esa Conciencia Universal que, también por obra y gracia de la Técnica, estará ya en posesión de todos los saberes, se ubicará en todas partes al mismo tiempo, y no habrá hecho en el Universo sobre el que no pueda influir, ni naturaleza surgida de éste que no pueda transformar. Esto es, será ya omnisciente, omnipresente, y omnipotente.

Lo que complica esta última tesis, hasta límites insospechados, es que..
 en el Eterno Retorno, "Yo soy el que seré" es 
exactamente lo mismo que "Yo soy el que fuí".
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¡Sé positivamente que en estas sentencias se hallan pistas de crucial importancia para encaminarme, ya, hacia las primeras respuestas!
Las tengo golpeando en mi cabeza, y también las bifurcaciones de cada una de las posibilidades, y además, todas las vinculaciones existentes entre las distintas revelaciones.. ¡Todo a un mismo tiempo! ... Esta vez sí he arañado el diamante.. Mi modesto túnel de prospección metafísico parece por fin haber merecido todo lo sacrificado en su construcción. Ahora me he acercado al Oro Alquímico, y la primera de las pruebas es digerirlo, ya que su fuerza es avasalladora..

¡Sé que gran parte de las claves están aquí! Por supuesto, sería imposible explicarlo, pero lo sé.


No obstante, no te precipites, templa, respira... asimila como un cuentagotas cada una de las visiones de conjunto, por difícil que sea, y después obsérvalas un tiempo con sangre fría y mirada distante, para evitar en la medida de lo posible que el torrente te seduzca, y así, contagie el desbordamiento a tu mente. 
Porque entonces estarás perdido. Quiero decir, estará perdida la descarga súbita de.... información metafísica, gnoseologia primordial.. o lo que diantres sea.

Una cosa sí es cierta, tengo una ventaja respecto a anteriores momentos de revelación, donde lo que me perdió fue creer ingenuamente que lo que se me revelaba me conducía ya, directo, hacia las últimas respuestas.
Ahora sé que esto nunca ocurre así. En el verdadero Camino del Conocimiento, las trampas son muchas, y los pasos en falso se pagan muy caro, puesto que suelen implicar dar dos de ellos hacia atrás cuando acabábamos de experimentar, triunfantes, la emoción de avanzar. Y esto suele suceder precisamente por eso, por la emoción, por confiarnos, por la arrogancia del principiante cuya impetuosa inercia le impide pararse en la meta que le tocaba. Y en ese cabalgar de potro desbocado es como se malogra nuestro acariciado triunfo, el que vemos ahora fuera del alcance de esas manos que creyeron tenerlo ya consigo. 
¡Y todo por creernos demasiado listos! Cuantas metas se habrán malogrado, en éste y en otros ámbitos, por la arrogancia juvenil del Hombre (y es que la tesis expuesta, entre muchas otras, han extendido la idea de que la nuestra es una especie todavía muy joven.)

Pero no nos detengamos en eso ahora. Ahora debemos concentrarnos (y hablo en plural porque me dirijo a todos mis yoes. Ya es absurdo mantener por más tiempo la ficción del individuo, pues sólo resulta indivisible en el Reino de la Apariencia.) ¡He ahí, ese es el hilo del que tirar! .. ¡Los individuos! ¡La conciencia! -única o fragmentada-  Por esa vía inquisitiva es por donde debo dirigir mis pasos a continuación. No es seguro que encuentre respuestas, pero es el único lugar, no cabe duda, donde las puedo encontrar.

Recuerdo lo que decía Nietzsche: "Es preciso guardarse de suponer que muchos hombres son personas. Hay también quienes tienen varias personas en ellos, pero la mayoría no tienen nada." Y también lo que dijo, siendo más generoso, Herman Hesse: "En realidad ningún yo, ni siquiera el más ingenuo, es una unidad, sino un mundo altamente multiforme, un pequeño cielo de estrellas, un caos de formas, de gradaciones y de estados, de herencias y de posibilidades."

Los haya carentes de personalidad o no, lo cierto es que muchos individuos comparten un mismo yo, un mismo arquetipo, y que en un individuo encarnan varios yoes, varios arquetipos. Por lo tanto, hay miles, y hasta millones de aparentes individuos (para nuestros tramposos sentidos, aquí en La Caverna) que serían, fuera de La Caverna, meras repeticiones de un único ente.. como clones fantasmales de una sóla personalidad real. Y habría también varios aparentes individuos que, en realidad, estarían constituidos por varios arquetipos, personalidades, en desigual armonia, y en desiguales circunstancias, de tal modo que las pugnas o acuerdos entre ellos se producirán en razón de su inter-compatibilidad, aunque será igual de determinante la compatibilidad con sus contextos particulares.

En mí habitan varios yoes, eso ya es una certeza. Más allá de que éste sea el caso de los demás, es seguro que es el mio. Por tanto debo volver a enfrentarme a este rompecabezas desde otro ángulo, con la esperanza de tener más éxito que en los anteriores y de recabar más respuestas, pues lo contrario sería descorazonador, habiendo sido tan escasas y tan volátiles las obtenidas hasta ahora.

Si hay una única Conciencia, y ésta puede fragmentarse en el Principio Masculino y Femenino, los cuales se subdividen, y subdividen, hasta dar lugar a todos los arquetipos existentes.. Si estos realmente conforman la primera unidad en la complementaridad de todas las formas en que se expresa (a pesar de resultar tan difícil de percibir cuando están disgregados), ¡entonces la cosa empieza a estar clara! ..Y más lo estaría si es cierto que sólo regresan todos a LA UNIDAD en el Inicio del Universo y en su Colapso. Porque en ese caso, se nos mostraría un fastuoso Río del Tiempo en el que veríamos a LA CONCIENCIA dividirse progresivamente como una célula (quizá sea también una célula), dando lugar a un océano de minúsculas células de muy variadas características que, tras cumplir su ciclo y COMPRENDER al Todo desde cada parte, vuelven a confluir, de un modo mágico y que aún se me escapa, porque si algo sé de todo el proceso, es que no finaliza de modo simétrico a como comenzó, esto es, que no se vuelven a unir los arquetipos del mismo modo que se separaron, pero a la inversa.. ¡Lo que entraña el eterno misterio que frena la comprensión total del proceso! Pero es, al mismo tiempo, lo más fascinante de todo, pues nos podemos hacer pocas preguntas más bellas que las que apuntan a la conciliación y posterior fusión entre arquetipos que, mediante este cósmico, metafísico proceso, van escalando en complejidad a la par que su número se va reduciéndo..

"El huevo representa la materia generadora, encierra toda potencialidad,(...) el tritón, frecuente representación de la ola, expresa la potencia fecundadora fálico‑telurica,(...) la corriente de las aguas del Nilo es la imagen de la fuerza fecundadora del macho primordial regando a Isis, símbolo de la tierra de Egipto." (Evola)

¡El huevo.. el tritón.. el falo.. la tierra... el agua... la fecundación!
¡El Cosmos.. La Vida y La Muerte contenidos en un sólo aliento, que se bifurca en el Tiempo y en el Espacio a una vez.. Eros y Thánatos retorciéndose de mil formas, unas desbordantemente hermosas, otras inimaginablemente grotescas.. Apolo y Dionisio, por toda la eternidad guerreando sin cuartel, aunque formaron y volverán a formar parte de un mismo ser en que todo cumple su complementariedad con todo!
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Respira, templa.. y asimila poco a poco el caudal, frenándolo pero sin detenerlo. 
Sabes que esta es la Prueba de Fuego donde se distingue claramente a los auténticos guerreros de los falsos. Debes mantenerte impasible ante la inmensidad, cosa harto difícil, pero no imposible.

Aunque esto es, con todo, sólo una tentativa..
..Pero una hermosa, platónica tentativa, en cualquier caso.

Un ejercicio gnoseológico que, sin duda, hubiera llevado hasta el mismo éxtasis al Sabio Ateniense.
... Pero él me lo confirmará cuando al fin me encuentre ante su presencia... Porque esta audaz tentativa, estoy seguro de ello, me vinculará sincronísticamente a él.. nuestros tonos primordiales empezarán a vibrar parejos, y quizá podrán ser uno por un instante. 
¡Ese instante es suficiente! ...La Eternidad bien puede ser contenida en un instante.

Iré a tu encuentro, Gran Platón, aunque la vida me cueste..
Y tú, seguro, podrás guiarme hacia el emplazamiento de otros sabios primordiales..

¡Y descuida, que mi compromiso es firme como el del más noble ateniense!, pues ya no hay miedo en mí. Y cuando esté apunto de ser vencido por el cisne negro o el nubarrón del tedio, recordaré las palabras de otro sabio más terrenal que tú. Ellas son mi tabla de salvación y la garantía de que ya no habrá excusas.


"Sufrimos: el mundo exterior comienza a existir... ; sufrimos demasiado: desaparece. 
El dolor lo suscita únicamente para desenmascarar su irrealidad." 

(Emile Ciorán)