Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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miércoles, 3 de febrero de 2016

"LA REBELIÓN CONTRA LA REALIDAD".

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En mi periplo por los mundos de la pseudociencia y la conspiranoia aprendí algo que sólo después, contraponiendo lo observado allí con lo observado en otros lares, me sirvió de gran ayuda en el descubrimiento de trampas gnoseológicas. Más concretamente: aprendí que la manera de razonar y defender las ideas pseudocientíficas, conspiranóicas -como las religiosas- responde a un patrón muy similar a la manera de razonar y defender las ideas izquierdistas, fascistas y, en parte, las conservadoras. Hay izquierdistas (quizá no tanto fascistas y conservadores) muy críticos con la pseudociencia y la religión. Pero únicamente son críticos con la pseudociencia "dura" y la religión trascendente, no con la pseudociencia "blanda" y la religión inmanente; esto es: no son críticos, sino incluso defensores, de las PSEUDOCIENCIAS (o religiones) POLÍTICAS, LAS PSEUDOCIENCIAS (o religiones) ECONÓMICAS, Y LAS PSEUDOCIENCIAS (o religiones) SOCIOLÓGICAS.

Hay algo que nos revela mucho: Si se le pregunta a varias personas acerca de “quién gobierna en el mundo”, los que se hacen eco de ideologías socialistas, fascistas y conservadoras religiosas responderán cualquier cosa menos “los gobiernos”. Pero a aquellos que opinan que los que gobiernan no pueden ser otros que LOS GOBIERNOS es a quienes se exige la carga de la prueba. ¿Ven ustedes por qué digo que ciertas ideologías políticas adoptan actitudes pseudocientíficas?

Lo mismo respecto al principio de falsabilidad: Tanto da decir que quienes gobiernan son las corporaciones o grandes empresas como la burguesía, los ricos, los judíos, la masonería o los reptilianos. ¿Alguien puede demostrar que no es así?

Las cosmovisiones pseudocientíficas (yo he llegado a conocerlas bien) comparten todas una característica esencial: el convencimiento religioso acerca de su verdad y la capacidad para usar todo argumento en contra como uno a favor; dicho de otro modo, un razonamiento que se auto-justifica por cualquier medio a su alcance.

Entonces yo me pregunto: ¿es que hay alguna diferencia entre dar por hecho, sin prueba alguna, que todo argumento en contra del relato judeofóbico procede de un “siervo de los judíos” y dar por hecho, también sin prueba alguna, que todo argumento en contra del socialismo procede de un “siervo de los burgueses”?; ¿entre rechazar toda explicación alternativa a la de los alienígenas ancestrales y rechazar toda teoría alternativa a la de la explotación?; ¿entre afirmar “con autoridad” que somos víctimas de una conjura ateo-masónica y proclamar con parejo convencimiento que estamos en manos de plutócratas internacionales?

Les concedo que existe una diferencia de grado. Pero no desde luego cualitativa; no desde luego en su armazón o su “lógica”.
(Confesión: Yo también quise soñar una vez
..... Me desperté.)
*
El izquierdismo no es sino una conspiranoia blanda: No se cree en iluminatis ni reptilianos que nos controlan, pero sí se cree en el gobierno en las sombras de "burgueses", de banqueros, de empresarios, o de "los ricos". No se cree que la medicina y la ciencia son instrumentos creados por seres malvados que usan para envenenarnos o dominar nuestras mentes, pero sí se cree que el capitalismo fue una alianza de intereses con el único propósito de explotar a las clases bajas. No se cree en la energía libre y gratuita pero sí se cree en un dinero y una riqueza que mana de los árboles sin necesidad de crear empresas ni administrar recursos, sin innovar en tecnología ni ampliar y diversificar mercados (no se ve en la riqueza más que “una tarta a repartir”; no se es capaz de superar la idea de que ésta es constante por más que los datos muestren que nunca lo fue; se pretende imprimir dinero expresa y declaradamente dirigido a inversiones.. ¡cómo no se le ocurrió a nadie antes!)

No se afirma ser víctima de un gigantesco show de Truman pero se aceptan como “evidentes” las mil conjuras contra las clases bajas, las mujeres o los países tercermundistas a manos de banqueros, industriales, y “los mercados”: Todo rumor, toda invención y todo meme que encuentre encaje en la mitología en torno al “capitalismo salvaje” se toma por indiscutible sin un solo indicio que lo apoye. Pero la carga de la prueba recae sobre quien lo niegue.
....................

En el alma de todo capitalista secretamente habita un 
avatar del Führer que no se sabe cuando puede despertar
~
La tergiversación, el chivo expiatorio y la idea del 
mal 
absoluto son indistinguibles en la propaganda 
de unos y otros: fascistas y socialistas.
Si afirma con gran convicción que el libremercado se impuso por la fuerza; pero aún nadie ha sabido explicar cómo pudo obligarse POR LA FUERZA a tanta gente a comerciar LIBREMENTE y a ENRIQUECERSE (si aún dudan de que la mayoría se enriqueció, miren los datos). Discúlpenme, siempre se me olvida que todo lo que contradiga el credo de ustedes es tomado por obra del demonio. Sí, ríanse de la comparación. Pero créanme que no son menos sonoras mis carcajadas cuando imagino a cientos de economistas y filósofos desperdigados por decenas de universidades y tomando parte en el mayor complot de la historia: la difusión del liberalismo económico por todo el orbe.. Viajes trans-oceánicos, grandes conferencias y simposios.. Páginas y páginas, horas y horas hilvanando palabras con el único propósito de hacer más ricos a sus señores, que para eso les pagan. Y digo yo, ¿no hubiera sido menos complicado poner mil máquinas de escribir en una nave y, de paso, no tener por ahí desperdigados a esos intelectuales a sueldo, expuestos a ser pillados en un desliz y, en el peor de los casos, echar a perder toda la operación? Cuesta creer que prohombres dedicados a la industria pesada y a las altas finanzas sean tan descuidados en lo que se refiere a la industria de ideas.

*
También se da por sentado que todo estudio sobre sexo, violencia o poder que contradiga el determinismo cultural no puede sino obedecer a “oscuros intereses”. Incluso la ONU y otros organismos dedicados a extender la bondad, la paz y la justicia por el mundo afirman que “la violencia es una conducta que la cultura enseña”. 

Pero aunque fuera verdad que la violencia, los celos, la propiedad, el egoísmo, el racismo,… son conductas que “la cultura enseña”, a fin de cuentas, ¿quién inventa y propaga la cultura? … ¿Y dónde aprendió el ser humano estos vicios?

Si no hay nada innato.. ¿Cuál diantres es la base de la cultura?

Digo yo que no puede ser la imaginación, dado que hablamos de un ser angelical por naturaleza al que la sociedad convierte en demonio.. 
¡Pero quién diantres es la sociedad, más que el conjunto de esos “seres angelicales”!

Inacabables son las paradojas a que nos aboca el mito de la tabla rasa y del buen salvaje

«El sexo es bueno porque es natural, y lo natural es bueno. Pero la violación es mala; por lo tanto, la violación no tiene nada que ver con el sexo.»

Podrá sonar ridículo, y hasta resulta difícil de creer que sectores de la intelectualidad progresista hayan llegado a mantener semejante desconexión con la realidad y a sostener posiciones tan contrarias a la lógica y al sentido común; pero en verdad no es otro el razonamiento que subyace a muchas de las afirmaciones de “intelectuales” y “científicos” de nuestra época. Steven Pinker, en su monumental obra ´La Tabla Rasa`, hace un recorrido por todas las implicaciones que se derivan o podrían derivarse de aquellos mitos tan omnipresentes, especialmente en las últimas décadas. En el siguiente fragmento sintetiza perfectamente el dilema acerca del sexo y la violencia:

«Si reconocemos que la sexualidad puede ser una fuente de conflicto y no sólo un saludable placer mutuo, habremos redescubierto una verdad que los observadores de la condición humana han constatado a lo largo de la historia. Y si el hombre viola por el sexo, no significa ello que simplemente "no pueda evitarlo", ni que tengamos que excusarle, como no tenemos que excusar al hombre que dispara contra el tendero para robar la caja.»

¿Recuerdan aquello de “haz el amor y no la guerra”? Yo pensé que estaba trasnochado hace tiempo, pero muy recientemente me topé con un vídeo “en clave pacifista” realizado por un famoso actor porno y que rescataba una vez más esa ridícula idea. 
El famoso Rapto de las Sabinas es sólo un ejemplo, sea de carácter histórico
o mítico, de las muchas guerras desencadenadas en el pasado por el tan
«
inofensivo», amén de natural, impulso de buscar parejas sexuales.
Ciertamente, pensar en el sexo como algo “inofensivo” o como “lo opuesto a la guerra” contradice toda la historia y la antropología; tanto la actual como la que existía ya entre los antiguos (como bien señala Pinker). La pulsión sexual tiene conexiones con la pulsión violenta y con el poder (incluso observables en nuestro cerebro), así como las tiene con la pulsión creativa. Nuestro organismo no segrega los impulsos y las programas evolutivos como lo hace nuestro lenguaje o nuestras ciencias sociales. El sistema límbico, así como otras partes del cerebro, están dedicadas a diversas tareas y, por tanto, algunos procesos conductuales comparten necesariamente los mismos patrones o mensajes químicos.

Pero si tan sólo fuera el problema la vinculación entre sexo y violencia..
¡No, es que la mera existencia de la violencia en nuestra naturaleza –y no en nuestra cultura- es también un tabú para muchos sectores académicos!

«Muchos intelectuales han apartado la vista de la lógica evolutiva de la violencia, temerosos de que reconocerla equivalga a aceptarla o, incluso, aprobarla. En su lugar, han seguido la cómoda ficción del Buen Salvaje, donde la violencia es un producto arbitrario del aprendizaje o un agente patógeno que nos invade desde el exterior. Pero negar la lógica de la violencia propicia que se olvide lo fácilmente que ésta puede estallar, e ignorar las partes de la mente que activan la violencia propicia que se olviden las partes que la pueden sofocar.»
*
Se elige en qué se prefiere creer y se rechaza aquello que “suena feo a nuestros oídos”. Optamos por las fantasías reconfortantes y nos acurrucamos como niños bajo la manta para no ver ni oír las realidades que nos perturban.

¡Hemos recorrido milenios para convertirnos en pusilánimes criaturas 
huyendo despavoridas de sí mismas en un ambiente de histeria general! 

¿En qué momento dio término la evolución y comenzó la involución? 

¿De verdad fue tan patético el ocaso de anteriores civilizaciones? 
…....
Tanto tiempo abjurando de la fe y la superstición, aferrándonos al método científico, posponiendo el más allá y centrándonos en el acá.. para vernos fabricar otras tantas religiones y supersticiones acerca del mundo empírico, copias de carbón de las 
dedicadas al mundo de los espíritus.

¿De qué sirve tanto apego a la materia, tanta ciencia y tanta tecnología… si la usamos como mero disfraz de nuestro irracionalismo y de nuestro escapismo?

¿De qué sirve tanto estudio de la naturaleza cuando sólo está en nuestra mente negarla?

¿De qué sirve estar tan pendientes de los números y de la estadística? ¿Para qué tan estrecha vigilancia de la realidad cuando sólo buscamos renegar de ella?

*

Todas las citas están extraídas de la obra de Steven Pinker
´La Tabla Rasa: La negación moderna de la naturaleza humana`.

*

lunes, 5 de octubre de 2015

"El enemigo de TODOS."

El Papa Francisco y el dictador Raúl Castro
coinciden en su recelo hacia el sistema capitalista.
El capitalismo es el hombre de paja perfecto, la mejor diana contra la que lanzar nuestros dardos de rabia inconcreta, nuestra indignación contra todo y contra nada.

Muchas veces nos pareció que ese pelele era hoy, más que ningún otro, el fascismo. Sólo que incluso el fascismo, olvidado el rigor politológico, no sería igual de odiado por gran parte de la gente si no fuese por el estrecho vínculo que desde ciertos idearios se le supone, precisamente, con el capitalismo. Borren ustedes esa vinculación (esté más o menos fundada), y el primer puesto de los inventos humanos más odiados pasa en un santiamén a manos de este último.

El capitalismo es ese pelele, esa diana perfecta, por una razón principal. Y es que se le han ido añadiendo con el tiempo tantas connotaciones, se le han ido vinculando tantas realidades en mayor o menor medida ajenas, que a casi cualquier cosa en la qué podamos pensar como algo que nos disgusta se le puede hallar una relación, real o mítica, con este, en principio, mero sistema de producción e intercambio. No hablemos ya del fascismo. Hablemos del imperialismo, el esclavismo, el racismo, el autoritarismo, la política exterior de EEUU, la destrucción del ecosistema... 

El nacional-socialismo, así como el resto de movimientos
fascistas, también comparten enemigo con los socialistas.
¡El capitalismo mató a la madre de Bambi!

Puestos en esta coyuntura, y en un mundo donde los aludidos procesos, por más que se los mire con recelo, se han expandido por todo el Globo, podemos percatarnos de las trampas que nos juega nuestra mente (trampas que hacen más efectivas la propaganda de cientos y cientos de insatisfechos y resentidos crónicos). ¿Cuántas de nuestras quejas, muchas veces legítimas, contra este sistema económico no son, si las analizamos más rigurosamente, contra realidades ajenas por completo a dicho sistema? A mi, por ejemplo, siempre me preocupó especialmente que las lógicas mercantiles se extendiesen a muchos otros ámbitos. Hoy me doy cuenta, sin embargo, de que culpar de ello al capitalismo es como culpar a la antropología de que existan los odios raciales. Antes nos referimos también al imperialismo. ¿Por qué tantos vinculan uno y otro fenómeno, cuando para que el capitalismo sea tal se requiere justamente de la independencia de los actores? Incluso se puede afirmar, desde cierta perspectiva, que imperialismo y capitalismo son, por principio, opuestos. 

Einstein, como tantos otros, hubiera hecho bien en
limitarse a opinar sobre aquello que realmente entendía.
También dijimos antes que éste es un sistema económico que, aún odiado, o, cuando menos, visto con amplias reservas, se ha extendido por todo el mundo (habría que preguntarse asimismo el por qué). Y es el hecho de estar tan imbricado en nuestras vidas lo que explica, al menos parcialmente, la razón por la que encontramos a menudo tan convenientes pretextos para adjudicarle la causa de todos los males. 

Si hay empresarios que untan a los políticos, esto es una consecuencia del capitalismo. Si hay empresas que se saltan las normativas y abusan de los trabajadores o del medio ambiente, esto es una consecuencia directa del capitalismo. Si hay corrupción política vinculada asimismo a empresas puntuales, esto es de nuevo un efecto del sistema capitalista. Lo mismo cuando hablamos de caciquismo, de golpes militares de derechas, de guerras por petroleo, o de la sucia guerra contra la droga. Sin embargo, mucho antes de la generalización de este sistema de producción e intercambio, ya había corrupción política, ya había caciques, ya había tiranos, ya había cruzadas contra esto y contra aquello, así como gentes que abusaban de sus semejantes o del entorno natural. Del mismo modo, en los sistemas socialistas se han dado la mayoría, si no la totalidad, de los males descritos; y en lo que a los más graves se refiere, puede afirmarse que se han dado incluso en mayor medida (pensemos, sin ir más lejos, en la guerra y el imperialismo, sin olvidar los desastres ecológicos).

Y son justo aquellos dos los que se vuelven necesariamente menos frecuentes cuanta más actividad comercial exista entre los pueblos. No digo, como algunos liberales un tanto candorosos afirman, que "dos países que comercian nunca guerrean". Por supuesto que el comercio no garantiza tal cosa. Pero sí puede demostrarse, tanto lógica como empíricamente, que a mayor y más extendido intercambio pacífico de bienes y servicios entre las naciones, menor es la posibilidad de que algunos de estos países invadan o declaren la guerra a otros.
*
¿Capitalismo salvaje? ¿Competencia inhumana? ¿Mercado sin control? 
Fíjense hasta qué punto el lenguaje distorsiona, ¡traiciona la realidad!
¿Acaso no eran más salvajes, con toda propiedad, los métodos que se usaban 
anteriormente para el enriquecimiento? (A saber: la conquista, la confiscación, el expolio). 
¡Y qué decir de la competencia! ¡¿Pero es qué existe una forma más humana y civilizada 
de competir que aquella en la que uno sólo cuenta con su inventiva y su sagacidad 
para los negocios, y en donde nada va a conseguir por la fuerza bruta?! ... 
"Mercado sin control": Esto dicen quienes quisieran someterlo 
a un mucho mayor control; pero bajo ningún concepto se puede decir 
que carezca del mismo. El mercado está sometido, ya no al control de los 
diversos gobiernos (mucho mayor del que comúnmente se nos dice), 
sino al control constante y riguroso del resto de actores que 
en él desarrollan su actividad. Si usted decide inflar de repente los precios 
o bajar los salarios que paga a sus trabajadores, a no ser que goce de un 
monopolio otorgado por el estado, tanto sus compradores 
como sus trabajadores se marcharán 
de inmediato a la competencia.
*

martes, 31 de marzo de 2015

"Evola: Permanecer en pie sobre las ruinas, orientarse en medio del caos" (I)


Tiendo por momentos a ver el pensamiento evoliano como la superación de Nietzsche, la superación del fascismo, y asimismo, de los movimientos neo-paganos, del new age, de las gnosis hiperbóreas,... y hasta del sincretismo y el ecumenismo (aunque de todos ellos pueda participar, pero sólo para quién lo observe desde una perspectiva muy profana y superficial.)
Digo "por momentos", dado que aún me hallo en pleno proceso de digestión de sus ideas, y de su particularísima cosmovisión (particular, pero al mismo tiempo, total e integradora.) Por ello, que no sabría todavía pronunciarme más en favor, o más en contra, de todas las tesis que mantiene.
Pero el que se le pueda asociar tanto al nazismo, como al new age, o al ecumenismo, nos dice ya bastante de la dificultad para catalogarle, de la arbitrariedad de querer reducir sus ideas a mera tendencia sectarizante . 
Como bien me dijo un gran conocedor de su obra: "ni nazi ni new age, Evola es Evola." 

No hablaré de sus comienzos neo-paganos, sino que avanzaremos hasta llegar a su obra "La raza del espíritu", en torno a la cual gravitan polémicas y anecdotas por igual, y no son éstas carentes de interés, sino como van a ver, ciertamente jugosas.

Julius Evola era, en esa época, alguien cercano al Fascismo triunfante en Italia, pero bastante menos cercano a su "homólogo" alemán (es importante entrecomillar este calificativo, debido a las grandes diferencias existentes entre uno y otro movimiento, amén de sus evidentes puntos de encuentro.) No obstante, viajó a Alemania y realizó encuentros y conferencias desarrollando su concepto de "raza espiritual", la cual, a pesar del acercamiento estratégico del que fue partícipe, y que suavizaba, de alguna forma, el choque entre su concepción y la del Nazismo, no podía menos que incomodar a los de Hitler, desde el momento en que el pensador italiano relativizaba muy mucho la relación entre la pureza biológica y la pureza del espíritu, o dicho de otra forma, entre el "origen hiperbóreo" de los actuales pueblos indo-europeos y la presencia efectiva que esta herencia, más espiritual que biológica, tenía en ellos. 
Que comparase, además, su política eugenésica con la crianza de perros o caballos, o que manifestara que, en ocasiones, el cruce con una "sangre extraña" actúa como revulsivo, seguro, debió torcer el semblante de los mandamases del III Reich, con los que no pareció acabar en muy buenas relaciones, como podrán imaginar.

Pero la cosa no se queda ahí, pues no contento con mostrar a los teóricos alemanes la estrechez de su visión del hecho racial, también declaró sus objeciones a las formas de neo-paganismo que adoptaron, calificándolas de vacías, meramente estetizantes, y representativas de una ritualidad decadente, carente del significado profundo que tuvieron estas tradiciones tiempo a. 
Por esto, entre otras cosas, hablé al principio de "superación del neo-paganismo". Uno de los puntos más valiosos de su estudio radica en ir más allá de la reduccionista oposición entre paganismo y judeo-cristianismo, sin atender a las diferentes fases de ambas cosmovisiones en su desarrollo histórico. Se nos muestra meridiano así que, igual que el cristianismo primigenio no es el mismo que el de Carlomagno o el de los Borgia, tampoco el paganismo greco-latino o nórdico-germánico es el mismo en sus épocas de esplendor o en sus épocas de decadencia, así como en las intermedias.

De lo que se trata, para Evola, es de distinguir la tradición pura de las formas degradadas de la misma, sea en el cristianismo, o sea en otros contextos religioso-culturales. He ahí, pues, la pureza más valiosa de todas, la que atañe a las formas de la tradición, y de la espiritualidad, dos conceptos que siempre van íntimamente ligados en el pensamiento evoliano.

Y éste es otro de los puntos que más merecen destacarse de su trabajo, la profunda atención dedicada, por igual, a las doctrinas orientales como a las occidentales, o a las de la América precolombina, en un firme propósito de trascender el hecho cultural particular, y vislumbrar una especie de "regla universal", de hilo conductor de una cierta "esencia única", esto es, LA tradición, LA espiritualidad. Es por esta idea -que, aún siendo más ambiciosa, y sobre todo, rigurosa, que la representada por ecumenismos y sincretismos- alguien podría asociarle a lo que hemos dado en llamar "New Age"; algo que, como intento aclarar ahora, supondría un reduccionismo al absurdo, o una muestra de total ignorancia.
Hay que incidir en que estamos hablando de una tarea tan fecunda como la que desarrollaron Jung, Castaneda, o Jodorowsky, y en una dirección inicial similar, aunque con otra dimensión, y otra orientación, después. Con esto quiero colocar a Julius Evola en el contexto que, creo, le corresponde -que no es, desde luego, el del New Age, el del esoterismo nazi, o el del ecumenismo post-conciliar.-

En otra de sus obras clave, "Cabalgar el tigre", deja a un lado el misterio hiperbóreo y otras cuestiones específicas en las que se centró en "La raza espiritual", para seducirnos con la idea de "permanecer de pie sobre las ruinas" (refiriéndose a la Era Moderna) y sumergirnos en un pensamiento abismal, trascendente, catártico, donde el concepto de "cabalgar el tigre" adquiere varias dimensiones, según nos adentramos en las contradicciones insalvables de estos tiempos de disolución, que identifica con el "Kali-Yuga" (Edad de Hierro, en la cosmogonía greco-romana.) La citada alegoría pertenece al universo oriental, y se relaciona con la vieja idea, más occidental, de "habitar este mundo, pero sin ser de este mundo".

A este respecto, y como conclusión de esta primera incursión en la obra de Evola, vamos a citar unas fragmentos muy breves del texto que hemos empezado a analizar, los cuales, creo que sintetizan brillantemente una serie de cuestiones clave en nuestra época, no sólo para orientarnos en como debemos "cabalgar el tigre de la modernidad" -fiero tigre-, sino también en los aspectos más esenciales en los que se expresa esta época, donde lo que prima es la disolución (al menos, según el autor.)

Por ejemplo, acerca de Nietzsche, y de sus sinceras aspiraciones de superar el decadentismo burgués y cristiano que le rodeó, dice que:

«Es un ejemplo preciso de lo que puede, e incluso, debe verificarse en quién la trascendencia se ha despertado, pero que está descentrado en relación a ella. Veremos que el existencialismo, en sus temas esenciales, debe ser interpretado sobre las mismas bases.»

«Aquí se encuentra la fuerza suprema, pero no se sabe para qué emplearla. Los medios existen, pero el fin falta.»

Creo que estas palabras resultan bastante reveladoras, o cuando menos, hacen pertinentes unas cuantas reflexiones, y revisiones, en torno al pensamiento nietzschiano. Pero eso, debido al tiempo que nos llevaría, lo dejaremos para mejor ocasión.

Sobre la espiritualidad cristiana, también hace notar una  de sus características más reseñables:

«En Occidente, la concepción devocional y moral de lo sagrado, que en los otros sistemas solamente es propio de las formas populares y regresivas, se volvió la concepción predominante y prácticamente exclusiva.»

Es sabido, como ya hemos avanzado, que la posición evoliana frente al cristianismo no es tan unívoca, ni tan categórica, como la de los diversos movimientos neo-paganos; de hecho, creo que la forma en que él aborda el hecho espiritual es bastante más honrada, completa, y rigurosa, que la de estos; los cuales tienden, con excesiva frecuencia, a usar un trazo grueso más propio de las ideas marxistas o anarquistas, donde la norma suele ser la caricatura, o aún peor, la ausencia de distinción entre las diversas formas y periodos en que se ha expresado este vasto concepto que es el Cristianismo.

Para finalizar, quiero tomar unas reflexiones -de nuevo bastante reveladoras-, esta vez, sobre las contradicciones y el caracter de "huida hacia delante" que él ve en el existencialismo.

«El tipo de hombre receptivo a las ideas existencialistas se caracteriza por una voluntad quebrada que permanece quebrada. La voluntad del "antes", al cual se refiere el misterio del existir, y la voluntad de este mismo "existir", en el mundo y en la "situación", no están soldadas de nuevo ("volver a soldar los fragmentos de una espada rota" es un tema ya propuesto por el simbolismo de la literatura esotérica y caballeresca de la Edad Media).»

«La angustía metafísica es expulsada, mientras que al contrario, debido a su constitución interior diferente, el hombre que conciben los existencialistas la padece, e incluso debe padecerla.»

«En todo ello, asistimos a la aparicion de sentimientos análogos a los que Nietzsche hubiera previsto que asaltarían al hombre que se hubiera liberado sin tener, por ello, la altura necesaria. Sentimientos que rompen y matan al hombre -al hombre moderno- si él no es capaz de matarlos.»

Pareciera, pues, que lo postulado por los existencialistas fuera aquello a lo que aboca, necesariamente, el camino nihilista iniciado por Nietzsche.

«La oscuridad propia del existencialismo se acentúa en Heiddeger porque el hombre es presentado como no teniendo el ser en su interior (o detrás de sí, como su raíz) sino delante de sí, incluso como algo que uno debe perseguir y atrapar.»

El existencialismo es, en efecto, el último escalón de la filosofía, y bien podría ser el último en sentido estricto, osea, un precipicio, un callejón sin salida, como bien lo define Evola. 
Y no es menos reveladora la analogía que se establece entre el Pecado Original y la "maldición de existir", entre la "Caída de Adán" y el "ser meramente arrojado al mundo", especialmente si identificamos la "Caída" con la Modernidad (la cual se acentúa -la primera- en la postrimerías de la segunda.)

Pero de eso, y de todo lo introducido aquí, que no es poco, hablaremos en una próxima entrega dedicada a este autor y a sus implicaciones, que también son muchas.

Espero, para entonces, haber "digerido" más sus ideas, y así, tomar una postura más definida sobre las mismas. 

Hasta entonces, que la eterna batalla entre Tradición y Modernidad prosiga en buena lid, si esto es posible en batalla de tal trascendencia.
~

lunes, 10 de noviembre de 2014

"EL MIEDO A LA LIBERTAD" (1ª parte)























El miedo a la libertad, en sus diversas formas, siempre ha estado ahí.

Y siempre estará. Las tentaciones represivas, censuradoras, silenciadoras.. Las cruzadas contra esto o contra aquello son una constante en la Historia Humana y una piedra con la que no parecemos cansarnos de tropezar.

Una de las principales formas que adquiere este recelo es limitar, de muy distintas maneras, la libertad de opinión. Ya sea por motivos religiosos, morales, patrióticos, o culturales, y dependiendo de qué grupo ostente la hegemonía en cada momento, se vetarán unos tipos de opiniones y no otros. Cuando la hegemonía la tiene la Iglesia y las clases altas, las ideas antireligiosas, comunistas y anarquistas son las más perseguidas. Cuando la hegemonía es de la social democracia y el "izquierdismo blando", lo más imperdonable, y condenado desde todos los púlpitos, es el tradicionalismo, el "izquierdismo duro", el fascismo, y todo lo que "suene violento a nuestros delicados oídos". Cuando el fascismo y el comunismo estuvieron en el poder, casi cualquier cosa distinta del ideario "del partido" estaba, no únicamente mal vista, sino penada muy severamente. La diferencia entre esos regímenes totalitarios y las "democracias" de hoy es que estas últimas han perfeccionado magistralmente, porqué no decirlo, los métodos de censura y condena; ya no es necesario cerrarte el periódico o encarcelarte, basta con usar el aparato mediático, en tan estrecha relación con el poder político, para silenciarte y exiliarte de facto sin siquiera expulsarte del país.

Ya he manifestado en anteriores artículos que la cruzada, por ejemplo, contra el antisemitismo y el fascismo, en sus diversas formas, no ha hecho sino agravar el problema que, supuestamente, pretendía resolver; pero claro, pretendía resolverlo enterrándolo y lanzando al "infierno de los réprobos" a quién pretendiera hablar de ello, cuando no encarcelándolo, e incluso secuestrando sus publicaciones, ¡y hasta quemando sus libros! -¿Quién nos iba a decir que, en nombre de la lucha contra el totalitarismo nazi, se iban a acabar produciendo las mismas escenas que se produjeron a manos de los propios nazis?- 





¿No hemos aprendido nada? 

La respuesta es, claramente, que ¡No, no hemos aprendido nada! La prueba la tenemos delante de nuestras narices: Los partidos que se reconocen en mayor o menor medida en el Nazismo y los llamados Fascismos no hacen sino crecer, y las teorías más disparatadas sobre la "conjura judeo-masónica" no paran de extenderse a más y más sectores. Ya lo he intentado explicar en numerosas ocasiones: La censura sólo evidencia miedo por parte del que la ejerce, y el censurado percibe inmediatamente ese miedo como lo que es, una debilidad del que ahora marca el rumbo de la opinión pública, y esta debilidad será siempre su fortaleza, pues se agarra al argumento de que "le silencian porque tienen demasiado miedo a su verdad". 
Y cuanto más empeño pongan en silenciarle, más crecerá, entorno a él, el romanticismo del proscrito, de la "minoría informada, siempre tan temida por quienes desean ocultar información." 
Tal como dije la otra vez que me referí a la libertad de expresión, ¿a qué le tenemos miedo? Si los argumentos de los fascistas, los comunistas, los anarquistas, los carlistas, ¡los que quiera que encarnen en un momento dado el mal absoluto!, son tan erróneos como decimos, será exponiéndo estos ante el criterio público (en todo su espectro cultural, y de comprensión) cuando se muestren cuan pobres son, E INMEDIATAMENTE, QUEDARÁN DESACTIVADOS.

EL AIRE FRESCO ES SIEMPRE BUENA RECETA
LA LUZ DEL SOL ES EL MEJOR REMEDIO CONTRA TODOS LOS MALES, Y TODOS LOS ACHAQUES.. 
PARA BARRER TODAS LAS SUPERCHERIAS Y MANIAS, PARA DISCRIMINAR ENTRE LO VALIOSO Y LO DESECHABLE.
............

¿Qué creen, que si el partido comunista de España estuviera prohibido no tendría muchos mas seguidores? Justo eso fue lo que se evidenció en el paso del Franquismo a la "democracia", la llamada transición, que muchos preferimos llamar transacción (por no usar términos más feos) El Partido Comunista era, además de casi el unico que vehiculaba la oposición al Régimen, una formación que contaba con enormes cantidades de afiliados y simpatizantes entre la clase estudiantil y los intelectuales progresistas. ¿Qué ocurrió una vez fue legal? Pues que los votos recibidos en cada elección fueron menguando hasta convertirse en una fuerza casi marginal. "Qué hubiera ocurrido si no hubiese sido legalizado" es un ejercicio de ucronismo nada fácil, pero me atrevo a aventurar que, al igual que los herederos de los derrotados fascismos, hubieran conservado aquel halo de romanticismo y rebeldía que despierta como nada, en la gente, la adhesión más visceral y menos racional, esto es, la de tipo más sentimental, si no abiertamente pasional (por no usar, de nuevo, términos menos generosos)

El miedo a la libertad se evidencia del mismo modo cuando nos referimos a cuestiones como la unidad nacional, el control del estado (eje democracia/autoritarismo), y el conflicto individuo/comunidad.

Yo tengo una respuesta muy clara y muy tajante al problema, tan de actualidad en el caso español, de la unidad del Estado. Sé que no es del agrado, como es previsible, de los nacionalistas de cualquier signo, pero para mí, toda esta encrucijada, tiene una tremendamente sencilla salida: ¡Dejar que las cosas sean por sí mismas, y que desemboquen donde deban desembocar, de manera espontánea! Sin querer otorgarles...nombre, categoría, y mucho menos, UNIVOCIDAD. 
¡Que lo vasco sea español y lo español vasco! Y tres cuartos de lo mismo con lo catalán, lo gallego, o lo portugués. La insistente manía de querer que las cosas sean como pensamos que deberían ser es lo que nos ha llevado a todas las causas perdidas, derrotas estrepitosas, ridículos y sinsentidos. Cuando Franco se empeñó en que lo vasco y lo catalán tenía que ser tan español como lo castellano o lo andaluz, porque él creía que lo habían sido, o que deberían serlo, o que habia una conjura judeo-moscovita para que se rebelaran contra la idea de serlo, ¡Da igual!, se trató del mismo caso de "ingeniería cultural voluntarista" que el de los nacionalistas vascos y catalanes pretendiendo "eliminar los rastros de españolidad" que ellos creían ver (lo cual siempre estará sujeto a perspectivas y es tan dificil de delimitar, o sostener argumentalmente, como aquello anterior de "tan español como lo castellano o lo andaluz", ¿qué diantres significa eso? )


Y ya, más específicamente sobre la unidad y los metodos para lograrla (ya se refieran a la unidad de España, en este caso, o de los países que pudieran surgir de su escisión en un futuro) ¿Por qué presuponemos que es bueno mantener las naciones-estado unidas, y cuidar de que no se disgreguen, llegados a un extremo, hasta alcanzar el modelo cantonal, o la fragmentación absoluta en decenas, cientos de micro-paises totalmente independientes?

¿Por qué presuponemos que el Estado -grande y centralizado, o si somos más racionales, de tipo federal- es bueno en sí mismo, o es mejor que el micro-estado? 

Eso nos llevaria, creo, demasiado tiempo, y nos desviaríamos del tema del ensayo, "el miedo a la libertad". Y como este es el mal, la baja pasión, que me he propuesto diseccionar, quiero enfocar el problema sobre la indisolubilidad del Estado, de la Nación, desde esta clave, y no desde otra. Es este, pues, el momento en que hago la pregunta que considero en el núcleo duro de esta cuestión, y me dirijo con ella a los patriotas, y adalides de "la unidad del estado a cualquier precio" (sea de España, de Euskal Herría, o de los Paixos Catalans):

Si tan incuestionable es la unidad cultural de vuestra nación -la que considerais vuestra nación- ¿Qué temeis en su disgregación política, estatal, meramente administrativa?

¿Destruiría esa división gubernativa su unidad cultural, o se encontraría, cuando menos, en serio peligro?
No será entonces tan indiscutible, tan objetiva, la idea nacional que defendeis, cuando, al menos en un nivel cultural y social, no resiste un mero cambio administrativo (Sí, sé que aquí abuso del juego argumental, pues bien sabemos que es algo más que "un mero cambio administrativo"... Aunque siendo sinceros, no tanto más.)

Zanjado este problema, a grandes rasgos y preliminarmente, quiero encaminarme hacia una última cuestión, y esta es, como adelanté, el conflicto individuo/comunidad, y democracia/autoritarismo. Cuando nos encaramos con grandes problemas de índole socio-cultural, -la pérdida de valores, el individualismo, los conflictos familiares, los enfrentamientos sociales, la inmigración- Siempre confiamos más en el control del Estado que en la espontaneidad de la respuesta social para solucionarlos -o al menos, no agravarlos, y mantenerlos a raya- Pero digamos las cosas a las claras, porque si no vamos a estar dando vueltas y sacando de la manga recetas, a cada cual, más errática. El recelo ante la espontaneidad, ante el curso natural de las cosas, y su capacidad para enmendarlas con razonable éxito, es lo que nos  lleva a proponer inacabables medidas legislativas, y a todo ese erratismo, ¡siempre recurriendo al brazo del Estado!, que rara vez soluciona algo, si no lo empeora ostensiblemente.

Y cuando hablé de "decir las cosas a las claras", ya se imaginarían que apuntaba a una cuestión no demasiado cómoda de reconocer, aunque en extremo obvia. Me refiero al error de pensar en los problemas de la gente común desde la mentalidad del intelectual, del profesional liberal, el artista, el científico, o cualquier otra profesión destacada, pues son mentalidades esencialmente distintas. Y con esto quiero decir que todo grupo que sobresale, ya se llame aristocracia, clase política, empresarial -o los gremios del cine, la literatura, y las artes- siempre se sentirá mucho más identificado con las élites correspondientes de cualquier otra nación, o continente, que con la masa, la gente común -sin ninguna connotación despectiva- de su propio país. Esto es un hecho evidente e insoslayable, por más violento que nos resulte admitirlo, inmersos en la era triunfal del pensamiento fofo y buenista. Y es esta la razón de que, en primer lugar, no confiemos en la capacidad de auto-organización y sentido común de las masas, y asímismo, erremos el tiro de manera tan reiterada cuando proponemos, desde nuestra grandilocuencia, una serie de normas muy bienintencionadas, y perfecta expresión de nuestra arrogancia "iluminista" -al más viejo estilo "Todo para el Pueblo, pero sin el Pueblo"- Ya sea desde idealismos igualitaristas (como los feminismos, multiculturalismos, y todo tipo de homogeneizantes) o diferencialistas (esto es, toda clase de nacionalismos, etnicismos y racialismos "demasiado convencidos de su película".)

Por tanto, este debiera ser el clamor más general:

¡NO MÁS INGENIERIAS SOCIALES!

¡Dejemos de jugar a la Demiúrgia! ¡Dejemos atrás de una vez los "iluminismos"! 
¡Cometamos el último atrevimiento, y renunciemos de una vez al idealismo!

Porque otro error en que frecuentemente caemos -y tiene que ver, de nuevo, con la oposicion élites-masas- es que formamos nuestros juicios sobre la capacidad de influir en el individuo medio basándonos en nuestra propia experiencia, ya pertenezcamos a ese grupo o a otro. Y aquí, es también insoslayable que, mientras estemos por encima de la media, vamos a ser, por regla general, mucho menos influenciables que alguien de nivel intelectivo o cultural inferior (Aunque también hay otro baremo, que sería lo que llamamos "personalidad", y  tiene que ver con la insobornabilidad que muestra cada uno, más allá de su instrucción o coeficiente intelectual, ante influencias externas, vengan de la calle, de los medios, o de la política.)

Esta será, pues, una prevención que nos vendrá muy bien cuando queramos ser algo más objetivos sobre "qué es y qué no es" capaz de influir en una gran masa de población, y aquí confluirían fenómenos como el consumismo, las burbujas (inmobiliarias y de todo tipo) y las diversas, ya mencionadas, ingenierías sociales (por la izquierda o por la derecha... igualitarias o diferencialistas.)


                                                *

En realidad, el último asunto que debiéramos abordar es el de las drogas, pero en este punto, me tomo la licencia de remitirles a la opinión del mayor experto en este tema de todo el Globo, Antonio Escohotado, sobre la que no tengo nada que adjuntar, ni que refutar, pues el peso y la coherencia de sus argumentos son de tal firmeza que ¡ni una sóla coma cabe añadir!





miércoles, 22 de octubre de 2014

TERRORISMO METAPOLÍTICO XV: Conclusiones.

"El fascismo acecha detrás de cada esquina"(Sobre mantras, discursos prestados, conceptos-comodín, y otras muestras de pereza mental.)

***

La filosofía política es previa a la política, mientras que la metapolitica es posterior, creo que esta es la forma más acertada de diferenciarlas. 

La filosofía política arroja al mundo las ideas, siendo meros retoños, para que crezcan, se difundan, se lleven a cabo actos, cuestionables o loables, en nombre de ellas, y se transformen de nuevo con el transcurso de generaciones.

La metapolítica llegaría al final del proceso, o cuando este ya lleva desarrollándose largo tiempo, a examinar qué ha quedado de esas ideas, de qué manera han mudado -las que lo hayan hecho- y como se usan en relación, y en confrontación, con otras ideas.

Es, pues, la coyuntura de este universo de los conceptos políticos la que nos obliga a centrarnos, de entre ellos, en unos más que otros. Y por eso hoy debemos prestar tanta atención a la semiótica de términos como "fascismo".

-Muy especialmente este, por encima de otros, como ya han visto en textos anteriores.-
 (Enlaces relacionados: aquí y aquí)

Y para ello, vamos a plantearles algunos ejemplos que creo serán bastante reveladores.

*

¿ERA ORTEGA Y GASSET UN FASCISTA?

"Si los individuos que integran la masa se creyesen especialmente dotados, tendríamos no más que un caso de error personal, pero no una subversión sociológica. Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera. Como se dice en Norteamérica: ser diferente es indecente. La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado. Y claro está que ese «todo el mundo» no es «todo el mundo». «Todo el mundo» era, normalmente, la unidad compleja de masa y minorías discrepantes, especiales. Ahora «todo el mundo» es sólo la masa." 
"Si yo dejase aquí este asunto y estrangulase sin más mi presente ensayo, quedaría el lector pensando, muy justamente, que este fabuloso advenimiento de las masas a la superficie de la historia no me inspiraba otra cosa que algunas palabras displicentes, desdeñosas, un poco de abominación y otro poco de repugnancia; a mí, de quien es notorio que sustento una interpretación de la historia radicalmente aristocrática. Es radical, porque yo no he dicho nunca que la sociedad humana deba ser aristocrática, sino mucho más que eso. He dicho, y sigo creyendo, cada día con más enérgica convicción, que la sociedad humana es aristocrática siempre, quiera o no, por su esencia misma, hasta el punto de que es sociedad en la medida en que sea aristocrática, y deja de serlo en la medida en que se desaristocratice. (....) A quien sienta la misión profunda de las aristocracias, el espectáculo de la masa le incita y enardece como al escultor la presencia del mármol virgen."

¿Manejar el concepto masa es por sí sólo sospechoso de "fascistoide"?

¿Lo es, quizá, rebelarse contra el "democratismo" (perversión ideologizante de lo que es una mera forma de gobierno), es decir, rebelarse contra la candorosa idea de que todos somos "igual de válidos" o que "todas las voces valen lo mismo"?

Seguramente lo es, aquí sí que pocos vacilarán, tener la "desfachatez" de defender la monstruosa "violencia estructural" que supone la existencia de una aristocracia.

Pero detengámonos un momento en esto.

Ahora asociamos a la aristocracia ese decadentismo, esa arbitrariedad, esa voluntad caprichosa y desdeñosa; es decir, identificamos toda aristocracia con la fase decadente de la misma. (Con ese "aristócrata heredero" con el que compara Ortega al ciudadano medio de nuestro tiempo) Pero no debemos olvidar que, más allá del papel que le reservemos a esta institución en el futuro, en el pasado fue motor de avances sociales en materia de arte, cultura, normas cívicas y buenas maneras, que son una de esas virtudes sin aparente prestación objetiva pero que, sumadas con el tiempo unas a otras, componen una estructura enraizada sin la que el Mundo se desmoronaría.
......
"Este personaje, que ahora anda por todas partes y dondequiera impone su barbarie íntima, es, en efecto, el niño mimado de la historia humana. El niño mimado es el heredero que se comporta exclusivamente como heredero. Ahora la herencia es la civilización -las comodidades, la seguridad en suma, las ventajas de la civilización-. Como hemos visto, sólo dentro de la holgura vital que ésta ha fabricado en el mundo puede surgir un hombre constituido por aquel repertorio de facciones inspirado por tal carácter. (....) Toda vida es lucha, el esfuerzo por ser si misma. Las dificultades con que tropiezo para realizar mi vida son precisamente lo que despierta y moviliza mis actividades, mis capacidades. Si mi cuerpo no me pesase, yo no podría andar. Si la atmósfera no me oprimiese, sentiría mi cuerpo como una cosa vaga, fofa, fantasmática. Así, en el «aristócrata» heredero toda su persona se va envagueciendo, por falta de uso y esfuerzo vital."
"No es más ni menos masa el conservador que el radical, y esta diferencia -que en toda época ha sido muy superficial- no impide ni de lejos que ambos sean un mismo hombre, vulgo rebelde."

Es llamativo que un pensador de corte liberal, pero que por encima de todo, fue un observador clínico y una mente lúcida como pocas, manifestara tantas ideas que hoy, sin la menor duda, serían catalogadas de "fascistas". Es llamativo, digo, porque en ese mismo texto se despacha a gusto sobre lo que opinaba de ese movimiento que vio nacer en la vecina Italia, y triunfar también más tarde en Alemania (aunque notablemente transformado) Y no les lanza flores, ni ensalza su nivel intelectual precisamente..
"Uno y otro -bolchevismo y fascismo- son dos seudoalboradas; no traen la mañana de mañana, sino la de un arcaico día, ya usado una y muchas veces; son primitivismo. Y esto serán todos los movimientos que recaigan en la simplicidad de entablar un pugilato con tal o cual porción del pasado, en vez de preceder a su digestión."

¿A qué se debe, entonces, que lo que ayer estaba tan lejos del fascismo sea hoy "obviamente" fascista, y que lo que hoy quizá es mero conservadurismo (o incluso liberalismo) mañana sea también, sin discusión, PURO FASCISMO?

¿A qué se debe esta llamativa elasticidad del concepto?

Mi diagnóstico apuntaría a que la configuración del "neo-lenguaje orwelliano" está acelerándose, a que el pensamiento único está alcanzando sus últimos límites.
No importa ahora que esto se haya fraguado hace décadas hasta el último detalle (vertiente conspiracionista). El hecho es que la "ingeniería semántica" que, con más o menos intención, se ha ido aplicando en los medios y la cultura, sólo ha dejado espacio para las ideas social-demócratas o liberales progresistas (si se diferencian en algo); todo aquello que se aleje de ahí es "discurso de odio", "extrema derecha", o "la caverna" (Y hay que admitir que, dentro del espectro liberal, también caben etiquetas igualmente ominosas para describir a socialistas o revolucionarios del más diverso pelaje)
..........
"La persona se encuentra con un repertorio de ideas dentro de sí. Decide contentarse con ellas y considerarse intelectualmente completa. Al no echar de menos nada fuera de sí, se instala definitivamente en aquel repertorio. He ahí el mecanismo de la obliteración."
"Las nuevas generaciones se disponen a tomar el mando del mundo como si el mundo fuese un paraíso sin huellas antiguas, sin problemas tradicionales y complejos."

*

¿ERAN LOS GRIEGOS DE LA ANTIGÜEDAD DISCÍPULOS DE HITLER?


"Entre nosotros no hay nada de Pélope, ni de Cadmo, ni de Egipto, ni de Dánao, ni de tantos otros verdaderos bárbaros de origen, y griegos solamente por la ley. La sangre pura griega corre por nuestras venas sin mezcla alguna de sangre bárbara, y de aquí el odio incorruptible que se inocula en las entrañas mismas de la república a todo lo que es extranjero. Nos vimos, pues, abandonados de nuevo por no haber querido cometer la acción vergonzosa e impía de entregar griegos a los bárbaros."

No importa  ahora que apoyemos o compartamos esas palabras, no es eso lo que aquí nos ocupa, sino poner cada cosa en su sitio, cada verdad y cada mentira sobre la mesa. Y lo dejaremos claro de la siguiente manera: ¿En qué se parece, aparte de la alusión a la homogeneidad racial, el Estado y la sociedad griegas de entonces al régimen nazi? Si convenimos en que esa es una pregunta que está por completo fuera de lugar, que no tiene razón de ser, convendremos por fuerza también en que no siempre que se da importancia a lo étnico se está abogando por un modelo totalitario ni genocida.

¿Nos percatamos, quizá ahora, de la perversidad de esta artimaña semántica, moralismo categórico con el que nos amenazan cada vez que se nos ocurre, quizá aludiendo al sentido común más que a ninguna doctrina racial, sacar a colación el factor étnico?

¿Y qué hay del patriotismo, y de toda posición distinta a la del iluso y pacato pacifismo hoy imperante?
"Os he trazado las acciones de los que aquí reposan y de todos los que han muerto por la patria. Acciones tan numerosas como magníficas en medio de las cuales no he hecho mención de muchas más brillantes, porque no bastarían muchas noches y muchos días para referirlas todas. Que todos los ciudadanos, henchida su alma de tan grandiosos hechos, exhorten a los descendientes de estos valientes, como pudieran hacerlo en un día de batalla, para no desmerecer de sus mayores, ni retroceder, ni echar el pie atrás cobarde y vergonzosamente." (Ambos extractos pertenecen a la oración fúnebre de Aspasia de Mileto, citada por Platón en el Menéxeno.)

¿Defender la propia tierra del invasor, y sentir orgullo del legado de nuestros ancestros, es fascismo?

Pues en el lenguaje popular, y en el lenguaje algo más culto -si acaso un punto escorado a la izquierda-, me da la sensación, nada mas redactar la pregunta, de que la respuesta es desoladora (en cuanto a la madurez intelectual del universitario y el profesional liberal medio.) 

¡Sí hasta nombrar las palabras "invasor", "orgullo", o "ancestros", suena violento a nuestros modernos y civilizados oídos!...
*

¿FUE EL "MARXISTA CULTURAL" ERICH FROMM UN REACCIONARIO PARA-FASCISTA?



"La polaridad de los sexos está desapareciendo, y con ella el amor erótico, que se basa en dicha polaridad. Hombres y mujeres son idénticos, no iguales como polos opuestos.La sociedad contemporánea predica el ideal de la igualdad no individualizada, porque necesita átomos humanos, todos idénticos, para hacerlos funcionar en masa, suavemente, sin fricción; todos obedecen las mismas órdenes, y no obstante, todos están convencidos de que siguen sus propios deseos. Así como la moderna producción en masa requiere la estandarización de los productos, así el proceso social requiere la estandarización del hombre, y esa estandarización es llamada «igualdad»." 
¡Fascismo puro y duro! Y si no fascista, reaccionario y "malo" en cualquier caso. No cabe duda de que así lo calificaría gran parte de la izquierda de hoy. De hecho, es esto mismo lo que dicen desde hace tiempo tantos y tantos intelectuales disidentes, que como tales, son indefectiblemente calificados de.. 

Pero, ¿Por qué nos llama tanto la atención esto? ¿Por qué hemos llegado a tal neurosis igualitarista que cualquier matiz que señale una diferencia entre la condición masculina y la femenina nos produce ese rechazo, ese "¡lagarto!, ¡lagarto!" y esa bilis en la boca, y en las palabras, en sustitucion del santiguarse?

¿No empiezan a ser premonitorias las palabras de mi admirado, a ratos, Sánchez Dragó, en esta y en tantas otras cuestiones?














Pero sigamos prestando atención a lo que nos dice "el marxista cultural" Erich Fromm sobre la polaridad de los sexos, no sin detenernos antes un instante en este concepto, "marxista cultural", que he colocado en el encabezado con cierta sorna implícita. 

Aquí entono yo el Mea Culpa en la parte que me toca por haberlo usado en el pasado, quizá con excesiva gratuidad, haciéndome eco de ideologemas que, como todo ideologema, se nutren de arbitrariedades una vez son lanzados al mundo, y entran en inercias de retroalimentación cuando crecen y se desarrollan en un entorno cerrado, esto es, manejado entre sujetos de ideas afines, y con el tiempo, agrandado por connotaciones que se van sumando, y conceptos que se van añadiendo, como por defecto, por parte de unos y otros intelectuales. Después, otros recogen el concepto en bloque, como si fuera una sola cosa, y el trazo va haciéndose cada vez más grueso, y por tanto, más equívoco.  Al final del proceso, se generaliza dentro de estos círculos de ideas afines (pero a veces no tan afines) un discurso que da demasiadas cosas por supuestas, y peca NO POCO de reduccionismo y conveniencia ideológica. De esa manera, todo lo que de algún modo se rechaza, acaba por ser identificado con el "marxismo cultural", y se califica de "marxistas culturales" a todos los que manifiestan ideas distintas de las propias. En ese sentido, se trata de un arma arrojadiza o una artimaña semántica análoga a la de "fascista", sólo que a diferencia de aquella, esta se usa en un ámbito mucho más minoritario. No obstante, creo percibir que un día no lejano podría dejar de serlo, y de ahí el valor añadido de esta advertencia, según yo lo percibo.

Y como "el instante" se ha prolongado más de lo planeado, volvamos sin más dilación a Erich Fromm y lo que nos dice sobre la polaridad de los sexos:
 "La polaridad masculino-femenina es también la base de la creatividad interpersonal. Ello se evidencia biológicamente en el hecho de que la unión del esperma y el óvulo constituyen la base para el nacimiento de un niño. Y la situación es la misma en el dominio puramente psíquico; en el amor entre hombre y mujer, cada uno vuelve a nacer. (La desviación homosexual es un fracaso en el logro de esa unión polarizada, y por eso el homosexual sufre el dolor de la separatidad resuelta, fracaso que comparte, sin embargo, con el heterosexual corriente que no puede amar.)"
¿Pero como se atreve el revisionista marxista y freudiano a llamar a la homosexualidad "desviación" y a sugerir, nada menos, que esta condición los hace "incompletos"? 
¡Pero será facho y cabrón el tío! 
... Marxista cultural no sé, pero hijoeputa y homófobo, un rato! Ja, Ja, Ja! ...  
Ya fuera de chanzas, me parece que esa perspectiva sobre la homosexualidad, que habría que matizar siempre en cada caso -pues la homosexualidad no es una, sino muchas- es de las más certeras y desideologizadas que he escuchado.
.......
*
Y por último:

¿FUE MARX UN PRECURSOR DE LA "SOLUCIÓN FINAL"?

"No busquemos el misterio del judío en su religión, sino busquemos el misterio de la religión en el judío real. ¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero. Pues bien, la emancipación de la usura y del dinero, es decir, del judaísmo práctico, real, sería la autoemancipación de nuestra época. (....) Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general, que el desarrollo histórico en que los judíos colaboran celosamente en este aspecto malo se ha encargado de exaltar hasta su apogeo actual, llegado al cual tiene que llegar a disolverse necesariamente. La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad del judaísmo."

Como dijo Raimon Panikker, que vivió en la Alemania del apogeo del Nazismo: "Entraña más complejidad de lo que se nos dice lo que aconteció en esos años, aunque yo de ningún modo lo defienda. Pero lo que no acepto es que se use el chivo expiatorio de Hitler para justificar otras cosas iguales, o peores." Y yo añado a esto, refiriéndome más específicamente a estas citas de Marx, que abjurar de los métodos nazis, mostrarse contrario a semejante persecución de un grupo social, no quiere decir que neguemos toda razón que pudiese haber detrás de ello, por tergiversada o exagerada que esté. Juzgar fanática y oportunista la cruzada de los nazis contra la Judería no tiene por qué borrar los motivos bien reales sobre los que se construyó el mito.

Sobre esto he escrito en ocasiones anteriores y seguiré haciéndolo, justo por ser esta una cuestión infinitamente más compleja de como nos la han presentado los enemigos de las ideas nazis, tanto como los mismos nazis, o sus defensores (con escasas excepciones) No puedo ahora añadir otra cosa, sino remitirles a los textos en que he pretendido abordar con honestidad este asunto. (Textos relacionados: aquí y aquí)

Quién quiera que aborde, pues, la cuestión judía, no debe ser sospechoso de pro-nazi, como quién se refiere a la cuestión africana no es sospechoso de apoyar el Apartheid o el esclavismo.



***
No podemos considerar fascismo a cualquier cosa, el fascismo es una cosa muy seria, y muchos murieron enfrentándose a él (esos antifascistas sí merecen todos mis respetos, se jugaban verdaderamente el cuello.) 

¿Pero qué es hoy un anti-fascista? Pues básicamente un paranoico, un cazafantasmas, UN PAYASO. Pero sobre todo: UN SIERVO PÓSTUMO DE STALIN, pues el inventó esa ideología que sirvió, mas que para condenar el fascismo, para justificar el stalinismo.

*
No podemos ver la sombra de Hitler detrás de cada alusión a lo étnico, o a lo ancestral, o detrás de cualquier crítica a la modernidad. 
¡Es un chantaje vergonzoso!, una manera de eliminar las ideas que no nos gustan asimilándolas nada menos que al belicismo, al totalitarismo, 
¡al genocidio!

¿Pero qué pasaría si hiciésemos lo mismo con las ideas igualitaristas tan en boga, vinculándolas, todas y cada una de ellas, a los crímenes de Lenin, Stalin y Mao?

A la izquierda le parecería un atropello intolerable, 
y se armaría la de San Quintín, ¿no creen?

*

Bien, pues si debemos detenernos un buen rato en la utilización del término "fascismo", me he percatado recientemente  de que debemos empezar a hacer tres cuartos de lo mismo con el término "liberal", más especialmente cuando lo precede el "neo-". Ya dentro de poco va a batir, difícil marca, al anterior en utilización indiscriminada -y acomodatícia- de una palabra. Ya todo es neo-liberalismo, es un mantra en toda regla, aunque se hable de medidas puramente anti-liberales por principio.

Y según he observado últimamente, la social-democracia gusta de usar otro comodín en vez de el anterior, que es "fuerzas conservadoras". De nuevo identificando conservadurismo tan sólo con la conservación del propio bolsillo. ¡Qué manera de mearse en el buen uso de la lengua, y en el buen uso de la inteligencia! Barrer de un plumazo todo aspiración de conservar.. valores, tradiciones, formas, cultura, usos y costumbres, como si eso ya no le debiese importar a nadie. ¿O es que son ellos los que van a recoger todas esas aspiraciones.. "derechonas"?

Si usamos las palabras como a cada uno le place, ¡esto es un cachondeo, señores tribunos de la res pública! Yo les haría a cada uno un riguroso examen de filosofía política y semántica antes de permitirles ponerse delante de un micrófono.


*            

CONCLUSIONES:


Hemos visto que el "pecado" del uso conveniente del lenguaje -o del uso claramente tramposo- no es exclusivo de nadie; el "fachiszzmo" vale para todo, pero ocurre algo muy similar con el ñioliberalisssmo, o con el marxismo cultural. Aunque siendo sinceros, a día de hoy, ya no me cabe apenas duda de que, dentro del espectro político, no hay ningún grupo más descaradamente mentiroso, tergiversador, y cara dura que los marxistas -la izquierda real, para entendernos, no la social-democracia- ¿Y a qué se debe esto? Pues muy sencillo, al menos según yo lo aprecio: a la superioridad moral que se arrogan, ya que son ellos "quienes luchan por los débiles y por la igualdad.. la justicia y POR UN MUNDO COLOR DE ROSA". 

Y como "EL MOTIVO ES BUENO", pues pueden "tomarse licencias", hacer uso del lenguaje y DE LA REALIDAD con una "flexibilidad" que pasma -llaman al aborto "interrupción voluntaria del embarazo" y a las desigualdades, provengan de donde provengan, "VIOLENCIA estructural"- 

... Y como "EL MOTIVO ES BUENO", les perdonan "los errores" y "las complicaciones" a sus correligionarios soviéticos, chinos, latinoamericanos....Se hacen los remolones alguna que otra década para reconocer "cositas" que hizo el camarada Stalin... "CONTEXTUALIZAN" MUY MUCHO todo lo ocurrido en las revoluciones comunistas, pero prefieren el trazo grueso y caricaturesco para todos los demás procesos "de la burguesía". (Porque esa es otra: todo el que se opone a sus ideas, forzosamente "actua bajo, o se hace eco de, intereses de clase", pero cuando el aparato del partido comunista de turno toma el poder en un país dicen que "lo ha tomado el pueblo." JA, JA, JA, JA!!) 



{Retroalimentación del circuito cerrado de ideas}