Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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viernes, 7 de octubre de 2016

Pornografía, feminismo y sexualidad. (II)

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Lo que se dice en este debate me ha motivado nuevas reflexiones en torno a las muchas cuestiones que se tratan en él, directa o tangencialmente, y ello me ha animado a escribir una segunda parte del texto que publiqué hace unos días.


Quizá sorprenda a algunos que sea Amarna Miller la que mantiene, de entre todos, un discurso más coherente y la que parece tener las ideas más claras. El resto de opinadoras (porque son todas mujeres excepto el moderador) no saben hilar dos frases sin meter por medio las palabras “heteronormatividad”, “patriarcado” y “capitalismo”. Sus argumentaciones no son tales: consisten más que nada en proclamas que aprendieron y que regurgitan como autómatas.

Atiborradas de dogmas, intentan pasar por “modernas” y “desinhibidas” sin poder ocultar el pestazo a moralina que rezuman sus querellas contra el que es para ellas, fuera y dentro de la pornografía, un mundo ciertamente perverso. Siguen viendo en el porno “mainstream” (es decir: mayoritario) una voluntad de modificar o fomentar ciertos deseos en los consumidores. Como tienen esa concepción tan delirante de la economía según la cual las empresas no ofrecen lo que el cliente busca sino que se afanan por orientar sus gustos en un “sentido heteronormativo y patriarcal”, parecen sugerir que si la mayoría de la gente es heterosexual es porque ven porno heterosexual, y no al revés. El mito de la Tabla Rasa hace de nuevo su aparición.. Todo proviene de la culturaLa heterosexualidad se construye..

¿Qué ocurre entonces con el porno homosexual? ¿Son conocedoras de lo importante que es ese sector de la industria o simplemente hablan de la pornografía, como de todo, de lejos y de oídas? ¿El porno homosexual pretende también “homosexualizar” a la gente? … De hecho, si comparáramos el porcentaje que hay de homosexuales entre los hombres con el porcentaje de pornografía homosexual que se hace dentro de esa industria, la heterosexualidad quedaría infra-representada en proporción. Por lo que, según su lógica, podríamos afirmar con igual o mayor convicción que ese “capitalismo neoliberal” persigue la “homo-normativización”.

Además, en qué quedamos: ¿Las empresas buscan el beneficio a cualquier precio o están dispuestas a ganar menos con tal de realizar una supuesta ingeniería social “que fortalezca al sistema”? ¡Por Júpiter! Si “el capitalismo” ha comercializado camisetas del Che y toda la iconografía comunista que se pueda imaginar, ¡qué problema va a tener, aun dando por bueno ese vínculo con el “patriarcado”, en vender todas las clases de pornografía que el público demande! Esta gente tiene la cabeza tan llena de ideología que no queda apenas espacio en ella para que el sentido común y la lógica asomen de tanto en tanto.

Pero no vayamos a dejar fuera de la crónica a Monedero. Otro que pretende jugar a dos bandas: a pro-porno y a anti-porno, a desinhibido, liberado y sin complejos por un lado, mas sin poder frenar por otro su moralismo, sus prejuicios y sus tabúes. El tipo es un trilero en toda regla, y tan siquiera se avergüenza de ello. Analicemos sus dos intervenciones estelares: En la primera se luce poniendo en cuestión que uno pueda hacer lo que quiera con su propio cuerpo “argumentando” que por esa regla de tres una podría “vender a su hijo recién nacido”.. ¡¿Acaso un niño que se acaba de dar a luz es “parte del cuerpo” de la madre y “le pertenece” igual que su brazo o su pierna?! … Ante la negativa de la Miller a aceptar ese “argumento”, Monedero se reafirma defendiendo la “racionalidad” del mismo e intenta arreglarlo reconduciéndolo a la venta de órganos. Pues no señor, tampoco. Un riñón efectivamente pertenece a su dueño pero sigue sin ser comparable a “vender tu cuerpo” en representaciones pornográficas puesto que, por muchas de ellas que uno haga, sigue conservando todos sus miembros y sus órganos en su sitio. Pero vamos a la segunda, que tampoco se queda atrás; pues, ni corto ni perezoso, este señor se lanza a comparar la realidad “capitalista” actual con el paraíso comunista soñado –no con el real, o qué os pensabais-, alegando que, mientras en las sociedades capitalistas muchos quizá se “vean obligados” a dedicarse a la pornografía o a la prostitución, en otro tipo de sociedad con renta básica y todas esas cosas las mismas profesiones "tendrían otra lógica”. Sí, que les pregunten por esa “lógica” a las cubanas, que son a buen seguro, de las mujeres de todos los países, las que menos presionadas se ven para prostituirse. De verdad hace falta ser miserable, o quizá estúpido, o sencillamente torpe, para decir algo así y quedarse tan ancho.

Y qué decir de Beatriz Gimeno. ¡Ay! La Gimeno.. Cuántos momentos de humor surrealista no nos dará esta mujer. Su percepción de la realidad camina entre lo cómico y lo grotesco. La buena señora ni admite ni aprueba que a la mayoría de las mujeres les gusten los hombres y les gusten sus penes, y que además les encante ser penetradas por ellos. Su feminismo dialéctico, como yo lo he bautizado, no es sino una versión moderna del puritanismo más enfermo. Ella viene a proclamar –entre líneas- que la Naturaleza lo hizo mal, que es esencialmente injusto que nos hiciera a unos cóncavos y a otros convexos. ¡Pero qué arbitrariedad es esa! ¿Por qué unos van a tener entrantes y otros salientes! ¡Todos planos! Y si ello nos pone francamente difícil obtener placer de nuestros cuerpos, ¡pues que así sea!: lo importante es que entonces seremos al fin iguales. Es un camino más enrevesado que aparenta ser contrario pero que acaba llegando al mismo sitio, como digo, que el puritanismo religioso: “el placer que sentimos está mal”, “¡es pecado!”; “es obra del demonio!” (léase: el capitalismo, el patriarcado, las “fuerzas oscuras” del mercado.) Así lo muestra su negativa a aceptar los argumentos en pro de los derechos individuales que blande contra ella la Miller. “Lo que a tí te guste no es un argumento”. Pero por lo visto, lo que a la Gimeno no le guste “El porno mainstream no puede gustarle a ninguna feminista”. Es decir, que ella no sólo tiene autoridad para distinguir qué valoraciones constituyen argumentos, sino que, al parecer, también sabe -o dicta- lo que puede gustarle o no a las feministas de todo el Globo, las del pasado, las del presente y las del futuro. Y ya la joya de la corona es su afirmación de que “si todo consistiese en una suma de derechos individuales, no se podría hacer política”. Porque así es: si se respetasen por entero nuestros derechos individuales, ella y los suyos no podrían meter sus narices en nuestras vidas y en lo que nos da placer o nos lo quita. ¿De verdad a nadie le espanta que algunos pretendan mezclar la política con el ámbito de la más estrecha privacidad? ¿No es esa la definición más perfecta de “totalitarismo”?
"Debemos problematizar nuestras prácticas y nuestros deseos".
"Debemos averiguar qué fuerzas oscuras
se esconden tras ellos".
....
 ¡Arrepentíos!
Pero la palabra estrella del debate, en boca de casi todos, es “problematizar”. El término-mantra en cuestión no podría ser más elocuente: convertir en problema lo que no lo es, o que hasta ahora nunca lo había sido. Por supuesto no se atreven a decir a las claras que algunas prácticas las consideran inmorales, y por eso comienzan a hacer funambulismo ético, reconociendo por un lado el derecho de cada mujer a fantasear o practicar lo que le plazca y elucubrando por otro sobre los roles que supuestamente pretende fomentar en nosotros “el heteropatriarcado capitalista”, usando tales elucubraciones carentes por completo de base empírica como pretexto para admitir la necesidad de una suerte de “ingeniería social inversa”. Es la misma lógica del Marxismo-leninismo de siempre: convencernos de que el actual estado de cosas es producto de una imposición para así justificar otra imposición: la de ellos. Elaborar teorías que ni quieren ni pueden probarse -esto es: pseudocientíficas- con el único objeto de volver legítima, y hasta necesaria, una violencia y un autoritarismo análogos a los que ellos han construido en su imaginación y en su propaganda.

Pero deben ustedes mojarse, señoras. O defienden la libertad individual o no. No hay terceras vías. Relativizar principios éticos que no podrían ser más claros inspira muy poca confianza. ¿Quieren ustedes dictar cómo deben obtener placer las mujeres o no? Díganlo claramente, y déjense de medias tintas y de vaguedades.

Por su parte, el papel de Amarna Miller en el debate, como dijimos, representa algo así como “la voz de la sensatez”. Los principios que defiende son bien claros, a diferencia de la caterva marxofeminista. Sus reclamaciones son también claras y perfectamente entendibles por cualquiera: la situación de a-legalidad del cine porno en España deja desprotegidos a sus trabajadores ante posibles abusos o malas prácticas –no en el terreno sexual necesariamente, sino también en el laboral-. Ella, que ha trabajado también en la industria de Estados Unidos, ha podido comprobar la ventaja de desarrollar esa profesión –para ella un hobbie- con todas las garantías que ofrece una ley sensata y funcional,  con controles de ETS´s más rigurosos, y donde los contratos están bien especificados y el poder de negociación de todas las partes más equilibrado.

La porn-star madrileña lanza además una pregunta retórica que es un desafío a los prejuicios mal ocultados de las de “el sexo también es política”: ¿Quién puede, de verdad, saber lo que degrada o humilla a una mujer? Exactamente la misma pregunta que lancé yo en la primera parte de estas reflexiones. Apenas se percatan de lo terriblemente arrogante que es pretender adivinar lo que los demás sienten (y sin entrar en el terreno, en el que ellas sí entran de forma mal disimulada, de lo que deberían sentir). Por supuesto que cuando contemplamos en la pantalla una práctica sexual que a nosotros nos desagrada, y que valoramos desde nuestra perspectiva negativamente, proyectamos nuestra vivencia sobre la persona que está representándola y por cualquiera que pudiera representarla en el futuro, y por tanto asumimos instintivamente que ella experimenta, o debiera experimentar lo mismo que nosotros. Pero eso es una trampa psicológica de sobras conocida, y parece mentira que personas hechas y derechas sigan confundiendo su ego con la realidad objetiva. Es como si todavía estuvieran en esa fase de la primera infancia en que el bebé no sabe distinguir lo que forma parte de su cuerpo de lo que es exterior a él.
Cierto escritor español dijo de ´Garganta profunda” que le resultaba un film “inverosimil”.
Quizá por aquel entonces muchos no caían en que en ello consiste justamente su poder de atracción,
en que no pretende mostrarnos la realidad, sino una ensoñación tan irresistible como turbadora.

No obstante, sí hay algo de lo que dice Amarna Miller que es más debatible, y sobre lo que me gustaría hacer una reflexión en cierta profundidad. El deseo expresado por ella de que la pornografía comience a verse como un trabajo más, y que se vaya diluyendo el estigma que acompaña a quienes se dedican a ello es sin duda un deseo legítimo, pero también ingenuo, y nos plantea algunas paradojas bien interesantes. Por un lado ese halo de “prohibido”, “sucio” y “oscuro” es ingrediente fundamental de la atracción que produce en la mayor parte, por no decir todos, de sus consumidores. Ella misma alude, si mal no recuerdo, al componente transgresor del porno. Y en efecto es éste un componente sin el cual esos productos audiovisuales perderían gran parte de su atractivo. Si la pornografía no buscara desafiar los límites y jugar con nuestra idea -siempre cambiante- de “lo perverso”, sencillamente dejaría de ser pornografía y pasaría a convertirse en una aburrida clase de educación sexual.

La realización o representación de fantasías sexuales requiere mantener un difícil equilibrio entre la costumbre y el tabú, entre lo agradable y lo desagradable, entre lo bello y lo grotesco, lo dulce y lo brutal, y esencialmente entre lo falso y lo real.

Como precisamente se trata de una receta que exige ese difícil equilibrio y esa precisión en cuanto a los ingredientes que se usan para elaborarla, en la que no puede haber ni demasiado picante, porque abrasa, ni demasiada realidad, porque repele, ni demasiado fingimiento, porque distancia, no toda la pornografía nos provoca o nos interesa o nos excita a todos por igual. Por ello los autores de ´La ceremonia del porno` nos hacen ver lo mal que entendemos habitualmente en qué consiste esa ceremonia. Creemos que el producto pornográfico es “fácil”, que es fabricado en serie y que no se distingue uno de otro, que con mostrar lo que hay que mostrar basta para lograr el objetivo: la excitación.

Pero nada más lejos de la realidad. Quizá eso bastara cuando hizo su aparición (aunque, como también se nos explica en el libro, ha existido desde siempre en distintas formas). Quiero decir que quizá cualquier cosa sirviera para llamar la atención del que nunca había visto imágenes pornográficas, o meramente eróticas, proyectadas con un cinematógrafo. Pero sin duda si esta persona se hacía aficionada a esas imágenes empezaría a buscar aquellas que más sintonizasen con sus deseos, probablemente los más inconfesables.

Y es que con ello hemos aterrizado en la, digámoslo así, Piedra Rosetta del fenómeno pornográfico, y puede que también del erótico: los deseos inconfesables, nuestro lado oscuro.

Porque todos tenemos deseos inconfesables. Y las fantasías que probablemente más les espantan a las que ven conspiraciones patriarcales y capitalistas detrás de todo son una vía de escape mediante las que aquél, nuestro lado oscuro, puede salir a la luz aunque sea tímidamente y en un entorno controlado; y de ese modo quizá evitar que acabe explotando en un momento mucho menos apropiado, sin ningún control que lo frene, y en el peor de los casos, causando daño a terceros.
Las prostitutas sagradas eran muchachas jóvenes que mantenían relaciones sexuales 
como parte de rituales religiosos en lugares sagrados y como ofrenda a los dioses. 
Existen varias teorías sobre la aparición de las prostitutas sagradas y de las funciones 
que desempeñaban. Unos dicen que la sexualidad y la espiritualidad estaban tan unidas 
que el sexo se convertía en una ofrenda para los dioses. (Fuente aquí)
Ya lancé en la primera parte de este ensayo una hipótesis sobre la posible, o no, función social de la pornografía. Alguien tan poco sospechoso de relativista o postmoderno como Guillaume Faye compartía esta intuición, y lógicamente la hacía extensible al papel de las prostitutas. En su inclasificable obra ´Arqueofuturismo`, Faye recordaba al hilo cuáles eran algunas de las atribuciones de muchas sacerdotisas en los antiguas religiones paganas, y cómo en aquellas sociedades cumplían también al parecer una función irremplazable. La ventaja es que ahora tenemos acceso a todos los templos del mundo y a todas las sacerdotisas sin movernos de nuestro silla y con un click de ratón.

Así pues, concluyo lanzando una nueva provocación que puede inspirar, al menos desde mi punto de vista, fecundas reflexiones. ¿Serían las actrices porno las nuevas prostitutas sagradas? Creo que hay motivos para creerlo así: el servicio que prestan no es como el mero trabajo sexual que se desempeña en el ámbito privado. En este caso se trata, como ya dijimos, de un rito, o un aquelarre; una ceremonia de concentrada intensidad en que se funde lo íntimo y lo público, en que se transgreden calculadamente las normas y los tabúes, los límites y los pudores… hasta dar con el justo equilibrio entre perturbación y curiosidad, esa receta precisa que a usted en particular le despierta el arrebatamiento que andaba buscando desde siempre, quizá sin saberlo y sin haber oído nunca de él, pero que desde ahora no cambiaría por nada y que, al lado del cual, lo que antes conocía como excitación le resulta un mero simulacro.

Pero no las juzguen ni se juzguen: a las sacerdotisas, a las fantasías que representan, o a ustedes mismos por disfrutarlas. Tan sólo sean conscientes de ellas. No hay cosa, por terrible que parezca, que sea preferible ignorar a conocer. La ignorancia sobre las cosas del mundo puede hacernos infelices, pero nunca tanto como la ignorancia sobre nosotros mismos.

Sí, pudo escribirlo Sócrates. No pretendía reclamar la autoría por esa reflexión.

Pero ésta sí la firmo: Deseen lo que deseen, ocúltenselo a quien quieran menos a ustedes mismos. Conózcanse y acéptense con sus zonas oscuras incluídas. Se sentirán más enteros y más dueños de sí mismos. El conocimiento es poder, y el auto-conocimiento es por tanto una forma de asumir mayor control sobre nuestras decisiones: de hacernos más libres. Y en eso creo que la srta. Amarna Miller puede servir de ejemplo, por mucho que ahora la odien, la juzguen, o elucubren sobre por qué hace lo que hace y piensa lo que piensa. Y con ello me refiero a la gente en general pero también a mí mismo porque, como la mayoría, tengo sentimientos encontrados. Ninguno estamos a salvo de prejuzgar, despreciar o apartar a otras personas cuando sus valores, sus percepciones o sus sentimientos no coinciden con los nuestros.

Yo mismo me he visto dividido entre la admiración, la incomprensión y la repulsión al indagar en la figura de Amarna Miller, ojeando su blog y algunas de las entrevistas que ha concedido. Es difícil aun hoy, por más “liberados” que nos creamos, asumir que alguien pueda entender y ejercer con tanta naturalidad el sexo como profesión, negocio y/o espectáculo. Nos gusta consumirlo, pero entraríamos en cólera si nuestra hija se dedicara a ello. ¿Hipocresía? Más bien imperfección congénita humana. De nuevo: no nos culpemos, no nos fustiguemos por no ser lo suficientemente “abiertos” o “modernos”. No todos estamos hechos de la misma pasta. Porque si algo me ha quedado claro es que Amarna Miller está hecha de una pasta muy especial. Ni mejor ni peor. Simplemente distinta al resto de nosotros. Quizá sea una muestra del próximo escalón en la evolución humana: una inteligencia emocional capaz de conciliar algunas de las hasta ahora insalvables contradicciones del homo sapiens. O al contrario: su moralidad innata acusa unas carencias que no serían beneficiosas para la especie. Pero también puede que sólo constituya un rara avis. Ya dije que no tiene por qué ser ni mejor ni peor.
Ishtar, entre los semitas orientales, era equivalente a la Diosa del Cielo sumeria. 
Por su relación con la fecundidad y la maternidad fue considerada diosa del amor, 
tanto en el aspecto familiar como en el sensual y voluptuoso. De ahí el que fuera 
la patrona de la prostitución sagrada, ejercida por hombres y mujeres 
en los templos, de cuyo personal formaban parte. (Fuente aquí)

*
Pero una cosa sí es innegable. Escuchar y leer sus confesiones me excita todavía más que verla en acción. Quizá precisamente porque, mientras la escucho o la leo, sigue presente la acción en mi memoria.

Su transgresión me provoca, me repele, me intriga, me turba, me fascina, me ofende, y me excita sobremanera a un tiempo.

Ecce Homo… .
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viernes, 6 de noviembre de 2015

SOBRE LA METAFÍSICA DEL SEXO (I)


[El presente ensayo no guarda relación alguna con el libro de Julius Evola titulado ´Metafísica del sexo`. No obstante, conozco su obra en cierta profundidad y no me es ajena su concepción de esta metafísica, sin compartirla por entero.]

~~
Nunca antes de hoy fue tan usado el sexo como reclamo, ni se buscó explotar hasta tal punto su capacidad de sugestión. Pero tampoco existió probablemente un tiempo en que su energía, su fuerza fuese menos aprovechada por el ser humano, o en la que se manifestase ésta, por lo general, con más tibieza. 
......

Es sólo la superficie del sexo lo que se vende: la imagen, la atracción inmediata. 

El cataclísmico poder creador de la energía sexual 
ha sido relegado.

Se ha primado la cantidad. 
Se ha descuidado la calidad. 

Se ofrecen impulsos fugaces y alivios rápidos. 

Las febriles inspiraciones y las pasiones inextinguibles, las experiencias límite y los viajes iniciáticos 
apenas encuentran espacio 
en el reinado de la in-media-(ideo)tez...
..........

A primera vista, la sociedad de hoy está hiper-sexualizada. Sin embargo, en un acercamiento más profundo, nos parece más correcto decir que está hipo-sexualizada. 

Lo único que podemos afimar, en rigor, es que está GENITALIZADA.

Pero asumir la genitalidad, la pura fisiología de las respuestas corporales ante señales sensoriales por toda forma que puede asumir la energía sexual es no comprender lo que ésta es ni cuales son sus genuinos potenciales. 

La genitalidad es, pongámoslo así, la expresión más burda -aunque para la mayoría la más placentera, si no la única- del poder de la Libido.

Dibujo de Leonardo Da Vinci:
¿Éxtasis religioso, o más que religioso?
Siento la mayor de las compasiones por quienes no conciben nada más allá de ese burdo mecanicismo biológico...

..Cuán triste debe ser su existencia. 

Apenas puedo imaginar la desdicha que a mí me supondría vivir así sabiendo que otra vida, tumultuosa, volcánica y desbordante, es posible.

Puede ser que aseveraciones como las anteriores les resulten desconcertantes a primera vista. En ese caso, lo más probable es que no se hayan parado lo suficiente a observar que la energía a la que me refiero no es otra que aquella que se identifica con la misma fuerza creadora. 

Por supuesto, es de todos conocida la relación entre el sexo y la creación de vida. Pero son los menos quienes llegan a comprender hasta qué punto es extrapolable a muchas otras maneras de entender la creación y a muchos otros, diré que infinitos, ámbitos de la existencia humana.

Luis Eduardo Aute, cantautor, pintor,
 cineasta, y teólogo controvertido.
La inspiración artística, no toda la inspiración, sino aquella que llamamos torrencial o catártica, es una de las muestras o de los efectos de esta energia que más impresionan a nuestro entendimiento. Por ello es que nos tienta pensar que pueda haber un "espíritu superior" guiando la mente del artista. Y quizá no nos equivoquemos, ya que no tienen porque ser excluyentes: la divinidad y la sexualidad. De hecho, no sería la primera vez que se vincula o incluso se asimila la una a la otra. Así lo ve, por ejemplo, Luis Eduardo Aute cuando asume la certeza de que toda creación es un acto sexual y que, por tanto, "el big bang no pudo ser sino un orgasmo de dios haciendo el amor consigo mismo a tres bandas, puesto que, como todos sabemos, es trino". 

¿Es entonces Dios o La Libido lo que vemos expresarse a través del genio artístico? Tanto da. Y si  tuviese algo de cierto la afirmación de Aute, es probable que vengan a ser lo mismo. 

Dibujo sobre la concepción de aquel 
genio que tantas ideas -hijos intelectuales- 
concibió el mismo,y que habitó la también
en extremo fértil y sensual Florencia del Renacimiento.
Pero insistamos en la primera idea. ¿Por qué empleamos las palabras "torrente" y "catársis"? La primera tiene una lectura obvia y (aceptaré que) jocosa. Pero la segunda también es comprensible, al menos en un nivel superficial, por el común de los mortales. Es algo que debe desparramarse en el momento justo. Arruinaría su propósito si lo hace antes o después: De ahí la importancia del control tanto en el ámbito artístico como en el sexual. Es algo que va creciendo en nuestra psique, en nuestro espíritu, en nuestros chakras -en nuestras gónadas y en nuestro sistema nervioso- que debe ser orientado, sostenido, y sólo catapultado cuando ha alcanzado la cumbre de su desarrollo. Hablamos en cierto modo de un ser vivo que, aún antes de dar como resultado otro ser vivo (uno real en el caso del coito; o una obra intelectual en el caso de la creación artística, científica o filosófica) debemos alimentar, proteger, e incluso reprender, hasta el momento en que sentimos que es nuestro deber lanzarlo al mundo; esto es: dejarlo a su suerte, y que sea ya él quien se defienda por sí mismo.


martes, 12 de mayo de 2015

NOVELA METAFÍSICA (Capítulo VI-Alpha-Omega)


La Conciencia es la última -o la penúltima- 
forma surgida de la resaca de la Gran Marea, 
de la Madre de todas las Mareas, aquella iniciada por el Big Bang.

La penúltima, si nos referimos a las conciencias de los seres pensantes.
La última, si nos referimos a La Conciencia entendida como un todo, lo que muchos han traducido por "Dios".

*
Para Spinoza, es este "Dios", o Conciencia Universal, el único "ser" que existe por sí mismo. Pues los demás no somos más que facetas suyas, o sueños en su mente..
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"Yo soy el que seré" -traducción más estricta de aquello que le dijo Yahvé a Moises en el Sinaí- es un pretexto que han usado algunos para afirmar que "Debemos pensar a Dios en tiempo futuro".. y que, de esta suerte, se nos revela, más claramente imposible, que serán nuestras conciencias unidas por obra y gracia de la revolución tecnológica las que conformarán, una vez alcanzada la cúspide del dominio sobre la materia, esa Conciencia Universal que, también por obra y gracia de la Técnica, estará ya en posesión de todos los saberes, se ubicará en todas partes al mismo tiempo, y no habrá hecho en el Universo sobre el que no pueda influir, ni naturaleza surgida de éste que no pueda transformar. Esto es, será ya omnisciente, omnipresente, y omnipotente.

Lo que complica esta última tesis, hasta límites insospechados, es que..
 en el Eterno Retorno, "Yo soy el que seré" es 
exactamente lo mismo que "Yo soy el que fuí".
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¡Sé positivamente que en estas sentencias se hallan pistas de crucial importancia para encaminarme, ya, hacia las primeras respuestas!
Las tengo golpeando en mi cabeza, y también las bifurcaciones de cada una de las posibilidades, y además, todas las vinculaciones existentes entre las distintas revelaciones.. ¡Todo a un mismo tiempo! ... Esta vez sí he arañado el diamante.. Mi modesto túnel de prospección metafísico parece por fin haber merecido todo lo sacrificado en su construcción. Ahora me he acercado al Oro Alquímico, y la primera de las pruebas es digerirlo, ya que su fuerza es avasalladora..

¡Sé que gran parte de las claves están aquí! Por supuesto, sería imposible explicarlo, pero lo sé.


No obstante, no te precipites, templa, respira... asimila como un cuentagotas cada una de las visiones de conjunto, por difícil que sea, y después obsérvalas un tiempo con sangre fría y mirada distante, para evitar en la medida de lo posible que el torrente te seduzca, y así, contagie el desbordamiento a tu mente. 
Porque entonces estarás perdido. Quiero decir, estará perdida la descarga súbita de.... información metafísica, gnoseologia primordial.. o lo que diantres sea.

Una cosa sí es cierta, tengo una ventaja respecto a anteriores momentos de revelación, donde lo que me perdió fue creer ingenuamente que lo que se me revelaba me conducía ya, directo, hacia las últimas respuestas.
Ahora sé que esto nunca ocurre así. En el verdadero Camino del Conocimiento, las trampas son muchas, y los pasos en falso se pagan muy caro, puesto que suelen implicar dar dos de ellos hacia atrás cuando acabábamos de experimentar, triunfantes, la emoción de avanzar. Y esto suele suceder precisamente por eso, por la emoción, por confiarnos, por la arrogancia del principiante cuya impetuosa inercia le impide pararse en la meta que le tocaba. Y en ese cabalgar de potro desbocado es como se malogra nuestro acariciado triunfo, el que vemos ahora fuera del alcance de esas manos que creyeron tenerlo ya consigo. 
¡Y todo por creernos demasiado listos! Cuantas metas se habrán malogrado, en éste y en otros ámbitos, por la arrogancia juvenil del Hombre (y es que la tesis expuesta, entre muchas otras, han extendido la idea de que la nuestra es una especie todavía muy joven.)

Pero no nos detengamos en eso ahora. Ahora debemos concentrarnos (y hablo en plural porque me dirijo a todos mis yoes. Ya es absurdo mantener por más tiempo la ficción del individuo, pues sólo resulta indivisible en el Reino de la Apariencia.) ¡He ahí, ese es el hilo del que tirar! .. ¡Los individuos! ¡La conciencia! -única o fragmentada-  Por esa vía inquisitiva es por donde debo dirigir mis pasos a continuación. No es seguro que encuentre respuestas, pero es el único lugar, no cabe duda, donde las puedo encontrar.

Recuerdo lo que decía Nietzsche: "Es preciso guardarse de suponer que muchos hombres son personas. Hay también quienes tienen varias personas en ellos, pero la mayoría no tienen nada." Y también lo que dijo, siendo más generoso, Herman Hesse: "En realidad ningún yo, ni siquiera el más ingenuo, es una unidad, sino un mundo altamente multiforme, un pequeño cielo de estrellas, un caos de formas, de gradaciones y de estados, de herencias y de posibilidades."

Los haya carentes de personalidad o no, lo cierto es que muchos individuos comparten un mismo yo, un mismo arquetipo, y que en un individuo encarnan varios yoes, varios arquetipos. Por lo tanto, hay miles, y hasta millones de aparentes individuos (para nuestros tramposos sentidos, aquí en La Caverna) que serían, fuera de La Caverna, meras repeticiones de un único ente.. como clones fantasmales de una sóla personalidad real. Y habría también varios aparentes individuos que, en realidad, estarían constituidos por varios arquetipos, personalidades, en desigual armonia, y en desiguales circunstancias, de tal modo que las pugnas o acuerdos entre ellos se producirán en razón de su inter-compatibilidad, aunque será igual de determinante la compatibilidad con sus contextos particulares.

En mí habitan varios yoes, eso ya es una certeza. Más allá de que éste sea el caso de los demás, es seguro que es el mio. Por tanto debo volver a enfrentarme a este rompecabezas desde otro ángulo, con la esperanza de tener más éxito que en los anteriores y de recabar más respuestas, pues lo contrario sería descorazonador, habiendo sido tan escasas y tan volátiles las obtenidas hasta ahora.

Si hay una única Conciencia, y ésta puede fragmentarse en el Principio Masculino y Femenino, los cuales se subdividen, y subdividen, hasta dar lugar a todos los arquetipos existentes.. Si estos realmente conforman la primera unidad en la complementaridad de todas las formas en que se expresa (a pesar de resultar tan difícil de percibir cuando están disgregados), ¡entonces la cosa empieza a estar clara! ..Y más lo estaría si es cierto que sólo regresan todos a LA UNIDAD en el Inicio del Universo y en su Colapso. Porque en ese caso, se nos mostraría un fastuoso Río del Tiempo en el que veríamos a LA CONCIENCIA dividirse progresivamente como una célula (quizá sea también una célula), dando lugar a un océano de minúsculas células de muy variadas características que, tras cumplir su ciclo y COMPRENDER al Todo desde cada parte, vuelven a confluir, de un modo mágico y que aún se me escapa, porque si algo sé de todo el proceso, es que no finaliza de modo simétrico a como comenzó, esto es, que no se vuelven a unir los arquetipos del mismo modo que se separaron, pero a la inversa.. ¡Lo que entraña el eterno misterio que frena la comprensión total del proceso! Pero es, al mismo tiempo, lo más fascinante de todo, pues nos podemos hacer pocas preguntas más bellas que las que apuntan a la conciliación y posterior fusión entre arquetipos que, mediante este cósmico, metafísico proceso, van escalando en complejidad a la par que su número se va reduciéndo..

"El huevo representa la materia generadora, encierra toda potencialidad,(...) el tritón, frecuente representación de la ola, expresa la potencia fecundadora fálico‑telurica,(...) la corriente de las aguas del Nilo es la imagen de la fuerza fecundadora del macho primordial regando a Isis, símbolo de la tierra de Egipto." (Evola)

¡El huevo.. el tritón.. el falo.. la tierra... el agua... la fecundación!
¡El Cosmos.. La Vida y La Muerte contenidos en un sólo aliento, que se bifurca en el Tiempo y en el Espacio a una vez.. Eros y Thánatos retorciéndose de mil formas, unas desbordantemente hermosas, otras inimaginablemente grotescas.. Apolo y Dionisio, por toda la eternidad guerreando sin cuartel, aunque formaron y volverán a formar parte de un mismo ser en que todo cumple su complementariedad con todo!
.................
Respira, templa.. y asimila poco a poco el caudal, frenándolo pero sin detenerlo. 
Sabes que esta es la Prueba de Fuego donde se distingue claramente a los auténticos guerreros de los falsos. Debes mantenerte impasible ante la inmensidad, cosa harto difícil, pero no imposible.

Aunque esto es, con todo, sólo una tentativa..
..Pero una hermosa, platónica tentativa, en cualquier caso.

Un ejercicio gnoseológico que, sin duda, hubiera llevado hasta el mismo éxtasis al Sabio Ateniense.
... Pero él me lo confirmará cuando al fin me encuentre ante su presencia... Porque esta audaz tentativa, estoy seguro de ello, me vinculará sincronísticamente a él.. nuestros tonos primordiales empezarán a vibrar parejos, y quizá podrán ser uno por un instante. 
¡Ese instante es suficiente! ...La Eternidad bien puede ser contenida en un instante.

Iré a tu encuentro, Gran Platón, aunque la vida me cueste..
Y tú, seguro, podrás guiarme hacia el emplazamiento de otros sabios primordiales..

¡Y descuida, que mi compromiso es firme como el del más noble ateniense!, pues ya no hay miedo en mí. Y cuando esté apunto de ser vencido por el cisne negro o el nubarrón del tedio, recordaré las palabras de otro sabio más terrenal que tú. Ellas son mi tabla de salvación y la garantía de que ya no habrá excusas.


"Sufrimos: el mundo exterior comienza a existir... ; sufrimos demasiado: desaparece. 
El dolor lo suscita únicamente para desenmascarar su irrealidad." 

(Emile Ciorán)




martes, 5 de mayo de 2015

NOVELA METAFÍSICA (Cap V - Prosigue la búsqueda del Yo Primordial)


Tras el primer fracaso en la tentativa de encontrar algunas respuestas, tras la estrepitosa derrota que supone descubrirte persiguiendo tu propio rabo -el rabo del ego tramposo que te hizo creer que ibas detrás del Yo Superior, cuando no hacías más que perseguir máscaras, que un instante después, se diluían como el humo que eran- Tras agotar todos los círculos viciosos, era hora de buscar, con la esperanza de haber aprendido la lección, círculos más virtuosos. Y esta vez, no caer en las burdas trampas del ego y sus yoes impostores.

Todos ellos, bufones, trolls, histriones y otra clase de fuerzas psiquicas menores, se habían mofado suficientemente de mí, mandándome por caminos que no conducían al final más que de retorno al lugar de partida. No debía ya fiarme de las pistas, de las falsas orientaciones que obtenía de impostores que, ahora sí, veía claramente que no podían -ya no por maldad, sino por incapacidad- hacerme avanzar, escalar niveles de conciencia. Porque, como ahora al fin me percataba, ellos son más bien bidimensionales, y hasta empezaba a convencerme de que, más que malientencionados, eran limitados como entidades. Por eso que sólo podían indicarme senderillos, atajos y puentes.. horizontales; pero estaba más allá de su "naturaleza otorgada" señalar con el dedo hacia alturas, o profundidades -en cualquier caso, verticalidades-, cuya existencia no podrían llegar nunca a concebir. 

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De la ontología a la biología. Del círculo vicioso al círculo virtuoso.

En realidad, si hubo una vivencia que recuerde como acercamiento a un yo más puro (que no al yo primordial en sí) fue la fugaz experiencia de la paternidad. Paternidad de sustitución, para ser concretos. Las enseñanzas que recabé entonces son las que ahora debo rescatar para iluminarme en esta ardua búsqueda. 

Las trampas del ego en las que acababa de caer cual principiante me señalaban "grandes destinos truncados", la posibilidad de haber vivido como una de tantas "luminarias de la historia", como uno de aquellos "santos laicos" cuyas palabras llegan al corazón del Pueblo , y de cuyas advertencias se hacen eco grandes sectores, que los tienen por "voz autorizada".

Pero no, ya sé ahora que ese no es el camino que busco, pues es EL-CAMINO-DEL-EGO.

Si me he enfrascado en la persecución de mi Yo Superior, por lo pronto, ya tengo un tibio punto de partida en forma de primera criba: Sé, al menos, cual es una vía muerta y cual es la que me lleva, cuando menos, un escalón por encima de donde hace ya tiempo estoy estancado como en un pozo de brea.
Mi empeño, por tanto, se centra ahora en retornar a aquellos días en que me vi súbitamente lanzado a cumplir parcialmente un rol paterno. Fueron días que, ciertamente,  se manifestaron con todos los atributos de las Pruebas de Vida, de las Caminos Iniciáticos. A saber: Un duro reto inicial con la función de alejar a falsos Teséos, de desanimar a todo aquel que no está firmemente comprometido. Un periodo de examen, en donde uno puede recoger los primeros dulces frutos del éxito, pero sorteando constantemente pequeños retos a imagen y semejanza del inicial, que no es que sean más sencillos, como una miniatura a escala de aquel, sino que nos resultan ya más salvables por ser meras repeticiones, analogías, del primer reto ya superado. ...Y finalmente, "La Iluminación".

Lo que comprobé en todo ese proceso fue que, al sentirme más armonizado conmigo mismo y con el mundo -es decir, al acercarme a cierta realización personal- en lo que me convertí no fue en un santo, un genio, o un líder de masas, como fantaseaba mi infantil ego -el ego siempre es un infante- sino en algo mucho más simple: en un ser humano -e incluso diría, en  un mamífero- más acabado. De hecho, no me "convertí", en rigor, en nada, sino que creí, más bien, acercarme a la mejor versión de quién ya era. 
No se trataría entonces, en este primer nivel, más que de soltar los lastres que llevamos largo tiempo a cuestas, y que nos condenaban a existir como una triste sombra de lo que seríamos en caso de desarrollar al límite nuestro potencial; pero sin necesidad de conocer los arquetipos y avataras que conformarían nuestro espíritu -ni siquiera los yoes impostores o menos impostores adheridos al ánima- sino TU SER PLENAMENTE DESARROLLADO COMO MAMÍFERO SUPERIOR, ANCLADO -Y ARMONIZADO- A UNA REALIDAD GEOLÓGICA Y BIOLÓGICA. (También geográfica y cultural, pero en su dimensión más arcaica, casi pre-humana.)

Parecería, pues, que el primer paso es encontrarte con tu "ser de naturaleza", que es un ser terrenal, biológico, fisiológico, pero desnudado de todos los añadidos del ego social asociados a funciones menores y propias de un bajo nivel de conciencia, en el que uno todavía confunde lo que realmente es con la imagen de sí mismo que proyecta al exterior -el autómata que ha fabricado para obedecer a las exigencias de la normalidad (mejor debiéramos decir: de la mediocridad)-.
Y este autómata es siempre un individuo mutilado, semi-paralizado, malogrado. Lo que ha quedado del "ser en bruto" después de que nuestro inconsciente haya ido localizando, discriminando, seccionando, pedazos de nosotros mismos -en cuanto personalidades totales que en algún momento fuimos- para luego enterrarlas bien profundo y, de ese modo, sacando capas como el escultor hace con el bloque de mármol, reducir nuestro YO TOTAL a una versión miniaturizada, estrictamente fiel a los requerimientos de nuestro entorno concreto, de nuestra CIRCUNSTANCIA. (Igual que es fiel el escultor al encargo que le hizo su cliente.)

No todos, es evidente, necesitan recuperar el "yo animal", el "yo terrenal", antes de encaminarse hacia yoes más metafísicos. Muchos ya son, al alcanzar la madurez, todo lo que tenían potencial para ser a nivel biológico, mamífero, sapiens. En esos casos, la desarmonización entre la naturaleza primordial y la naturaleza otorgada por el proceso socializador no existe, o es tan leve que no merece atención.

Pero retornando a mi caso particular, donde logré entrever, aunque fuese por un breve lapso, la manera en que se produce esta armonización, es difícil transmitir hasta que punto proporciona una inefable "paz de espíritu", aún no habiendo alcanzado todavía, ni mucho menos, al verdadero Espíritu. Sin embargo, no tratándose en realidad más que de la paz del ánima, la paz del individuo integrado en su contexto material, biológico, telúrico, son momentos en que El Círculo verdaderamente se cierra. 
Y es aquí donde al fin podemos hablar de un círculo virtuoso, aquel al que popularmente llamamos "Círculo de La Vida". Y no es una expresión cualquiera. De hecho, es auténticamente profunda, pues se trata de la forma en que nuestra infancia adquiere renovado sentido al verla reflejada en otra infancia que ahora descubrimos desde la posición de espectador. Y al acercarnos a ella con una complicidad creciente, que primero es sólo emocional, vemos luego como se va sumando a la anterior una complicidad más personal, es decir, una identificación entre el niño que hace poco nos abrió las puertas de su cosmos y el niño que nosotros mismos fuimos.
¡Se cierra el círculo! ¡No hay manera más idónea de describir el proceso que se inicia en nuestra psique, en nuestra ánima -y no descarto que alcance a nuestro espíritu- tras producirse ese click, y desatarse el torrente que, en un fogonazo, nos hace CONTEMPLAR LA VIDA COMO UN TODO.

..Y parece entonces que hasta la existencia, en sí misma, adquiere sentido en este redescubrimiento del yo a través de la analogía entre el niño interior -siempre vivo, y siempre presente en nosotros- y el niño que vemos desarrollarse como tal frente a nosotros, y con el que hemos ya establecido un contacto emocional, y después una identificación en el plano personal.

Por supuesto que el "parece" está colocado con toda intención. Hablar de "un sentido de la existencia" sería ciertamente exagerado. No hemos alcanzado aún esas alturas metafísicas. De lo que estamos hablando es tan sólo de un sentido vital -que no por ello desdeñable-; o por así expresarlo, de acabar de darle forma definida a nuestro devenir como seres sociales y emocionales; y de esa manera, comprendernos más integralmente en estas dos dimensiones.
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No he encontrado, pues, aún, al "yo espiritual" -y para eso resta un largo y tortuoso recorrido que les relataré más adelante- pero sí tenía identificado al "yo terrenal" con el que tomé fugaz contacto alguna que otra vez en el pasado reciente. Ahora debía encaminarme de nuevo hacia los Arquetipos Primordiales, estos ya menos anclados a la tierra, de los que ya había recabado alguna que otra pista, que me llevó a descubrir señales, las cuales me condujeron a posibles respuestas que.... 
FINALMENTE SE MOSTRARON EQUÍVOCAS, Y EN EL MEJOR DE LOS CASOS, PARCIALES Y MUY RELATIVIZABLES.

¡FRACASO!
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... Sepan ya que no hay opción más sacrificada, ni aventura más peligrosa, que el Camino del Conocimiento.. 
Y si no me creen, ustedes verán, ¡Pero luego no digan que no se lo advertí!


viernes, 1 de mayo de 2015

NOVELA METAFÍSICA (Capítulo IV: En busca del Yo Primordial.)

En las cimas de la desesperación..


Busco incansablemente el reconocimiento por un principal motivo: Para convencerme durante un rato de que no soy la basura que, durante el resto del tiempo, estoy plenamente convencido de ser.
Me conformo tan sólo con verme como una basura algo menos pestilente de lo que suelo juzgarla con frecuencia; con saber que "algo se salva" dentro de todo el cúmulo de derrotas cotidianas, de frustraciones empecinadamente insalvables, de sinsabores que erosionan lenta pero constantemente el mismo armazón de la vida.

Vivir sólo para rellenar huecos, para compensar abismos, que por propia definición son incompensables -a no ser con La Totalidad-. Vivir pendiente de darle un sentido patológico a la vida de uno -que no a la vida en general-. Vivir por y para enmendar una orientación vital desnortada, mutilada. ¡Vivir, sentir, expresar, acometer acciones... todas dirigidas a autoafirmarse y afirmar la vida! (la propia, insisto, no "La Vida" en sí.) Realizar toda acción, y omisión, en función de satisfacer el desesperado requerimiento de verse completo, de ver reconocida en uno cierta dignidad, o más bien, de convencerse de que otros la reconocen, pues nunca lo podremos saber a ciencia cierta. 
Vivir de y para construir la ilusión de un "Yo" con genuíno sentido, la convincente mascarada de una vida con dirección, y con motivo.

¿Y donde queda, en medio de toda esta tarea, tiempo y energía para VIVIR, PER SE?
Cuando todos los esfuerzos y todas las atenciones están dedicadas a la afirmación y justificación de un maltrecho Yo, ¿hay algún momento en que me dedique meramente a vivir-en-él, o a vivir sin más? ¿Queda espacio, en ese buscar patológicamente maneras de compensar carencias, para lo que sería la búsqueda por la búsqueda? (Es decir, lo que imaginamos que hacen las personas sanas, aunque nadie puede asegurarlo del todo.)

Quizá sí, prefiero creer que sí. Porque me conviene creerlo. Porque sin autoengaño, ni mi supervivencia ni la de nadie sería posible. Porque el Hombre, la Naturaleza, o los dioses, crearon ese sabio recurso como contrapeso de la contradicción y la angustia intrínseca a la condición humana. Porque si no fuésemos capaces de autoengañarnos, nos precipitaríamos en el abismo de nuestra inhallable justificación.

Pero sigo percibiendo tan amargamente mi particularidad.. Sigo sintiendo aquello que me diferencia como un cancer incurable, como un cruel maleficio. Sigue doliéndome indeciblemente esa conciencia de ser todo un rara habis.



El Espíritu encerrado en La Materia.


Como creyeron los gnósticos más radicales, parezco tan ajeno al mundo como si, talmente, me hubieran arrojado a él y encerrado en este cuerpo y este lugar, en esta porción de la Historia.
Otros gnosticos, no sé si de medio pelo o de pelo entero, afirman que hemos elegido "encarnar" 
aquí y ahora. 
A mi me debieron de dar mal las referencias. Sólo así se explica, si los segundos tienen razón, que me sienta en este "aquí y ahora" más perdido de lo que es siquiera posible concebir por la mayoría.

"Encerrado en este cuerpo, esta mente, y esta circunstancia" ¡Tal cual! No hay nada que se asemeje más a la sensación que brota finalmente cuando todo lo accesorio y equívoco es descartado, cuando todas esas nubes entrelazadas de mil colores que son mis dudas empiezan a despejarse y mostrar un horizonte más definido, más monocromático.

Encerrado en esta personalidad extravagante y contradictoria, asistiendo al espectáculo de una voluntad que fracasa estrepitosamente, y de una vida que se define principalmente en la búsqueda de diversas formas para escapar de sí misma durante el mayor tiempo posible.

Y ahí están los yoes, observando esta circunstancia desde distintas perspectivas, y sacando cada uno de ellos distintas conclusiones; pero todos parejos en su falta de identificación con esas cotidianeidades, las cuales viven tan ajenamente como si perteneciesen a la intimidad de otro individuo cualquiera.

Uno de ellos, el más iracundo, se revuelve y maldice su suerte, me reprende inmisericordemente, y se avergüenza de asistir a tal despropósito sin atinar nunca a enderezarlo ni un milímetro. El segundo, más pusilánime, y vencido ya hace tiempo, pone cara de circunstancias y articula tímidamente algo como un "¿pues qué le vamos a hacer? Es lo que hay.." 
Otros se suman al coro, ora recriminatorio, ora justificatorio, con voces que oscilan entre la acusación furiosa, la súplica desesperada, y finalmente, la desesperación sin súplica, la rendición total, la síntesis última de la catarata de frustración resuelta en la diatriba: existir/no existir.


Los Yoes mutilados. El círculo se cierra.


Puede que todo este conflicto sea debido a que los yoes que actuan en nuestra ánima, o lo que es todavía más dificultoso de averiguar, en nuestro espíritu, son en algún punto irreconciliables. O también puede ser que, habiendo la posibilidad de conciliarlos, es el entorno, las circunstancias en que crecimos quienes los amordazaron, los maniataron; si no a todos, puede que a los que guardaban nuestras mayores potencialidades. 

¡Sí, creo que bien pudo ocurrir exactamente así! Y en ello hallamos también parte del origen de tanta frustración, por sabernos poseedores  de las potencialidades de...quién sabe.. un genio, un santo, un lider de masas.. y verlas todos los días mutiladas, inutilizadas, sepultadas, por la terca y boba realidad, ajena a vocaciones profundas, destinos vehemente proclamados, y toda esa clase de grandilocuencias, extravagancias de oveja descarriada y soberbia a las que, a modo de síntesis, reunimos bajo la tonta expresión "misión en la vida"..

Podríamos decir que, como un perro rabioso, fue esta-vida-que-nos-tocó la que mantuvo a raya a nuestros yoes más nobles y puros, a aquellos que miraban más alto.
Nos sentimos entonces como almas dadoras de armonia y portavoces de la belleza, tan puras e inocentes ellas, ¡traicionadas por esta perra, perra e inmisericorde vida que avanza como un gorila, y aparta a manotazos todo aquello que le da finalmente sentido a sí misma! (pero que nunca se percata hasta que es demasiado tarde para enmendar tamaño destrozo. Entonces, en un sólo aliento, se derrumba y comienza a gimotear y patalear penosamente como el gorila estúpido que es. O quizá esto es tan sólo lo que nos gusta pensar en nuestras anhelos revanchistas.)

Pero, ¿En qué nos ayudan los remordimientos que pueda sentir "La Vida"? (los otros, la masa, el inconsciente universal de la chusma, los mediocres que dominan silenciosamente este mundo) ¿Qué nos puede importar a nosotros si dentro de mucho tiempo cambia el consenso establecido por esa alianza tácita de mediocres que, ya dijimos, son los que llevan las riendas silenciosas de "La Vida", "Las Cosas", "Las Realidades"? ¿En qué cambia nuestro drama cotidiano la posibilidad de que, en un futuro, la opinión general gire abrumadoramente en favor nuestro? Nosotros ya estaremos muertos, nuestros yoes y "avataras" malogrados hasta la próxima encarnación, y nuestro proyecto vital arruinado, para tormento de nuestra pobre alma.. pobre y consumida en la amargura.. mojada, cabizbaja y vencida, como un perro obediente pero aún así maltratado y abandonado.

¡De nuevo la autocomplacencia, de nuevo el víctimismo y el cliché del genio incomprendido!

¡Otra vez al punto de partida! Una vez más cerramos el círculo, del complejo de grandeza al bronco auto-desprecio, y de ahí, de nuevo, a la síntesis de las dos: EL TRÁGICO SINO DE LOS PROHOMBRES, LA INCOMPRENSIÓN DE LA CHUSMA HACIA LOS POETAS, LA DESGRACIA INHERENTE AL QUE RECIBIÓ LA GRACIA, LA CRUZ QUE INEVITABLEMENTE CARGA TODO SANTO, ...
...BLA, BLA, BLA!