Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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viernes, 7 de octubre de 2016

Pornografía, feminismo y sexualidad. (II)

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Lo que se dice en este debate me ha motivado nuevas reflexiones en torno a las muchas cuestiones que se tratan en él, directa o tangencialmente, y ello me ha animado a escribir una segunda parte del texto que publiqué hace unos días.


Quizá sorprenda a algunos que sea Amarna Miller la que mantiene, de entre todos, un discurso más coherente y la que parece tener las ideas más claras. El resto de opinadoras (porque son todas mujeres excepto el moderador) no saben hilar dos frases sin meter por medio las palabras “heteronormatividad”, “patriarcado” y “capitalismo”. Sus argumentaciones no son tales: consisten más que nada en proclamas que aprendieron y que regurgitan como autómatas.

Atiborradas de dogmas, intentan pasar por “modernas” y “desinhibidas” sin poder ocultar el pestazo a moralina que rezuman sus querellas contra el que es para ellas, fuera y dentro de la pornografía, un mundo ciertamente perverso. Siguen viendo en el porno “mainstream” (es decir: mayoritario) una voluntad de modificar o fomentar ciertos deseos en los consumidores. Como tienen esa concepción tan delirante de la economía según la cual las empresas no ofrecen lo que el cliente busca sino que se afanan por orientar sus gustos en un “sentido heteronormativo y patriarcal”, parecen sugerir que si la mayoría de la gente es heterosexual es porque ven porno heterosexual, y no al revés. El mito de la Tabla Rasa hace de nuevo su aparición.. Todo proviene de la culturaLa heterosexualidad se construye..

¿Qué ocurre entonces con el porno homosexual? ¿Son conocedoras de lo importante que es ese sector de la industria o simplemente hablan de la pornografía, como de todo, de lejos y de oídas? ¿El porno homosexual pretende también “homosexualizar” a la gente? … De hecho, si comparáramos el porcentaje que hay de homosexuales entre los hombres con el porcentaje de pornografía homosexual que se hace dentro de esa industria, la heterosexualidad quedaría infra-representada en proporción. Por lo que, según su lógica, podríamos afirmar con igual o mayor convicción que ese “capitalismo neoliberal” persigue la “homo-normativización”.

Además, en qué quedamos: ¿Las empresas buscan el beneficio a cualquier precio o están dispuestas a ganar menos con tal de realizar una supuesta ingeniería social “que fortalezca al sistema”? ¡Por Júpiter! Si “el capitalismo” ha comercializado camisetas del Che y toda la iconografía comunista que se pueda imaginar, ¡qué problema va a tener, aun dando por bueno ese vínculo con el “patriarcado”, en vender todas las clases de pornografía que el público demande! Esta gente tiene la cabeza tan llena de ideología que no queda apenas espacio en ella para que el sentido común y la lógica asomen de tanto en tanto.

Pero no vayamos a dejar fuera de la crónica a Monedero. Otro que pretende jugar a dos bandas: a pro-porno y a anti-porno, a desinhibido, liberado y sin complejos por un lado, mas sin poder frenar por otro su moralismo, sus prejuicios y sus tabúes. El tipo es un trilero en toda regla, y tan siquiera se avergüenza de ello. Analicemos sus dos intervenciones estelares: En la primera se luce poniendo en cuestión que uno pueda hacer lo que quiera con su propio cuerpo “argumentando” que por esa regla de tres una podría “vender a su hijo recién nacido”.. ¡¿Acaso un niño que se acaba de dar a luz es “parte del cuerpo” de la madre y “le pertenece” igual que su brazo o su pierna?! … Ante la negativa de la Miller a aceptar ese “argumento”, Monedero se reafirma defendiendo la “racionalidad” del mismo e intenta arreglarlo reconduciéndolo a la venta de órganos. Pues no señor, tampoco. Un riñón efectivamente pertenece a su dueño pero sigue sin ser comparable a “vender tu cuerpo” en representaciones pornográficas puesto que, por muchas de ellas que uno haga, sigue conservando todos sus miembros y sus órganos en su sitio. Pero vamos a la segunda, que tampoco se queda atrás; pues, ni corto ni perezoso, este señor se lanza a comparar la realidad “capitalista” actual con el paraíso comunista soñado –no con el real, o qué os pensabais-, alegando que, mientras en las sociedades capitalistas muchos quizá se “vean obligados” a dedicarse a la pornografía o a la prostitución, en otro tipo de sociedad con renta básica y todas esas cosas las mismas profesiones "tendrían otra lógica”. Sí, que les pregunten por esa “lógica” a las cubanas, que son a buen seguro, de las mujeres de todos los países, las que menos presionadas se ven para prostituirse. De verdad hace falta ser miserable, o quizá estúpido, o sencillamente torpe, para decir algo así y quedarse tan ancho.

Y qué decir de Beatriz Gimeno. ¡Ay! La Gimeno.. Cuántos momentos de humor surrealista no nos dará esta mujer. Su percepción de la realidad camina entre lo cómico y lo grotesco. La buena señora ni admite ni aprueba que a la mayoría de las mujeres les gusten los hombres y les gusten sus penes, y que además les encante ser penetradas por ellos. Su feminismo dialéctico, como yo lo he bautizado, no es sino una versión moderna del puritanismo más enfermo. Ella viene a proclamar –entre líneas- que la Naturaleza lo hizo mal, que es esencialmente injusto que nos hiciera a unos cóncavos y a otros convexos. ¡Pero qué arbitrariedad es esa! ¿Por qué unos van a tener entrantes y otros salientes! ¡Todos planos! Y si ello nos pone francamente difícil obtener placer de nuestros cuerpos, ¡pues que así sea!: lo importante es que entonces seremos al fin iguales. Es un camino más enrevesado que aparenta ser contrario pero que acaba llegando al mismo sitio, como digo, que el puritanismo religioso: “el placer que sentimos está mal”, “¡es pecado!”; “es obra del demonio!” (léase: el capitalismo, el patriarcado, las “fuerzas oscuras” del mercado.) Así lo muestra su negativa a aceptar los argumentos en pro de los derechos individuales que blande contra ella la Miller. “Lo que a tí te guste no es un argumento”. Pero por lo visto, lo que a la Gimeno no le guste “El porno mainstream no puede gustarle a ninguna feminista”. Es decir, que ella no sólo tiene autoridad para distinguir qué valoraciones constituyen argumentos, sino que, al parecer, también sabe -o dicta- lo que puede gustarle o no a las feministas de todo el Globo, las del pasado, las del presente y las del futuro. Y ya la joya de la corona es su afirmación de que “si todo consistiese en una suma de derechos individuales, no se podría hacer política”. Porque así es: si se respetasen por entero nuestros derechos individuales, ella y los suyos no podrían meter sus narices en nuestras vidas y en lo que nos da placer o nos lo quita. ¿De verdad a nadie le espanta que algunos pretendan mezclar la política con el ámbito de la más estrecha privacidad? ¿No es esa la definición más perfecta de “totalitarismo”?
"Debemos problematizar nuestras prácticas y nuestros deseos".
"Debemos averiguar qué fuerzas oscuras
se esconden tras ellos".
....
 ¡Arrepentíos!
Pero la palabra estrella del debate, en boca de casi todos, es “problematizar”. El término-mantra en cuestión no podría ser más elocuente: convertir en problema lo que no lo es, o que hasta ahora nunca lo había sido. Por supuesto no se atreven a decir a las claras que algunas prácticas las consideran inmorales, y por eso comienzan a hacer funambulismo ético, reconociendo por un lado el derecho de cada mujer a fantasear o practicar lo que le plazca y elucubrando por otro sobre los roles que supuestamente pretende fomentar en nosotros “el heteropatriarcado capitalista”, usando tales elucubraciones carentes por completo de base empírica como pretexto para admitir la necesidad de una suerte de “ingeniería social inversa”. Es la misma lógica del Marxismo-leninismo de siempre: convencernos de que el actual estado de cosas es producto de una imposición para así justificar otra imposición: la de ellos. Elaborar teorías que ni quieren ni pueden probarse -esto es: pseudocientíficas- con el único objeto de volver legítima, y hasta necesaria, una violencia y un autoritarismo análogos a los que ellos han construido en su imaginación y en su propaganda.

Pero deben ustedes mojarse, señoras. O defienden la libertad individual o no. No hay terceras vías. Relativizar principios éticos que no podrían ser más claros inspira muy poca confianza. ¿Quieren ustedes dictar cómo deben obtener placer las mujeres o no? Díganlo claramente, y déjense de medias tintas y de vaguedades.

Por su parte, el papel de Amarna Miller en el debate, como dijimos, representa algo así como “la voz de la sensatez”. Los principios que defiende son bien claros, a diferencia de la caterva marxofeminista. Sus reclamaciones son también claras y perfectamente entendibles por cualquiera: la situación de a-legalidad del cine porno en España deja desprotegidos a sus trabajadores ante posibles abusos o malas prácticas –no en el terreno sexual necesariamente, sino también en el laboral-. Ella, que ha trabajado también en la industria de Estados Unidos, ha podido comprobar la ventaja de desarrollar esa profesión –para ella un hobbie- con todas las garantías que ofrece una ley sensata y funcional,  con controles de ETS´s más rigurosos, y donde los contratos están bien especificados y el poder de negociación de todas las partes más equilibrado.

La porn-star madrileña lanza además una pregunta retórica que es un desafío a los prejuicios mal ocultados de las de “el sexo también es política”: ¿Quién puede, de verdad, saber lo que degrada o humilla a una mujer? Exactamente la misma pregunta que lancé yo en la primera parte de estas reflexiones. Apenas se percatan de lo terriblemente arrogante que es pretender adivinar lo que los demás sienten (y sin entrar en el terreno, en el que ellas sí entran de forma mal disimulada, de lo que deberían sentir). Por supuesto que cuando contemplamos en la pantalla una práctica sexual que a nosotros nos desagrada, y que valoramos desde nuestra perspectiva negativamente, proyectamos nuestra vivencia sobre la persona que está representándola y por cualquiera que pudiera representarla en el futuro, y por tanto asumimos instintivamente que ella experimenta, o debiera experimentar lo mismo que nosotros. Pero eso es una trampa psicológica de sobras conocida, y parece mentira que personas hechas y derechas sigan confundiendo su ego con la realidad objetiva. Es como si todavía estuvieran en esa fase de la primera infancia en que el bebé no sabe distinguir lo que forma parte de su cuerpo de lo que es exterior a él.
Cierto escritor español dijo de ´Garganta profunda” que le resultaba un film “inverosimil”.
Quizá por aquel entonces muchos no caían en que en ello consiste justamente su poder de atracción,
en que no pretende mostrarnos la realidad, sino una ensoñación tan irresistible como turbadora.

No obstante, sí hay algo de lo que dice Amarna Miller que es más debatible, y sobre lo que me gustaría hacer una reflexión en cierta profundidad. El deseo expresado por ella de que la pornografía comience a verse como un trabajo más, y que se vaya diluyendo el estigma que acompaña a quienes se dedican a ello es sin duda un deseo legítimo, pero también ingenuo, y nos plantea algunas paradojas bien interesantes. Por un lado ese halo de “prohibido”, “sucio” y “oscuro” es ingrediente fundamental de la atracción que produce en la mayor parte, por no decir todos, de sus consumidores. Ella misma alude, si mal no recuerdo, al componente transgresor del porno. Y en efecto es éste un componente sin el cual esos productos audiovisuales perderían gran parte de su atractivo. Si la pornografía no buscara desafiar los límites y jugar con nuestra idea -siempre cambiante- de “lo perverso”, sencillamente dejaría de ser pornografía y pasaría a convertirse en una aburrida clase de educación sexual.

La realización o representación de fantasías sexuales requiere mantener un difícil equilibrio entre la costumbre y el tabú, entre lo agradable y lo desagradable, entre lo bello y lo grotesco, lo dulce y lo brutal, y esencialmente entre lo falso y lo real.

Como precisamente se trata de una receta que exige ese difícil equilibrio y esa precisión en cuanto a los ingredientes que se usan para elaborarla, en la que no puede haber ni demasiado picante, porque abrasa, ni demasiada realidad, porque repele, ni demasiado fingimiento, porque distancia, no toda la pornografía nos provoca o nos interesa o nos excita a todos por igual. Por ello los autores de ´La ceremonia del porno` nos hacen ver lo mal que entendemos habitualmente en qué consiste esa ceremonia. Creemos que el producto pornográfico es “fácil”, que es fabricado en serie y que no se distingue uno de otro, que con mostrar lo que hay que mostrar basta para lograr el objetivo: la excitación.

Pero nada más lejos de la realidad. Quizá eso bastara cuando hizo su aparición (aunque, como también se nos explica en el libro, ha existido desde siempre en distintas formas). Quiero decir que quizá cualquier cosa sirviera para llamar la atención del que nunca había visto imágenes pornográficas, o meramente eróticas, proyectadas con un cinematógrafo. Pero sin duda si esta persona se hacía aficionada a esas imágenes empezaría a buscar aquellas que más sintonizasen con sus deseos, probablemente los más inconfesables.

Y es que con ello hemos aterrizado en la, digámoslo así, Piedra Rosetta del fenómeno pornográfico, y puede que también del erótico: los deseos inconfesables, nuestro lado oscuro.

Porque todos tenemos deseos inconfesables. Y las fantasías que probablemente más les espantan a las que ven conspiraciones patriarcales y capitalistas detrás de todo son una vía de escape mediante las que aquél, nuestro lado oscuro, puede salir a la luz aunque sea tímidamente y en un entorno controlado; y de ese modo quizá evitar que acabe explotando en un momento mucho menos apropiado, sin ningún control que lo frene, y en el peor de los casos, causando daño a terceros.
Las prostitutas sagradas eran muchachas jóvenes que mantenían relaciones sexuales 
como parte de rituales religiosos en lugares sagrados y como ofrenda a los dioses. 
Existen varias teorías sobre la aparición de las prostitutas sagradas y de las funciones 
que desempeñaban. Unos dicen que la sexualidad y la espiritualidad estaban tan unidas 
que el sexo se convertía en una ofrenda para los dioses. (Fuente aquí)
Ya lancé en la primera parte de este ensayo una hipótesis sobre la posible, o no, función social de la pornografía. Alguien tan poco sospechoso de relativista o postmoderno como Guillaume Faye compartía esta intuición, y lógicamente la hacía extensible al papel de las prostitutas. En su inclasificable obra ´Arqueofuturismo`, Faye recordaba al hilo cuáles eran algunas de las atribuciones de muchas sacerdotisas en los antiguas religiones paganas, y cómo en aquellas sociedades cumplían también al parecer una función irremplazable. La ventaja es que ahora tenemos acceso a todos los templos del mundo y a todas las sacerdotisas sin movernos de nuestro silla y con un click de ratón.

Así pues, concluyo lanzando una nueva provocación que puede inspirar, al menos desde mi punto de vista, fecundas reflexiones. ¿Serían las actrices porno las nuevas prostitutas sagradas? Creo que hay motivos para creerlo así: el servicio que prestan no es como el mero trabajo sexual que se desempeña en el ámbito privado. En este caso se trata, como ya dijimos, de un rito, o un aquelarre; una ceremonia de concentrada intensidad en que se funde lo íntimo y lo público, en que se transgreden calculadamente las normas y los tabúes, los límites y los pudores… hasta dar con el justo equilibrio entre perturbación y curiosidad, esa receta precisa que a usted en particular le despierta el arrebatamiento que andaba buscando desde siempre, quizá sin saberlo y sin haber oído nunca de él, pero que desde ahora no cambiaría por nada y que, al lado del cual, lo que antes conocía como excitación le resulta un mero simulacro.

Pero no las juzguen ni se juzguen: a las sacerdotisas, a las fantasías que representan, o a ustedes mismos por disfrutarlas. Tan sólo sean conscientes de ellas. No hay cosa, por terrible que parezca, que sea preferible ignorar a conocer. La ignorancia sobre las cosas del mundo puede hacernos infelices, pero nunca tanto como la ignorancia sobre nosotros mismos.

Sí, pudo escribirlo Sócrates. No pretendía reclamar la autoría por esa reflexión.

Pero ésta sí la firmo: Deseen lo que deseen, ocúltenselo a quien quieran menos a ustedes mismos. Conózcanse y acéptense con sus zonas oscuras incluídas. Se sentirán más enteros y más dueños de sí mismos. El conocimiento es poder, y el auto-conocimiento es por tanto una forma de asumir mayor control sobre nuestras decisiones: de hacernos más libres. Y en eso creo que la srta. Amarna Miller puede servir de ejemplo, por mucho que ahora la odien, la juzguen, o elucubren sobre por qué hace lo que hace y piensa lo que piensa. Y con ello me refiero a la gente en general pero también a mí mismo porque, como la mayoría, tengo sentimientos encontrados. Ninguno estamos a salvo de prejuzgar, despreciar o apartar a otras personas cuando sus valores, sus percepciones o sus sentimientos no coinciden con los nuestros.

Yo mismo me he visto dividido entre la admiración, la incomprensión y la repulsión al indagar en la figura de Amarna Miller, ojeando su blog y algunas de las entrevistas que ha concedido. Es difícil aun hoy, por más “liberados” que nos creamos, asumir que alguien pueda entender y ejercer con tanta naturalidad el sexo como profesión, negocio y/o espectáculo. Nos gusta consumirlo, pero entraríamos en cólera si nuestra hija se dedicara a ello. ¿Hipocresía? Más bien imperfección congénita humana. De nuevo: no nos culpemos, no nos fustiguemos por no ser lo suficientemente “abiertos” o “modernos”. No todos estamos hechos de la misma pasta. Porque si algo me ha quedado claro es que Amarna Miller está hecha de una pasta muy especial. Ni mejor ni peor. Simplemente distinta al resto de nosotros. Quizá sea una muestra del próximo escalón en la evolución humana: una inteligencia emocional capaz de conciliar algunas de las hasta ahora insalvables contradicciones del homo sapiens. O al contrario: su moralidad innata acusa unas carencias que no serían beneficiosas para la especie. Pero también puede que sólo constituya un rara avis. Ya dije que no tiene por qué ser ni mejor ni peor.
Ishtar, entre los semitas orientales, era equivalente a la Diosa del Cielo sumeria. 
Por su relación con la fecundidad y la maternidad fue considerada diosa del amor, 
tanto en el aspecto familiar como en el sensual y voluptuoso. De ahí el que fuera 
la patrona de la prostitución sagrada, ejercida por hombres y mujeres 
en los templos, de cuyo personal formaban parte. (Fuente aquí)

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Pero una cosa sí es innegable. Escuchar y leer sus confesiones me excita todavía más que verla en acción. Quizá precisamente porque, mientras la escucho o la leo, sigue presente la acción en mi memoria.

Su transgresión me provoca, me repele, me intriga, me turba, me fascina, me ofende, y me excita sobremanera a un tiempo.

Ecce Homo… .
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lunes, 22 de junio de 2015

La fase Post-nihilista (II)


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«Hay quien en nombre de la caridad cristiana mata, quien para salvar al prójimo le llevó al quemadero. Cualquier idea sirve al fanático, y en nombre de todas se han cometido crímenes.

No es divinamente humano sacrificarse en aras de las ideas, sino que lo es sacrificarlas a nosotros, porque el que discurre vale más que lo discurrido, y soy yo, viva apariencia, superior a mis ideas, apariencias de apariencia, sombras de sombra.»

(Miguel de Unamuno, ´La ideocracia`.)

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En escritos anteriores no respondimos a la pregunta de "Por qué la modernidad es esencialmente disolución" más que de forma indirecta. Lo formularemos ahora con total claridad: 

El ideal ilustrado, y sus dos hijos primogénitos, el racionalismo y el iluminismo, se han revelado a la postre como el cumplimiento del mandato monoteísta, del idealismo cristiano (que no el platónico, es importante distinguir ambos ya que muy a menudo se han tomado por una misma cosa.)

La igualdad, ese gran tótem de una época caracterizada por una voluntad niveladora, negadora, nulificadora... es la plena realización del ideal monoteista... ¡DISOLVERSE EN LA NADA!

Nietzsche me da la razón cuando clama aquello de «¡En Dios, divinizada la nada, santificada la voluntad de alcanzar la nada!»
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Pero cuando esa Disolución se haya consumado, y ya estemos del todo inmersos en la fase post-nihilista.. ¿Se inventarán nuevos dioses? ¿Se propondrán nuevos mitos? ¿Nacerán nuevos héroes?

Necesariamente será así. Lo que no podemos adelantar es cual será la naturaleza de esos dioses, mitos y héroes que surgirán de la misma necesidad de trascendencia, de un imperativo que traerán los nuevos tiempos de orfandad. 

El hombre se encontrará arrojado al mundo, pero ya no con la carga acumulada de haber portado la cruz de la Fe, y luego, de la Razón, como les ocurrió a los ya exhaustos existencialistas; sino que se tratará de un arrojamiento virgen, una página en blanco esperando a ser impresa con los significados que para esta virginidad y este interrogante deseen proponer -inventar- los nuevos hombres. Ellos deberán juzgar, mejor que lo hicieron todos sus predecesores, qué explicación, qué tipo de trascendencia será la que este nuevo hombre requiere para superarse, o cuando menos, para seguir adelante, para romper con la parálisis.. 
Para tomar de nuevo el cielo por asalto, tras tantos siglos de haber sido la principal víctima de un asalto de los cielos al mundo de los hombres.

«Toda virtud debe ser la propia invención de uno, la íntima defensa y necesidad de uno; en cualquier otro sentido sólo es un peligro. Lo que no está condicionado por nuestra vida, la perjudica. (...) Un pueblo sucumbe si confunde su específico deber con el deber en sí. Nada arruina de manera tan profunda a íntima cualquier deber “impersonal”, cualquier sacrificio en aras del Moloc de la abstracción.»

(Friedrich Nietzsche, ´El Anticristo`.)

¡Ahí se describe con plena lucidez lo que este asalto inverso ha supuesto para el hombre!, el cáncer que ha corroído lenta pero ininterrumpidamente la antigua armonía con su entorno y con su propia naturaleza, es decir, la coherencia que en un tiempo guardó la cultura en relación con la vida.

Deberemos resguardarnos, pues, como de la peor pandemia, de esa idea monoteísta arrastrada también en tiempos de pretendido ateísmo: ese "deber en sí" del que habla Nietzsche, ese "Moloc de la abstracción", ese monstruo del conceptualismo que supone un imperativo moral ajeno a todo contexto y a toda utilidad y finalidad práctica (o vital). 
En este caso sí deberíamos responsabilizar en parte a Platón, pues, en lo que a tal materia se refiere, no se puede obviar que algo de culpa sí tuvo el inmortal ateniense; aunque de lejos lo compensara luego con muchas y brillantes aportaciones a nuestro acervo, ya no cultural o intelectivo -ni siquiera espiritual- sino enteramente humano.

Porque nuestra humanidad no es, ni mucho menos, la única humanidad posible. Bien podría haberse desarrollado ésta de manera muy distinta. Pero la que conocemos, aquella en torno a la cual hemos entendido nuestras ambiciones y valores, nace con Sócrates, como el padre que hace alumbrar en nosotros el ansia de verdad mediante la Mayéutica; y es bajo los rayos del potente Sol en que se erigió Platón como empezamos a corretear alegres y entusiasmados con todos los seres y cosas que algún dios -o acaso, algún torpe demiurgo- puso en esta Tierra tan sólo con el objeto de que nos interrogáramos sobre la razón de su existencia, y aún más, sobre la existencia en sí misma.
Aristóteles sería harina de otro costal. La ciencia, la razón y el empirismo modernos nacen con él -aunque se los mantuviese postergados por un tiempo-. No digo que su figura sea menor, ni mucho menos desechable. Lo que digo es que pertenecen a mundos y aspiraciones distintas, tanto que apenas las veremos cruzarse en algún punto. 

Es claro, pues, que pudimos dar lugar a humanidades muy diversas. Por eso deseo insistir en la idea de que ésta no es la única posible. De hecho, hasta el advenimiento de la Globalización, coexistieron varias de ellas prácticamente aisladas e independientes unas de otras; humanidades que se desarrollaron, en efecto, de modos ostensiblemente diferenciados y hasta incompatibles. Por todo ello debiera revelársenos de una vez el carácter quimérico, y del todo absurdo, de esa tan arraigada idea del hombre universal. ¡No existe tal hombre! Y si tras derruirse los cimientos de esta era convulsa y confusa como pocas, nuevos grupos humanos se vuelven a desarrollar aislados unos de otros -en caso de que la crisis histórica se manifieste con una violencia que dé lugar a tal aislamiento-, podremos comprobar entonces cómo son igualmente posibles formas de encarnar lo humano tan variopintas que ni la imaginación más fecunda sería capaz de prever. 

Podrán surgir formas de humanidad basadas en la pura crueldad, o en la pura compasión.. o con la misma facilidad, formas que abracen casi exclusivamente su dimensión animalesca, como podemos comprobar con un ejemplo que hoy sí tenemos cerca: el de las organizaciones mafiosas. 
¿Acaso es el tipo humano del gangster el mismo "hombre universal" al que nos referimos cuando pensamos en la madre, en el honrado tendero o en el maestro de escuela? Algunos saldrán con la explicación conveniente del "entorno". Lo cierto es que no hay entorno que convierta a nadie en sociópata -a no ser uno en que no exista otra cosa que sociopatía, y aun en ese caso, se trataria de emulación y adaptación-. Para nosotros es claro que el sociópata nace, no se hace. Mucho más todavía el psicópata, como es obvio. 

Decidme entonces: ¿De verdad son aplicables a estas dos tipologías de carácter las mismas abstracciones que sirven para describir a esa "Humanidad" con mayúscula?

Yo digo que ni son aplicables a estos casos extremos, ni lo serían tampoco a humanidades, como hemos dicho, basadas en la crueldad, en lo animalesco, o por el contrario, en la compasión, en la contemplación.. en el culto a la razón, a la trascendencia, a los sentidos, o váyase a saber en que otra cosa que -ya dijimos también- seguro pillará desprevenido en cierto momento al más audaz literato o filósofo.
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En resumen: el hombre universal no ha existido ni existirá jamás, sólo lo hizo en nuestras cabezas. Y nuestras cabezas no hubieran llegado nunca a concebir tal cosa de no ser por la invención de una peculiar cosmovisión llamada monoteísmo. De la idea de un dios para todos se siguió la idea de un único hombre que fuese, en esencia, el mismo en todos los lugares y tiempos. Tan sencillo era desprender una idea de la otra. Lo que no era tan sencillo, seguramente, era prever las profundísimas consecuencias que esto tendría, y todo el complejo proceso que desencadenaría, arrasando en un primer estadío con casi todo el diverso mundo pagano, y posteriormente, ya en nuestro tiempo, con todo lo diverso en general, y queremos decir con esto: con toda diversidad expresada en civilizaciones, culturas, cosmovisiones, y por lo tanto, HUMANIDADES, todas las cuales estuvieron marcadamente diferenciadas en su ethos, o por decirlo de otra manera, en su orientación, sus valores y prioridades, sus formas de enfrentarse a la vida y a la muerte.


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Acabar de enterrar a Dios y todo lo que a él va ligado, y en él tiene origen, será por tanto una de las tareas que nos exigirá este inter-regno entre el final de un mundo y el comienzo de otro.

Se trata, pues, de finalizar la tarea que tan torpe e inconscientemente dejó inacabada la Ilustración. Por ello, el imperativo, el desafío que se nos presenta no es el de superar esta era sino, en cierto modo, las dos últimas a una vez. 

Como ya dejamos dicho en ´Signos de los tiempos`, y hace poco hemos vuelto a recordar con otras palabras, «la "aventura de ultramar" (refiríendonos a la persecución de un ideal superior a lo terrenal, sea el más allá o la razón pura) viene durando ya desde que se inició el tiempo de la superstición, desde que se declaró abiertamente la guerra a "esta vida", y nos embarcamos, durante más de un milenio, en la persecución de un algo superior a ella. Y aunque en los albores de la modernidad nadie se percatara de que, al mismo tiempo que se estaban invirtiendo muchos valores, había algo esencial donde no se había roto en absoluto la continuidad, con la perspectiva que nos da nuestro siglo sí podemos verlo con total claridad.»Y reproducimos asimismo, para que se entienda plenamente lo que queremos decir, la frase de Ortega y Gasset que ya citamos en ese momento, y que expresa esto con portentosa lucidez: «El culturalismo es un cristianismo sin dios. Los atributos de esta soberana realidad -Bondad, Verdad, Belleza- han sido desmontados de la persona divina, y una vez sueltos, se les ha deificado.»

Retomando:

Debemos, entonces, clausurar la era que ya duró cinco centurias largas; pero para hacerlo, se nos muestra imperativo dar muerte también a aquello que sobrevivía de la era anterior. A saber: el idealismo, la preeminencia de la abstracción, el sometimiento de lo particular a lo universal.

¿Podremos lograrlo? 

La pregunta en realidad no es si podremos o si sabremos; pues lo único seguro es que debemos, que nos lo reclama la cordura, y que de ello depende nuestra supervivencia. No es, pues, tanto una cuestión de voluntad y arrojo como de agotamiento de un modelo bajo el que concebir el significado y propósito de la existencia. Y esto nos hace al menos respirar algo más tranquilos; dado que no en todo momento se nos exigirá la determinación que cabría esperar, sino que parte del proceso llevará consigo su propia inercia; como la llevó a su vez el paso de otras formas decrépitas de civilización a sus sucesoras, siempre plenas de energía iconoclasta y voluntad renovadora.

miércoles, 25 de marzo de 2015

"El infierno confortable (II)"

Si vas a pasar una buena temporada en el infierno.. por muy infierno que sea, mejor que te pongas cómodo, sonrías, hagas de tripas corazón, y te lo plantees de forma que el trago sea lo más llevadero posible.

Esta vida no tiene una dirección, en ningún sentido.. Pero puedes pasarla bien, y ya que estamos, no te prives.. de dar todo el mal que puedas.
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Una sabia, y equilibrada, administración de altos y bajos placeres, dije ya que era la única fórmula conocida, no de la felicidad, pero sí de la supervivencia en condiciones aceptables.

¡No olvidar los sined qua non: sabia, y equilibrada! 
No es que sea yo anti-hedonista, tampoco lo contrario. 

En realidad, uno debe ser hedonista en el momento que se provee de placer, y estoico, el tiempo suficiente para que el momento de hedonismo adquiera pleno sentido.

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La existencia humana no tiene un fin concreto ni trascendente, y tampoco fue creada obedeciendo a principios..
..a caprichos de príncipes o dioses. 

No es la aurora ni el ocaso de nada, no es la redención de ninguna fuerza natural o incorpórea,..
¡no más cera que la que arde!, 
no hay un motivo que la justifique, por más que se lo busque.

¡No hay nada, somos una interrogación que tiende irremisiblemente a la negación! 

¡Muerte, muerte, siempre omnipresente, y cuando no muerte, autojustificación!

¿Por qué morimos? .. ¿Por qué morimos?
¿Qué sentido tiene que muramos? .. ¿Qué sentido tiene que vivamos?

Esas son las dos preguntas esenciales que llevamos repitiendo desde que aparecimos sobre esta tierra, aunque hayamos ideado mil y un millón de formas imaginativas de hacerlas, y que, de este modo, hayamos llegado a creer que se trata de interrogantes genuínamente diferenciados.

Y así, hablamos de trascendencia, ya sea en el cielo o en la tierra, ya sea en la descendencia o en la evanescencia... Preguntamos por el sentido del arte, de la filosofía , de la música, de la religión... lo cual es siempre, y en cada una de sus inacabables variantes, una pregunta por nuestra razón de ser, una búsqueda desesperada de una justificación del hecho de que aquí estemos, desde.. y hasta.. no se sabe cuando.

¡Sí! .... Rebelarse contra el materialismo, contra el inmanentismo.. en fin, contra el sinsentido..

Y acudir a las gnosis, misticismos, escuelas espirituales, pasar por todas ellas, 
cabalgar erráticamente entre el positivismo y el pensamiento mágico, 
entre la ciencia dura y árida, y la trascendentalidad ensoñadora..
y andar el camino de ida y vuelta, y volver a desandarlo

¡No! ¡Otra vez no! 
Cada cosa en su sitio, y los dioses en la de todos (si los hubiera)
Los cuentos para la noche, y los sinsabores para la vigilia.

Últimamente, tiendo a pensar que nos iría algo mejor, y nos ahorraríamos muchos de esos sinsabores, siendo un poco más ´animales` y menos ´aspirantes a dioses.`
(Más lobos esteparios que burgueses)
..................

Rebelarse contra la sociedad, contra el mundo, contra la época que nos ha tocado.
.................

Época, por cierto, la Moderna (y post-moderna), que conforma nuestra sentir hasta tal punto que, incluso aquellos que nos rebelamos contra ella, LO HACEMOS A LA MANERA MODERNA, Y EN ESO VOLVEMOS A DARNOS CUENTA DE QUE SOMOS, IRREMISIBLEMENTE, HIJOS DE ELLA.

¿Cuantos, si no, han lanzado sus dardos furiosos contra esta diana tan socorrida, ya tan manoseada? 
¿Y cuantos de ellos no lo hubieran hecho, ni apropósito, mimetizando tan fielmente la rebeldía de Robespierre, Rousseau, Marx o Freud?


¡Rebelarse contra la Modernidad con las armas de la Modernidad!...

Meridiano se nos muestra, pues, que no podemos escapar de nuestras circunstancias, de lo que nos conforma.

Es el prometeísmo, entonces, aún en su mejor versión, un fuego fatuo. ¿?

Rebelarse contra el materialismo, contra el dogmatismo, contra la estrechez de miras, contra esto, contra aquello... Total.. ¿Para qué?

No, no es que yo sea fatalista. El Hombre sí puede cambiar el rumbo de su destino..
Pero poco, ciertamente muy poco.. Y en los casos en que ha logrado -queremos suponer- darle un giro de volante in extremis, sólo ha podido en efecto darlo si supo antes, con ese fin, centrarse en unas pocas pequeñas cosas, muy muy concretas, 
porque eran pequeñas... ¡pero en ellas estaba la clave!
...............

Dicen que el existencialismo es la fase última, y lógica, de la filosofía.
De allí sólo podemos volver a los presocráticos, aunque habría que hacerlo, necesariamente, con un aliento y pulsión nueva; de algún modo, siendo originales retornando al origen.

Pero a lo que yo siempre vuelvo es a la esencia del socratismo, y del nietzschianismo,
ir pegando martillazos aquí y allá, y dirigirse al interlocutor con la mirada de un loco, interrogándolo insistentemente: 
"¿te duele?..
¿te duele?"

 "¿Por qué te duele? ..
¡¡¿Por qué te duele?!!"




                                   
                                           No vamos a hallar las respuestas últimas.. 
Yo ya he renunciado a las respuestas.. 
sólo podemos sacar algo en claro de hacer estas dos preguntas, 
en todas las variantes de las mismas.

No sabremos nunca qué intentan decir exactamente los otros, pero sí, al menos, ir discriminando todo lo que no quieren decir... 

No podremos saber qué significa esta idea o la otra, pero sí todas las cosas que no significa.

..............

En vez de aquel "cabalgar el tigre", de Julius Evola, 
yo me he propuesto un reto, quizá, más modesto:

 "Habitar el infierno".

Ser consciente de que no es otra cosa, en efecto, este lugar en que un día despertamos, pero enfrentándonos a ello con alegría paradójica..
..ponerse cómodo y disfrutar del espectáculo.

Y, ¿por qué no?, ya que estamos aquí, ¡ser el más ruidoso e irreverente de los bufones, con la constante referencia de aquellos dos, el heleno inquisidor y el germano martilleador!




domingo, 14 de diciembre de 2014

CONTRADICCIONES ESENCIALES DEL PROGRESISMO I: La familia y los roles de género.


En aquella serie de ensayos, o meras reflexiones, que agrupé bajo el título "Terrorismo Metapolítico", me dediqué a "denunciar" muy insistentemente, y desde diversos prismas, las contradicciones de las que, a  mi juicio, es presa la izquierda (y también, de forma distinta, la derecha) pero quizá más en la aplicación y consecuencias prácticas de sus planteamientos que, más específicamente, en la coherencia interna de sus ideas (aunque también se abordó ese punto, y aquí lo volveremos a hacer.)

He considerado juicioso dedicar un capítulo a cada tema específico, de aquellos que resultan más controversiales, y en parte por ello, arrastran un mayor número de lugares comunes y lugares cómodos, que atienden siempre más a esa especie de "neo-puritanismo derechohumanista" que a una verdadera reflexión profunda y crítica. 

En esta primera entrega, nos centraremos en la cuestión de la familia y la llamada ideología de género. 
¡Exacto!, debemos hablar de la, hoy por hoy, "malsonante" cuestión de los valores familiares; y debemos hacerlo con valentía, por más que la hegemonía cultural que ha impuesto la izquierda haya logrado que el propio término (honroso y dignísimo término) le "huela a rancio" a una inmensa mayoría social.

Por supuesto, tenemos bien cerca la utilización de la familia por el franquismo. No conviene, por tanto, olvidar los peligros del "extremo opuesto" (y justo a esto se debe gran parte de la impopularidad actual de los valores aludidos.) También es cierto que muchos de estos conservadores católicos, identificados en mayor o menor medida con aquel Régimen, acusan cierta tendencía a la hipérbole y el delirio; no es menos cierto, por otro lado, que, intencionadamente o no, todas las "medidas progresistas" no favorecen en nada a la supervivencia de la familia como institución, por no decir que la atacan abiertamente. 

Pero seamos más cautelosos y más cabales que todos esos conspiracionistas.

Se trata de algo que, obviamente, tiene más que ver con normativas y medidas puntuales como la ley de matrimonio homosexual, el divorcio express, o el aborto libre, que con ningún "complot judeo-masónico para minar los fundamentos de Occidente". 

Es más simple que todo eso, si nos paramos a pensar durante un momento:

En la entrada titulada "Sobre los micro-conflictos: El entendimiento como primera urgencia" ya lo expuse del modo más clarificador que pude hacerlo hasta ahora (ayudado, una vez más, por la inestimable pluma, y "bisturí metapolítico", de mi continuo referente, Alain de Benoist)
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Parece que hoy sólo hay exigencias particulares pero raramente se habla de lo que cada uno puede aportar al conjunto. No estoy diciendo con esto que no haya motivos para reivindicaciones muy variadas, por supuesto que los hay -o al menos los hubo- pero donde quiero poner el foco ahora es en el "mapa general" que nos deja esto. Si nos encerramos en nuestras reivindicaciones particulares como el caracol en su concha y además, radicalizamos cada vez más nuestro discurso, esto sólo nos puede llevar a la crispación generalizada, y en definitiva, al no-entendimiento. (....) Y en esto, como en otras muchas cosas, el "pope" de la Nouvelle École nos consigue explicar lo que yo ya vislumbraba pero no sabía expresar con la misma claridad: La atomización de los enfrentamientos sociales sólo puede beneficiar a los que temen la unidad de esas mismas sociedades, esto es, a quienes detentan el poder con mayúsculas, que no son ni los Pueblos europeos, ni los heterosexuales, ni el "Patriarcado". El introduce también el concepto de "caos controlado", que consistiría en un manejo de estos micro-conflictos por parte del poder (privado o público, da igual, en cualquier caso: la oligarquía) en orden a dividir y reinar, por supuesto, pero también a poseer herramientas para introducir aquí y allá sinergias beneficiosas para cualesquiera que sean sus planes en un determinado momento.
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La izquierda no consigue entender, por otra parte, que la familia es un refugio, y UN ARMA, como pocas, frente al control estatal; que los fuertes lazos comunitarios siempre han servido para defenderse de los distintos poderes que intentaban abusar de ciertas comunidades,  y no me refiero a lazos necesariamente provistos por la familia, aunque en ella tiene origen casi todo, en última instancia (pensemos por ejemplo en la antigua institución del consejo o asamblea vecinal, en las asociaciones, gremios, sociedades de ayuda mútua, creados por la sociedad civil, esto es, ajenos al poder estatal, o en los llamados consejos de sabios, etc etc etc) 



{TEXTO RELACIONADO 1: T.M. VI}
{TEXTO RELACIONADO 2: T.M. V }
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Pero, aún olvidándonos de todo eso.. es, por sí sola, tremendamente llamativa esta serie de flagrantes incoherencias que suele evidenciar esta cosmovision, y que han dado título a estas breves reflexiones.

En este aspecto, me topé hace un tiempo, en mis cabilaciones,  con otra curiosa paradoja del modelo moral "progre/neo-nazarí": 

Si según la ideologia de género, practicamente todo es cultural y no hay nada que responda al instinto y al código genético en nuestro rol sexual, ¿Por qué alguien puede llegar a sentirse "en un cuerpo ajeno"? 

Si de verdad es todo, o casi todo cultural, no hay ningún problema en el cuerpo que te toque, total...no determina NADA...


Y profundizando un poco más en esta contradicción ontológica (en su esencia, en la más básica lógica "ser-no ser"),decidme si hay algún fallo en estos silogismos (un tanto libres, admito):

Si el nuevo feminismo o la ideología de género aseguran que todo lo asociado a los sexos es cultural y no hay nada que los diferencie, excepto que las mujeres tienen desventajas evidentes como una menor fuerza física o la "terrible maldición" de quedarse embarazadas (y que en nada implica que su sensibilidad esté más orientada a la maternidad ¡¡¿Como se te ocurre pensarlo, fascista de mierda?!!); entonces, debemos extraer necesariamente de estas premisas, QUE SON INFERIORES.

Lo que sospechaba.. Las ideologías que hablan en nombre de la mujer son profundamente cristianas, y en consecuencia, profundamente misóginas.
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Es bien interesante, y bien aterrador, por otra parte, lo que puede hacerle a una mente la ideología, cuando esta se sigue fanáticamente... 
Aunque en la realidad, o según nuestra perspectiva, estén adoctrinando a la gente y variando artificialmente sus conductas... según la suya, están haciendo "ingenieria inversa", es decir, que intentan "revertir un adoctrinamiento previo" (y que se pretende milenario); ya que están convencidos, muchos de ellos, de que la heterosexualidad sólo es mayoritaria por que "se ha impuesto" , y que los roles de género han funcionado exactamente del mismo modo.
Ni por asomo se les ocurre que pueda haber nada en ellos del todo natural, e instintivo. De hecho, cuando analizan como cambian estos roles según la cultura (que ahí sí tiene cierto valor diferenciar género y sexo) parece que ven sólo lo que separa a unas culturas de otras y no lo que las une...porque a mí se me antoja, hasta donde sé, que habrá bien poquitas en que los hombres sean los encargados de criar y cuidar a los niños, o que se centren más en el hogar y los lazos comunitarios, etc etc..
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Y ya, de todas las palabras policía que se ha sacado de la manga esta nueva Progresía 3.0 (piénsese en "fascista", "racista", "homófobo"..) hay una que siempre me ha resultado especialmente delirante, o especialmente estúpida, PORQUE YA ES RIZAR EL RIZO.

Me refiero a la expresión "TRANS-FÓBICO". 

Es de verdad muy representativa de la nueva progresía LOBOTOMIZADA.
Quizá si se hubiesen visto, con razonable frecuencia, y desde hace siglos, transexuales (operados) por las calles, podríamos hablar de fobia como "animadversión o terror hacia algo cotidiano", pero, dado que no es así, hablar de "trans-fobia" es tan absurdo como hablar de ´fobia a los españoles`por parte de los incas.* 

[*En realidad, me he quedao muy corto con la comparación ..Supongo que por miedo a decir alguna burrada sumamente incorrecta.]
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Ahí dejo sin más este último apunte, esperando que, como todos los anteriores, consigan "mover un poco sus neuronas", aunque sea "por deporte" (ya saben que, para prevenir trastornos degenerativos como el alzheimer, lo recomendado con más asiduidad es mantener la mente ejercitada y despierta.)

Un saludo, y hasta la próxima entrega de estos "socratismos" a los que les tengo, espero, bien acostumbrados.
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A los perseguidores incansables 
del conocimiento, que no desfallecen 
por fuerte que les sople en contra la corriente.

Alera flammam veritatis.
~


sábado, 29 de noviembre de 2014

LA CRÍTICA ESENCIAL DEL LIBERALISMO (I)


1- ¿Qué es lo que de verdad nos molesta, la pobreza, o la riqueza?



Esta conferencia es verdaderamente reveladora, espero que todos la vean, al menos los primeros minutos, donde se aportan unas cuantas claves susceptibles de hacernos "cambiar el chip" (o más bien, quebrarlo)

Ahora, tengan cuidado, como lo procuro tener siempre yo, no con este conferenciante en concreto, sino con todos los "mercaderes de ideas", sin distinción por la escuela a que pertenezcan. Tengan en cuenta que el ideológo siempre es, en mayor o menor medida, UN ENGATUSADOR; y sí, los hay mejores en su arte y peores, los hay también más honestos y más tramposos (y en el catálogo de trampas las hay para todos los gustos: demagógicas, moralistas, ad hominems, etc etc) PERO NO SE DEJEN NUNCA CONQUISTAR DEMASIADO PRONTO, POR MUY CONVINCENTES, O INCLUSO RIGUROSOS, QUE LES PAREZCAN LOS ARGUMENTOS LANZADOS.
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En este caso, desde luego, sí puedo afirmar que nos encontramos ante una serie de argumentos bastante honestos, racionales, y sin trampas morales (de hecho, parte de su valor está en advertirnos sobre ese tipo de trampas.)
..Y bueno, si un avance en mi reflexión han favorecido, es el de rebelarme ya a las claras, y sin pelos en la lengua, contra las moralinas entorno a la riqueza. 
¡La riqueza no es mala por sí misma! En esto también somos patológicamente herederos del Cristianismo..

¡De nuevo, con EL GRAN MORALIZADOR HEMOS TOPADO!

Llevo ya largo tiempo cargando con vehemencia contra el igualitarismo en mis escritos, pero nunca me atreví, hasta ahora, a cargar ya sin complejos contra el moralismo entorno a la "desigualdad económica".
"¿Qué es, en el fondo, lo que nos preocupa, LA POBREZA, O LA RIQUEZA?" Llevando al último extremo las reflexiones de don Martin Krause, he aquí la clave detras de la regañina catequista con la que nos hastía la izquierda hasta la arcada.

Lo que les molesta, no es que haya pobreza, de hecho, el típico mensaje socialista y "nazarenista" es el de la victimización y glorificación de la pobreza por sí misma. Si nos fijamos bien, tanto a ese "obrerismo victimista" como al cristianismo más puro del que es heredero, no le interesa acabar con la pobreza, lo que le interesa DE VERDAD es que HAYA SIEMPRE POBREZA, y cuanta más, mejor, para legitimarse.

Ego dixit.

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Pero no todos los argumentos del liberalismo son tan sensatos y tan desideologizados como los de Martin Krause en el video que les enlacé. Axel Kaisser, por ejemplo, vincula los niveles de pobreza y el respeto por los derechos fundamentales del individuo ÚNICAMENTE a los niveles de libertad económica de los países. Así, te compara TAN ALEGREMENTE a Zimbabwe con Suiza, aludiendo a la libertad que reina en cada uno de esos lugares (y a nada más), Y SE QUEDA TAN PANCHO.



A esto me refiero exactamente cada vez que acuso de dogmatismo, de ideologicismo, DE MANIPULACIÓN, a las "familias liberales" (a todas ellas.)
¡Pero vamos a ver! Retomando el ejemplo aludido, ¿Tendrá algo que ver la historia de Suiza y Zimbabwe, la riqueza histórica de Suiza y de Zimbabwe...DE EUROPA Y ÁFRICA?..
¿Tendrá QUIZÁ algo que ver, no sólo la riqueza histórica de Europa en general, y de Suiza en particular, y la falta de ella en gran parte de Africa, así como la larga tradición de respeto por las libertades desarrollada en estos lugares, y de nuevo, mucho menos desarrollada en Africa?

¿O es que criticamos a la izquierda por ser unos acomplejados y unos moralistas, y nosotros tenemos el mismo TERROR que ellos a asumir las diferencias esenciales entre la civilización occidental y la africana?
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2- Los principios insoslayables.

Una vez hecha la crítica constructiva, y reconocidos parte de los aciertos del paradigma liberal -en su más amplio espectro- pasemos a enfrentarnos ya, a calzón quitado, con uno de los auténticos popes del libertarismo de mercado. En su obra, titulada "Poder Y mercado", Rothbard nos describe todos los tipos de "coerciones estatales" que él considera, en todos los casos, perniciosas para los "genuinos intereses de la sociedad civil", y nos hace el siguiente listado de lo que él engloba, según una categorización bastante cuestionable, como distintas clases de "leyes, o concesiones monopolísticas":

"(1) cárteles impuestos por el gobierno, a los que se obliga a unirse todas las empresas de una industria; (2) cárteles virtuales impuestos por el gobierno, como cuotas de producción impuestas por la política agrícola estadounidense; (3) licencias, que requieren cumplir como tasa de penalización para empresas más pequeñas con menor capital, a las que así se les dificulta competir con empresas más grandes; (4) estándares de “calidad”, que impiden la competencia de lo que el gobierno (no los consumidores) define como productos de “calidad inferior”; (5) aranceles y otras medidas que imponen una tasa de penalización a los competidores de fuera de una región geográfica determinada.(.....)"

Aquí es donde deberíamos hacer la primera parada

Estos señores que se pasan el día cantando las bondades del intercambio comercial, y que les embelesa tanto que apenas pueden pararse en todas las demás cosas, buenas y menos buenas, que les depara el Mundo, no parecen atender más que al principio de la IGUALDAD (en este caso, de las condiciones para prosperar económicamente, o de que cada cual pueda vender sus mercancias) sin siquiera pensar en que a otros menos cautivados por ese Universalismo les puedan preocupar cosas más cercanas como proteger SU producto, y no "la idea de producto".

"(.....)(6) restricciones a la inmigración, que prohíben la competencia entre trabajadores, así como de emprendedores, que en otro caso se trasladarían desde otra región geográfica del mercado mundial(....)"

Sobre este punto, me acojo otra vez a las "dudas pertinentes" que acabo de expresar. No creo que haga falta explicarlo muy detalladamente. Si nos desvela tan sólo que se apliquen rigurosamente esos principios librecambistas, y nada más que eso, ¿qué sentido tiene intentar transmitir a alguien que así piense, que hay muchas otras cuestiones en disputa, y muchas otras libertades, derechos, en peligro, además de los de propiedad y librecomercio?

"(.....) (7) leyes de trabajo infantil, que prohíben la competencia laboral de trabajadores por debajo de cierta edad; (8) leyes de salario mínimo, que, al causar desempleo en los trabajadores menos productivos, eliminan su competencia en los mercados laborales (.....)"

Llegados a este extremo, las críticas, los severos cuestionamientos que a mí me asaltan, requieren aún menos aclaración que los anteriores, al menos para cualquier profano en el ideario liberal. (¿Cuantas comillas, signos de interrogación, y admiración, podemos ponerle a los términos marcados en negrita para expresar gráficamente nuestro estupor al ver incluidas tales normas en un listado aséptico y acrítico (¿?) de "frenos a la libre competencia"?)

"(.....) (9) leyes de horarios máximos, que obligan a un desempleo parcial a trabajadores dispuestos a trabajar más horas; (10) sindicación obligatoria, como la que impone la Ley Wagner-Taft-Hartley, causando desempleo entre los trabajadores con menor antigüedad o influencia política en el sindicato; (11) servicio militar, que obliga a muchos jóvenes a quedarse fuera del mercado laboral (.....)"

¿y SI TE INVADEN, CON QUÉ TE DEFIENDES, CON LEYES ANTI-MONOPOLIO?? ja, ja, ja, ja!! ....

¡Ah! cierto, se me olvidaba que, en su modelo ideal, todos los paises seguiran esas reglas, y además, damos por hecho también (como si esto fuera poco) que "dos paises que comercian nunca guerrean"... ¡Me estaría carcajeando hasta mañana a mediodia!

"(......) (12) cualquier tipo de sanción gubernamental a cualquier forma de organización industrial o mercantil, como leyes antitrust, impuestos especiales a cadenas de tiendas, impuestos a rentas empresariales, leyes de horarios comerciales, que impiden abrir negocios a ciertas horas o prohibiendo la venta ambulante o puerta a puerta; (13) leyes de conservación de la naturaleza, que restringen forzosamente la producción; (14) patentes, en las que se prohíbe que descubrimientos independientes posteriores acerca de un proceso se apliquen a un campo productivo."

Bueno.... Los últimos puntos SE PODRÍAN DISCUTIR, y reconozco que algunos de los no comentados son bastante sensatos. Dicho esto, la conclusión a bote pronto es que...
A ESTOS TÍOS LES IMPORTA UNA MIERDA TODO.... ¡JA, JA, JA. JA, JA, JA!!... 
¡Ahí se puede ir por la cloaca el Mundo, y con él, la Humanidad entera... que ellos estarán satisfechos por haber aplicado tan rigurosamente sus "superiores principios ético-pragmáticos"!
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¿Pero estos tíos....de verdad que tienen sangre en las venas, y no horchata??
Pero...con sinceridad, ¿qué son estos sujetos?, ¿animales superiores con conciencia, o COMPUTADORAS CON ASPECTO VAGAMENTE HUMANO??
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¡Pues nada! ¡Laissez Faire! 
La fórmula mágica, Y SOSPECHOSAMENTE CÓMODA, que solucionará, si no todos, la mayoría de los problemas a corto, o a largo plazo (¡esto último ya es la apoteosis del "vendemotos"!, porque como el "largo plazo" no especifica su longitud concreta, siempre te podrán decir que.. "ya llegará, no te preocupes.. que ya llegará!")
...............................

3- "El síndrome Pinochet"

Los liberales, además de todo lo anterior, también suelen apelar al argumento de que las medidas proteccionistas perjudican, sobre todo, a los paises pobres, que no pueden competir en igualdad de condiciones con los ricos.

Pues bien, ¡vamos a dar esto por bueno!, pero aún aceptando que así sea, imaginemos que los ciudadanos de un municipio regido estrictamente por los principios libertarios y de subsidiariedad, o hasta varios de ellos asociados en una gran confederación, deciden libremente, ellos sólos, aplicar aranceles, y hasta fuertes leyes de fronteras, ¿por qué no?..

..Pues esto, a los liberales y anarco-capitalistas, sin duda les parecerá un atropello y toda una "muestra de la peor tiranía"... y hasta, probablemente, les encantaría mandarles a "un Pinochet" para "enseñarles los principios del libremercado", pero...¿Qué pueden hacer? Todas las acciones que les caben ante esa DECISIÓN LIBREMENTE TOMADA, respetando todos los principios políticos individuales y subsidiarios, son de un cariz bastante más tiránico -cuando no desleal, vergonzoso, y por completo indefendible- que todo lo que puedan opinar sobre la mentada decisión (imaginemos, por ejemplo, que les da por irse a esos paises a alentar una guerra contra esa "tiránica confederación".)

Liberales y socialistas, al final, cortados por el mismo patrón, y aspirando a los mismos ideales, aunque por distintos caminos:

"IGUALDAD Y LIBERTAD, ¡y como yo entiendo la igualdad y la libertad!, y si no se aplica así, ¡no me gusta, y no lo consiento!"

 ******

4- El método Socrático.

Pretendía, cuando fragüé este ensayo en mi cabeza, partir del prolífico intercambio de ideas que acababa de tener con un "camarada" libertario de la "familia ancap". Pensé, nada más finalizar el prolongado y fructífero debate, usar fragmentos del mismo, dándoles forma de ensayo, e intentando exponer, lo mejor que pudiese, mis planteamientos "anarco-tradicionalistas" en oposición a los "anarco-capitalistas" que defendía mi compañero. Me dí cuenta después de que, por un lado, corria el serio peligro, obrando de este modo, de caricaturizar y ridiculizar los argumentos "del contrario" (o de seleccionar únicamente lo que me servía para defender mi "tesis", y "quedar yo en lugar privilegiado", cosa bien deshonesta y deleznable); y por el otro, de que sí respetaba el formato del que había partido la inspiración para escribir el mencionado ensayo, tan sólo ordenando y puliendo los "salientes", podía exponer la confrontación de ideas a la manera, tan didáctica, que lo hacía el gran Platón, y que aprendió de su, no menos gran, maestro Sócrates.

El diálogo socrático es un invalorable formato, no sólo para la divulgación, sino aún más, para aprender a pensar, y a seguir impecablemente la lógica. Un método que aún no se ha explotado lo suficiente, y por medio del cual, ¡hasta aprendemos de nosotros mismos! 
(No hay mejor manera, en verdad, de toparse a cara descubierta con los propios errores.)
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[Les ofreceré el mencionado diálogo por capítulos, con sus correspondientes notas introductorias, dado que si lo publicase "en bruto", créanme que no iban a leerlo hasta el final ninguno de ustedes. Hasta entonces, la "batalla de las ideas" debe proseguir.. Show always must go on.]