Filosofía, Metapolítica, Aforismo, Poesía.
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martes, 30 de junio de 2015

SOBRE MITOS ANTIGUOS Y MODERNOS (II)

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«Dicen que el alma humana es inmortal; que tan pronto desaparece, que es lo que llaman morir, como reaparece; pero que no perece jamás; por esta razón es preciso vivir lo más santamente posible; porque Perséfone, al cabo de nueve años, vuelve a esta vida el alma de aquellos, que la han pagado la deuda de sus antiguas faltas. De estas almas se forman los reyes ilustres y célebres por su poder y los hombres más famosos por su sabiduría; y en los siglos siguientes, ellos son considerados por los mortales como santos héroes. Así, pues, para el alma, siendo inmortal, renaciendo a la vida muchas veces, y habiendo visto todo lo que pasa, tanto en esta como en la otra, no hay nada que ella no haya aprendido. (...) En efecto; todo lo que se llama buscar y aprender no es otra cosa que recordar.»

(´Menón`, Aristocles Platón)



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«Sólo en la sociedad comunista, cuando se haya roto ya definitivamente la resistencia de los capitalistas, cuando hayan desaparecido los capitalistas, cuando no haya clases (es decir, cuando no haya diferencias entre los miembros de la sociedad por su relación hacia los medios sociales de producción), sólo entonces desaparecerá el Estado y podrá hablarse de libertad. Sólo entonces será posible y se hará realidad una democracia verdaderamente completa, una democracia que verdaderamente no implique ninguna restricción.»

(Lenin, ´El Estado y la revolución`.)
                                                                      *
El hombre de nuestro tiempo, igual que los hombres de todos los tiempos, ha requerido proveerse de mitologías en las que reconocerse. 

Pero el más estúpido de todos los hombres (de ahora o de antes) es aquel que siente cierta honra de haber superado a sus torpes ancestros por considerar esa dependencia del mito cosa del pasado. Idiota doctorado honoris causa por toda la idiocracia en pleno, esta especie de Prometeo de juguete campa feliz por el mundo -no con otra felicidad, desde luego, que la del ingenuo, que la del inconsciente.

Cree no tener dioses, pero no sabría cual es su siguiente paso si desapareciese de repente el mito del Estado protector, de la huelga revolucionaria, de la nación histórica, del progreso humano indefinido, o el del mercado-árbitro infalible, ¡la abstracción del grupo o la abstracción del individuo!

En torno a todos ellos, e infinidad más, opera el sujeto de la "era desmitificada".
Ya se envuelva en una u otra mitología (insistimos que en el mercado de ideas se ofrece un surtido capaz de contentar a todos los paladares), pocos o ninguno se salvan, pues, de adoptar una. Incluso quienes nos esforzamos, puede que también prometéicamente, por ser tan librepensadores como nos es posible, y nos peleamos a cada paso por desprendernos de un nuevo ideologema, sesgo, o inercia peligrosa, como quién pugna por despegarse un chicle del zapato; incluso nosotros, digo, somos rehenes eventuales de ésta o aquella mitología que, sin advertirlo, opera subreptíciamente "tras el telón" de nuestros pensamientos.

Y hemos dicho antes que el sujeto de nuestros días no sabría hacia donde dirigir sus pasos, ni los más inmediatos, si le arrebatásemos las mitologías que precisamente guían esos pasos. Entender esto es ya entender mucho -y empezar a hacerlo cambia todo-. Porque uno proyecta sus futuras acciones, y evalúa las pasadas, ateniéndose a un esquema de prioridades abstractas (también concretas, pero estas son a posteriori, y dependientes en último término de las abstractas); ateniéndose, decíamos, guiado por ese hilo que le conduce de un concepto al otro, pero rara vez en otro sentido del marcado por el sistema de valores -de mitologías combinadas, a modo de cóctel axiológico- que acabó de conformarse en un momento dado, alcanzada la que llamamos "madurez intelectual"; y comenzó a partir de entonces su proceso inexorable de calcificación.

De ahí en adelante, en muchos casos el "fresco" de imágenes asociadas a conceptos, y símbolos asociados a emociones, ambas van arraigando y el "santoral" de nuestro altar personal va quedando configurado sin apenas huecos para futuras figuras que puedan mover a concebir nuevas asociaciones de conceptos, de impresiones, de ánimos y predisposiciones. Son estos los casos en los que diríamos que "se ha calcificado" aquel sistema de valores. Sólo unos pocos nuevos matices conseguirán perfilar el fresco -el grabado, el fosil... catedral de hueso, maqueta petrificada- atravesando ocasionalmente los únicos poros que quedaron tras aquella famosa "calcificación". 
..................

Habría que aludir también, aquí, a los arquetipos del inconsciente colectivo. En la PRIMERA PARTE de este improvisado ensayo contrapusimos mitos modernos y antiguos, e hicimos notar la forma en que, ya el mesianismo, ya el ideal de perfección, de eternidad y de universalidad, resistíeronse a ser enterrados con gran astucia por su parte. Y gracias a que el entendimiento del hombre no estuvo lo suficientemente despierto, consiguieron burlar la criba tan decidida a la que fue sometida la cultura de su época; y lo hicieron asumiendo un disfraz que logró finalmente convencer al ilustrado. Ese disfraz consistió, como hoy sabemos, en cambiar el halo sobre la cabeza por un birrete, las sagradas escrituras por una enciclopedia, y la fe en un ser supremo y un mundo perfecto más allá de éste por la fe en alcanzar aquí, en esta vida, la perfección que convertiese, en un mañana, al hombre en ser supremo.

Así es, entonces, como sobrevivieron el mesianismo, el idealismo, y hasta la escatología cristiana, camuflándose hábilmente (o tórpemente, visto desde hoy); confundiéndose en cualquier caso como pudieron en el paisanaje del nuevo mundo que traían consigo "las luces" de la Ilustración.

Por eso decía que en todo ello habían jugado un papel clave aquellos arquetipos de los que habló Jung. Por más que los ilustrados pareciesen iconoclastas sin freno, lo cierto es que algo desde el inconsciente y desde su propio entorno cultural (judeocristiano, al fin y al cabo) les frenó; de tal modo que pudieran resurgir con nueva apariencia aquellos iconos -precisamente- con los que el ser humano había convivido, en los cuales se había reflejado, y a los que se había remitido en busca de respuestas.

No pudo escapar el hombre ilustrado, pues, de esas referencias en las que había basado el hombre anterior (y el anterior del anterior) todo su mundo. No pudo desprenderse -y para tal medio se autoengañó- de las mitologías esenciales que le anclaban al mundo: Ni de la figura del Mesías que trae la Buena Nueva (testigo que a partir de entonces recogerán los científicos, filósofos, sociólogos y políticos). Ni de la idea de un ser-en-sí-mismo, completo, armonioso y realización de la verdad eterna (que si antes fue un dios lejano, ahora pasaba a contemplarse como potencialidad del propio ser humano). Ni tampoco de la idea de un "reino de dios" al final de los tiempos, donde ya no exista la desdicha, y la divinidad y el hombre se reencuentren para ya no separarse nunca (tal escatología se mantuvo en una concepción lineal y finalista de la historia, y la Parusía adoptó la forma más material de una progresiva consecución de todos los logros y una realización de todas las aspiraciones humanas.)

Las mitologías son, por ello, TODO para nosotros: homo sapiens. Tanto para los antiguos como para los modernos. Quizá se hayan convencido ya los últimos que se resistían a hacerlo. Nos son indispensables estos "mapas sobre el mundo", estos relatos epopéyicos. Fabulaciones necesarias, en cualquier caso, para proveer de dirección y motivo, de asunto y pretexto, de un quehacer, digámoslo así, en esta faena de vivir. Porque si no, con el mero cogito ergo sum no bastaría. Con estar aquí, con una conciencia capaz de preguntarse el porqué, capaz de construir abstracciones, y abstracciones de abstracciones, arrojado en un mar de potencialidades que puede escoger desarrollar, y que dependiendo de cuales elija, desencadenará mundos y humanidades que no serán en absoluto iguales.. no habríamos pasado jamás de una fase de éxtasis o parálisis. Dada nuestra naturaleza, habríamos perecido de pura perplejidad e indecisión, de no haber contado con el mito y las cosmogonías que se construyeron a partir de él, fueran las que fuesen. Y que finalmente nos dieron un quehacer. Quehaceres que abundaron en formas que se propagaron o se secaron, que perduraron o se transformaron, que se sucedieron unas a otras en las eras y en las civilizaciones.
[]
«Los cultos mistéricos -y sobre todo, entre ellos, el de la diosa Isis- 
brindaban a sus seguidores la certeza de la inmortalidad del alma, lo que constituía 
una novedad absoluta respecto a la oferta de las religiones anteriores. Consecuencia 
impepinable: había que llegar más lejos -Pablo lo comprendió en seguida-si se aspiraba 
a arrebatar parte de esa clientela (si no toda) a los hierofantes de los misterios paganos.
para ello, en principio, sólo existía una fórmula: prometer a los posibles 
catecúmenos no sólo la inmortalidad del alma, sino también la del cuerpo.
Así, como una ramplona cuestión de marketing, pudo surgir la idea de lo que 
andando el tiempo se convertiría en dogma de la resurrección carnal 
de Cristo y de todos los mortales.»

(Fernando Sánchez Dragó, ´La prueba del laberinto`.)



..... 



«Vivir: especializarse en el error. Burlarse de las verdades indubitadas, no hacer caso de lo absoluto, tomar a broma la muerte y transformar lo infinito en azar. Sólo se puede respirar en lo más hondo de la ilusión. El mero hecho de ser es tan grave que, comparado con él, Dios es pura bagatela. 

Armados por los accidentes de la vida, asolaremos las crueles certezas que nos acechan. Cargaremos contra ellas, embestiremos contra las verdades, atacaremos las luces que nos ciegan. Quiero vivir, y por todas partes salta el espíritu contra mí, defensor de las causas del no-ser. ... Así, fiel a sí mismo, blande el hombre la espada en la cruzada de los errores.»

(Emile Ciorán, ´Breviario 
de los vencidos`.)           

martes, 23 de junio de 2015

Sobre fanatismos e irracionalismos varios.


En el presente vivimos la apoteosis de los fanatismos. Quizá no alcancen todos en el día de hoy la cumbre de su irracionalidad -eso ya sería insoportable-. Lo que sí es seguro es que se da tal número de ellos a un tiempo como en ninguna otra época que se recuerde.

Y es que, a los de nueva hornada, se les suman todos aquellos de hornadas anteriores que aun sobreviven. Imaginen la cola que se forma en el registro de tontolabas...

"Todo el día matando tontos..." El que dijo eso, hace tiempo que se rindió,  y se inmoló.

Lo más sonrojante de todo, dicho sea de paso, es que gran parte de ellos, ya vengan de una "escuela" u otra, saben reconocer y denunciar el fanatismo de los demás pero jamás son capaces de percibir ni una sombra del propio.


Hay quién se vuelve fanático del nacionalismo (unionista, separatista, hay para todos los gustos, y todos mienten y manipulan, poco menos, por igual.) Hay también quien cree haber descubierto la gran clave de los problemas que aquejan al mundo en la dimensión étnica y racial (esto vuelve a estar de moda, imagino que, en parte, por culpa de la tibieza y las moralinas igualmente fanáticas de los llamados "antiracistas". Un polo siempre alimenta al otro.) Luego están los fanáticos del igualitarismo, ya sea en clave de "género", "raza", o "clase social" (de ellos ya hemos hablado sobradamente aquí.) Luego irían los religiosos, los que aun quedan (la verdad es que a este tipo de fanatismo ya no le resta apenas fuelle -entiéndase, en Occidente-. Porque a diferencia del de la lucha de clases, o de razas, tiene más largo recorrido, y por eso debe ser que hay ya poco "carrete del que tirar"). 

Pero los más, de verdad, los más llamativos de todos son esos de los que ya hablé; aquellos que se muestran especialmente comprometidos "contra todos los fanatismos" sin apreciar ni por un momento el suyo; el cual, en muchas ocasiones, no es menos pequeño, o menos grave que el de aquellos a quienes se pasan todo el día poniendo a caer de un burro.

¡Yo soy libertario y sólo creo en el mercado y en el individuo! ¡Amo la libertad, odio el comunismo y la religión! .. Pero me hago la picha un lio cuando hay que distinguir religión de religiosidad y espiritualidad, y la verdad es que da pereza ponerse a estudiar todo eso...¡Bah! Mejor rindo pleitesía a fanáticos impresentables y destructivos como Richard Dawkins y me cago en todo lo espiritual sin distinción. Al fin y al cabo, son todo rollos raros de freakies. Sin embargo, aquello de que sólo existe la materia y que no hay nada más allá parece evidente, y encima, resulta facilito de entender.

......

¡El individuo  y el mercado son lo único que existe! ¡Un mundo de mercaderes donde los contratos sustituyan a las leyes es el paradigma que YO-DIGO-QUE-RESOLVERÁ-NUESTROS-PROBLEMAS! Un mundo de intercambios donde cada uno vaya a la suya y ningún lazo colectivo sea cultivado es el modelo de civilización más sostenible a largo plazo.

Y tras eso, el mismo sujeto que viene a decir poco más o menos lo que acabamos de leer, denuncia la estrechez de miras y el fanatismo de los demás como si tal cosa. Y nada en todo ello le hace advertir contradicción alguna. Nada nos hace pensar que albergue la más mínima sospecha de que alguna de las piezas recién desplegadas pudiese no encajar en el conjunto.

Un paréntesis aquí sobre "los de la raza" antes de volver a atizar a los de la bandera negra y amarilla. Llegan a ser tan estúpidos algunos de ellos que, no contentos con asumir todas las manías persecutorias en forma de "conjuras contra su raza" (a veces ni siquiera es la suya, pero les haría ilusión que lo fuese), se esfuerzan en buscar mil pretextos arbitrarios para sostener lo insostenible. Ejemplo (extraído de un blog):


"Desde pequeño siempre me he olido que algo no cuadraba y he ido atando cabos, hasta convertirme en un todo un nacionalista ario a los 15 años. Y no veo que tiene de malo el que sea adolescente, en todo caso será aún más meritorio para mí, teniendo en cuenta mi precocidad en destapar al Sistema, y la degeneración cada vez mayor a la que someten a la juventud, según va avanzando el plan del Enemigo. Me pregunto que hacías tú a mi edad, seguro que estabas con una banda de guarros estilo San Polla Palomino, sin tocar un solo libro (salvando el “Playboy’’, si es que eso se puede considerar un “libro’’), matándote a pajas con pósters de negras y bebiendo “kalimocho versión La Bamba’’. Yo sin embargo, he pisado a fondo desde bien pequeño, tanto intelectual -leo clásicos y libros de nivel desde los 10 años- como físicamente, -pues soy practicante de varias artes marciales desde los 13, y hace 1 año he comenzado con musculación sarcomérica- y he adelantado a toda la masa depravada y plebeya que compone al resto de la juventud actual salvando otras excepciones como la mía, hasta el punto de poderme considerar como miembro “de otra casta’’.

VIVA LA NOCHE DE LOS CUCHILLOS LARGOS. MUERTE A SIÓN Y AL NAZBOLISMO."


Bueno..bueno, ¡bueno! Me parece que tenemos aquí un buen surtidito. No sé ni por donde empezar. ¿Mencionamos primero la arrogancia, la suficiencia, o la brutalidad y la violencia que destila todo el discurso? 

Despreciable y francamente repugnante. Lo que más llama la atención, sobre todo a quién conozca poco de este SUB-mundo, es el nivel cultural e intelectivo del que, en efecto, pueden presumir muchos de estos -no por ello menos fanáticos- neofascistas. Y de este mismo perfil, jóvenes casi adolescentes, existen en gran número dentro de la última generación. Son despiertos y echaos palante (demasiado), y como se han leído unos cuantos libros y -hay que reconocerlo- no redactan del todo mal, ya se creen por ello, a su corta edad, con la autoridad moral e intelectual de "iluminar al mundo" sobre el camino que debemos seguir si no queremos "ser engañados por Sión". Fijémonos en esa convicción tan propia del fanático cuando describe su "caída del caballo". Ya hemos destripado en anteriores escritos ese ego hinchado que es siempre conditio sined qua non para que sea plenamente operativo el fenómeno conspiracionista (en este caso, puramente conspiranoico, ya que todo gira en torno a una "conjura contra el hombre blanco"). Y no estará de más tampoco observar la forma en que ciertos pretextos ideológicos abren una peligrosa puerta a la permisividad hacia toda clase bajas pasiones (en el caso que nos ocupa, al odio racial más CRUDO Y PLEBEYO, como se manifiesta en esa manera de insultar al oponente sugiriendo que "se rebaja" mirando ´posters de negras`.)
En resumen: Cree haber encontrado la "gran verdad proscrita que nos salvará" (o que salvará a la raza blanca, porque la idea desprendida es que poco importa lo que les pase a las demás). Y cree haberlo hecho con apenas veinte años. Por ello ya se está preparando para "la gran batalla final", y toda su vida parece estar orientada a una misión trascendente de la cual, con toda probabilidad, tendrá que reirse pasados unos años, o incluso avergonzarse un día en petit comité, en un arranque de franqueza.

(Lo de lanzar el viva a la Noche de los Cuchillos Largos  ya es como la puntilla, como si pugnara por ser el "más malo entre los malos". Ni con las pobres S.A. tiene clemencia este proyecto de hombre con un ego que casi podemos ver inflarse en cada inflexión del lenguaje, y que si mantuvo ese mismo ritmo hasta ahora, seguro habrá reventado ya.)


Bueno, pues como se nos ha alargado el apartado dedicado al "racialismo" más de lo esperado, a los de la bandera negra y amarilla deberemos continuar dándoles azotáinas en una siguiente entrega dedicada al mundo de los irracionalismos (para la cual reservaremos también otro apartado no menos jugoso, como es el del fanatismo anti-comunista). Tengan ustedes un  buen día. Y si esto les ha "iluminado" en algún aspecto, quizá contemplen poner en el futuro algo más de racionalidad en ciertas cosas. Verán como no les hace daño.
¡Sí, de estos ya hemos hablado sobradas veces!
Pero como ven, parecen no cansarse nunca de alcanzar 
nuevas cimas en la escala de lo ridículo, de batir nuevas marcas 
y redefinir por completo conceptos como "delirante" o "descabellado".
Este radicalismo en concreto eleva a profecía apocalíptica la tan famosa
frase de Einstein sobre las cosas que son o no limitadas
en el ser humano y en el Universo.

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[¡¡EJEMPLO DE LIBRO!!]   
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lunes, 13 de abril de 2015

"¿Héroes fútiles?"

Este es uno de esos libros que dejan un extraño y amargo sabor de boca. No lo he terminado, y de hecho, no creo que lo haga.. Total, ¿para qué? Sería abundar y abundar en lo mismo: el patetismo de las causas perdidas.

He leído otras cosas sobre Durruti, sobre el anarquismo español y la Guerra Civil: Orwell y su revelador testimonio en "Homenaje a Cataluña", o el humanísimo, y tan creíble, "Yo fuí secretario de Durruti", relato autobiográfico de un cura aragonés protegido y empleado por aquel durante el "conflicto incivil". Lecturas, en general, que inspiraron y alumbraron en mi un mar de reflexiones, revisiones, y acercamientos emocionales a aquella convulsa época y a las vidas de las gentes que la hicieron, y a la vez la padecieron.

¿La conclusión que saco? QUE NADA VALE LA PENA.. que este país se merece todo lo que le pase... 
Que entre unos y otros han hecho irrespirable la atmósfera entre los Pirineos y el Golfo de Cadiz, y desde Levante hasta Finisterre.

Una clase alta de bajísima calidad humana, abusadora, arrogante, insensata... ¡barbárica!
Una clase baja arrastrada a las mismas bajezas, y fanatizada como pocas. Pues uno acaba asemejándose, lo quiera o no, a aquellos con quienes se enfrenta; y el fanatismo de unos siempre alimenta el de los otros en un ciclo que, una vez iniciado, sólo puede crecer hasta alcanzar un paroxismo de la sinrazón, como en efecto, finalmente ocurrió.

La otra pregunta obvia es la de "quién fue Durruti": 
¿Fue no más que un pistolero?, ¿un agitador?, ¿un insatisfecho?,....
¿un rebelde?, ¿un idealista?, ¿un soñador?,... 
¿un asesino inmisericorde?, o por contrario, ¿un alma compasiva y honesta? ....

Hay testimonios sobrados que apoyarían la veracidad de todas esas imágenes proyectadas sobre el personaje como retratos dibujados al vuelo -al vuelo de sus agitadas y continuas idas y venidas, pues su vida fue digna de novela de aventuras, como reconoce el autor de la obra.-
Durruti fue todo ello al mismo tiempo. Y probablemente, quizá sea esa una de las pocas cosas que nos enseña este ejercicio de nostalgia: que los personajes históricos siempre son tibias sombras, retratos incompletos de personalidades complejas, agitadas y poliédricas, que rebasan por mucho las reduccionistas concepciones de la historiografía y los mitos modernos.

*
Como conclusión a las notas sobre este libro, cito un fragmento que expresa como pocos ese patetismo del que hablaba al principio:

«(....)Varios regimientos provistos de artillería y armas automáticas se habían apostado en la frontera. Sin el factor sorpresa, y con fuerzas inferiores, nuestro ataque no tenía sentido. Lloramos de rabia, de cólera y de vergüenza, porque debíamos regresar como vencidos sin haber entrado en batalla. Ascaso estaba entre nosotros. Durruti había ido con el grupo que cruzó la frontera en Vera. Jover participó en el ataque en Barcelona.
Había sido una tentativa inútil e ingenua. Pero digan lo que digan, merece respeto. Hay gente que se ríe de nosotros y nos considera políticamente fracasados; esto afirman incluso algunos que se llaman anarquistas. En realidad nuestra empresa fue sólo un descalabro. Ya hemos sufrido muchos descalabros. Ésta no es ninguna razón para oscurecer la memoria de los caídos ni desprestigiar la conducta de los compañeros que esperan el juicio en Pamplona. Otros, como Ascaso, Durruti y Jover, proseguirán la lucha.»


No, en efecto, los incontables descalabros no son motivo para oscurecer ni desprestigiar a nada ni a nadie. Ahora, yo me cuestiono si es, por contrario, motivo  para ensalzar, aplaudir, o celebrar algo. Y no creo que sea una pregunta, ésta, que se pueda soslayar sin más.

              ...........................



miércoles, 4 de marzo de 2015

"El Mesias Mercader".. o "Cuentos para dormir el sueño de los justos"


Vuestro ideal irrenunciable es "LA LIBERTAD".. Os han hecho entenderla 
de una manera muy determinada, eso es cierto, pues hay tantas como hombres. 
Pero persuadidos de que ésta era la correcta, decidisteis defenderla contra viento y marea
y fieles a vuestro compromiso, seguís haciéndolo hasta hoy, con admirable 
porte de Quijote dignificado .

Habeis proclamado que "LA LIBERTAD ES EL OBJETO A PERSEGUIR", 
y que nada más importa, porque si ésta no se persigue, uno es un 
ignorante, un bruto, un reaccionario.

... Y os dieron más libertad, y más... 
Pero seguíais sintiéndoos constreñidos, 
y os dieron aún un poquito más.
.................

... Y esos "defensores de la tirania" se quejaban cada vez más ruidosamente, no os dejaban de señalar: "¡Criminales, criminales! ... ¡Esa libertad no es nuestra libertad, en nombre de esa libertad nos masacran y esclavizan cada día!"

Pero ellos no entendían... No entendían que vuestra lucha es también su lucha, que en un futuro ellos también podrían beneficiarse de vuestra sabia eliminación de barreras y absurdas legislaciones, de todo ese acoso y persecución de "los ahorradores"..

¡Y claman precisamente contra esos oasis de libertad! ... ¡Lo que debierais hacer es rezar porque estos se extiendan, no porque perezcan! ... ¡Seréis insensatos!

...Si tan sólo les dejaran de meter esas ideas tan erradas en la cabeza... ¡Nosotros no somos criminales, ni les defendemos! ¡Nosotros defendemos la libre circulación, la "no agresión"! ¿Quién puede estar en contra de esto? La única explicación es la obcecada ignorancia, y la infatigable propaganda de los "enemigos de la libertad".



Nosotros no defendemos a los traficantes de armas, a los narcos, a los tratantes de blancas, pero si estos disfrutan de las ventajas que les brindan aquellos trocitos de paraiso, deberíais dirigir vuestras quejas a todos los demás lugares del mundo para que ellos también se unan "al barco de la libertad", en vez de clamar precisamente contra los únicos justos en un oceano de salvajes tiranos.

....Que, como son tan pocos los unos, y tantos los otros, existe un desequilibrio?

¡¡¿Y qué quereis, acabar con la poca libertad genuína que hoy tenemos, con la excusa del desequilibrio?!! ... ¡Si la mayoría elige la tiranía, no es nuestra culpa, no por ello vamos a renunciar al bien más sagrado que poseemos! 

¡LIBERTAD!, ¡LIBERTAD!... ¡SIEMPRE LIBERTAD! 

Podrá costar mucho lograrla, pero cada paso, cada nuevo "oasis" que logremos hacer surgir en medio de la cruel selva, ¡será un triunfo de todos los amantes de los justos principios, y las justas leyes!


¿Por qué dirigis vuestro enojo hacia los sacrificados héroes que resisten a la tiranía generalizada? Decís que ellos se enriquecen con el dinero del crimen, del robo, de la esclavitud... ¡Pues entonces, canalizad vuestra frustración contra los legisladores de aquí y de allá, que no acaban de ponerse de acuerdo para eliminar sus incontables prohibiciones, y que de ese modo dan lugar al mercado negro!

¡No habrá dinero del crimen si no hay ya prohibiciones, pues éstas engendran a los criminales! ¿Acaso no es cierto esto que digo?....

¡Sí, costará, claro que costará! 
¿Que cuanto? Pues probablemente demasiado. 
¿Pero acaso hay modelo mejor que el que proponemos? ¿Hay mejor alternativa que "LA LIBERTAD"?

La única opción consiste es comprometernos todos, sólo así lograremos que llegue más pronto que tarde tan ansiado paraiso (si no se comprometen hasta el fondo, luego no nos pidan cuentas a nosotros porque la utopía no llega.) 

..Ya sé, ya sé que queda largo camino por recorrer, y que mientras sigan existiendo tiranos empeñados en prohibir esto o lo otro, habrá malhechores que se aprovecharán de esta circunstancia para medrar en actividades criminales, y que esas personas non gratas seguirán beneficiándose de las posibilidades que les ofrecen quienes ponen la mano y no preguntan.. 



¿Pero es que acaso tienen la culpa ellos, por llevar sus negocios de manera tan ejemplar? ¡No, tienen la culpa todos los reyezuelos y presidentes de república bananera, todos los amigos del arancel y el decreto, para entendernos!
......
Sabemos...sabemos que no todas las naciones, ni todos esos reyezuelos y presidenzuelos van a "entrar en razón" a un tiempo, y a algunos les costará bastante.
¡Lo sabemos! ¡Dejad de poner el acento en lo evidente! También somos nosotros conscientes de que, mientras una sóla de esas grandes naciones siga erre que erre con su afán prohibicionista, el crimen organizado tendrá aún donde operar, y éste acudirá a las antiguas "islas del tesoro" a depositar su botín a resguardo del ojo del gobernador de turno, empeñado en meterse donde no le llaman.
................
¿Pero todavía insistís en lo mismo?
 ... ¿Todavía con la cantinela de que seguís muriendo, y os siguen explotando, y esclavizando? ... ¡¡¿Pero como podeis ser tan obtusos?!! ¡No entendeis nada! ¡Ni aúnque os iluminara el mismo Hacedor con el conocimiento y la verdad, desnuda y transparente, seríais capaces de verla! ... Lo que deberiais hacer, si al fín os entra en esa dura cabezota aquello sobre lo que, abnegadamente, persistimos en instruiros, es compartir nuestra lucha, la única verdadera, la única justa. Sólo así, un día, quizá no vosotros, quizá tampoco vuestros hijos, pero sí vuestros nietos o bisnietos... Podrán ver que tantos muertos, tantas mujeres esclavizadas, tanto padecimiento y miseria.... ¡Han valido finalmente la pena, y hoy tenemos un mundo auténticamente justo, equitativo, y que respeta la iniciativa individual del ser humano allá donde esté, allá donde alumbre en su mente otra ingeniosa forma de hacer dinero, y servir, mientras lo hace, a miles de agradecidos nuevos consumidores!

jueves, 11 de diciembre de 2014

"LA CRÍTICA ESENCIAL DEL LIBERALISMO II: Los hijos de la Ilustración y el germen totalitario"

"Crazy Rothbard strikes back"


Parte de estas notas servirán para mostrar que algunos críticos severos de la izquierda, como yo, sintonizamos con ella en no pocas cuestiones. 

Otra sustanciosa parte de las mismas servirá para que esta vea como comparte con los liberales mucho más de lo que usualmente piensa; y como la suya es, en gran medida, la misma lucha que la de ellos, por inconcebible que se le antoje.

Quede claro en primer lugar, no vaya a ser que me acusen de "repartir a todos por igual" y no mojarme, que les reconozco a las "familias liberales", por lo general,  más honestidad y coherencia que a las socialistas, y del mismo modo, aprecio en ellas que siempre intenten apelar a la razón, en vez de a la pura visceralidad, como hacen aquellas. Esto es algo muy a destacar, y creo que es de justicia reconocérselo.

Será, entonces, que por llevar ese empeño al extremo, y por olvidar todo lo que comparten  con "sus contrarios" -al ser ambos "hijos de la Modernidad"- que en ciertos aspectos, y en cierta esencia... una vez más debo decir con pesar que.. El liberalismo y el socialismo son, ambos, parte de una misma estafa intelectual.

Lean si no estos fragmentos de la obra más reconocida del citado pope de la escuela austriaca, y díganme si tengo o no razón:

"Las pérdidas para todos como consumidores por entorpecer la división internacional del trabajo y la localización eficiente de la producción no deberían minimizarse al considerar los efectos de las barreras a la inmigración.  La reducción al absurdo, aunque no es tan devastadora como en el caso de los aranceles, también es relevante en este caso. Como apuntan Cooley y Poirot:
´´Si es sensato erigir una barrera a lo largo de nuestras fronteras nacionales contra quienes ven mayores oportunidades aquí que en sus países de origen, ¿por qué no deberíamos erigir barreras similares entre estados y localidades en nuestra nación? ¿Por qué debería, a un trabajador con bajo salario, (…) permitírsele emigrar de una empresa de calesas en Massachusetts a las flamantes tiendas de automóviles en Detroit?``"

¡Claro! ¡Diga usted que sí!....¿Qué puede importar la etnia, la cultura, la geografía, la geopolítica, la historia, y "todas esas mierdas"....frente al P R O G R E S O ??? 
-"Progreso" como nosotros lo entendemos y SÓLO como nosotros lo entendemos.... Si usted se muestra en contra de esto, ES PORQUE ES USTED UN DESPRECIABLE TIRANO!-

Por otra parte, no deja de causar asombro (o espanto, según gustos) esa fijación por la eficiencia, sin atender a más aspectos. De verdad no sabemos bien, en cierto punto, si tratamos con ideólogos, o con una suerte de calculadoras humanas.

Continuemos desgranando las joyitas que nos obsequia, aquí, el "anarco-mercader de Venecia":

"El defensor de las leyes de inmigración que teme una rebaja en su nivel de vida está en realidad equivocándose acerca de a dónde tiene que apuntar. Implícitamente, cree que su área geográfica excede ahora mismo su punto óptimo de población. Por tanto, lo que realmente teme no es tanto la inmigración como cualquier aumento de la población. Por tanto, para ser coherente, debería defender un control obligatorio de la natalidad para frenar el crecimiento de la población que desean padres individuales."


¡Claro! ¿Pero qué más da de donde sea la gente, y qué más da a donde vaya?

¿Qué más da Oriente que Occidente, Norte que Sur, si todo es ...GENTE?

¡Modernidad, Relativismo, Liberalismo, Universalismo .... 

¡¡TRANSHUMANISMO!!!

.................

¿Te cansaste de la insoportable levedad, o gravedad, de ser un mamifero superior?

¡BIENVENIDO A LA NUEVA HUMANIDAD ROBOT! 
¡Ya no habrá penas, ni conflictos, ni padecimientos, pues todos seremos ....... 

I G U A L E S !!!! 

"Beeeeeeeehhhhhh!!" 






Pero esta última afirmación es la más impagable de todas:

"Las barreras a la inmigración generan ganancias a costa de los trabajadores extranjeros. A pocos residentes del área les preocupan" 

¡Claro! Y nos lo creemos tan sólo porque tú, y sólo tú, lo dices; o si no.. basándonos en los exhaustivos datos que nos aportas... NINGUNO.

Al fin y al cabo, somos todos intercambiables, ¿no? Si lo único que importa a ALGUNOS es la productividad y la competencia "en servicio del consumidor" (expresión a la que se acude insistentemente, quizá por no tener mejor razón a la que agarrarse) 

... ¡Lo único que importa es el mercadeo! ¡Y la única libertad verdadera es la de comerciar con quién te dé la gana! ¿Aún no se han enterado, rojos y fachos de mierda?

"Las leyes de trabajo infantil son un claro ejemplo de restricciones al empleo de algunos trabajadores para beneficiarse de niveles salariales restringidos para el resto. En una era de grandes discusiones acerca del “problema del desempleo”, muchos de quienes se preocupan por este defienden a la vez leyes de trabajo infantil, que impiden coactivamente emplear a cierto tipo de trabajadores. Luego las leyes de trabajo infantil equivalen a desempleo obligatorio. Por supuesto, el desempleo obligatorio reduce la oferta general de mano de obra y sube los niveles salariales restrictivamente, pues la conexión del mercado laboral difumina los efectos por todo el mercado. No solo se prohíbe trabajar al niño, sino que asimismo el gobierno disminuye arbitrariamente el ingreso de las familias con hijos y las familias sin hijos se benefician a costa de las que los tienen."

-¿Qué malvados, los que coaccionan a los empleadores de niños, verdad?....-

Si lo que se ha propuesto esta gente es ser justo lo contrario de la izquierda, y por tanto, primar la razón y los argumentos lógicos sobre la pura viscera y el chantaje emocional, ¡oigan, les tengo que decir que se han esmerado en ello! 
Quizá demasiado, pues mucho me temo que, queriendo ser tan extremadamente racionales y asépticos, se han deslizado ustedes hacia el cinismo más absoluto y la misantropia más grotesca.. 

¡Enhorabuena! Debo reconocerles que, en efecto, no son ustedes  nada "sobre-emocionales". Se han convertido, de hecho, en verdaderas "máquinas de cálculo económico" de aspecto vagamente humano.


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"Juan Ramón Rallo.. Anarco-mutualista ¿?"


Juan Ramón Rallo, sin embargo -y al menos en sus conferencias- me acerca mucho más a esta escuela de pensamiento que los comentados textos del austriaco. 
El director del Instituto Juan de Mariana nos habla de las sociedades de apoyo mútuo previas a la implantación del Estado del bienestar, y desarrolla a partir de ahí una reflexión que nos puede resultar de gran valía. El punto clave de su digresión apunta a la cuestión de la responsabilidad y la solidaridad vecinal. 

El Estado del Bienestar debilita progresivamente los lazos sociales, y acaba finalmente por diluirlos practicamente del todo. Sólo cuando ya es demasiado tarde nos percatamos de la trampa mortal en la que hemos caido, pues nos vemos atados al Estado, en una relación, a la vez, de dependencia y sumisión; y ya no poseemos, en este punto, las herramientas que tuvieron nuestros antepasados para plantear alternativas de autogestión, o autoorganización, dado que aceptamos tácitamente el Contrato Social.. nos volvimos comodones.. nos dejamos llevar, y con no poco susto, caímos un día en lo que nos habiamos convertido: en indefensos lactantes de por vida, en patológicos dependientes de la teta del Estado.




La social-democracia es muy confortable, y como certeramente apunta Juan Ramón Rallo, no potencia, no favorece, la solidaridad, sino muy al contrario, el egoismo. El ciudadano, antes del Estado del bienestar, debía cultivar día a día los lazos sociales, y preocuparse por los intereses de sus vecinos, si quería que sus vecinos también se preocupasen por los suyos. El ciudadano del llamado Estado Social, o Estado clientelar, puede perfectamente desatender por completo la buena relación con sus conciudadanos, no colaborar jamás en ninguna iniciativa de apoyo mútuo, incluso ser un perfecto ingrato, arrogante, o ciudadano del todo deplorable, que a fines prácticos, será tan "solidario" como cualquier hijo de vecino, pues su solidaridad estriba tan sólo en la parte de sus ingresos que acaba en las arcas del Estado, que de cualquier modo no revelan nada sobre su catadura como individuo, siendo que no se trata de un acto voluntario. 

Deberíamos reflexionar profundamente sobre este asunto. Fuera del anarquismo, incluyendo sus diversas familias, esto no ha sido casi nunca abordado, aunque, como digo, lo mismo para un anarco-capitalista que para un anarco-mutualista, o anarco-individualista, es el ABC de su "credo" político. 
Dentro del libertarismo, por muy "de izquierdas o comunista" que se sea, creo que hay, o debería haber, una amplia concienciación sobre la cuestión del individuo, y la comunidad, frente al Estado del bienestar. 

No nos trae nada bueno este modelo, y los que quieren volver, anacrónicamente, a él -y que están cosechando tanto éxito- debería hacernos ver la urgencia de difundir mejor nuestro argumentario  (obviamente menos popular, pero superior al de ellos.) 




Pregonar la responsabilidad y el compromiso frente al que "te lo den todo hecho", desde luego, lleva de primeras las de perder, pero no cabe duda, una vez comprendido el caracter verdadero del Estado protector, de que la nuestra es la opción que mira al futuro y a la realización completa del ser humano, a diferencia de todos los modelos estatólatras, que no ofrecen sino sumisión, dependencia, e infantilización.

Háganse dueños de ustedes mismos. Háganse fuertes, responsables, y libres. Sean miembros de su comunidad, de pleno derecho, y no sólo nominalmente, y en la declaración de la renta.
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También me inclino a simpatizar especialmente con el profesor Rallo cuando deja deslizar que libertarios de izquierda y de derecha pueden, no sólo convivir, sino compartir una misma lucha, pues todo estriba en el respeto mútuo y el respeto a la voluntariedad. No es esto, sin embargo, lo que transmiten muchos anarco-capitalistas, o liberales. 
Como manifesté en el anterior capítulo, aquello que bauticé como el "Síndrome Pinochet" empuja, a muchos de ellos, a rasgarse las vestiduras vehementemente mientras claman, como los patricios romanos, "¡Tirano, tirano!", frente a cualquiera que plantée un modelo igualmente libertario, pero de tipo mutualista, proteccionista, nacionalista,... alejado, en cualquier caso, de la mercadolatría que ellos profesan. 
Parece, en este sentido, que los ancaps y libertarians sólo conciben su paradigma a modo global; pareciese que si un sólo territorio del planeta decide no seguir sus principios, todo se fuera al traste; más aún, que no es lícito seguir otro camino... que con lo maravillosamente bien que funciona el libremercado -"Parece mentira que aún no se hayan dado cuenta"- supone un atropello intolerable el que algunos, por pocos que sean, se empeñen en entorpecer tan perfecta "fábrica de prosperidad y realización personal"..

Pues oigan, señores, no hay que ser avaricioso (uy! me ha salido un doble sentido malicioso sin siquiera buscarlo, pero lo dejo tal cual, ciertas provocaciones nunca están de más) 
Sigo con mi interrogatorio socrático: ¿No es cierto que respetan ustedes, por encima de cualquier cosa, la libertad individual, y la diversidad? 
¿Qué ocurre entonces con la diversidad de modelos económicos, políticos, sociales? ¿No estamos aquí ante el mismo caso? 
Seamos coherentes, entonces, también en esto. 
Si no me van a hacer compararles otra vez con esos a los que tanto odian, y con los que siempre afirman tener tan poco en común. (Igual que les pasa a los comunistas con los fascistas.) 



Sólo un idealista, un universalista, el cual siempre lleva en su seno un germen totalitario, puede mostrar tal arrogancia "prometeica" (en la más nefasta de sus versiones): 
La arrogancia de pretender que todo el maldito globo se adhiera al paradigma económico, social, político, que él defiende.

Pues no puede ser, oigan! 
Ni siquiera podemos conseguir que todos los Pueblos caminen hacia la micro-nación, el municipalismo, y la subsidiariedad que nosotros, libertarios de unas u otras familias, propugnamos. 
Como para pensar en, además de tornar a toda la humanidad libertaria, que lo sea en un sentido específico de libertarismo, y no en otro.
~~
Si algunas de las regiones con las que ustedes, un día, desean comerciar, han establecido aranceles, no les están "robando", como gustan de decir.
Nadie les obliga a comerciar con ellos. 
Entiéndanlo de una maldita vez, y sólo así podremos unir al fín, sin reservas, nuestras luchas, las aludidas familias libertarias.

No soy yo quién quiere "vetar" al anarco-capitalismo, de hecho, reconozco el acierto en diversos aspectos, de sus teóricos, y por tanto, veo positivo que se experimente con este paradigma. Pero como también aprecio interesantes, y provechosas, iniciativas anarco-mutualistas -o mis predilectas, aunque menos difundidas, las anarco-reaccionarias, o anarco-fascistas-

Justo eso es lo que pretendo transmitir, que YO SÍ DEFIENDO LA LIBERTAD, LA VOLUNTARIEDAD, Y LA DIVERSIDAD. No me parece sensato, ni deseable, que se imponga, por una hegemonía ideológica, o por la fuerza de las circunstancias, uno sólo de los modelos libertarios mencionados, ya que de lo que se trata es de la EXPERIMENTACIÓN, de la que tanto hablan los ancaps con respecto a los modelos, también, de educación o sanidad. 
Pues con la organización político-social ocurre lo mismo; no sabremos qué funciona, o qué nos satisface más, hasta que lo probemos en todas las formas que puedan surgir, muchas veces, en el mismo proceso de caminar hacia ellas.
Porque ¡sí!, estamos hablando, en gran parte, de ensayo y error.





lunes, 10 de noviembre de 2014

"EL MIEDO A LA LIBERTAD" (1ª parte)























El miedo a la libertad, en sus diversas formas, siempre ha estado ahí.

Y siempre estará. Las tentaciones represivas, censuradoras, silenciadoras.. Las cruzadas contra esto o contra aquello son una constante en la Historia Humana y una piedra con la que no parecemos cansarnos de tropezar.

Una de las principales formas que adquiere este recelo es limitar, de muy distintas maneras, la libertad de opinión. Ya sea por motivos religiosos, morales, patrióticos, o culturales, y dependiendo de qué grupo ostente la hegemonía en cada momento, se vetarán unos tipos de opiniones y no otros. Cuando la hegemonía la tiene la Iglesia y las clases altas, las ideas antireligiosas, comunistas y anarquistas son las más perseguidas. Cuando la hegemonía es de la social democracia y el "izquierdismo blando", lo más imperdonable, y condenado desde todos los púlpitos, es el tradicionalismo, el "izquierdismo duro", el fascismo, y todo lo que "suene violento a nuestros delicados oídos". Cuando el fascismo y el comunismo estuvieron en el poder, casi cualquier cosa distinta del ideario "del partido" estaba, no únicamente mal vista, sino penada muy severamente. La diferencia entre esos regímenes totalitarios y las "democracias" de hoy es que estas últimas han perfeccionado magistralmente, porqué no decirlo, los métodos de censura y condena; ya no es necesario cerrarte el periódico o encarcelarte, basta con usar el aparato mediático, en tan estrecha relación con el poder político, para silenciarte y exiliarte de facto sin siquiera expulsarte del país.

Ya he manifestado en anteriores artículos que la cruzada, por ejemplo, contra el antisemitismo y el fascismo, en sus diversas formas, no ha hecho sino agravar el problema que, supuestamente, pretendía resolver; pero claro, pretendía resolverlo enterrándolo y lanzando al "infierno de los réprobos" a quién pretendiera hablar de ello, cuando no encarcelándolo, e incluso secuestrando sus publicaciones, ¡y hasta quemando sus libros! -¿Quién nos iba a decir que, en nombre de la lucha contra el totalitarismo nazi, se iban a acabar produciendo las mismas escenas que se produjeron a manos de los propios nazis?- 





¿No hemos aprendido nada? 

La respuesta es, claramente, que ¡No, no hemos aprendido nada! La prueba la tenemos delante de nuestras narices: Los partidos que se reconocen en mayor o menor medida en el Nazismo y los llamados Fascismos no hacen sino crecer, y las teorías más disparatadas sobre la "conjura judeo-masónica" no paran de extenderse a más y más sectores. Ya lo he intentado explicar en numerosas ocasiones: La censura sólo evidencia miedo por parte del que la ejerce, y el censurado percibe inmediatamente ese miedo como lo que es, una debilidad del que ahora marca el rumbo de la opinión pública, y esta debilidad será siempre su fortaleza, pues se agarra al argumento de que "le silencian porque tienen demasiado miedo a su verdad". 
Y cuanto más empeño pongan en silenciarle, más crecerá, entorno a él, el romanticismo del proscrito, de la "minoría informada, siempre tan temida por quienes desean ocultar información." 
Tal como dije la otra vez que me referí a la libertad de expresión, ¿a qué le tenemos miedo? Si los argumentos de los fascistas, los comunistas, los anarquistas, los carlistas, ¡los que quiera que encarnen en un momento dado el mal absoluto!, son tan erróneos como decimos, será exponiéndo estos ante el criterio público (en todo su espectro cultural, y de comprensión) cuando se muestren cuan pobres son, E INMEDIATAMENTE, QUEDARÁN DESACTIVADOS.

EL AIRE FRESCO ES SIEMPRE BUENA RECETA
LA LUZ DEL SOL ES EL MEJOR REMEDIO CONTRA TODOS LOS MALES, Y TODOS LOS ACHAQUES.. 
PARA BARRER TODAS LAS SUPERCHERIAS Y MANIAS, PARA DISCRIMINAR ENTRE LO VALIOSO Y LO DESECHABLE.
............

¿Qué creen, que si el partido comunista de España estuviera prohibido no tendría muchos mas seguidores? Justo eso fue lo que se evidenció en el paso del Franquismo a la "democracia", la llamada transición, que muchos preferimos llamar transacción (por no usar términos más feos) El Partido Comunista era, además de casi el unico que vehiculaba la oposición al Régimen, una formación que contaba con enormes cantidades de afiliados y simpatizantes entre la clase estudiantil y los intelectuales progresistas. ¿Qué ocurrió una vez fue legal? Pues que los votos recibidos en cada elección fueron menguando hasta convertirse en una fuerza casi marginal. "Qué hubiera ocurrido si no hubiese sido legalizado" es un ejercicio de ucronismo nada fácil, pero me atrevo a aventurar que, al igual que los herederos de los derrotados fascismos, hubieran conservado aquel halo de romanticismo y rebeldía que despierta como nada, en la gente, la adhesión más visceral y menos racional, esto es, la de tipo más sentimental, si no abiertamente pasional (por no usar, de nuevo, términos menos generosos)

El miedo a la libertad se evidencia del mismo modo cuando nos referimos a cuestiones como la unidad nacional, el control del estado (eje democracia/autoritarismo), y el conflicto individuo/comunidad.

Yo tengo una respuesta muy clara y muy tajante al problema, tan de actualidad en el caso español, de la unidad del Estado. Sé que no es del agrado, como es previsible, de los nacionalistas de cualquier signo, pero para mí, toda esta encrucijada, tiene una tremendamente sencilla salida: ¡Dejar que las cosas sean por sí mismas, y que desemboquen donde deban desembocar, de manera espontánea! Sin querer otorgarles...nombre, categoría, y mucho menos, UNIVOCIDAD. 
¡Que lo vasco sea español y lo español vasco! Y tres cuartos de lo mismo con lo catalán, lo gallego, o lo portugués. La insistente manía de querer que las cosas sean como pensamos que deberían ser es lo que nos ha llevado a todas las causas perdidas, derrotas estrepitosas, ridículos y sinsentidos. Cuando Franco se empeñó en que lo vasco y lo catalán tenía que ser tan español como lo castellano o lo andaluz, porque él creía que lo habían sido, o que deberían serlo, o que habia una conjura judeo-moscovita para que se rebelaran contra la idea de serlo, ¡Da igual!, se trató del mismo caso de "ingeniería cultural voluntarista" que el de los nacionalistas vascos y catalanes pretendiendo "eliminar los rastros de españolidad" que ellos creían ver (lo cual siempre estará sujeto a perspectivas y es tan dificil de delimitar, o sostener argumentalmente, como aquello anterior de "tan español como lo castellano o lo andaluz", ¿qué diantres significa eso? )


Y ya, más específicamente sobre la unidad y los metodos para lograrla (ya se refieran a la unidad de España, en este caso, o de los países que pudieran surgir de su escisión en un futuro) ¿Por qué presuponemos que es bueno mantener las naciones-estado unidas, y cuidar de que no se disgreguen, llegados a un extremo, hasta alcanzar el modelo cantonal, o la fragmentación absoluta en decenas, cientos de micro-paises totalmente independientes?

¿Por qué presuponemos que el Estado -grande y centralizado, o si somos más racionales, de tipo federal- es bueno en sí mismo, o es mejor que el micro-estado? 

Eso nos llevaria, creo, demasiado tiempo, y nos desviaríamos del tema del ensayo, "el miedo a la libertad". Y como este es el mal, la baja pasión, que me he propuesto diseccionar, quiero enfocar el problema sobre la indisolubilidad del Estado, de la Nación, desde esta clave, y no desde otra. Es este, pues, el momento en que hago la pregunta que considero en el núcleo duro de esta cuestión, y me dirijo con ella a los patriotas, y adalides de "la unidad del estado a cualquier precio" (sea de España, de Euskal Herría, o de los Paixos Catalans):

Si tan incuestionable es la unidad cultural de vuestra nación -la que considerais vuestra nación- ¿Qué temeis en su disgregación política, estatal, meramente administrativa?

¿Destruiría esa división gubernativa su unidad cultural, o se encontraría, cuando menos, en serio peligro?
No será entonces tan indiscutible, tan objetiva, la idea nacional que defendeis, cuando, al menos en un nivel cultural y social, no resiste un mero cambio administrativo (Sí, sé que aquí abuso del juego argumental, pues bien sabemos que es algo más que "un mero cambio administrativo"... Aunque siendo sinceros, no tanto más.)

Zanjado este problema, a grandes rasgos y preliminarmente, quiero encaminarme hacia una última cuestión, y esta es, como adelanté, el conflicto individuo/comunidad, y democracia/autoritarismo. Cuando nos encaramos con grandes problemas de índole socio-cultural, -la pérdida de valores, el individualismo, los conflictos familiares, los enfrentamientos sociales, la inmigración- Siempre confiamos más en el control del Estado que en la espontaneidad de la respuesta social para solucionarlos -o al menos, no agravarlos, y mantenerlos a raya- Pero digamos las cosas a las claras, porque si no vamos a estar dando vueltas y sacando de la manga recetas, a cada cual, más errática. El recelo ante la espontaneidad, ante el curso natural de las cosas, y su capacidad para enmendarlas con razonable éxito, es lo que nos  lleva a proponer inacabables medidas legislativas, y a todo ese erratismo, ¡siempre recurriendo al brazo del Estado!, que rara vez soluciona algo, si no lo empeora ostensiblemente.

Y cuando hablé de "decir las cosas a las claras", ya se imaginarían que apuntaba a una cuestión no demasiado cómoda de reconocer, aunque en extremo obvia. Me refiero al error de pensar en los problemas de la gente común desde la mentalidad del intelectual, del profesional liberal, el artista, el científico, o cualquier otra profesión destacada, pues son mentalidades esencialmente distintas. Y con esto quiero decir que todo grupo que sobresale, ya se llame aristocracia, clase política, empresarial -o los gremios del cine, la literatura, y las artes- siempre se sentirá mucho más identificado con las élites correspondientes de cualquier otra nación, o continente, que con la masa, la gente común -sin ninguna connotación despectiva- de su propio país. Esto es un hecho evidente e insoslayable, por más violento que nos resulte admitirlo, inmersos en la era triunfal del pensamiento fofo y buenista. Y es esta la razón de que, en primer lugar, no confiemos en la capacidad de auto-organización y sentido común de las masas, y asímismo, erremos el tiro de manera tan reiterada cuando proponemos, desde nuestra grandilocuencia, una serie de normas muy bienintencionadas, y perfecta expresión de nuestra arrogancia "iluminista" -al más viejo estilo "Todo para el Pueblo, pero sin el Pueblo"- Ya sea desde idealismos igualitaristas (como los feminismos, multiculturalismos, y todo tipo de homogeneizantes) o diferencialistas (esto es, toda clase de nacionalismos, etnicismos y racialismos "demasiado convencidos de su película".)

Por tanto, este debiera ser el clamor más general:

¡NO MÁS INGENIERIAS SOCIALES!

¡Dejemos de jugar a la Demiúrgia! ¡Dejemos atrás de una vez los "iluminismos"! 
¡Cometamos el último atrevimiento, y renunciemos de una vez al idealismo!

Porque otro error en que frecuentemente caemos -y tiene que ver, de nuevo, con la oposicion élites-masas- es que formamos nuestros juicios sobre la capacidad de influir en el individuo medio basándonos en nuestra propia experiencia, ya pertenezcamos a ese grupo o a otro. Y aquí, es también insoslayable que, mientras estemos por encima de la media, vamos a ser, por regla general, mucho menos influenciables que alguien de nivel intelectivo o cultural inferior (Aunque también hay otro baremo, que sería lo que llamamos "personalidad", y  tiene que ver con la insobornabilidad que muestra cada uno, más allá de su instrucción o coeficiente intelectual, ante influencias externas, vengan de la calle, de los medios, o de la política.)

Esta será, pues, una prevención que nos vendrá muy bien cuando queramos ser algo más objetivos sobre "qué es y qué no es" capaz de influir en una gran masa de población, y aquí confluirían fenómenos como el consumismo, las burbujas (inmobiliarias y de todo tipo) y las diversas, ya mencionadas, ingenierías sociales (por la izquierda o por la derecha... igualitarias o diferencialistas.)


                                                *

En realidad, el último asunto que debiéramos abordar es el de las drogas, pero en este punto, me tomo la licencia de remitirles a la opinión del mayor experto en este tema de todo el Globo, Antonio Escohotado, sobre la que no tengo nada que adjuntar, ni que refutar, pues el peso y la coherencia de sus argumentos son de tal firmeza que ¡ni una sóla coma cabe añadir!